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2022/05/01

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | CUANDO LAS MARICAS Y LESBIANAS ESCANDALIZARON EL 1 DE MAYO EN PARIS

FHAR en la manifestación del Primero de Mayo en Paris, 1971 //

Cuando las maricas y lesbianas escandalizaron el 1 de mayo

En una Francia atravesada por el mayo del 68 se formó el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR). Su debut fue en una movilización del día de las y los trabajadores en 1971. Además de denunciar la persección estatal y la discriminación que sufrían, buscaron dirigirse hacia el movimiento obrero revulsivo de la época, generando polémicas con sectores de Izquierda y planteando una perspectiva anticapitalista para la liberación sexual.
Pablo Herón | Izquierda Diario, 2022-05-01
https://www.izquierdadiario.es/Cuando-las-maricas-y-lesbianas-escandalizaron-el-1-de-mayo 

“Planteamos el problema de la libertad de cada persona para disponer de su cuerpo como mejor le parezca; nuestra lucha es, por tanto, política y proclamar en voz alta y clara nuestro derecho a la homosexualidad es revolucionario”. -- Folleto distribuido por el FHAR, 30 de abril de 1971

La fecha del panfleto no es casual, titulado “somos trabajadores homosexuales” había sido elaborado en la víspera del día internacional de las trabajadoras y los trabajadores. “El otro día, un amigo fue despedido porque su jefe descubrió que era homosexual” comenzaban su denuncia un grupo de lesbianas y maricas que no esperaban generar tanto revuelo tan solo los próximos días. Habían pasado tan solo dos años de la revuelta de Stonewall en Estados Unidos que dio origen al movimiento de liberación sexual.

La realidad del país no escapaba a las democracias capitalistas que en esa época penaban la homosexualidad: “En Francia, ‘país de la libertad’, la ley petainista-fascista de 1942, corregida y agravada por De Gaulle en 1960, nos considera una "lacra social" (junto al alcoholismo y la prostitución)”. Tres años antes obreros y estudiantes habían protagonizado el Mayo Francés, marcando un antes y un después de una generación que puso en tela de juicio el capitalismo y las distintas desigualdades que reproduce.

Ese proceso no solo fue la punta de lanza para el surgimiento del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR), también marcó los debates que lo atravesaron. Según una estadística de la justicia que publicaron, en 1964 de 331 condenados por estas leyes persecutorias 136 eran obreros y empleados y ni un solo director de empresa. En su camino el activismo francés se preguntó sobre la relación entre la represión a la sexualidad y la realidad de la clase obrera.

Ese 1 de mayo decidieron marchar agitando distintos cantitos como ¡Maricas en la calle! ¡Todos somos una lacra social! o ¡Abajo los falócratas! Habiéndose organizado en menos de dos meses su participación no pasó desapercibida. Al día siguiente el Partido Comunista Francés criticó su intervención en su periódico, tildándola de "mascarada". El PCF aún sostenía que la homosexualidad era una desviación pequeñoburguesa [1], su candidato presidencial ese año les llegó a responder a miembros del FHAR en un mitin "¡Id a curaros, pederastas, el PCF está sano!".

Para ese entonces, en el movimiento obrero francés tenía una gran influencia el estalinismo desde los sindicatos. Por eso, ante las críticas que recibieron desde distintos sectores de la izquierda el FHAR comenzó a difundir sus posturas y generando polémicas: "La clase obrera no pertenece a la dirección del PCF, ni tampoco el marxismo. Por eso nos negamos a tener complejos con ella: denunciaremos y combatiremos sistemáticamente la ortodoxia sexual que nos quiere imponer. Decimos que se jodan los heterócratas falócratas del aparato del PCF como decimos que se jodan todos los heterócratas falócratas. Lo que sí sabemos es que hay bolleras y maricones en el PCF, como en todas partes, y nos solidarizamos con ellos".

En esa respuesta publicada en el primer número de Antinorm, el periódico del FHAR, así como en la denuncia por el despido discriminatorio, sobrevuela el intento de mostrar esa realidad compleja de un capitalismo que mientras explota, aprovecha de las opresiones en su propio beneficio. “Para nosotras, la lucha de clases también pasa por el cuerpo” afirmaban, agregando que la “represión sexual, trabajo alienado y opresión económica lo han encarcelado sistemáticamente’. No es cuestión de separar nuestra lucha sexual y nuestra lucha diaria por la realización de nuestros deseos de nuestra lucha anticapitalista, de nuestra lucha por una sociedad sin clases, sin amo ni esclavo”.

Aún habiendo transcurrido medio siglo, la reflexión del FHAR da en la tecla sobre un problema que persiste, se amplifica y aún hoy en día está invisibilizado a gran escala. El neoliberalismo llevó adelante una política de tolerancia hacia las personas LGBT, limitada a conquistar algunos derechos básicos, que tuvo gran llegada fundamentalmente en el mundo occidental. También buscó explotar las identidades gay y lésbica como un nicho de mercado, creando productos y servicios específicos, forjando estereotipos ligados a la capacidad de consumir.

Sin embargo, al mismo tiempo profundizó como nunca la desigualdad social y económica, con la precarización laboral, la pérdida de poder adquisitivo y de derechos sociales como el acceso a la salud o educación. Los números de la pobreza crecen, mientras los más ricos acrecientan sus fortunas de manera desenfrenada. Una realidad que deja como saldo una minoría LGBTIQ+ con capacidad para consumir y disfrutar plenamente los derechos conquistados, y a una mayoría que trabaja para subsistir y cuya vida, atravesada por la discriminación, es cada vez más complicada. Trabajar jornadas eternas, con cuerpos cansados por el esfuerzo físico o la cabeza quemada por no saber si se llega a fin de mes, se vuelven un boomerang contra los discursos que apelan a un disfrute pleno de la sexualidad sin contemplar esta realidad.

Una contradicción que comienza a expresarse en sectores de jóvenes que, tal como planteaba el FHAR desde una perspectiva anticapitalista, no ven contraposiciones artificiales entre opresión y explotación, se trata de lo que pasa con sus vidas en el día a día. Algo de esto se expresa en el fenómeno de sindicalización de jóvenes trabajadores en Estados Unidos en Starbucks, donde gays, lesbianas, trans y no binaries están a la cabeza de organizarse contra la discriminación y para cambiar sus condiciones de vida.

[1] En los comienzos de la revolución rusa encabezada por Lenin y Trotsky la homosexualidad fue despenalizada, medida que Stalin revirtió en 1933 volviendo a castigarla

Y TAMBIÉN…
A 50 años. Lecciones del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria de Francia

Mayo del 68 abrió un periodo de intensa lucha de clases en Francia. Durante más de una década, la revuelta de los jóvenes y los trabajadores se extendería a otros sectores oprimidos que también querían "disfrutar sin restricciones" y derrocar el viejo mundo.
Adrien Balestrini / Camille Münzer / Camille Lupo | La Izquierda Diario, 2021-06-28
https://www.laizquierdadiario.com/Lecciones-del-FHAR-a-50-anos-de-su-fundacion

2021/12/02

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | GUY HOCQUENGHEM, APÁTRIDA E HIJO PRÓDIGO DEL 68

Clarín / Guy Hocquenghem //

Guy Hocquenghem, apátrida e hijo pródigo del 68.

Teorías queer, identidad de género y debates filosóficos se cruzan en los textos de Guy Hocquenghem.
Leonardo Sabbatella | Revista Ñ, Clarín, 2021-12-02
https://www.clarin.com/revista-enie/literatura/guy-hocquenghem-apatrida-hijo-prodigo-68_0_XlLQdWp5d.html

Apenas con una cámara portátil de video, la directora suiza Carole Roussopoulos filma en 1971 la asamblea del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria en París y crea así un documento histórico y amateur. Veintiséis minutos incendiarios. Las imágenes, con esa urgencia que le da a los primeros planos la cámara en mano, muestran, entre otros, a Guy Hocquenghem en blanco y negro pronunciando un discurso radical contra los mandatos sociales de la vida heterosexual.

No tanto debido al contenido, sino más bien por el tono, desencantado y furioso, liviano y profundo, puede reconocerse en los textos periodísticos de ‘Diario de un sueño’ al mismo Hocquenghem del documental. Asombra la cinta de Moebius que se produce entre sus imágenes en video y sus textos periodísticos. Correas de transmisión que llevan y traen, a los dos lados de la cinta, la electricidad de su pensamiento. Hijo pródigo del 68, escribe después de la rebelión. Adopta una posición crítica y equidistante de los polos tradicionales. A la derecha por la opresión social y a la izquierda por la condena a la homosexualidad. El Partido Comunista lo expulsa por su vida sexual.

Hocquenghem habla del fin de fiesta. En ‘Diario de un sueño’ practica una micropolítica de temas coyunturales que guardan, como pequeños caballos de Troya, las disputas históricas. Suicidios, muertes de íconos pop, drogas, política, identidad de género, orientación sexual, cine, TV, debates filosóficos o mundiales de fútbol. Casi cualquier hecho social es fértil para su breve escritura cáustica.

Pionero de las teorías queer, Hocquenghem apunta y dispara contra tres de sus principales enemigos: la desigualdad social, la moral burguesa y, quizás el más complejo de definir, una estética de la fealdad. En “El estilo de una huelga” toca, no exento de cinismo, uno de los temas tabúes de la teoría crítica, la contradicción entre consignas revolucionarias y formas conservadoras.

Como diría la vieja tesis marxista, al mundo no se trata de interpretarlo sino de transformarlo. Hocquenghem lo descubre con poco más de veinte años: “la verdad no nos alcanza para vivir”. Una de mayores novedades que traen estas noticias viejas es la necesidad de hacerle lugar a otras formas de vida.

El asesinato de Pasolini, la estética de Village People, la ceguera de Sartre, la reseña de una obra de Copi o una proyección de Calígula son algunos de los textos con mayor potencia crítica de este francés con pinta de héroe joven. Demuestra especial interés en la industria audiovisual, la cual conocía en sus breves relámpagos de guionista y director.

Quizá uno de los rasgos más atractivos de libro sea su doble velocidad de salto de tema constante y, a la vez, regreso a sus núcleos duros: la comunidad homosexual y la reproducción del orden dominante.

En cierta forma, anticipó la época actual cuando escribió en “De la sobreinformación como interferencia”: “en una época en la que los eventos históricos se registran, se televisan, se filman con decenas de cámaras anónimas, la realidad del enigma se disuelve en una lluvia de incidentes, en una multiplicidad sobrecargada”. Sorprende la actualidad de sus textos, como si viniera de lejos para decir que si creíamos que el mundo había cambiado, estamos equivocados.

A menudo sus notas recibían reacciones adversas. No debería descartarse que ese efecto en cadena que produce siendo políticamente incorrecto no haya sido parte de su estrategia de intervención. Hocquenghem no quiere escandalizar, pero sí hacer crujir las estructuras de las convenciones sociales. No está dispuesto a aceptar nada sin antes haberlo sometido a un debate político.

Poco importa si tiene razón en sus planteos, su valor diferencial es el modo de conectar ideas y de diseccionar la época que atraviesa como un sobreviviente o un apátrida, en cualquier caso como alguien que no encaja y que ha descubierto que ese estigma no solo es su identidad sino su virtud más excepcional y salvaje.

Y TAMBIÉN...
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Se reedita 'El deseo homosexual'.
20 Minutos, 2009-05-29

https://www.20minutos.es/noticia/471322/0/deseo/homosexual/hocquenghem/
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Se publican por primera vez en castellano los artículos de prensa de Guy Hocquenghem (1946-1988).

Pionero de la teoría queer y militante del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, Guy Hocquenghem publicó durante casi dos décadas en medios como Libération, Gai Pied Hebdo y Actuel. Sus escritos recopilados en ‘Diario de un sueño’ (El cuento de plata) dan testimonio de una época y lo abarcan todo: la liberación gay de los ‘70, las drogas, los Village People, la película Calígula y la irrupción del sida.
Adrian Melo | Página 12, 2021-06-18
https://www.pagina12.com.ar/348891-se-publican-por-primera-vez-en-castellano-los-articulos-de-p

2021/06/16

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | MANIFIESTO DE LA IZQUIERDA BRILLI-BRILLI: SAMANTHA HABLA POR NUESTRA DIFERENCIA

Manifiesto de la izquierda brilli-brilli: Samantha habla por nuestra diferencia.
Ira T. | 1 de cada 10, 20 Minutos, 2021-06-16

https://blogs.20minutos.es/1-de-cada-10/tag/amanda-klein/ 

¿No habrá un maricón en alguna esquina
desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?
—Pedro Lemebel, Manifiesto, 1986


El pasado miércoles, la artista travesti Samantha Hudson fue invitada al programa Playz para participar en una mesa de debate sobre políticas identitarias y lucha de clases. En dicho debate, voces del obrerismo reaccionario contrapusieron una supuesta “identidad de clase” al resto de “identidades fragmentarias”, invitando así respuestas desde una perspectiva interseccional desde las que se reivindicaba que las distintas opresiones no podían entenderse sino en un conjunto indisoluble. Samantha fue, precisamente, la única participante del debate que mostró atisbos de comprender las distintas relaciones opresivas con las que convivimos como parte de una misma totalidad capitalista. Cayó la noche y prendieron las antorchas. Desde aquel instante, Samantha ha sufrido en las redes sociales un acoso sanguinario por parte de personas que se dicen a sí mismas revolucionarias. Asimismo, esta pasada semana, una conocida feminista radical ha tenido a bien regalarnos el “agravio” de izquierda brilli-brilli, sumándose junto con el “mutantes” de Lidia Falcón al repertorio de injurias reapropiadas que nos chiflan a las transmaribibolleras. Es desde este escenario que escribo, con una urgencia y una rabia que me son impropias, pero con la firme convicción de estar en el lado correcto de la Historia. Dejad a esta transmarika contaros qué puede decirnos el odio a Samantha Hudson sobre la izquierda revolucionaria, y con suerte, en el desenlace del texto, habremos recuperado una brizna de solidaridad de clase.

Hubo una militante lesbiana y comunista en el MEHL (Movimiento Español de Liberación Homosexual) apodada Amanda Klein. En 1973, ella escribió una gacetilla llamada 'Explicación materialista del origen de la represión sexual', en la que relacionaba la institucionalización de la heterosexualidad con las contingencias históricas de la sociedad de clases. Su brillante conclusión declaraba: “Así pues, propiedad privada, matrimonio y sexualidad monógama heterosexual, son tres aspectos de manifestarse de un mismo fenómeno: La explotación del hombre por otro ser humano.” Amanda Klein vivió una doble militancia clandestina, en el movimiento gai y en el movimiento comunista, fue condenada a luchar sin nombre por la emancipación del género humano, mientras velaba su deseo entre visillos con cortinas tricolor. Amanda sigue viva, nunca sabremos su verdadero nombre, nunca sabremos su historia, y todo porque los prejuicios de quienes anhelaban una revolución no repararon en que la sexualidad también era una relación social a revolucionar. Cruzando los Pirineos, en una organización gai hermana (FHAR), un varón maricón y comunista apodado Jean Nicolas publicó cinco años más tarde un libro llamado 'La cuestión homosexual'. En sus furtivas páginas se leía “Hay que abordar la sexualidad como un conjunto de relaciones sociales, regidas por normas diferentes según su adscripción a una forma dada de producción” y proseguía “una estrategia centrada únicamente la lucha contra la normalidad estaría condenada a ir cortando incesablemente las cabezas que de continuo renacerían en una inasequible medusa, sin llegar nunca a abatirle alcanzándole el corazón. Por el contrario, una estrategia anticapitalista encerrada en una lucha economista (...) desvirtuaría profundamente la dinámica de la sociedad de transición hacia el socialismo (...) que apunta a una transformación total de las relaciones sociales.” No sabemos si Jean sigue vivo, nunca sabremos su verdadero nombre, nunca sabremos su historia.

Al otro lado del océano, en 1975, una célula de lesbianas maoístas de California respondía a los discursos homofóbicos que estaban floreciendo en las organizaciones comunistas estadounidenses. Esta réplica se denominó ‘Towards a Scientific Analysis of the Gay Question’. En ella, Los Angeles Research Group aseveraban: “Es precisamente una de las funciones de la ideología burguesa promover la idea de que hay un muro entre la vida productiva y la vida personal (...) debemos derribar ese muro” y resolvían “La historia de la civilización también ha sido la de los intentos de las clases dominantes de reforzar la conexión entre la sexualidad y la reproducción, para así mantener la propiedad privada mediante la institución de la herencia”. Así, su análisis materialista histórico y dialéctico concluía, como otrora había hecho Amanda Klein, que la homofobia no tenía lugar en la lucha revolucionaria; pues pertenecía a la forma burguesa de entender el mundo, donde aquellos sujetos que desnaturalizaban la economía política capitalista, como era el caso de las personas LGTBI con la familia monogámica, debían ser arrastrados a los márgenes, para así asegurar que la acumulación de plusvalía seguía viéndose como el orden natural de las cosas. No sabemos si las mujeres de Los Angeles Research Group siguen vivas, nunca sabremos su verdadero nombre, nunca sabremos su historia. Más allá de los Andes, en 1986, la escritora marica y comunista Lemebel compartía con las desposeídas invertidas del mundo, un himno al dolor proletario y disidente, su poema 'Manifiesto', con el subtítulo “Hablo por mi diferencia”. Los versos de este poema no estaban escritos con tinta, sino con las lágrimas de la penita negra travesti, con la sangre de tantas compañeras que “no llegaron nunca a la costa” por no ser nunca hombres de verdad. Este poema, a parte de una maravillosa obra literaria, es un fracaso político de la izquierda. En él, Lemebel, pobre como las ratas, confiesa haber perdido la utopía del horizonte comunista por toda la violencia homofóbica que recibió en su militancia, confiesa no haber tenido más remedio que huir del tren siberiano que pasaba por las pupilas de quien creía sus camaradas cuando su voz se ponía demasiado dulce. Lemebel sigue viviendo en tanto viva su poesía, conocemos su nombre, conocemos su historia, pero él murió fuera del partido.

Hoy, en 2021, Samantha Hudson se ha convertido en el chivo que debe expiar el pecado del borrado de la mujer (sin ser ella nada de eso), en el opio de la juventud según dicen los miserables, en las abstracciones talmúdicas que deberían arder en la pira purificadora de occidente. Mi hermana Alana Portero, y mi querido Christo Casas lo han dejado bien claro: Decid que odiáis a los maricones y dejaos de brasas. Eso sí, devolved el pin del triángulo rojo por el camino. Lo que molesta de Samantha es lo mismo que molestó de Lemebel, lo que se le pide ocultar a Samantha es lo mismo que escondió toda su vida Amanda. Por la sangre de mis ancestras degeneradas que no vamos a repetir la historia una vez más; que esta vez quienes mueran fuera del partido serán los reaccionarios que no toleran a quienes se salen de lo que el capital dice que es un hombre y una mujer de verdad. Ni una sola de las críticas a Samantha que he leído han conseguido sacudirse el polvo de la homofobia más añeja, y no quería quedarme sin preguntaros: ¿Qué os asusta tanto a quienes convertís la purpurina en injuria? ¿Se puede con tamaña cobardía edificar un mundo nuevo? ¿Tanto os importunan las femmes, las maricas, las locazas, las travestis y las trans que, a pesar de toda la violencia cotidiana del capital, se mantienen erguidas con su brilli-brilli, y lucen su feminidad prohibida con el orgullo del rebelde? En cierta ocasión le preguntaron al militante trans y comunista Leslie Feinberg qué opinaba de los discursos transfóbicos de Mary Daly y Janice Raymond, a lo que elle espetó: “Cada vez que un grupo social oprimido es demonizado, se promueve una división que no puede verse sino antagónica con el tipo de movimiento que quiero construir.” Cierto sector del feminismo hoy acusa a la feminidad que se presenta en los cuerpos que fueron nombrados en masculino en su mutismo de ser un caballo de Troya, yo no puedo sino decir que la retórica de chivos expiatorios, la misma que hoy dirigís contra Samantha, es el peor caballo de Troya del capitalismo en la lucha solidaria por imaginar otros futuros posibles en común. Para concluir, me permito el legado de hacer mías las últimas palabras del 'Manifiesto' de Lemebel: “Hay tantos niños que van a nacer con una alita rota, y yo quiero que vuelen compañero. Que su revolución les dé un pedazo de cielo rojo para que puedan volar.”

2021/04/17

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | PROSTITUCIÓN, HEROÍNA Y COMUNISMO: LA TERRIBLE HISTORIA DE AMOR DE ELOY DE LA IGLESIA Y MANZANO

José Luis Manzano y Eloy de la Iglesia en Donostia //

Prostitución, heroína y comunismo: la terrible historia de amor de Eloy de la Iglesia y Manzano.

En 'Lejos de aquí', el historiador e investigador Eduardo Fuembuena destripa, tras una investigación de once años, los secretos de esta pareja de amigos, amantes y dependientes que triunfaron con el cine quinqui.
Lorena G. Maldonado | El Español, 2021-04-17
https://www.elespanol.com/cultura/20210417/prostitucion-comunismo-terrible-historia-eloy-iglesia-manzano/573694224_0.html 

Eloy de la Iglesia era una santería de navajas y besos con lengua, de cabinas reventadas, de voltios en el coche y chupetes mojados en heroína. Un héroe inrreinsertable que quiso airear las cloacas de la Transición y dejó al irse un rosario de esquelas tristes, aunque con él pudo sólo un tumor maligno. De la Iglesia llevaba los años perros de España en las cavidades de la cara, en los hundimientos que van de la mejilla a la boca. Homosexual gozoso, comunista de médula: alojado para siempre en una marginalidad que no terminó de subsanar la democracia.

Extraño y auténtico en medio del tiempo, dueño de un cine vilipendiado por los biempensantes, y por toda la crítica, hasta hace poco -que nos llenamos de nostalgia de su talento-: porque habló de las drogas, de la prostitución, del sexo. El cine quinqui era una oda a los niños malos del extrarradio, al lumpen tierno y atroz, a los excluidos de la verbena democrática: todos aquellos chicos analfabetos que vivían de robos modestos. Ahí José Luis Manzano (Paco en ‘El Pico’) soplando las velas de su dieciocho cumpleaños con la ‘Obertura 1812’ de Tchaikovsky de fondo y los antebrazos negros. "¿Quieres un tirito?". Busca la paz. Ráscate esos picores. "Revienta de potro", como dicen en la película.

Felipe González salía en la televisión. Los Calis cantaban aquello de "Más chutes no, ni cucharas impregnadas de heroína, no más jóvenes llorando noche y día". Las paredes de Bilbao rezaban ETA. La población crecía a la vez que el paro. Las clases ricas salían a exhibir sus alegrías como pavos reales. Claro que la vida era la obra y también el retrato de la España bochornosa. Claro que la realidad se extendía como un virus por las periferias. Eloy -que había dejado Filosofía y Letras en el tercer curso y se había puesto a escribir para medios televisivos- ya llevaba metiéndose desde los 60. Y no sólo se juntó con otros adictos como él, sino que casi los creó, como le sucedió con Manzano.

En ‘Lejos de aquí’, un libro autopublicado por el cinéfilo, cineasta, historiador e investigador Eduardo Fuembuena, se cuenta por fin la historia verdadera -hiperrealista hasta el dolor- de Eloy de la Iglesia y José Luis Manzano. Once años de trabajo para destripar y abrazar un amor de esos locos y viejos, entre la amistad, la complicidad, la prostitución, la simbiosis, el compañerismo, la pasión, la devoción ante el cine, la supervivencia y el tremendo dolor de dos adictos a la heroína y también dos adictos a sí mismos. El uno al otro.

Cuando Eloy conoció a José Luis

Manzano era un chaval de la UVA de Vallecas, aún menor de edad, cuando una noche en medio de su calamidad le dio por rondar los billares del centro de Madrid en busca de algún curro, algún favor, alguna tropelía para pillar algo de pasta. Allí conoció a Eloy de la Iglesia, quien iba a ser su mentor, su maestro, su media mitad, su tremendo amante. Se habían encontrado una vez primera, cuando el chaval tenía 15, pero a los 17 empezarían a ser uno.

“Se vieron en la trasera del cine Carretas. José Luis era uno de tantos chavales que saltaba de un oficio a otro para ganarse la vida”, cuenta Fuembuena a este periódico. Ahí se le ofreció a cambio de subsistencia. A cambio de resquebrajar su destino de lumpen. Primero en cuerpo, evidentemente: luego llegó todo lo demás. Algo había que vender a cambio de esa Derbi Diablo 80 CX5 roja que le compró Eloy, algo había que entregar a cambio de protagonizar las películas más taquilleras de su época, de ‘Navajeros’ a ‘Colegas’ pasando por ‘El Pico’ o ‘La Estanquera de Vallecas’. Fue el rostro de un tiempo roto. De todos esos chavales jóvenes y viejos al mismo tiempo que no tenían futuro desde el momento de su nacimiento.

Venía de una familia muy desestructurada, Manzano. “Una familia con valores férreos, pero populares, digamos, no exactamente tradicionales, sino muy telúricos, muy conectados a la tierra. Eran inmigrantes manchegos de la ola migratoria que se desplazó a finales de los años cuarenta hacia el centro de la península. Su madre era de Urda y el padre que le dio el apellido era de Consuegra, pero si investigas un poco más, la historia es diferente: a lo mejor el padre biológico de Manzano era gato”, desliza, sin querer concretar más. “Esa es otra historia”.

Sin amor y sin futuro

“Manzano tenía muchas carencias emocionales y educacionales. Eran ocho hermanos de distinto grado. Él era el tercer varón. Era de una de esas familias que vivían en focos chabolísticos, en cuevas. El Instituto de la Vivienda creó en esas barriadas viviendas provisionales que se conocían como UVAS. La construcción que se les prometió en el 63 se les entregó a finales de los ochenta, lo que dice mucho de la historia de este país”, expresa. José Luis nunca recibió educación primaria: era casi analfabeto. Su vida era como aquel poema de Mark Strand: “En un campo / yo soy la ausencia de campo. / Donde quiera que esté / yo soy lo que falta”. Su vida era una oquedad constante, un grito silencioso pataleando por atención. Por cuidados. Por dignidad.

Tanto fue así que cuando tuvo un terrible accidente en el que se rompió la columna vertebral, Manzano pasó once meses en el hospital de San Rafael. “Lo recordará toda su vida con cariño porque a sus doce años y medio recibió por fin un afecto que no había tenido anteriormente. La operación fue tremenda. Se le extrae la tibia y se le coloca en la columna con unos clavos. Su crecimiento se detiene. Nunca llegó al 1,70. Pero además jamás tendrá vello facial ni corporal, lo que subrayaba esa apariencia aniñada de eterno adolescente”, relata Fuembuena.

A ojos del investigador, es escandaloso que ese chaval que demostró tantos talentos interpretativos no tuviera una carrera mayor, de corte internacional. ¿Por qué no tuvo más oportunidades a partir del 86, con ‘La Estanquera de Vallecas’, hasta su fallecimiento en el 92? La belleza de Manzano era descacharrante. Desarmante. Había algo desquiciantemente triste en su cara, una hermosura herida que avisaba de todos los malos presagios, de todas las malas horas. El cabello rizado. La mandíbula cuadrada. Una diminuta nariz de boxeador. Una especie de ángel maldito, frágil, gamberro a la vez, callejero, envalentonado sólo en la ficción, colmado de una ternura incomparable.

Sexo y víctimas

¿Fue una víctima Manzano de Eloy de la Iglesia? “Bueno, consensuaron un pacto según el cual Manzano obtendría algo que hacer en la vida, ya que no había tenido la oportunidad de desarrollarse profesionalmente por las tasas de paro de la juventud, tan altas… estos chicos no eran del interés de los políticos reformistas, no. Entonces él acepta y Eloy lo elige como intérprete, así que le enseña a leer, a transmitir, le da nociones de cultura… lo convirtió en un privilegiado, y Manzano responde como había aprendido a responder: con disposición, estando prácticamente a su merced”, revela.

“Claro que había una faceta sensual y carnal. La relación nació así. De ese intercambio: un encuentro sexual a cambio de compensación económica. Pero todo va más allá y Eloy tiene la intuición y la valentía de apostar por este chaval. No creo que José Luis fuese consciente de que se estaba prostituyendo. Era algo muy común en la época y también lo hacían los militares totalmente heterosexuales”, comenta. “Para demostrar su hombría o para redondear su sueldo o para tener un estatus económico mínimo le hacían este tipo de servicios a los señores. No sólo a los señores. Mucha gente humilde tenía esa apetencia sexual y buscaba a chavales de 15 o 16 años”.

La policía, dice, hacía oídos sordos. “Sabían que existía esta actividad económica subterránea en plena puerta del Sol, pero el código penal no contemplaba que eso pudiese pasarle a un varón. Además, entonces la edad de consentimiento eran 14 años, ahora 16. Y además vivimos en la dictadura de lo políticamente correcto y todo tiene estos aires tan puritanos… es lógico que ahora nos resulte chocante y escandaloso”, concluye.

Pero había amor, recalca, porque “el amor pertenece al mundo de las ideas y significa poner tus ideas en otro ser, proyectarse en otro ser, y eso fue lo que hicieron juntos”. Ambos fueron vulnerables, ambos fueron dependientes y ambos -juntos- construyeron una gran poética del lumpen. “En la crítica triunfaba más Manzano que Eloy, porque era un estupendo actor natural, pero las películas de De la Iglesia no eran bien recibidas en las publicaciones de masas, sólo se celebraban en revistas del partido comunista, Mundo Obrero, o en revistas marxistas… pero todo el mundo destacaba la interpretación de aquel joven de 17 años como el Jaro en ‘Navajeros’. Destacaron su valor interpretativo y lo llegaron a comparar con José Luis Gómez en ‘La estanquera de Vallecas’”.

Heroinómanos y amantes

Mientras tanto, obviamente, “los amores y las apetencias de José Luis iban por otros derroteros”: “Tuvo sus novias y se las ocultaba a Eloy de la Iglesia o él apartaba la mirada. Era un chaval heterosexual, aunque sentía mucha dependencia emocional de Eloy. Tampoco Eloy le era exclusivo, porque era muy promiscuo y él estaba en una situación de privilegio”. Pero había algo de posesión ahí, porque el cineasta se encargó de que nadie más contratase a Manzano, de que todos entendieran que era suyo. Pronto la atracción física se diluyó y su relación se centró en el mundo del cine.

“Aunque por otra parte a Eloy le venía bien tener a una persona que estaba siempre a su servicio, que le solucionaba un montón de problemas y cualquier necesidad cotidiana que pudiera tener. José Luis era extremadamente servicial, pero todo se complicó cuando ambos se engancharon a una sustancia tremenda como los opiáceos, la heroína, y a partir de ahí todo gira alrededor de conseguir la dosis. Eran heroinómanos que se aislaban en su mundo aunque estuviesen rodando una película”, cuenta. Si hacían falta 4 gramos de caballo al día, Eloy los compraba. Luego llegaron los tiempos malos, la falta de chavos. Las peleas. Las tensiones. Incluso las amenazas por parte del chaval al director para que le diese más heroína.

En el 88, al contrario de lo que se pensaba, Eloy dejó de consumir heroína, pero Manzano vivió siempre con reenganches y recaídas, como El Pirri. ¿Qué cree Fuembuena que hubiera sido de él si hubiera seguido vivo? “Lo he hablado con sus familiares y con sus seres cercanos. Pensamos que en José Luis había una tendencia muy marcada a la fatalidad. Si miras a los chicos que se criaron con él, a sus primos maternos o sus compañeros de la UVA de Vallecas, acabaron igual. El camino iba a ser siempre terrible, o incluso peor. Se hubiera enganchado al caballo igual, hubiera tenido una muerte violenta como la que tuvo. Quizás menos cinematográfica, pero habría muerto por enfermedades derivadas del VIH, un tiroteo con la policía o una sobredosis. O hubiera durado menos. Él era consciente de la desgracia que le marcaba”, revela.

Marxismo y muerte

Habla del niño como un chaval “con una personalidad no construida, pero una persona muy generosa, de alma muy bella, muy entregado a los demás”. Un chico desclasado, sin más signo político que la supervivencia, aunque acabó diciendo, por ósmosis con Eloy, que era comunista, aunque no sabía enunciar ningún dogma marxista. No le importaba, en verdad, traicionar a los de su clase. Tenía que vivir. Vivir, también, para consumir. Consumía por pánico a la soledad, por miedo, por aislarse del horror del mundo.

Cuando intentó salvarse -o dejarse ayudar por los sacerdotes que acogían a los errantes en sus parroquias- ya era demasiado tarde. El único reproche que se le puede hacer a alguien es a las clases altas de la sociedad y a los supuestos popes de la democracia. Al final, Eloy acabó temiendo a Manzano. “Temía su propia creación, el monstruo que había construido y que le reclamaba droga con violencia… ya le era casi un objeto abandonado en un Rastro”. Un día apareció muerto en su apartamento en la calle Rafael de Riego número 5, cerca de Atocha. Eloy no fue al tanatorio ni a entierro. Temía a su familia.

La intención de Fuembuena con este libro ha sido retratar “cómo dos historias humanas se unen para cambiarlo todo”, aunque al final no cambien nada: “Por un lado ese mundo de los chavales de barrio con un pie en la delincuencia que necesitan sustancias y luego un grupo de intelectuales marxistas… ambos, juntos, intentan cambiar este país como buenamente pueden; los primeros, de manera inadvertida, sin ser conscientes del hecho, y los segundos, intentando imponer un modelo de sociedad que no se producirá”. Es tan hermosa y desgarradora esa frustración. “Quisieron cambiarlo todo, pero al final no consiguieron siquiera cambiarse a ellos mismos”.

2019/07/07

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | UNOS APUNTES DE ORGULLO OBRERO Y GAY

Unos apuntes de orgullo obrero y gay.
Jorge Matías | La Voz de Asturias, 2019-07-07

https://www.lavozdeasturias.es/noticia/opinion/2019/07/07/apuntes-orgullo-obrero-gay/00031562480495688430440.htm 

No sé si saben ustedes quien fue Mark Ashton, y tampoco sé si soy yo la persona más indicada para hablar de él, pero voy a hacerlo igualmente y sin pedir permiso.

Mark Ashton nació en 1960 en Irlanda del Norte. A finales de los setenta se trasladó a Londres. Trabajó disfrazado de camarera, parece ser, y ya en los ochenta se hizo voluntario de un teléfono de ayuda a lesbianas y gays. Miembro del Partido Comunista de Gran Bretaña, fue secretario general de las juventudes comunistas de su país hasta su temprano fallecimiento en 1987.

Ashton era comunista y homosexual. En aquellos terribles años ochenta, el gobierno ultraconservador de Margaret Thatcher estaba en guerra abierta con los mineros del país. Cuando la National Union of Mineworkers convocó la huelga que duraría nada menos que un año y el gobierno le retiró los fondos, la situación de los mineros en huelga era muy delicada. Mark Ashton y su amigo Mike Jackson pensaron que la clase obrera estaba siendo atacada y oprimida, y que el colectivo LGTBI debía apoyar a los mineros. Mark conocía perfectamente los problemas de los trabajadores, especialmente los del sector textil, que era al que pertenecían sus padres. Así nació Lesbians and Gays Support the Miners, a raíz de la recaudación para apoyar la huelga minera que se hizo en el Orgullo de 1984. La organización llegó a tener once secciones repartidas por todo el Reino Unido. Organizaban viajes a las zonas mineras para apoyar la huelga y recaudaron miles de libras para los trabajadores. A estas alturas de columna, supongo que todos saben que me refiero a la persona real en cuya historia se inspira la divertida y conmovedora película de 2014, ‘Pride’.

Mark luchó toda su corta vida por una alianza entre los trabajadores y el colectivo LGTBI, alianza que defendió valientemente entre sus reticentes camaradas del Partido Comunista y entre el no menos reticente colectivo LGTBI. Cuando un conocido tabloide publicó en su portada que los pervertidos apoyaban a los mineros (‘Perverts support the pits!’) Mark Ashton respondió organizando un festival de música, Pits and Perverts, en el que actuaron nada menos que Bronski Beat, banda liderada en aquel entonces por el gran Jimmy Somerville.

En junio de 1985, una comitiva de 150 mineros de todo el país encabezó el desfile del Día del Orgullo Gay en Londres. Allí, los mineros aseguraron que ahora sabían de los problemas de otros sectores de la población, al igual que Mark Ashton aseguraba que «no se puede ser gay y preocuparte solo de los problemas de los gays». No fue una victoria, ni escribo sobre transversalidad. Los mineros perdieron casi todo y un año después de la muerte de Ashton, en 1988, se aprobó una ley contra la promoción de la homosexualidad en las aulas, sea lo que sea eso, e incluso se prohibió enseñar que se gay es algo aceptable: el tristemente conocido Artículo 28, que no fue derogado hasta 2003. A pesar de todo, esta no deja de ser una historia real de solidaridad, de unirse en lo común, sin chorradas, sin compartimentos ni secciones para cada colectivo en la manifestación, una historia real de apoyo y comprensión, de lucha sin cuartel.

Hoy, aquí, el programa político de Vox, ese partido tan retrógrado que hasta tiene su propio Monasterio, es abiertamente homófobo y terroríficamente antiobrero. Muy Margaret Thatcher, al final. Llegados a este punto, no sé ustedes, pero yo prefiero un Mark Ashton antes que doscientos Fusaros. Prefiero ir de la mano de los pervertidos. Siempre.

2018/08/15

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | ELOY DE LA IGLESIA, LA CORONACIÓN DEL LUMPEN

Eloy de la Iglesia, la coronación del lumpen.
El cineasta vasco, recuperado ahora en una exposición en San Sebastián, levantó en una filmografía punzante el relato más sórdido de la Transición: drogas, marginación y represión sexual.
José María Rondón | Crónica Global, El Español, 2018-08-15
https://cronicaglobal.elespanol.com/letraglobal/cine-teatro/cine/eloy-iglesia-cine-lumpen_160430_102.html 

Hay algo de poesía salvaje en todo el cine de Eloy de la Iglesia (Zarautz, 1944–Madrid, 2006). Incluso en él mismo: una rara combinación de rigor y militancia comunista, de hedonismo y homosexualidad, de marginalidad y chutes de heroína. A lo largo de cuatro décadas, apostó su talento en trasladar el realismo de lo visual a lo coloquial en un contraidioma de escenas de calle, con lirismo de jeringas y violencia, de amor y suburbios, de amistades feroces y síndromes de abstinencia. Como un espacio en fuga para los biempensantes. Así cuajó un lenguaje propio, que es hoy, en su mayoría, una orla de muertos lampiños. Un álbum de gente quieta como un frío.

Pionero de sí mismo, jefe de expedición de su propia aventura, De la Iglesia se instaló en el mundo del cine en esa frontera que le llevó a ser un Pasolini en Cañorroto o un Fassbinder en El Raval, sin dejar de ser él mismo. Su elegancia estuvo en su disidencia, en el silencio de su educada transgresión, en su buscada marginalidad de señor bien informado: “Siempre ha habido en mí una osadía que, más que osadía, ha sido insensatez”, declaró a su vuelta a la profesión trece años después de rodar 'La estanquera de Vallecas' (1987), tiempo en el que afiló su vocación de abismo. Entonces le trajo de vuelta una versión de Calígula de Albert Camus para Estudio 1 de TVE. Pura dinamita.

Él, que se situó siempre en los márgenes, se coronó con el cine quinqui, aunque antes pisó otros géneros como quien atraviesa un campo de minas. Algunas de sus películas llevan mal los años –la narración caótica, la tosca filmación, las renuncias comerciales–, pero, quizás, hay que volver a ellas para mirar las grietas de la historia reciente de España, aquel país del que Gil de Biedma se lamentaba en una sextina prodigiosa: “De todas las historias de la Historia, / sin duda la de España es la más triste, / porque termina mal”. Así, filmó las atrocidades de su sociedad, la corrupción política y la represión sexual, al tiempo que agitaba sin pudor sus preferencias eróticas.

Ése es el camino que explora 'Eloy de la Iglesia. Oscuro objeto de deseo', la muestra que acoge hasta el 4 de noviembre la sala Kutxa Artegunea de Tabakalera, en San Sebastián. Desde los valores de osadía y de testimonio que conservan sus trabajos, la exposición propone un repaso integral a la obra del realizador vasco, “vinculada siempre a la polémica”, en opinión del comisario, Pedro Usabiaga. Y lo hace a través de 150 fotografías –muchas de ellas, inéditas– que dan cuenta de toda su galaxia: las películas, lógicamente, pero también sus colaboraciones para la televisión y el teatro, donde, como una única inmersión, consta una versión de 'El mago de Oz'.

De todo lo ahí expuesto se saca en claro que De la Iglesia hizo de su arte algo más que una aparente crónica social de sello intransferible. Son relatos y memorias del subsuelo en las que mezcló lo que veía y lo que vivía: la lucha antifranquista, el desencanto de la dictadura, la homosexualidad, la droga, el gusto por aquel mundo suburbial que le era tan ajeno y que estaba tan adentro. Entre el exorcismo de una época y la libertad radical fue dirigiendo sus películas bajo la vigilancia de la censura y el desagrado de los críticos, que apenas veían en sus trabajos “groserías fílmicas”. “Es un cine de destape tanto sexual como político”, dijo Fernando Trueba al poco de ver 'El sacerdote' (1979).

Así, todavía en la dictadura, el cineasta guipuzcoano logró colar títulos como 'Algo amargo en la boca', 'El techo de cristal', 'La semana del asesino' o 'Nadie oyó gritar', que, vistos hoy, tienen algo de secreta coherencia en el derrape transgresor y la potencia comercial. En esta onda está, por ejemplo, 'La criatura' (1977), película protagonizada por Ana Belén y Juan Diego que ocultaba en el sensacionalismo de su argumento –la atracción zoófila de la esposa de un presentador de televisión, afín a un partido de derechas, por el perro abandonado que la pareja recoge en una playa– una reflexión en torno a la monstruosidad como disidencia en un mundo esencialmente monstruoso.

Luego, cuando se consolidó, o casi, la democracia, su cine exploró más abiertamente la política ('El diputado') y los conflictos sexuales ('La mujer del ministro'). Con todo, el lumpen se convertiría en el mascarón de proa de su filmografía, con 'Navajeros' (1980), 'El Pico' (1983) y su secuela, estrenada al año siguiente, donde planteó la relación de dos jóvenes –uno, hijo de un nacionalista vasco, y otro, de un guardia civil– con la droga y la homosexualidad. Este esquema trataría de repetirlo en 'Galopa y corta el viento', un proyecto que no vería la luz, junto al guionista Gonzalo Goicoechea, donde planteaba la historia de pasión homosexual entre un militante abertzale próximo a ETA y un agente de la Benemérita enviado al País Vasco tras su participación en el 23-F.

Sin embargo, aquella atracción por la marginalidad pasó a ser algo más que un argumento de película para entrelazarse con su vida. Comenzaba esa inclinación por las profundidades. Los garitos sórdidos, el picor de la droga, el jardín de los desheredados pasó a ser, también, su infierno predilecto y adoptivo. Hizo protagonistas de sus filmes a chicos de la calle, reclutados en castings estrafalarios, encontrados siempre en las afueras, siempre en la frontera de la delincuencia, como José Luis Fernández, El Pirri, y, sobre todo, José Luis Manzano, a quien conoció en 1978 en unos billares de Madrid donde los chicos del lumpen vendían sexo ocasional. Tiempo después, en 1991, el cineasta encontró el cadáver de su actor fetiche en el baño del piso que ambos ocupaban.

Tuvieron que pasar muchos años para que Eloy de la Iglesia fuera reconocido como un auténtico autor cinematográfico, y comenzaron entonces a lloverle homenajes y retrospectivas que él acogía con el alivio de saberse comprendido al fin. A su muerte, ocurrida en 2006 tras despertar de una operación de cáncer de riñón, le quedaron varios proyectos por realizar, aunque la industria no parecía ya dispuesta a acoger propuestas tan punzantes como las que él ofrecía. O, quizás, el público había cambiado y el lenguaje de su cine parecía superado. “No soy capaz de pensar en el futuro y quizá por eso, he hecho el cine que he hecho”, confesaría.

2018/01/31

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | CUANDO LOS MINEROS BRITÁNICOS INAUGURARON EL DESFILE DEL ORGULLO GAY

El Salto / Marcha del Orgullo LGTBI en Londres, 1985 //

Cuando los mineros británicos inauguraron el desfile del Orgullo Gay.

En 1984, la gran huelga minera contra el gobierno de Thatcher encontró a su principal aliado en el movimiento LGTBI.
Pablo L. | El Salto, 2018-01-31
https://www.elsaltodiario.com/nueva-revolucion/cuando-los-mineros-britanicos-inauguraron-el-desfile-del-orgullo-gay

Esta no es una historia de victorias. Al menos en lo que al ámbito laboral se refiere. Más de 20.000 personas perdieron sus puestos de trabajo, pueblos enteros fueron condenados al abandono y al paro y uno de los mayores sindicatos de Europa, la National Union of Mineworkers (Unión Nacional de Mineros), quedó herido de muerte. Pero sí es una historia de lecciones y aprendizaje. Porque de aquellos años, a mediados de la década de 1980, se extraen importantes enseñanzas, como la necesaria unión de diferentes colectivos en pro de la defensa de los intereses comunes. Más aún en tiempos como los actuales, en los que en ciertos sectores de la izquierda empieza a primar el individualismo y la desmembración a la par que la búsqueda de la exclusividad y el abandono de la comunidad. Han pasado más de 30 años, pero aquel episodio enmarcado en la Gran Huelga británica, en el que los colectivos de mineros encontraron a su principal e inesperado aliado en los grupos más progresistas del movimiento LGTBI, puede servir de espejo en el que inspirarse y avanzar.

Todo se remonta al año 1983, cuando la primera ministra británica, Margaret Thatcher, anunció tras cinco años en el poder su intención de convertir Reino Unido en una economía de servicios, con todo lo que ello significaría para el sector industrial de las islas y, en particular, para la minería del carbón, el principal objetivo a destruir del gobierno conservador. Se comenzaba a hacer palpable lo que muchos veían venir desde 1974, cuando la antigua administración laboralista anunció la nacionalización de este sector, noticia que se recibió con un inmenso recelo en los círculos más liberales del país. Sólo unos meses tardó en llegar la ofensiva. En 1984, desde el número 10 de Downing Street, se hacía pública la orden de cerrar 20 pozos mineros, una decisión que condenaba a muerte a varios pueblos y comunidades del condado de Yorkshire, Gales y Escocia, en donde prácticamente todos los empleos bebían, directa o indirectamente, de la minería.

Comenzaba así una huelga de 12 meses y una guerra a muerte contra las autoridades, con varios fallecidos en los enfrentamientos con la policía, decenas de detenidos y heridos y centenares de mineros multados. Por poner cifras al conflicto, los paros de los primeros meses llegaron a tener un seguimiento del 73% de media por todo el país, con especial énfasis en el sur de Gales (99%), Yorkshire (97%), Kent (96%) y Escocia (94%). Y aunque su seguimiento fue disminuyendo por la presión policial, las sanciones económicas y el miedo, la respuesta nunca bajó del 60%. Tras un año, según fuentes oficiales, el coste para la economía británica fue de 1.500 millones de libras. Películas como 'Billy Elliot' y 'Tocando el viento', y libros como 'The Enemy Withhim', retratan de una u otra forma las dimensiones hasta las que llegó este conflicto desigual, que trajo más quebraderos de cabeza de lo previsto a la Dama de Hierro. De sobra conocida es la frase de Tatcher en la que calificaba en 1985 a los mineros como enemigo interno: "Tuvimos que luchar con el enemigo en el exterior, en Las Malvinas. Pero siempre tenemos que estar alerta del enemigo interno, el cual es más difícil de combatir y más peligroso para la libertad". Y es que la unión y colaboración de los vecinos de las zonas mineras era evidente, bajasen o no a las profundidades de la tierra a trabajar. También lo era la fortaleza del sindicato, liderado entonces por Arthur Scargill, uno de esos secretarios generales más acostumbrados a montar el piquete a las siete de la mañana que a darse la mano con los dirigentes de la patronal.

Ante tal desafío, la respuesta del gobierno fue la incautación del total de los fondos de la National Union of Mineworkers, alegando el impago de multas y poniendo en peligro la supervivencia de las cajas de resistencia. Fue aquí donde entraron en juego dos jóvenes homosexuales residentes en Londres: Mark Ashton, un irlandés de 23 años militante de la Young Communist League, y su amigo Mike Jackson, quienes fundaron la organización Lesbians and Gays Support the Miners, LGSM (Las lesbianas y gais apoyan a los mineros), un acontecimiento histórico retratado en la película 'Pride', donde por alguna razón se oculta la ideología comunista del fundador. La iniciativa de Ashton y Jackson es realmente inspiradora.

No eran buenos tiempos para la comunidad LGTBI en Reino Unido. La homosexualidad había sido despenalizada por ley tan solo 20 años atrás, y las infecciones de sida aumentaban entonces por miles cada mes. Desde las altas esferas del poder poco tardaron en culpabilizar a gais y lesbianas de la propagación del VIH. Periódicos afines al gobierno, como 'The Sun', especularon con la idea de construir campos de internamiento y reclusión para homosexuales. Este diario incluso llegó a publicar un intento de chiste que decía "Un joven gay va a casa de sus padres y les dice que tiene dos noticias, una mala y otra buena. La mala es que soy gay. La buena es que tengo sida". La campaña homófoba terminó en 1988 con la aprobación del artículo 28 por parte del ejecutivo de Thatcher, una ley que prohibía a las autoridades locales "promocionar intencionadamente la homosexualidad” y que obligaba a los profesores a "acabar en las escuelas con cualquier aceptabilidad de la homosexualidad como una supuesta relación familiar". Una cita de la Dama de Hierro en 1987, en un acto del partido conservador, resumió toda la campaña: "A los niños se les está educando en que tienen un derecho inalienable a ser gais. Todos están siendo engañados desde el comienzo de sus vidas". La ley no llegó a ser derogada hasta 2003.

Pero eso fue en 1988. En 1984, la guerra estaba en otro lugar. Y Mark Ashton supo llevar las reivindicaciones obreras al colectivo LGBTI. Su frase más repetida en todas las conferencias y reuniones de la época fue "No puedes ser gay y preocuparte sólo por lo que les ocurre a los gays". La LGSM ganó militantes de toda Gran Bretaña con el paso de los meses, hasta formar 11 secciones a lo largo de todo el Estado. Llegó a fletar un autobús para recorrer las zonas mineras y conocer a sus gentes, y consiguió recaudar decenas de miles de libras que irían a parar a las cajas de resistencia del sindicato. Uno de los mayores eventos fue el concierto 'Pits and Perverts' (Pozos y pervertidos), con Bronski Beat como cabeza de cartel y un eslogan inspirado en una publicación de 'The Sun' en la que se ridiculizaba el apoyo de los homosexuales a los mineros.

Entonces, en entornos masculinizados y rudos como el de la minería, tal y como reconoció años después el minero y sindicalista Dai Donovan, la homofobia no estaba extendida, pero sí existía una cierta indiferencia y distanciamiento hacia las reivindicaciones de la comunidad LGTBI. La película 'Billy Elliot' muestra en uno de sus diálogos entre padre e hijo el choque que podía suponer para un duro minero del carbón tener un vástago que simplemente quisiese bailar: "El ballet es para las chicas, no para los chicos, Billy. Los varones practican fútbol, o boxeo, o lucha libre, no el condenado ballet". Aun así, los militantes homosexuales supieron hacerse querer y enterrar viejos prejuicios. En sus viajes a las regiones mineras, los miembros de la LGSM se alojaron en las pequeñas casas de los trabajadores. En los mítines contra Thatcher, portavoces de la National Union of Mineworkers y de la LGSM compartieron escenario. Mike Jackson relató años después el vínculo que llegó a forjarse entre ambos grupos: “En una de nuestras primeras visitas a esos valles, como hombres y mujeres homosexuales de clase trabajadora, nos hicieron sentir bienvenidos. Bebimos con los mineros y sus familias, hablamos, bailamos, reímos. Nos invitaron a dar un discurso delante de 300 personas, y como sabían que estábamos nerviosos, al terminar nos ovacionaron. De noche nos quedamos en sus casas, salimos a pasear con sus hijos por el paisaje escarpado, fuimos a sus reuniones. Me sentí como en casa”. Gracias a las aportaciones recaudadas por gais y lesbianas, la huelga minera pudo seguir más tiempo del previsto.

Tras meses de duras luchas, en marzo de 1985, la National Union of Mineworkers no pudo aguantar el pulso contra la maquinaria liberal engrasada por Tatcher. El gobierno cerró 25 pozos mineros y decenas de regiones quedaron expuestas para siempre al paro y a la pobreza. No hay datos contrastados acerca de si el distanciamiento hacia la comunidad LGTBI desapareció entre la clase trabajadora británica tras aquel año que para bien o para mal fue histórico. Lo que sí sabemos es que tres meses después, en junio de 1985, una comitiva de algo más de 150 mineros llegados de todas partes de Reino Unido, encabezó el desfile del Día del Orgullo Gay de Londres al grito de “Decenas de miles de mineros ya sabemos que hay más problemas más allá de la mina. Sabemos del desarme nuclear, de las reivindicaciones de los negros, de la lucha de los gais y lesbianas”. También sabemos que, ese mismo año, en un congreso del Partido Laboralista, la sección de la National Union of Mineworkers, con mucho peso en la organización política, promovió que la formación hiciese suyas las reivindicaciones del movimiento LGTBI. Años más tarde, en 1987, un grupo de mineros acudió en representación del sindicato al funeral de Mark Ashton, enfermo de sida y fallecido a causa de la neumocistosis a la edad de 27 años. En 2013, varios de los protagonistas de aquella historia, tanto militantes homosexuales como sindicalistas, se reunieron para brindar por la muerte de Thatcher.
 

Y TAMBIÉN...
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Pride: a 34 años de su muerte, ¿quién fue Mark Ashton?

Su nombre se hizo popular con la película Pride, pero fue un luchador incansable por los derechos LGTBI, miembro de la juventud de la Young Communist League y un acérrimo defensor de los derechos de los trabajadores. Hoy se cumplen 34 años de su muerte.
Tomás Máscolo | La Izquierda Diario, 2021-02-10
https://www.izquierdadiario.es/Pride-quien-fue-Mark-Ashton

2011/06/09

DOCUMENTACIÓN | CINE | COMING OUT

Coming Out scene //

Coming Out

Jim Morton | East German Cinema Blog, 2011-06-09

https://eastgermancinema.com/2011/06/09/coming-out/ 

On the night of November 9, 1989, all hell broke loose in East Germany. Politburo member Günter Schabowski, while preparing for a press conference, was handed a memo on the new travel regulations for East German citizens. The memo stated that East Germans would now be allowed to travel abroad. What the memo did not say was that this new regulation was not suppose to take effect for twenty-four hours; giving the police enough time to implement new procedures for this. When asked when the regulation would take effect, Schabowski uttered the sentence that changed the world: “As far as I know, it’s effectively immediately.” (“Das tritt nach meiner Kenntnis... ist das sofort, unverzüglich.”), and by the end of the evening the borders of East Berlin were swarming with people trying to visit the west. The border guards frantically called every official they could find but the people who could actually make a decision seemed to be in short supply that night. According to folklore, the reason none of these officials could be found that night is because they were all at a screening of Heiner Carow’s controversial new movie, ‘Coming Out’, which just happened to be premiering the same night that the wall fell.

‘Coming Out’ is the story of a young teacher named Philipp Klarmann (Matthias Freihof) and his journey to sexual awareness. It is apparent from the moment we see him standing in front of his class that he is gay. No “gay-dar” needed. Shortly after this, he literally runs into Tanja (Dagmar Manzel), who has had a crush on him since school. The two of them hook up, and they seem happy, but all is not well. Things come to a head when Philipp stumbles into a gay bar and meets Mathias (Dirk Kummer), a handsome young man that we first saw in a grueling hospital scene at the beginning of the movie. Mathias and Philipp are soon in bed together, which makes Mathias very happy, but Philipp is still conflicted about his sexuality. After an encounter at the opera, Tanja finally catches on and leaves Philipp. Philipp tries to deny his sexuality, but all he ends up doing is losing Mathias, his one true love. He realizes his mistake too late, but finally comes to terms with who he is.

The sex in ‘Coming Out’ is handled with candor and honesty. The film makes a point of showing the many sides of gay life in East Germany, from the old to the young, both happy and sad. The two leading men are attractive and make a believable couple. The gay bar scene is reminiscent of what the scene must have been like in the west before it became respectable. John Waters would be right at home here (although Matthias in mime facepaint with a tutu around his neck might cause him to run screaming from the place).

This was Matthias Freihof’s first starring role. Perhaps thanks to the timing, ‘Coming Out’ helped propel Freihof into a very successful career in unified Germany not only as an actor, but also as a singer. He has appeared on various televisions shows and movies, and has released several albums of songs. Similarly Dagmar Manzel and Dirk Kummer both have gone on to have a successful careers since the wall fell. Like Freihof, Manzel has made a name for herself as both a singer and an actress and often appears in musical theater when she is not working on films. For Dirk Kummer, ‘Coming Out’ was not only his start as an actor, but also the beginning of his career behind the camera. Although he acted in a few more movies, most of his work has been as an assistant director. Since 2003, he has worked primarily as a director of TV movies, including ‘Charlotte und ihre Männer’, and ‘Geschlecht weiblich’—for which Ulrike Krumbiegel won a best actress award at the 2003 German Television awards.

Early in his career, Director Heiner Carow made a name for himself as the director of the popular children’s films ‘Sheriff Teddy’ and ‘Sie nannten ihn Amigo’ (‘They Call Him Amigo’). In 1971, he got in some hot water with the officials who objected to his film ‘The Russians are Coming’ (‘Die Russen kommen’—not to be confused with the similarly titled Norman Jewison film) but he made his biggest splash with the DEFA classic, 'The Legend of Paul and Paula'. He followed that up with 'Until Death Do Us Part', which took a much darker look at human relationships (although, when you come right down to it, ‘The Legend of Paul and Paula’ is pretty tragic in spite of its uptempo theme song).

After the ‘Wende’, Carow continued working, mainly in television, until his death in 1997 (he was 67). Sadly, the same cannot be said for his wife, Evelyn Carow, possibly the greatest film editor in East Germany. When DEFA ended, so did Ms. Carow’s career. In 1993, she edited ‘Inge, April und Mai’, one of the last DEFA films, and then stepped away from the editing bench. Not only was Germany changing, but movie editing was changing. That same year saw Avid entering the market as a publicly traded company. The days of physical film editing had come to an end.

With the fall of the wall, gays in East Germany suddenly were faced with an interesting dilemma. Being gay was still met with some antagonism and resistance on both sides of the wall, but now they found themselves part of a new minority: the Ossis; and that came with as many problems as being gay once had. In Jefferey Peck’s 1991 interview with Jürgen Lemke, the author of ‘Gay Voices from East Germany’, Lemke said that there was greater solidarity among gays in East Germany before the ‘Wende’, and that he felt more secure as a member of a minority in the GDR than he does in the same situation in unified Germany. “I see myself, of course, more vulnerable than before, especially when it concerns physical aggression,” said Lemke. (‘New German Critique’, No. 52)
 
After all these years, ‘Coming Out’ still holds up as one of the most moving and honest films on gay love. This is because Heiner Carow understood the most fundamental point: all relationships, whether gay or straight, are, first and foremost, human relationships.

1994/04/29

PELÍCULAS | Gutiérrez Alra, Tomás, & Tabío, Juan Carlos | Fresa y chocolate

Gutiérrez Alra, Tomás, & Tabío, Juan Carlos (Directores) (1993) [1994-04-29]. Fresa y chocolate. ICAIC, IMCINE, Telemadrid, SGAE, Tabasco Films.


Fresa y chocolate. 1993. Cuba. Estreno en España: 1994-04-29.111 min. Dirección: Tomás Gutiérrez Alea, Juan Carlos Tabío. Guion: Senel Paz. Reparto: Jorge Perugorría, Vladimir Cruz, Mirtha Ibarra, Francisco Gattorno, Marilyn Solaya, Joel Angelino. Coproducción Cuba-España-México; ICAIC, IMCINE, Telemadrid, SGAE, Tabasco Films.

David (Vladimir Cruz) es un comunista convencido que estudia sociología en la Universidad de La Habana. Diego (Jorge Perugorría) es un artista homosexual acosado por la homofobia del régimen castrista. A pesar de las abismales diferencias que los separan, entre ellos surge una profunda amistad.

DOCUMENTACIÓN

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Una película contra la hipocresía castrista gana el festival de La Habana

Gutiérrez Alea logra un gran éxito popular con 'Fresa y chocolate'
Mauricio Vicent | El País, 1993-12-11
https://elpais.com/diario/1993/12/12/cultura/755650804_850215.html
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'Fresa y chocolate', el polémico helado cubano, llega a los cines españoles

El filme, de Tomás Gutiérrez Alea, se estrena el próximo viernes
Mauricio Vicent | El País, 1994-04-24
https://elpais.com/diario/1994/04/25/cultura/767224815_850215.html
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'Fresa y chocolate' enfrenta a las dos Cubas

Cabrera Infante y Andy García niegan las acusaciones del realizador Gutiérrez Alea
El País, 1994-05-03
https://elpais.com/diario/1994/05/04/cultura/768002404_850215.html
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Un escritor que fue reivindicado años después de su muerte en la película «Fresa y Chocolate»
J. L. | La Voz de Galicia, 2010-12-19

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/vigo/2010/12/19/escritor-reivindicado-anos-despues-muerte-pelicula-fresa-chocolate/0003_8918626.htm
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Las confesiones de Lezama Lima

El documental ‘Letters to Eloísa’ analiza la trayectoria del censurado autor cubano y el escándalo provocado por el capítulo homoerótico de su obra maestra, ‘Paradiso’
Alessandro Leone | El País, 2020-05-07
https://elpais.com/cultura/2020/05/07/babelia/1588852801_549129.html

1989/11/09

PELÍCULAS | Carow, Heiner | Coming out

Carow, Heiner (Director) (1989). Coming out. Deutsche Film.


Coming out. 1989. República Democrática de Alemania [RDA]. Estreno: 1989-11-09. 113 min. Dirección: Heiner Carow. Guion: Wolfram Witt. Reparto: Matthias Freihof, Dagmar Manzel, Dirk Kummer, Michael Gwisdek, Werner Dissel, Gudrun Ritter, Walfriede Schmitt, Axel Wandtke, Pierre Sanoussi-Bliss. Deutsche Film.

Berlín Oriental. El joven maestro Philipp conoce más de cerca a su colega Tanja tras un accidente en la escalera de la escuela y ambos comienzan una relación. Un antiguo amigo de Tanja, Jakob, al que llama cariñosamente Redford, resulta ser un amor de juventud de Philipp. Los padres de Philipp habían terminado la relación, regalando a Jakob una caja de compases y una bicicleta como compensación. Tras el reencuentro, Philipp entra en crisis, huye hacia un bar gay, se emborracha y finalmente dos desconocidos lo llevan a casa. Uno de ellos, el joven Matthias, lo encuentra de nuevo poco después frente al teatro y comienza un escarceo amoroso con él. Philipp tiene que enfrentarse a su propia orientación sexual, pero no tiene las fuerzas para ello.

Berlín Oriental a fines de la década de 1980. Philipp, un joven maestro, comienza una relación amorosa con su colega Tania. Durante años oculta sus preferencias sexuales, hasta que un reencuentro con su viejo amigo Jacob, que es homosexual, vuelve a despertar aquel deseo reprimido. En un bar de homosexuales, Philipp conoce a Matthias y se enamora. A partir de ese momento llevará una doble vida: Tania no debe enterarse de la existencia de Matthias, y Matthias tampoco de la relación de Philipp con Tania. Está claro que algo así no puede durar. ‘Coming Out’ fue la primera y única película de la RDA que trató abiertamente el tema de la homosexualidad. Se estrenó el 9 de noviembre de 1989, precisamente la noche en la que cayó el Muro de Berlín.

1986/07/23

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | SANTIAGO CARRILLO Y LA CUESTIÓN HOMOSEXUAL

La cuestión homosexual.
XXX | Cartas al Director | El País, 1986-07-23

https://elpais.com/diario/1986/07/24/opinion/522540012_850215.html

¿Qué le pasa a Santiago Carrillo? No entendemos que en su artículo del 17 de julio se lamente -o parezca lamentarse- de que la comisión ‘gay’ del PCE funcione. ¡Claro que funciona!, y muy bien. Si no, véase las ‘Jornadas sobre la cuestión homosexual’ que ha realizado recientemente y a las que tuvimos el gusto de ser invitados. Señor Carrillo: ¡ojalá su nueva formación y todas las demás fuerzas democráticas y progresistas tuvieran el coraje y la lucidez de asumir sin tapujos la cuestión homosexual!.

ANTECEDENTES
‘Sostenella y no enmendalla'.
Santiago Carrillo | El País, 1986-07-16

https://elpais.com/diario/1986/07/17/espana/521935205_850215.html

1986/07/16

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | SANTIAGO CARRILLO, EL PCE Y LA COMISIÓN DE 'LOS GAY'

‘Sostenella y no enmendalla'.
Santiago Carrillo | El País, 1986-07-16

https://elpais.com/diario/1986/07/17/espana/521935205_850215.html

El peligro para el movimiento comunista español reside, para el experimentado político autor de estas reflexiones, en que la dirección. del PCE ha vuelto a las concepciones dominantes en los años anteriores al VII Congreso de la Internacional Comunista, es decir, al tiempo en que el enemigo principal era el partido socialista, la socialdemocracia, equiparada al socialfascismo. Ello explicaría la extraña alianza de los comunistas del PCE en Izquierda Unida.

Un análisis de los Pasados comicios electorales, realizado desde el ángulo comunista, muestra que la división ha sido el obstáculo que nos ha impedido recuperar, en una situación que difícilmente volverá a ser tan favorable, el espacio electoral que tuvimos en 11979. Y hay que decirlo claramente: la unidad comunista ha sido sacrificada a una quimera que comenzó con el nombre de convergencia y se materializó en Izquierda Unida (IU).La unidad de la izquierda era y es imposible en esta coyuntura por una razón muy sencilla: el PSOE se ha desplazado a posiciones centristas en el Gobierno y tardará en resituarse. Y sin el PSOE, en este país no hay unidad de la izquierda.

Más aún, la división comunista quiebra toda posibilidad de constituir un polo capaz de tirar hacia una conjunción de las fuerzas reales de izquierda.

Verdades de Perogrullo
Éstas son verdades de Perogrullo y da vergüenza tener que repetirlas como si fueran un descubrimiento. Pero hemos llegado a tales términos de irrealismo y de voluntarismo político, que el sentido común se ha convertido en una de las cosas más raras e infrecuentes.

El peligro para el movimiento comunista en España reside en que la dirección oficial del PCE, en el enfoque electoral de IU ha vuelto a las concepciones dominantes entre los comunistas de los años anteriores al VII Congreso de la IC. Es decir, a la idea de que el enemigo principal es el partido socialista, la socialdemocracia. Y esa visión conduce hoy, como en aquella época, a buscar los aliados más fantasistas e incluso a inventárselos, extrayendo siglas de la riada. Y puede conducir también a convertirse en aliados objetivos, no siempre inocentes, de la derecha maciza y auténtica.

Esa política sectaria no ayuda a que los comunistas se liguen con las masas. Cuando los dirigentes del PCE proclamaban que "votar a Felipe es como votar a Fraga", los trabajadores no podían entender semejante desatino. ¿Cómo explicarse si no el hecho de que habiéndose volcado, como nunca lo había hecho, el más significativo líder de CC OO a favor de IU -en las elecciones de 1982 esta misma persona había hecho campaña indirecta contra el PCE y a favor del PSOE-, habiendo utilizado a fondo en muchas regiones el aparato de CC OO a favor de IU, los votos del sindicato no se hayan volcado hacia ésta? Porque no hay que olvidar que, separados los grupos que han compuesto IU, tuvieron en 1982 más votos que en 1986 unidos.

Los comunistas no podemos volver a la época en que socialdemocracia era igual a socialfascismo. Es necesaria tina crítica severa pero equilibrada de la política del PSOE, una crítica que no nos enfrente radicalmente con los afiliados y votantes socialistas. Una lucha a ultranza como la que han planteado los voceros de IU contra el PSOE abre un abismo que podría tornarse insuperable entre socialistas y comunistas.

Seguir afirmando hoy, tras las elecciones, que IU puede convertirse en una alternativa de gobierno a la izquierda del PSOE es una tontería monumental.

Una política comunista inteligente tiene que ser capaz de aproximarse a la crítica que muchos afiliados y simpatizantes socialistas hacen a la política del Gobierno de su partido. Ya sé que cuando un comunista discute directamente con un socialista, y más aún si no es capaz de hacerlo pedagógicamente, el socialista, por ‘patriotismo’ de partido, se cierra como una almeja; incluso que hay socialistas que razonan como anticomunistas viscerales, del mismo modo que a veces los comunistas reaccionan en antisocialistas visceralmente. Pero habría que estar ciego para no discernir el disgusto de muchos afiliados y votantes del PSOE con su política, precisamente en los mismos temas que la criticamos nosotros: el atlantismo -OTAN, bases, abandono o enfrentamiento de la solidaridad con los movimientos de liberación, venta de armas a Pinochet...-, la reconversión, el paro, la debilidad ante los poderes fácticos, etcétera.

Crítica interna
Para los comunistas la cuestión está en plantear estos problemas de forma que estimulen la crítica interna de los socialistas, que propulsen entre éstos el pensamiento auténticamente socialista y de izquierda y que creen las condiciones para un acercamiento. Esta forma de ver la cuestión implica no ponerse la meta de las primeras elecciones, ni siquiera de ver toda la política reducida a los plazos electorales, por muy importantes que sean éstos. Hay múltiples fases de mediación en las que debemos procurar entendimientos, aunque sean coyunturales, con los trabajadores socialistas. Ahora tenemos cuestiones como el intento de la patronal de arrancar, bajo fórmulas más o menos claras, el despido libre; la voluntad de seguir destruyendo puestos de trabajo; problemas como el paro, la marginación social de la juventud; la resistencia a la ola que nos viene de EE UU de hipócrita puritanismo, que encubre la voluntad de reducir paso a paso las libertades; la necesidad de que la anunciada reducción de fuerzas americanas no quede en ese ridículo 10% que Mr. Enders ofrece en Torrejón, sino que alcance a la desaparición de las bases; de que la salida de la organización militar de la OTAN y la desnuclearización no sean una ficción, etcétera.

En definitiva, la construcción de la unidad de la izquierda, la unidad popular, es un proceso que no era posible ni en las elecciones generales ni lo será en las municipales y autonómicas; es una obra de largo aliento que no puede reemplazarse por sucedáneos arbitristas, si no queremos que nos ocurra lo que a la rana que quiso ser buey. Y o tomamos un camino acertado o veremos cómo, uno tras otro, los más intransigentes debeladores del PSOE van entrando en las filas de éste a la busca del momio que no lograron por otro camino.

Lo que era posible en las generales, y lo es en las municipales y autonómicas, objetivamente es la unidad de los comunistas. El sector de Unidad Comunista, la más homogénea, la más sólida de las familias comunistas, proponía esa solución. Y aunque no hayamos tenido diputados, es significativo que no habiéndonos organizado aún como partido, hayamos logrado un cuarto de millón de votos. Ése sí que es un primer paso, una esperanza, confirmada por el hecho de que no habiendo ganado escaños, entre nosotros no ha habido crisis ni desmoralización. Al contrario, ha surgido la voluntad firme de organizarnos como partido, al comprobar la negativa de los dirigentes oficiales del PCE y del PCPE a la unificación. Esta voluntad no es renuncia a la unificación, sino propósito de seguir luchando en mejores condiciones para obtenerla.

En las otras formaciones sí hay crisis. El aplazamiento del 12º Congreso del PCE, al tiempo que se reconoce que su dirección ha alcanzado su techo y necesita reorganizarse, es un dato de crisis. La división en la dirección del PCPE en torno a los problemas de la unidad comunista, otro.

Pero, lamentablemente, en la dirección del PCE sigue en pie el lema de "mantenella y no enmendalla", sigue dominando por encima de toda consideración la voluntad de ‘matar a Carrillo’. Por eso fuimos expulsados y se nos forzó a crear Unidad Comunista. Por eso se ha vaciado de actividad a las organizaciones del partido y hay camaradas que dicen que lo único que funciona algo en el comité central son la comisión internacional y la de los ‘gay’... Por eso también hoy es real el peligro de que el PCE se diluya en la ambigua IU, que, como el arco iris, se ve, pero no se puede tocar.

En cualquier caso, la razón que anima a Unidad Comunista se afirma. Vamos a dar el paso de convertirnos en partido para dinamizar y ampliar ese cuarto de millón de votos. Seremos un partido inspirado en los intereses de los trabajadores, en las ideas de los grandes maestros del marxismo, que partiendo de sus raíces sea a la vez un partido de hoy, un partido capaz de abrir los caminos del porvenir. En definitiva, una garantía de la unidad de los comunistas, y de la unidad de los trabajadores, la unidad de la izquierda y de las fuerzas progresistas. Se equivocan los que crean que este proyecto está vinculado a la voluntad y a la obstinación de un solo hombre. No; el proyecto está asentado en la voluntad de un amplio equipo de revolucionarios jóvenes e inteligentes, que lo llevarán adelante contra viento y marea.


SEGUIMIENTO
La cuestión homosexual.
XXX | Cartas al Director | El País, 1986-07-23

https://elpais.com/diario/1986/07/24/opinion/522540012_850215.html

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...