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2020/05/14

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | "ME LLAMO GREG LOUGANIS, SOY GAY Y SOY SEROPOSITIVO"

“Me llamo Greg Louganis, soy gay y soy seropositivo”: la inspiradora historia del campeón olímpico que se enfrentó al mundo.
El estadounidense, que sufrió acoso escolar, tuvo devaneos con el consumo de sustancias, varios intentos de suicidio y un representante extorsionador, supo sobreponerse a los peligros que conlleva convertirse demasiado pronto en una estrella mundial.
Blanca Lacasa | Icon, El País, 2020-05-14
https://elpais.com/elpais/2020/05/13/icon/1589365417_176275.html 

“Me llamo Greg Louganis. Soy gay y soy seropositivo”. Así se presentaba Gregory Efthimios Louganis (San Diego, Estados Unidos, 1960), el mejor saltador de todos los tiempos, ante los medios y un puñado de estudiantes en 1995. Ocurrió tras la publicación de su libro autobiográfico 'Breaking the Surface', coescrito junto al ensayista Eric Marcus. En él, el deportista se atrevía a contar su historia siete años después del accidente que sufrió en los Juegos Olímpicos de Seúl donde, por un error de cálculo, se golpeó la cabeza contra el trampolín con la consiguiente hemorragia. Durante esos años, a Louganis le reconcomió la obsesiva sombra de la responsabilidad: cuando se produjo aquel percance él ya había contraído el VIH. Lo sabía y calló. Y, aunque el Comité Olímpico Internacional salió rápidamente al paso exonerándole de cualquier tipo de culpa (tal y como publicó El País en 1995), empezó a cuestionarse la ética de su comportamiento.

Este episodio no era sino el penúltimo eslabón de una carrera deportiva que parece haber sido escrita por el más dramático de los guionistas de Hollywood. Aunque quizás el elevado número de deportistas con relato trágico de fondo no sea más que el patente reflejo de que el deporte de élite suele llevar emparentado en muchas ocasiones brutales abusos e inhumanas exigencias. “Desde que trabajé en las autobiografías con Greg y luego con Rudy Galindo, un campeón de patinaje artístico de EE.UU., ya no veo las Olimpiadas o el patinaje artístico de la misma manera", explica el ensayista Eric Marcus. "Sé demasiado sobre las terribles vidas de los atletas de élite. Lo que les hacemos, al menos aquí en EE.UU., llega al nivel de abuso. Lo encuentro espantoso. La mayoría de los deportistas de élite se retiran jóvenes de sus deportes porque sus cuerpos les fallan a una edad temprana. Y entonces se dan cuenta de que prácticamente no están preparados para vivir una vida normal”.

La historia de Louganis tiene todos los ingredientes de deportista que empieza demasiado pronto y se convierte enseguida en una estrella mundial (problemas familiares, acoso escolar, tempranos devaneos con sustancias de todo tipo, intentos de suicidio y representante extorsionador) con un añadido: el de ser homosexual en unos tiempos en los que la homofobia campaba a sus anchas en el mundo del deporte. “Cuando Greg estaba compitiendo no había atletas olímpicos LGTBQI que hubieran salido del armario. Al ser percibido como gay, Greg se convirtió en el blanco de hostilidad abierta por parte de otros saltadores. Una de las cosas que él temía cuando decidió reconocer que era gay y que tenía SIDA era que sus fans le dieran la espalda. Sin embargo, fue justo lo contrario, lo cual fue muy alentador. Pero algunos de los medios de comunicación mostraron cierta histeria por la percepción errónea de que Greg había puesto a los atletas y al personal médico en peligro de exposición al VIH al golpearse la cabeza con el trampolín. De todos modos, conviene recordar que, aunque no en todos los deportes, la situación sigue siendo terrible para los atletas LGBTQ que compiten en la élite”, reconoce a ICON Marcus.

Con nueve meses, Greg fue dado en adopción. Sus padres de ascendencia samoana y sueca solo tenían 15 años y encontraron en el matrimonio de Peter y Frances Louganis, que ya habían adoptado una hija mayor, la familia perfecta para el pequeño. Mientras su madre y su hermana adoptivas siempre fueron para Louganis el mayor de los consuelos, con su distante padre la relación basculaba entre el amor y el odio. Su progenitor solo empezó a interesarse por él cuando fue consciente de que el muchacho tenía un talento fuera de lo común para las acrobacias. Y, como en tantos casos similares, el interés se convirtió en la peor de las pesadillas. Autoritario y exigente, su padre lo puso demasiadas veces al límite. Esa sensación de indefensión se extendería fuera de las dominios del hogar.

El colegio tampoco representaba un lugar más seguro. Por su color de piel, se ganó toda clase de insultos racistas; por su dislexia (que se le diagnosticaría sólo mucho más tarde) lo tacharon de ‘retrasado’ obligándole a imaginar estrategias de escapismo ("en la escuela siempre odié leer delante de otras personas porque cometía muchos errores. Así que me llevaba el libro a casa, memorizaba algunos párrafos y luego me ofrecía voluntario para leer esos párrafos en concreto") y por su afición a las piruetas y a la danza, era reiteradamente calificado de afeminado por los gallitos del instituto. Todas estas trabas llevaron a Louganis a meterse en los procelosos mundos del alcohol y las drogas a una edad muy temprana, llegando incluso a intentar quitarse la vida en más de una ocasión.

Sin embargo, su destreza en el salto era incontestable. Según recoge el documental Back on board: Greg Louganis (2014) de HBO dirigido por Cheryl Furjanic, para Sammy Lee, su descubridor y primer entrenador, Louganis era “caballo ganador”. Tenía esa habilidad que solo tienen los elegidos: “Es capaz de crear la ilusión de que lo que hace no requiere esfuerzo en absoluto”, explica en el documental Ron O’Brien, el hombre que le llevaría al éxito. El trampolín era el único lugar en el que Louganis era perfecto, inalcanzable e imbatible. A él no le motivaba competir, solo quería saltar. “No me interesaba la competición. Me interesaba actuar”, declaró en una entrevista a Harvard Business Review. Quizás por eso escogió el más solitario de los deportes, uno en el que estar solo frente al vacío buscando la perfección. “Es un deporte muy solitario", afirma O’Brien en el documental. "Estás ahí, con tu minúsculo bañador y no puedes decir: ‘Me han pasado mal la pelota’. Todo depende de ti”.

Se trata de un deporte en el que la única referencia es un entrenador que ordena y tutela cada minuto de una vida en la que lo único que cuenta es algo que llega a convertirse, como bien puntualiza O’Brien, en la “persecución obsesiva de un sueño”. En alguna ocasión, Louganis confesó viajar siempre con un Speedo en la bolsa porque nunca se sabe cuando surgirá la ocasión de subirse a una tabla a entrenar. “Cuando trabajaba con Greg pensaba en la suerte que tenía de no ser un atleta de élite. Greg y yo tenemos más o menos la misma edad y cuando estábamos escribiendo el libro, yo me encontraba a mitad de mi carrera y con muchas oportunidades por delante. Greg ya estaba retirado y esperaba morir más pronto que tarde. Pero incluso cuando tuvo claro que iba a vivir, se enfrentó a un camino plagado de retos. Lo único para lo que fue entrenado desde una edad temprana no era algo que pudiera seguir haciendo el resto de su vida. Carecía de las habilidades para la vida que la gente normal adquiere cuando crece”, señala Marcus.

Antes del aparatoso accidente de Seúl, la carrera de Louganis ya había protagonizado capítulos truculentos. Desde la muerte del saltador soviético Sergei Chalibashvili de la que Louganis se sintió indirectamente culpable (el soviético se vio obligado a igualar a Louganis realizando un salto de una extrema peligrosidad que, por aquel entonces, solo hacía el norteamericano) a la supuesta ayuda al también saltador soviético Sergei Nemtsanov para que desertara (cosa que a Louganis le valió el apodo de ‘marica comunista’), pasando por la ausencia de patrocinadores por los rumores de su homosexualidad.

Cada año, los cereales Wheaties sacaban cajas especiales con las leyendas del deporte. Por aquel cartón pasaron Edwin Moses, Carl Lewis, Evelyn Ashford y un sinfín más. Todos menos Louganis, que no lo haría hasta 2016. Pero si por algo destacó Louganis es por ser el vivo ejemplo (como Nadia Comaneci) de la perfección. Fue el primero en poner de acuerdo a siete jueces para puntuarle con sendos dieces y el único en atesorar cuatro medallas de oro olímpicas conseguidas en dos Juegos consecutivos (Los Ángeles 1984 y Seúl 1988, en las dos modalidades posibles: trampolín y plataforma). Todo esto a pesar de ser uno de los damnificados del boicot estadounidense a los Juegos de Moscú en 1980 en los que se esperaba que cosechara un oro.

Vergüenza y silencio
Unos meses antes de ir a los Juegos Olímpicos de Seúl, Jim Babbitt, pareja y manager de Louganis, descubre que tiene SIDA. Inmediatamente Louganis se hace las pruebas. Da positivo. No sabe qué hacer. Seúl está a la vuelta de la esquina. Le aconsejan fervientemente que siga entrenado: si él no va a los Juegos, el resto del equipo tampoco podrá hacerlo. Probablemente, el creciente clima de homofobia desatado a raíz de las primeras oleadas de SIDA desaconsejaba hacer pública la enfermedad. Era el año 87 y, según recoge el documental ‘Back on board: Greg Louganis’, en aquellos años no era raro ver a policías enguantados para detener a manifestantes gais o leer noticias en las que se decía que uno de cada siete encuestados estaban a favor de tatuar a los afectados por el SIDA.

El único camino posible para el deportista en aquel momento fue callar. Y la única solución para transitar por ese silencioso y pesado camino era un medicamento llamado AZT. Una medicación terriblemente agresiva de la cual se sabía poco pero que consiguió mantener a Louganis en la competición a cambio de no poder dormir más de cuatro horas seguidas. En ese estado físico y mental, se presenta Louganis en Seúl. Y entonces sucedió lo único que no podía, ni debía suceder. En el primer salto Louganis se golpea la cabeza con la tabla. Algo que no deja de revestir peligro si tenemos en cuenta que la velocidad de zambullida puede llegar a ser superior a los 50 kilómetros/hora. Louganis sale de la piscina. Sin confianza y con un charco de hemorragia detrás. Solo puede pensar en su responsabilidad, en aquel médico que le cose sin guantes quirúrgicos y en los rastros de sangre dejados en la piscina y en la cubierta. Aún así, Louganis se enfrenta al que sabía que sería el último salto de su carrera. "Ha terminado", se repetía. Y entonces Louganis se alza una vez más y consigue el salto que le daría su segunda medalla de oro en esos Juegos.

Alegando que los chinos le pisaban los talones, el saltador anuncia su retirada en 1989. Pero lo peor está aún por llegar. Hasta ese momento, Louganis –como tantos otros atletas demasiado enfocados en sus éxitos deportivos, sus marcas, sus entrenamientos y sus competiciones– se había despreocupado de unas cuentas que Babbitt manejaba a su antojo, y que le había estafado grandes cantidades de dinero. Cuando se quiso dar cuenta, Louganis estaba prácticamente en la ruina y sin poder deshacerse del causante de su bancarrota. Babbitt le amenazó con contar toda su historia si le retiraba el papel de manager y administrador. Pero en 1989 Louganis consigue una orden de alejamiento (nada sorprendente si tenemos en cuenta que Babbitt violó a Louganis a punta de cuchillo). El manager murió un año después víctima del VIH.

En 1994, Louganis decide escribir su biografía. ¿Por qué justo en ese momento? En 1993, el saltador se asusta: estaba perdiendo peso muy rápidamente y pensó que le quedaba poco tiempo. “Greg y yo fuimos presentados por un amigo común. Cuando nos conocimos, Greg estaba deprimido y triste. ¡Tenía razones para estarlo! Quería contar su historia con sus propias palabras antes de morir. Tenía SIDA y en 1993, el pronóstico era terrible. Su esperanza de vida era corta y emprendimos una loca carrera por terminar el libro para que pudiera estar vivo cuando se publicara. Lo que quería lograr era un relato completo de su existencia que había mantenido en secreto. Lo que me sorprendió durante nuestras más de sesenta horas de entrevistas y conversaciones fue cómo Greg compartía sus experiencias mostrándose muy poco afectado. Tenía poca perspectiva de algunas de las cosas horribles por las que había pasado y de lo extraordinario de sus logros en las Olimpiadas de 1988. Ganó dos medallas de oro mientras tomaba altas dosis de AZT, un poderoso medicamento con importantes efectos secundarios, incluyendo el deterioro de su equilibrio, lo que probablemente contribuyó a que se golpeara la cabeza. Creo que mis reacciones, incluyendo las lágrimas, le ayudaron a poner en perspectiva lo que vivió”, cuenta Marcus.

Cuando en la entrevista a la ‘Harvard Business Review’ se le pregunta a Louganis cuándo salió del armario él responde: “Depende de a quién le preguntes. Fui a la Universidad de Miami, lejos de donde crecí, y en el departamento de teatro, conocí a otros gais. Con mi madre, salí del armario en el 83. Así que para mis amigos y mi familia no era ningún secreto, pero mi política era no hablar de mi vida personal con los medios de comunicación”. Es en 1995, con la salida de ‘Breaking the Surface’, cuando Louganis le dice al mundo “Me llamo Greg Louganis, soy gay y soy seropositivo”. El libro se agotó a la media hora de salir a la venta. A pesar de la valentía, hubo quien quiso aprovechar el río revuelto. Fue el caso de Larry King, quien en su ‘late show’ en la CNN acorraló a Louganis preguntándole una y otra vez cómo es posible que un muchacho inteligente se contagiara de VIH.

Después de todo esto, a Louganis le llevó años convertirse en mentor del equipo de saltos estadounidense para los Juegos Olímpicos. Mentor, que no entrenador. Porque Louganis, víctima como fue de ese mal endémico de los deportistas de élite de salir al mundo sin herramientas, se empeña en preparar a los deportistas para lo que vendrá después, para su vida después de los saltos y para no seguir engrosando el historial de héroes olímpicos hechos pedazos.

A fecha de hoy, Louganis está felizmente casado con Johnny Chaillot, ha dejado atrás sus problemas financieros (tuvo que vender muchas de sus pertenencias, medallas olímpicas incluidas, para conservar su casa), se ha convertido en un tenaz activista y continúa siendo el mejor saltador de la historia con unas marcas que aún no han sido batidas. “Greg sigue siendo la misma persona encantadora, amable y gentil que conocí hace más de 25 años", asegura Marcus a ICON. "Por aquel entonces estaba muy deprimido. Creo que ha trabajado duro para llegar a un lugar donde su aparente serenidad refleja una paz interior”.

1998/05/03

DOCUMENTACIÓN | VIOLENCIA | EL EX FUTBOLISTA JUSTIN FASHANU SE SUICIDA TRAS SUFRIR ACOSO HOMÓFOBO

Muere el ex jugador Fashanu.
El País, 1998-05-03

https://elpais.com/diario/1998/05/04/deportes/894232827_850215.html 

El ex futbolista británico Justin Fashanu, de 37 años, fue hallado muerto en un garaje situado bajo un puente del ferrocarril en el Este de Londres. Fashanu había huido a Londres desde Maryland (Estados Unidos), en donde entrenaba a un equipo después de retirarse a causa de una lesión, tras ser acusado de abusos sexuales a un joven. Existía orden de detención.


ANTECEDENTES
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Justin Fashanu conmociona el fútbol inglés con su confesión de homosexualidad.
Graham Turner | El País, 1990-10-22

https://elpais.com/diario/1990/10/23/deportes/656636413_850215.html
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SEGUIMIENTO
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La trágica historia del primer (y casi único) futbolista que salió del armario.

Nunca se había pagado por un jugador negro un millón de libras. Lo tenía todo para triunfar. Pero decidió hablar. Su nombre: Justin Fashanu.
Mariano Ahijado | El País, 2017-06-18
https://elpais.com/elpais/2017/06/06/icon/1496748041_275990.html
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El armario sellado del fútbol.

De los más de 10.700 futbolistas que han jugado en Primera, ninguno ha dicho ser homosexual. La AFE, la FEF y LaLiga carecen de planes específicos de apoyo como los de otros países europeos.
David Álvarez | El País, 2018-10-29
https://elpais.com/deportes/2018/10/27/actualidad/1540661306_580166.html
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“¿Quién lo aceptaría?”: la triste y silenciosa historia de los gais en el fútbol continúa en 2021.

En el mismo mes en que se celebra el Día Internacional contra la LGTBIfobia en el Deporte, el futbolista Phillip Lahm ha publicado un libro en el que aconseja a los deportistas gais no salir del armario. Todo un síntoma de cómo funciona aún el fútbol masculino (y que, afortunadamente, no sucede en los deportes femeninos).
Eva Güimil | Icon, El País, 2021-02-22
https://elpais.com/icon/actualidad/2021-02-22/quien-lo-aceptaria-la-triste-y-silenciosa-historia-de-los-gais-en-el-futbol-continua-en-2021.html

1990/10/22

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | JUSTIN FASHANU CONMOCIONA EL FÚTBOL INGLÉS CON SU CONFESIÓN DE HOMOSEXUALIDAD

Justin Fashanu conmociona el fútbol inglés con su confesión de homosexualidad.
Graham Turner | El País, 1990-10-22

https://elpais.com/diario/1990/10/23/deportes/656636413_850215.html 

El inglés Justin Fashanu ha conmocionado a la afición británica al tocar uno de los temas tabú del fútbol. Ha confesado públicamente el secreto a voces de su homosexualidad y afirma que ha mantenido relaciones sexuales con varios futbolistas de Primera División. Fashanu, a través de dos páginas del diario sensacionalista The Sun, se apunta una relación homosexual con un miembro del Parlamento del Partido Conservador y unos juegos de cama en la Cámara de los Comunes.

Los hermanos Fashanu (el menor, John, que actualmente milita en el Wimbledon), nacieron en Hackney, un barrio modesto de Londres, y tras la separación de sus padres crecieron en un orfanato antes de ser adoptados por una familia del condado de Norfolk. Allí se iniciaron ambos en el Norwich City, y Justin, que antes de sufrir un grave lesión era una de las grandes esperanzas del futbol británico, llegó a representar a su país en las selecciones Juvenil y Sub-21. Con su 1,90 y 90 kilos, Justin también fue subcampeón de Inglaterra en categoría de pesos pesados.

En 1981 el Nottingham Forest pagó un millón de libras (unos 170 millones de pesetas en aquel entonces) para ficharle, aunque dos años después pasó al otro club de la ciudad, el Notts County por tan sólo 25 millones de pesetas. Después emigraría a los Estados Unidos para luego volver a Inglaterra.

En el artículo describe su dificil vida como gay en los vestuarios. Admite que se había iniciado en una relación heterosexual, cohabitando con su novia, Julie, para luego darse cuenta de sus preferencias sexuales, volver a la compañía de dos amigos gays que había conocido en Norfolk a los 15 años e iniciarse homosexualmente en el año 1982.

Doble vida
A partir de entonces Fashanu se vio condenado a una doble vida. Ahora no pone reparos en admitir que en una sala repleta de mujeres y con la presencia de un solo hombre buscaría con sus ojos al hombre. En el vestuario, sin embargo, se inventaba cualquier excusa para no ir a ligar con chicas en compañía de los demás jugadores y poder escaparse hasta los bares ‘gay’, como el Part Two de Nottingham o el Heaven de Londres, refugio habitual del travestido cantante de ‘pop’ Boy George. Cuenta cómo allí algunos aficionados al fútbol se acercaban preguntándole si era Justin Fashanu. "Mucha gente me dice que me parezco mucho a él", contestaba el jugador.

El secreto de su vida paralela no tardó en filtrarse hasta el vestuario. Una vez, estando en Kenia de gira con el Notts County, trabó amistad con un chico local. Cuando el capitán del equipo, Pedro Richards, empezó a burlarse de una posible relación amorosa recibió enseguida un par de recuerdos del pasado pugilístico de Justin.

Tampoco tardó en correr la noticia por las gradas inglesas. Fashanu ahora se confiesa afectado por los coros de "maricón" que le aguardaban en muchos campos contrarios. Mientras tanto, y gracias a un amigo mecánico, había buscado consuelo en las páginas de la Biblia, "aunque reconozco que mis tendencias no figuran entre las enseñanzas bíblicas".

Su hermano John, casado con una española y deseoso de jugar en la Liga española, se declaró consternado por las confesiones públicas de Justin. "No me gusta nada que salga el apellido Fashanu en las portadas de los periódicos relacionado con un tema de este tipo", dice. "Mucha gente pensara que soy yo. Lo único seguro es que a Justin ya no le contrata ningún equipo".

1988/11/30

DOCUMENTACIÓN | ACCIONES | FUTBOLISTAS HOMOSEXUALES CREAN EN ÁMSTERDAM EL EQUIPO FC GAY

Futbolistas homosexuales.
EFE | El País, 1988-11-30

https://elpais.com/diario/1988/12/01/deportes/596934024_850215.html 

Un grupo de futbolistas holandeses homosexuales anunciaron en Ámsterdam su decisión de crear un club que tendrá como nombre FC Gay. Gerard van Reijsen, organizador del equipo, dijo: "Hay muchos futbolistas homosexuales que no pueden hablar sobre sus inclinaciones porque la mayoría de jugadores tiene una opinión negativa al respecto. Pero nuestra meta", agregó Van Reijsen, "es dar a los futbolistas la oportunidad de compartir sus problemas y que los jugadores heterosexuales acepten nuestra forma de ser".

1987/09/16

DOCUMENTACIÓN | POLÍTICA | PSOE Y AP RECHAZAN ELABORAR UNA LEY DE EXENCIÓN DE LA 'MILI' A DEPORTISTAS

Socialistas y AP, contrarios a la ley de exención de la 'mili' a deportistas.
EFE | El País, 1987-09-16

https://elpais.com/diario/1987/09/17/espana/558828017_850215.html 

El Congreso rechazo ayer una propuesta de Minoría Catalana para que se elabore una ley sobre exención del servicio militar a los deportistas de élite. Votaron en contra PSOE y AP, que consideraron que ya existen los mecanismos jurídicos necesarios para conseguir el efecto que se pretende con la citada proposición. Los nacionalistas catalanes contaron con el apoyo del Grupo Mixto, el Partido Liberal, el PDP y el CDS, que aunque de acuerdo con el espíritu de la propuesta, veían en la proposición de ley varias lagunas que había que subsanar.

El diputado de Minoría Catalana Lluís Recoder defendió la proposición de ley de su grupo argumentando que el cumplimiento de las obligaciones militares supone para un buen número de deportistas "una seria dificultad para conseguir una continuidad en su nivel de preparación".

"Lo que pide esta proposición de ley no es otra cosa que lo que se está aplicando ahora", señaló el socialista Pedro Bofill.

El ministro de Sanidad, Julián García Vargas, manifestó ayer en el pleno del Congreso que el brote de asma producido días pasados en Barcelona "es un fenómeno inédito en el mundo" y que aún se está pendiente de las investigaciones para conocer si el agente causante es el polvo de haba de soja.

En este mismo pleno, el ministro del Interior, José Barrionuevo, manifestó que desde octubre pasado se habían producido once denuncias contra los pilotos suicidas en la provincia de Madrid. Barrionuevo respondía así a una pregunta formulada por el portavoz del PDP, Modesto Fraile, y del diputado de CP [Coalición Popular] José Ignacio Llorens.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...