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2022/07/07

LIBROS | García-Mauriño Múzquiz, Javier | Picospardo's

García-Mauriño Múzquiz, Javier (2021) [07-01]. Picospardo’s. Madrid: Sial Pigmalión.

[.es] En 1993 el comité del Premio Lope de Vega declaró ganador a Javier García-Mauriño Múzquiz, y en aquel momento arrancó una historia de teatro que dura hasta hoy día. Ya que han pasado casi treinta años desde que fuera premiada, la obra merece una investigación crítica de su relevancia en el teatro español de la época y una revisión del impacto de haber llevado el tema de la homosexualidad a las tablas. Asimismo, lo que el lector tiene entre sus manos ahora es una reexaminación de una obra teatral que bajo la pluma de un dramaturgo revela de manera mimética un momento de transición social y política en España.

García-Mauriño escribió ‘Picospardo’s’ a principios de los noventa, basándose en un guion de cine original previo titulado de la misma manera, en el cual trabajó entre 1987 y 1988. Como trasfondo, está viviendo aún en un ámbito político perplejo. No hay una manera definitiva de establecer en qué momento finaliza la transición del país, no se puede especificar si ha terminado un periodo de ajustes, y en la trama en ‘Picospardo’s’ el autor pone el reflector en otra transición social tan silenciosa como imparable. Va más allá de mostrarnos los efectos que un accidente tiene en la vida de los personajes, los cuales son piezas sueltas de un rompecabezas que no será armado sino hasta el momento en que se revela el elemento en común que los une.

Javier García-Mauriño Múzquiz (Madrid, 1948) es autor teatral y guionista cinematográfico. Licenciado en Ciencias de la Información (rama Imagen). Sus cortometrajes son premiados en Madrid, Calviá, Málaga, Huesca y Alcalá de Henares. Premio SIMO de periodismo 1983. Guionista de Radio Exterior de España. Trabaja para Filmoteca Española. En 1987 dirige el Festival de Cine de Huesca. Realiza labores de supervisión lingüística, doblaje y subtitulado para TVE y Canal Plus. Formó parte de la Junta de Calificación de Películas del Ministerio de Cultura. Coguionista de largometrajes dirigidos por Fernando Huertas, Fernando Fernán-Gómez y José García Hernández. En 1994 obtiene el Premio Lope de Vega de teatro 1993, con su obra ‘Picospardo’s’. Cuenta en su haber con numerosos estrenos teatrales y distintas publicaciones. En 2020 inicia su relación con la editorial Sial Pigmalión con la publicación de ‘Monólogos’ y la participación en la obra colectiva ‘Puro teatro’.

2017/03/14

ARTÍCULOS | Durán Manso, Valeriano | Los rasgos melodramáticos de Tennessee Williams en Pedro Almodóvar: estudio de personajes...

Durán Manso, Valeriano [Universidad de Cádiz] (2017). Los rasgos melodramáticos de Tennessee Williams en Pedro Almodóvar: estudio de personajes de “La ley del deseo”, “Tacones lejanos” y “La flor de mi secreto”. Vivat Academia: Revista de Comunicación [ISSN-e 1575-2844], 138, 96-119.

Ed. digital: Open Access | Vivat Academia | 2017-03-14
https://www.vivatacademia.net/index.php/vivat/article/view/1013
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Dialnet
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6018772

[.es] Las principales adaptaciones cinematográficas de la producción literaria del dramaturgo norteamericano Tennessee Williams se estrenaron entre 1950 y 1968 y se asentaron en el melodrama. Estas películas contribuyeron a la evolución temática de Hollywood debido a la paulatina disolución del Código Hays de censura y, además, determinaron el camino de este género hacia aspectos más pasionales y sórdidos. Así, ‘Un tranvía llamado deseo’, ‘La gata sobre el tejado de zinc’, o ‘De repente... el último verano’ incorporaron temas de carácter sexual o psicológico mediante unos personajes atormentados que no habían sido tratados anteriormente en el cine. El melodrama clásico de Hollywood ha tenido una notable influencia en la filmografía de Pedro Almodóvar, y prueba de ello es la tendencia del director manchego por abordar este género en sus complejas tramas. Además, los atormentados seres de ficción que las protagonizan contienen una serie de aspectos personales, familiares o sexuales que están muy presentes en los protagonistas del dramaturgo sureño. Desde estas consideraciones, este trabajo pretende reflexionar sobre la presencia de los rasgos melodramáticos de las adaptaciones de Williams en Almodóvar mediante el análisis como persona y como rol de los personajes principales de sus tres películas que mejor se enmarcan en este género: ‘La ley del deseo’, ‘Tacones lejanos’ y ‘La flor de mi secreto’.

1995/04/29

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | LA RADICAL GAI Y LSD CONSIDERAN HOMÓFOBA LA OBRA TEATRAL 'PICOSPARDO'S'

Colectivos 'gays' juzgan homófoba la obra en escena en el Español.
Rosana Torres | El País, 1995-04-29

https://elpais.com/diario/1995/04/30/madrid/799241062_850215.html

Diversos colectivos, entre los que se encuentran La Radical Gay y Lesbianas Sin Duda, califican de ejemplo de homofobia la obra ‘Picospardo's’, de Javier García Mauriño. El montaje está dirigido por Mara Recatero, esposa del director del Teatro Español de Madrid, escenario donde fue estrenada el jueves.

Esta obra podría ser considerada un símbolo de la política cultural del PP en lo que se refiere “a la defensa de unos valores tradicionales hostiles a lesbianas y homosexuales", dicen varios representantes de estos colectivos, en referencia al hecho de que este teatro depende de un gobierno municipal del PP.

La obra narra el encuentro de un grupo de mujeres en la sala de espera de un hospital, al que ha acudido alarmadas ante el ingreso en urgencias de sus seres queridos. Han resultado heridos por la caída del techo de una discoteca "rarita" a la que acudían homosexuales, calificados siempre en el texto como "maricones".

Ricardo Llamas, miembro de La Radical Gay, dice indignado "Esta obra muestra el miedo a lo explícito, a que salgamos a la luz y promueve el secretismo y la ocultación". Y juzga que enfatiza la ideología de quienes dirige el Ayuntamiento.

1990/03/19

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | FRANCISCO NIEVA: "CON EL HUMOR SE SUPERA EL HORROR"

Francisco Nieva: "Con el humor se supera el horror".
El escritor estrena 'El baile de los ardientes' e inaugura una exposición antológica de su obra plástica.
Rosana Torres | El País, 1990-03-19
https://elpais.com/diario/1990/03/19/cultura/637801209_850215.html 

Francisco Nieva, de 63 años, escritor, escenógrafo, director de escena, ensayista, articulista, académico, figurinista y músico (en la privacidad de su casa), estrena mañana, en el marco del Festival Internacional de Teatro de Madrid, 'El baile de los ardientes'. El estreno coincide, en el teatro Albéniz, con una exposición antológica de su pintura. Nieva, que se considera un marginado de lujo, piensa que "el humor es un modo de superar el horror".

Francisco Nieva, reencarnación del humanismo renacentista, nacido en La Mancha castellana hace 63 años, es uno de los últimos representantes del intelectual con vocación de hombre integral. Su actividad pública así lo demuestra. Imbuido y relacionado con los movimientos vanguardistas europeos de la segunda mitad de siglo, dejó colgada su brillante carrera internacional para encerrarse en Madrid a escribir y convertirse, "en un marginado de lujo". Su formación intelectual le viene de la vehemencia cultural de su padre y del poeta Juan Alcalde, hombre extremadamente culto considerado por Nieva como su maestro. La guerra civil le dio a Nieva una experiencia de vida que le hizo madurar muy aceleradamente. "Soy trágico y pesimista, y la manera de superarlo es la comicidad; el humor es un modo de superar el horror, frente a la vida y a la muerte".

Su malestar en una España en la que todo lo que oliera a cultura era perseguido le empujó, al finalizar la década de los cuarenta, fuera de nuestras fronteras. La oportunidad le vino dada por Milena Milani, entonces amante de Alberto Moravia, quien le consiguió una beca para marcharse a Paris. Allí fue presentado a hombres como André Breton y Tristan Tzara, conoce las teorías de Antonin Artaud. "Era curioso el poco caso que yo les hacía a todas aquellas personas que hoy están en las enciclopedias", dice.

Coquetea con el dadaísmo y con el surrealismo -por el que se siente más atraído- y figura en exposiciones internacionales. Inicia las primeras escrituras, siempre en secreto, de lo que luego sería su ‘teatro furioso’, un teatro breve, brillante, antifranquista. "Me ayudó mucho mi matrimonio con Geneviève Escande, mujer introducida en los círculos culturales parisienses, después vino el divorcio y he resistido muy bien varias tentaciones de casarme de nuevo", comenta. Años después, a través de Octavio Paz, alquila un palacete en Venecia y allí se da a conocer como escritor con la publicación de ensayos diversos. "En Venecia viví otro tipo de iniciación", comenta, "porque venía de rodearme de gente muy ‘decente’, y la decadencia de la ‘dolce vita’, ofrecía un ‘modus vivendi’ terriblemente hedonista". Allí escribió sus comedias del ‘teatro de farsa y calamidad’.

El autor de ‘La carroza de plomo candente’ termina volviendo a España. Por aquel entonces su carrera internacional estaba más que prestigiada en toda Europa (avalada por premios como el Polignac, que recibe en París, por el conjunto de su obra).

Desde entonces Nieva ha recibido multitud de premios y ha sido elegido miembro de la Real Academia Española, pero no ha entrado en el circuito del teatro comercial, ni oficialista, ni tampoco ha sido un olvidado e ignorado por los poderosos del teatro: "Durante mucho tiempo he sido el marginado oficial, decían 'vamos a elegir un buen marginado' y se recurría a mí".

Pasó más de un lustro sin hacer nada, y en 1986 crea su compañía, con la que mañana estrena su quinto montaje (primera parte de su escénicamente inédita ‘Trilogía italiana’, compuesta por ‘El baile de los ardientes’, ‘Los españoles bajo tierra’ y ‘Salvator Rosa’). En ‘El baile de los ardientes’, escrita hace casi 20 años y publicada hace más de 10, Francisco Nieva hace una apuesta por la sinceridad, con la homosexualidad como telón de fondo.

Nieva piensa que la homosexualidad, "que en los tiempos clásicos era lo más natural de mundo", está globalmente aceptada por la sociedad española: "Lo que sí puede ocurrir es que un padre quiera que en su familia no haya un maricón, pero ésa es otra historia".

1988/07/11

DOCUMENTACIÓN | LITERATURA | ORGANIZAN EN ROTTERDAM UN FESTIVAL SOBRE LITERATURA HOMOSEXUAL

Holanda organiza un festival sobre literatura homosexual.
El País, 1988-07-11

https://elpais.com/diario/1988/07/12/cultura/584661610_850215.html

La ciudad holandesa de Rotterdam será escenario, el próximo mes de octubre, del festival Satisfiction, dedicado a estudiar la imaginación homosexual en la literatura europea pasada y presente. El festival ha sido organizado por la sección holandesa de la Asociación de Escritura Lesbiana y Gay de Europa. Los debates, mesas redondas, talleres y demás actividades se centrarán en la obra de nombres tan importantes como Platón, Safo, Gertrude Stein, Oscar Wilde, Federico García Lorca, Djuna Barnes o Paolo Pasolini.

La sede del festival Satisfiction será el centro cultural de Doelen, en Rotterdam. Paralelamente a las actividades oficiales, el teatro Municipal de Rotterdam será escenario de seis representaciones en holandés e inglés relacionadas con el tema en torno al cual gira el festival. La creatividad homosexual también será reflejada cinematográficamente en varias salas de esta ciudad holandesa.

1987/01/18

DOCUMENTACIÓN | TEATRO | LA TRAGEDIA DEL AMOR IMPOSIBLE

La tragedia del amor imposible.
Eduardo Haro Tecglen | El País, 1987-01-18

https://elpais.com/diario/1987/01/18/cultura/537922801_850215.html

El público. De Federico García Lorca (1930). Intérpretes: Alfredo Alcón, Antonio Duque, Pedro María Sánchez, Chachi, Tomás Alonso Martínez, Carlos Manuel Díaz, Joan Miralles, Ismael Abellán, Asunción Sánchez, Esther Gala, Maite Brik, Angel Pardo, Vicente Diez, Macho Bresso, Carlos Bresso, Carlos Belasco, José Luis Santos, Maruchi León, Manuel de Blas, Paola Dominguín, Juan Echanove, Chema de Miguel Bilbao, Valentín Paredes, José Coronado, Carlos Iglesias, Gaspar Cano, Francisco Lahoz, Maruja Boldoba, Manuel Márquez, Walter Vidarte. Escenografía y vestuario: Fabià Puigserver con Frederic Amat. Música de Josep Maria Arrizabalaga. Dirección: Lluís Pasqual. Estreno, teatro María Guerrero. Madrid, 16 de enero.
Nunca creí que los textos que forman ‘El público’, de Lorca, supusieran una obra homosexual, sino una tragedia del amor como acto incompleto o imposible; como un fracaso de la totalidad. amorosa sexual, como aparece constantemente en su teatro de símbolos heterosexuales, sea ‘La casa de Bernarda Alba’, ‘Yerma’ o ‘Bodas de sangre’. La tensión homosexual que efectivamente aparece en toda la escritura, y ahora en la representación, es una parte expresiva de un todo amoroso.

Cuando se acude a una primera representación de un texto y un autor muy conocidos no se pueden evitar los prejuicios; se tiende a creer que la lectura hecha por uno mismo y su imaginación a solas es lo que vale, y este puede llevar a la injusticia de no aceptar la interpretación dada por el director de escena. En este caso, he sentido la tendencia de creer que Lluís Pasqual ha entendido la obra en este mismo sentido de lo trágico y lo imposible, de la persecución del uno por el otro de los amantes, huida siempre por la transformación, por la transmutación de la materia amada; que ha unido sin suturas visibles los distintos fragmentos hasta darles una unidad y que ha exaltado, sobre todo, lo que parece básico en la obra: la angustia entre lo real y lo fingido, tomada por la metáfora del teatro, de lo que subyace en el teatro o lo que debe salir al aire libre y crear una posibilidad de transformación. Sería ‘El público’, incluso, un auto sacramental invertido, una eucaristía laica; casi el revés de lo que fue ‘El gran teatro del mundo’, o una especie de rebelión contra la idea calderoniana del Autor Omnímodo -en este caso, el personaje es el Director de Escena- y las formas de libre albedrío: el mismo título de ‘El público’ sería, si se aceptase ese caso, la toma de posición o de conciencia del otro extremo de Calderón. Quizá no menos pesimista, pero sí con una ambición libertaria. Cuando se habla en esta obra de la destrucción del teatro no sólo se está diciendo algo al pie de la letra, sino el de un orden establecido, el de unos residuos ideológicos de una violencia sobre el amor y el sexo: habrá que repetir que como todo su teatro y como toda su poesía: algo que le llevó a la muerte.

Creo que la labor artística de Lluís Pasqual es la de hacer todo esto ostensible con un texto evidentemente incompleto, en el que su autor había sido críptico en el lenguaje y en la superposición de escenas, pero al mismo tiempo sincero y espontáneo en la expresión de su forma de pensamiento trágico. La forma de unidad que da a un texto desunido, la continuidad de acciones tan evidentemente dispares como la crucifixión y las siete palabras con la canción del ‘pasto bobo’, la cuidadosa elaboración de metáforas escénicas como la superposición de telones o los pequeños detalles de ‘atrezzo’, la continuidad, el trabajo unido de los actores -dentro de las inevitables diferencias de calidad entre ellos-, son los valores esenciales que creo encontrar. Es decir, que, según mis lecturas y mis sentimientos hacia Lorca y esta obra, hay una concordancia entre lo escrito y lo bellamente representado. Lo cual, naturalmente, no impide que se intenten otros caminos de esclarecimiento.

Arena azul
Otros aspectos de la representación parecen secundarios. La conversión del entero patio de butacas del María Guerrero en enorme espacio de arena azul me parece más bien parte del intento bien conseguido y bien trabajado de la fabricación del acontecimiento que algo en favor de la obra; incluso se pueden encontrar razones en contra, como la de la limitación (del número de espectadores por representación o la diferencia de óptica o de audición, incluso de la apreciación del trabajo de los actores, según la localidad que se ocupe. Está inscrito dentro de la política de acontecimiento, de una exposición de magnitudes y de posibilidades económicas, y es un fenómeno extrateatral que, sin embargo, se va convirtiendo peligrosamente en condición del teatro regulador, del teatro de Estado (o de municipio, o de cualquier otra alotropía) y va teniendo su mimetismo en lo que queda de teatro privado.

El vestuario y la escenografía de Fabià Puigserver están, naturalmente, perfectamente inscritos en toda la encarnación de la obra, en su belleza visual, como es costumbre en este creador y en su larga colaboración con Lluís Pasqual. La música de Arrizabalaga tiene la virtud también de ser lorquiana, de encajar sin estridencias.

Hay una buena interpretación de conjunto, rota por algunas intervenciones pésimas, pero elevada por otras: por el ímpetu desgarrado de Alfredo Alcón, por la cantidad de matices de voz y colocación de Pedro María Sánchez, sobre todo en su relación con Maruchi León en su metáfora de Julieta: una actriz joven que comienza y que, más que obtener rasgos profundos de su personaje, pone su presencia. Como hay ironía en la breve aparición de Walter Vidarte, brío y expresión en los que hacen los ‘caballos’... Y la pequeña pero justa y medida aparición de Echanove, que fue especialmente aplaudida.

Para saber la acogida del público habrá que esperar más tiempo. El aforo está, como queda dicho, enormemente reducido por el aprovechamiento de todo el espacio, para escenario, y el par de cientos de localidades disponibles estaba repartido de antemano entre espectadores ‘de calidad’, de forma que el verdadero público -el que da título y carne metafísica a la obra- tuvo que estar ausente. Hay pocas dudas de que la reacción va a ser favorable y el espectáculo va a gustar o, probablemente, a entusiasmar. La comprensión de esta obra es menos difícil de lo que lo hubiera sido en su tiempo; además de la forma facilitadora que le da Lluís Pasqual está el transcurso del tiempo y la acumulación de teatro y otros medios de expresión de la literatura dramática que han ido formando a los espectadores en estos casi 60 años, y una manera más libre de ver los problemas sexuales y amorosos. Lo cual demuestra -otra vez- que Lorca fue un adelantado en su tiempo; sobre el propio superrealismo que le alimentaba -o al que alimentaba él- y sobre el existencialismo, el teatro del absurdo, la libertad de unidades, las abreviaturas de lenguaje que le iban a continuar.

1984/03/14

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | "TENNESSEE WILIAMS ERA UN MARGINADO QUE LUCHABA CONTRA LA MUERTE A TRAVÉS DE SU ARTE"

"Tennessee Williams era un marginado que luchaba contra la muerte a través de su arte"
Coloquio en tomo a Kazan sobre el autor de 'La gata sobre el tejado de zinc'.
Maruja Torres | El País, 1984-03-14
https://elpais.com/diario/1984/03/15/cultura/448153212_850215.html 

La figura desorbitada, apasionante, compleja y generosa de Tennessee Williams se materializó anteanoche en el recuerdo de un grupo de gentes reunidas en torno al director norteamericano Elia Kazan, en el transcurso de una mesa redonda convocada para hablar del autor de 'La gata sobre el tejado de zinc caliente', que se estrena hoy en Madrid, con dirección de Carlos Gandolfo e interpretada en sus principales papeles por Carme Elías y Eusebio Poncela. "Williams era un marginado que luchaba contra la muerte a través de su trabajo", dijo Kazan, entre otras cosas.

Elia Kazan, ocupando el centro de la mesa, fue quien más habló de Tennessee Williams, con la autoridad que le da el haber montado cuatro obras suyas y dirigido dos películas, ‘Baby Doll’ y ‘Un tranvía llamado deseo’. En el acto, que moderó Juan Antonio Hormigón, participaron Emilio Sanz de Soto -que conoció a Williams en Tánger, en la época en que el autor sureño estaba escribiendo ‘Camino real’-, el director del Centro Dramático Nacional Lluís Pasqual, el profesor de literatura Antonio Blanch, y los directores de teatro José Carlos Plaza y Manuel Collado. Respondiendo a preguntas de los participantes -que en lugar de extenderse en apreciaciones propias tuvieron el buen gusto de dejar que hablara el invitado de honor-, Kazan habló de la personalidad convulsa de Williams, de su lucha contra la muerte a través del amor: "Era un hombre asustado y valeroso al mismo tiempo, que siempre tenía presente que estaba muriendo, que siempre me decía que le quedaba poco tiempo de vida, que su corazón no podría resistir tantas emociones".

"Lo más importante para él", prosiguió el director de ‘América, América’, "era su trabajo. Por la mañana se levantaba muy inseguro sobre sí mismo, pero si conseguía escribir una bella página, o aunque sólo fuera un párrafo o una frase, empezaba a sentirse alguien. Hacia el almuerzo se sentía bastante eufórico acerca de su persona. Tennessee fue un marginado de la sociedad; sentía que, por su condición de homosexual, se le tenía por objeto de burla".

Salvación de su vida
"Pero también luchaba contra esto a través de su trabajo; su obra fue la salvación de su vida, y eso es algo que suele ocurrir a los artistas en una sociedad como la norteamericana, en donde hay que luchar duramente por ocupar un lugar. Ahí tenemos, en el cine de hoy, a Martin Scorsese, un hombre bajito, aparentemente insignificante, que habla con dificultad: pero cuando hace una película es su alma la que habla". Añadió Kazan que era bastante fácil trabajar con él en el montaje de una de sus obras -"aunque las dificultades entre autores y director van a ocupar todo un capítulo de mi autobiografía"- porque aceptaba las sugerencias con bastante humildad. "Yo solía entregarle todos los días una nota pidiéndole tal o cual cambio, y a la mañana siguiente me daba puntualmente lo que le había pedido". Blanch preguntó por qué Williams había abandonado en un determinado momento el activismo político izquierdista de su juventud. Kazan lo negó: "Nunca mantuvo lucha política alguna, aunque su corazón y sus creencias estuvieran al lado de los pobres, de los marginados. Pero nunca fue un activista político, como Leroy Jones, por ejemplo. Una vez me dijo: 'Yo soy un anarquista romántico'. Que es, por otra parte, lo que creo que soy yo".

Si Pasqual lamentó su desconocimiento de Williams, debido a lo poco que en su época se representó en Cataluña, Plaza dijo que en Madrid fue muy representado, "pero sufrió la censura de un determinado círculo en el que nos movíamos entonces, porque todos éramos muy listos y hablábamos de Brecht, pero nos daba vergüenza el teatro lleno de sentimientos de Williams. Fue William Layton quien nos enseñó a amarle, y a través de él a amar el teatro norteamericano".

José Carlos Plaza creó uno de los momentos más emotivos de la noche cuando recordó la frase con que Williams dedicó un libro a un amigo: "Tú dijiste que ibas a ir, y yo fui". "Nosotros hablábamos mucho de ir", acabó Plaza, "pero fue Tennessee Williams quien ‘se pringó’ en todas sus obras".

1983/02/26

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | TENNESSEE WILLIAMS Y EL MITO DEL GRAN SUR

Tennessee Williams y el mito del Gran Sur.
Eduardo Haro Tecglen | El País, 1983-02-26

https://elpais.com/diario/1983/02/27/cultura/415148401_850215.html 

Apenas tengo unos recuerdos triviales de Tennessee Williams: algún 'éclair' de chocolate en Porte, uno o dos emparedados en casa de Isabelle y de Ivonne Gérofi, un saludo perdido en alguno de los palacetes de la Alcazaba; un ‘whisky’ muy largo en la terraza del hotel Djenina. Un joven atleta silencioso, quizá vulgar, que le acompañaba. Conversaciones tangerinas. Es decir, pequeños chismes locales, comparaciones entre el antes y el ahora, una pequeña decadencia del cosmopolitismo, alguna ironía. Los encuentros entre tímidos son siempre infecundos. Sí recuerdo lo que a mí me pareció una gran timidez, una escasez de palabra. Los que estaban más cerca de él decían que, a veces, podría ser un chorro de palabras. Como sus obras. Parecía extraño imaginar que dentro de aquel hombre moreno y pequeño, casi latino, pudiera estar Blanche du Bois. Tantas cosas parecían extrañas en el Tánger de la época: que dentro del oficinista jubilado, de pulcro traje negro y corbata bien anudada que parecía Burroughs estuviesen todos los ‘jonkies’, toda la droga y el sexo, todo el inmenso desorden de sus libros; que el cuerpo menudito y dificilísimo de Jenny Bowles, tan trabajado por largos años de alcohol, pudiera estar en el mundo de amor y de ironía de ‘Two serious ladies’ o de ‘Summer house’; que en la pulcritud callada y autodestructiva de Angel Vázquez estuviera, viva, ‘La vida perra de Juanita Narbone’. Escritores raros, últimos malditos de la literatura, para los que Tánger -con su indiferencia por los grandes nombres, con su sociedad educada y distante- era un cómodo margen.

Autor para siglos venideros
Tennessee Williams era por entonces uno de los grandes nombres de la literatura universal. Lo va a seguir siendo: ya se pueden ir preparando los colegiales de los siglos venideros a estudiar lo que parece tan enrevesado, tan intraducible de su obra teatral.

Como no les darán, probablemente, más que un compendio para que se las vayan arreglando -no hay que suponer que la educación cultural va a ser mejor después que lo que es ahora-, les dirán, probablemente, que el drama americano empieza con Eugenio O'Neill -lo de antes son todavía piececillas coloniales, o poscoloniales-, y que de ese tronco común brotan Miller, Tennessee Williams, Thorton Wilder, Edward Albee. A partir de O'Neill hay siempre un curioso intento en los autores del teatro americano: recuperar la tragedia clásica, hacerla propia, demostrar que las viejas pasiones nunca mueren y que, por lo menos, América puede volver a ser su escenario. Es una busca de raíces y es, al mismo tiempo, un análisis del medio. Los personajes, las situaciones, los conflictos.

Con la vista larga se puede ver que toda la gran obra del cine americano -que es su principal teatro-, la epopeya del Oeste flanqueada por las otras dos características de su historia: la lucha y definición de la independencia y la guerra civil. A pesar de las presiones de los grandes productores, de la necesidad del ‘happy end’, del código de censura, del ‘star system’, bajo todo ese gran teatro cinematográfico está la tragedia grecorromana. Los nuevos dramaturgos hacen su pequeña trampa: eligen sus personajes entre seres a los que atribuyen una cierta condición de primitivos o perdidos en la nueva sociedad. El Emperador Jones de O'Neill es un negro; el juego de Edipo y Electra lo sitúa Miller en inmigrantes italianos.

La Atenas del Sur
Tennessee Williams elige el mito del Sur. El viejo Sur: algo que desaparece, llevado por el viento -Margaret Mitchell- de la guerra: un código del honor, unas pasiones, unas dinastías. El Sur podría ser una especie de Atenas; la misma democracia de Atenas. Es decir, una sociedad dominante que practica unas leyes de fraternidad y de igualdad entre sí, pero que reposa sobre los ilotas, sobre los esclavos: a veces les fustiga y les mata, viola cómodamente a sus mujeres, produce un mestizaje que no supone ningún grado en la jerarquía social; a veces es paternal, responsable. Williams está dentro de ese mito y dentro de su decadencia. Puede haber alguna duda de si Flaubert era realmente madame Bovary, o lo pretendía ser, o era una mera forma de análisis literario de su obra; no hay ninguna de que T. W. era Blanche du Bois. Cuando Thomas Lanier -su verdadero nombre- adopta el nombre definitivo de Tennessee es para incorporarse él mismo el Sur, para ser el Sur, decadente, perdido, camino de la neurosis: Blanche du Bois termina en un manicomio, y T. W. ha terminado, probablemente, en un suicidio, más o menos disfrazado -ahora- de sobredosis, para entrar en otro gran mito americano, el mito de la ‘sobredosis’.

El paraíso perdido
Probablemente la fama universal de Tennessee Willianis no hubiera podido producirse enteramente si el mito del Sur no hubiera precedido su trabajo en cientos de novelas, de películas que impregnaron el mundo. Su teatro recogía de otra manera esa sensación de familiaridad con el mito que nos habían dado los grandes medios del imperio. Pero cabe pensar que, a pesar de los grandes medios, esa forma del gran mito no hubiera penetrado en la conciencia universal de no haber tenido la fuerza de algo más arcaico: la de una Arcadia, la de un paraíso perdido. Todos, en cualquier lugar del mundo, llevamos dentro la imagen de algo que se quedó irremediablemente atrás.

Tennessee Williams era ese mito: el de los grandes días que se fueron y el desastre venido encima de cada uno por el encuentro entre las viejas y las nuevas maneras. Lo vivía en sí mismo: no con la frialdad distante de Miller o con la crueldad de Albee; se lo había incorporado. Nos lo devolvía en forma de literatura donde la nostalgia era pasional, el recuerdo una serpiente viva y lo perdido algo insoportable. La clave homosexual parecía en este macho invertido escasamente operante en el retrato de los encuentros hombre-mujer. Es curioso que muchas de las formas de vivir en el teatro las formas de amor hombre-mujer estén creadas por homosexuales y que, al hacer la transposición, no pierdan su eficacia.

Tennessee Williams contaba siempre una misma tragedia; y la vivía. Es siempre grave para un escritor -para su vida, no para su literatura- poner su propia vida en la tragedia de la soledad, de la intimidad con nadie, de la inadaptación a todo lo que no sea algo que ya no existe. La botella vacía, las píldoras ‘no identificadas’, la palabra ‘sobredosis’, son los terribles temas de la literatura viva de nuestro tiempo: han debido ser la última obra de Tennessee Williams. La única forma de volver al Sur.

1983/02/25

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | EL DRAMATURGO NORTEAMERICANO TENNESSEE WILLIAMS FALLECIÓ A LOS 71 AÑOS, VÍCTIMA DE UNA SOBREDOSIS

El dramaturgo norteamericano Tennessee Williams falleció a los 71 años, víctima de una sobredosis.
Su obra se caracteriza por una mezcla de realismo y fantasía, macabra observación y profunda poesía.
Ramon Vilaro | El País, 1983-02-25
https://elpais.com/diario/1983/02/26/cultura/415062007_850215.html

Con el anuncio del fallecimiento del célebre autor Tennessee Williams, de 71 años de edad, se cierra el ciclo en la historia del teatro norteamericano. Desaparece el creador de obras como 'Un tranvía llamado deseo', 'La gata sobre el tejado de zinc', 'El zoo de cristal', 'Camino real' o 'La noche de la iguana', por citar las más conocidas. La noticia, como en una escena más del popular escritor, fue difundida por la policía neoyorquina, al anunciar la muerte de Williams, cuyo cadáver fue encontrado, a las 10.56 horas del viernes, en la habitación 1.302 del hotel Elysse, en el número 60 Este de la calle 54 de Manhattan, en Nueva York. Al parecer, una sobredosis de droga puede ser la causa de la muerte de Tennessee Williams, junto a problemas cardiacos.

Elliot Gross, el doctor que examinó el cuerpo de Williams dijo que hoy se practicará una autopsia "como simple formalidad". Fue su secretario, John Ucker, quien encontró el cuerpo de Williams al lado de la cama, con media botella de vino vacía y unas pastillas no identificadas. Los servicios de urgencia del hospital, sólo pudieron certificar su muerte a las 11.10 de la mañana del viernes 25 de febrero de 1983. Era el fin del autor más dotado de su generación: galardonado con el premio Pulitzer, cuatro premios del Círculo de críticos de Arte Dramático y del Kennedy Center Honor.

Williams había llegado hace un semana a Nueva York, tras problemas de salud en su residencia habitual de Cayo Hueso (Florida), isla que fue también centro de reclusión durante muchos años para el escritor Ernest Hemingway. Según su hermano, Dakin Williams, Tennessee había tenido últimamente problemas de droga. Una vieja historia que desde 1969 había enrarecido las relaciones entre los dos hermanos. Por aquel entonces, Tennessee fue internado para una cura de drogas, concretamente anfetaminas, en un hospital de Saint Louis. "Se curó totalmente y volvió a escribir maravillosos trabajos", afirmó su hermano Dakin. Al parecer, hace tres meses Tennessee había vuelto a caer en el uso de las drogas, aceptando viajar a Nueva Yordk por consejo de un amigo íntimo.

Tennessee Williams nació el 26 de marzo de 1911 en una rectoría episcopal de Columbus, en el Estado de Mississippi, de la que era rector su padre, Cornelius. Fue bautizado con el nombre de Thomas, que cambió por el de Tennessee a la edad de veintiséis años, probablemente por influencias de la ciudad de Nashville (en el Estado de Tennessee) donde pasó los mejores años de su vida.

Entre la virtud y la pasión
"Descubrí que la escritura es la mejor evasión de la realidad del mundo en que vivimos", dijo Williams en una ocasión, frase que ilustra el tono genérico de las obras del célebre autor desaparecido que, según críticos de teatro, "reflejan siempre la vida de seres atormentados que se debaten entre la virtud y la pasión, entre el bien y el mal". "Fue un hombre que vivió siempre con la muerte presente durante su vida", dijo el actor Marlon Brando, descubierto en la obra de Tennessee Williams 'Un tranvía llamado deseo'. En las obras de Williams, la mujer tiene siempre un papel dominante, encarnadas en papeles cinematográficos por actrices como Liz Taylor, Ava Gadner o Vivían Leigh. A lo largo de su obra, los críticos han señalado el impacto dramático de su trabajo, jamás sobrepasado por otros dramaturgos norteamericanos. Aunque sus últimas obras nunca sobrepasaron -ni igualaron- su importancia inicial, tampoco le restaron méritos en el teatro americano y universal. Su obras son contínuamente representadas por grupos pequeños y compañías importantes. Una de sus obras de este escritor ampliamente conocido en España, fue estrenada anteayer en Barcelona por el Teatro Lliure.

Para los especialistas teatrales, la obra de Williams se caracteriza por su realismo y fantasía, su macabra observación y profunda poesía. Williams se ocupaba de personajes marginados por una sociedad hipócrita y materialista. Estaban llenos de simbología sexual y religiosa, y en sus mejores obras conseguía fascinar y dejar atónitos a los públicos.

Declive creador
Pero a partir de los años setenta el éxito pareció abandonarle. Pocas de sus obras tuvieron éxito crítico y muchas cerraron después de pocas noches en cartel. Algunas trataron de la dificultad de crear una obra de arte y del declive de los poderes creativos; otras presentaron a los protagonistas en lucha contra las drogas, el alcohol y la locura. Algunas críticas denunciaron hasta la autoparodia de Williams. Para explicar este declive, los críticos señalaron un cambio de gustos en el público norteamericano; ya no interesaban los personajes marginales y derrotados que retrataba Williams. En 1969 se convirtió a la religión católica.

En muchas entrevistas Williams se refirió a su vida privada y sus gustos sexuales. En otras ocasiones acusó a la Prensa de sensacionalizar su vida, de escandalizar a sus pacíficos vecinos conservadores. Los que le trataron encontraron a un hombre callado y dócil, y un periodista resaltó su "sensatez torturada".
 

Williams no murió de sobredosis, sino que se asfixió con el tapón de un frasco.
El País, 1983-02-26

https://elpais.com/diario/1983/02/27/cultura/415148402_850215.html

No fue una sobredosis, finalmente, sino un simple tapón de un frasco de medicamentos lo que acabó con la vida del dramaturgo norteamericano Tennessee Williams, cuyo cuerpo fue hallado muerto el pasado viernes en un hotel de Nueva York. Según ha comunicado a la prensa el responsable de los servicios médicos legales de la ciudad neoyorquina. El doctor Elliot Gross no ha podido facilitar una explicación acerca de por qué se encontraba dicho tapón en la laringe del escritor. Lo más probable, sin embargo, es que Williams, al intentar abrir el frasco con los dientes, hubiera acabado por tragarse el tapón, lo que le produjo la muerte. Tampoco precisó el doctor Gross de dónde procedía el objeto causante del fallecimiento, aunque era del tipo que suelen llevar las gotas para los ojos o los ‘sprays’ para la nariz.

Por otra parte, en la habitación del hotel fueron halladas botellas de vino y frascos de medicamentos, pero el médico legal ha rehusado indicar si podían ser considerados igualmente responsables de la muerte del escritor. En el curso de los próximos días se realizarán diversas pruebas químicas.

Las muertes de este tipo son consideradas accidentales, señaló Gross, quien hizo referencia a los problemas de salud experimentados por Williams, quien durante años mezcló pastillas y alcohol para superar las crisis depresivas que, en muchas ocasiones, reflejó en sus obras.

Gross dijo que, a pesar de todo, para un hombre de su edad -contaba 71 años-, el famoso dramaturgo disfrutaba de una agradable condición fisica. Lo que no se descarta, sean cuales sean las explicaciones del médico legal, es que la depresión, y el desesperado afán de Tennessee Williams por superarla, le condujeran a un estado de nerviosismo tal que le llevara a actuar sin control.

En los Estados Unidos continúan produciéndose reacciones ante la noticia del fallecimiento, del dramaturgo. El actor Marlon Brando, cuyo primer papel importante en Broadway fue precisamente como el rudo Stanley Kowalski de ‘Un tranvía llamado deseo’, ha declarado que "todos estamos apesadumbrados por su muerte", refiriéndose, sin duda, a los actores que consiguieron grandes éxitos protagonizando obras del autor desaparecido.

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