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2020/02/16

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | ARNY, 25 AÑOS DEL CASO EN EL QUE ARDIERON FAMOSOS GAIS INOCENTES

El Español / El pub Arny en Sevilla //

Arny, 25 años del caso en el que ardieron famosos gays inocentes: “Solo quiero olvidar”, dice el dueño.

El Español localiza al culpable de la explotación sexual de menores en el pub de Sevilla. El escándalo se usó para señalar a gente por su condición.
Andros Lozano | El Español, 2020-02-16
https://www.elespanol.com/reportajes/20200216/arny-ardieron-famosos-inocentes-solo-quiero-olvidar/467703639_0.html 

Cuando una voz de hombre responde al otro lado del telefonillo del portal, el reportero pregunta. Son las 10 horas de una tibia mañana de esta semana pasada en el centro de Sevilla.

-¿Es usted Carlos Saldaña? Me dicen que vive en este edificio, pero no sé en qué puerta exactamente.
-Sí, ¿qué quiere?
-Soy periodista.
-¿Y qué?
-En unos meses se cumplen 25 años del ‘caso Arny’. Usted era dueño de aquel pub y el que recibió la condena más alta de todos los implicados. Me gustaría hablar unos minutos con usted.
-No tengo ningún interés en hablar de aquello, lo siento.
-No le quitaría más de cinco o diez min… [Aquella voz todavía sin rostro interrumpe de forma brusca sin dejar terminar la frase]
-No me interesa. Sólo quiero olvidar aquello. Lo siento.

Carlos Saldaña, educado, da por acabada la conversación. No quiere remover el pasado para volver atrás un cuarto de siglo, cuando, tras romper con su vida anterior, dejar a su mujer y a su hija, regentaba un pub de ambiente gay en la calle Trastamara de Sevilla. En febrero de 1995, hace ahora 25 años, José Antonio Sánchez Barriga, un adolescente de 16 años, denunció ante la Policía que en aquel local se le indujo a prostituirse entre los clientes. A él y a otros menores.

Aquella denuncia destapó un escándalo que era real pero, a su vez, generó otro: a determinados personajes reconocidos y famosos de la sociedad pública española de aquel momento se les señaló injustamente para manchar su imagen, como se demostraría meses después durante un juicio que llenó horas y horas de televisión, ocupó titulares de periódicos y se coló en las tertulias de las radios.

En una España aún con los prejuicios de una época pasada y homófoba, se acusó directamente al presentador Jesús Vázquez, al humorista Jorge Cadaval, de Los Morancos, al cantante Javier Gurruchaga, a Antonio Tejado (hermano de María del Monte) o al juez de menores Manuel Rico Lara. Su culpa era ser homosexuales. Nada más. Por la calle alguna gente les llamaba pederastas.

Aunque el testimonio de aquel joven aireó una realidad que sí existía, en su declaración había gran parte de mentira. Finalmente, se llegó a juicio dos años después. Todos esos rostros conocidos de la televisión resultaron absueltos. Pero pagaron una factura demasiada cara ante la sociedad. Jesús Vázquez estuvo dos años sin trabajar. “Fue una muerte social y laboral atroz”, reconoció el artista en enero del año pasado en el programa ‘Chester’, de Risto Mejide.

De los 49 procesados, 33 resultaron absueltos. El principal condenado, al que se le impuso una pena de 33 años de prisión, fue ese hombre de pelo canoso que se lo recoge en un coletilla en la nuca y al que esta semana encontró El Español caminando por el centro de Sevilla cuando se disponía a tirar la basura.

El hombre, ya mayor, ha salido de una edificio próximo a la Alameda de Hércules, probablemente la zona más alternativa y moderna de la capital andaluza. Su casa no está muy lejos de donde estaba el pub que acabaría cambiando su vida. A pie no tardaría más de 15 o 20 minutos en llegar.

Tras el no dado a través del telefonillo de su casa, probamos de nuevo en la calle. Pero Carlos Saldaña, visiblemente enfadado por la llegada de un periodista y un fotógrafo, rechaza hablar del caso y de cómo ha vivido estos últimos 25 años.

“Ni un café ni leches. Aquello es pasado y no tengo nada de qué hablar. Déjeme en paz”.

El escándalo

Febrero de 1995. Sevilla, moderna pero antigua, bonita pero cruel, todavía se relamía por el buen sabor de boca que le dejó la feria internacional de la Expo del 92. Tras aquel acontecimiento, volvía a estar en boca de todo el mundo, fuera y dentro de España.

Pero la confesión del adolescente tres años más tarde iba a provocar un seísmo social en la capital andaluza. José Antonio Sánchez Barriga contó que en varios pubs de Sevilla, entre ellos el Arny, Valentino y 27, todos muy cerca uno del otro, se prostituían menores con clientes adultos. El pub Arny era una expresión vital de Carlos Saldaña, su dueño: lo había montado después de confesarle a su mujer que era gay, abandonar la casa y dejar en ella a su esposa y a una hija.

A la declaración de aquel menor, al que se le empezó a conocer como Testigo 1, se sumaron las de otros adolescentes sevillanos. José Antonio Sánchez Barriga señaló, entre otros clientes, al juez de Menores Rico Lara, el mismo que le había retirado la guarda y custodia a la madre de éste y que lo había internado en un centro.

Poco a poco, según iba avanzando la investigación policial y se tomaba declaración a otros testigos, la prensa fue aireando los nombres que daban los adolescentes. La sociedad española quedó atrapada con aquel escándalo.

La historia de ese pub se remonta a los primeros años de la década de los 90, cuando Carlos Saldaña y su amigo Domingo Arnaldo, argentino, decidieron abrir un local de ambiente gay frente a la estación de autobuses de Sevilla. El diminutivo de Arnaldo dio nombre al bar Arny, que pronto extendió su fama en la capital andaluza gracias, entre otras razones, a su llamado bingo loco musical. Se trataba de una especie de sorteo de chicos para mantener relaciones sexuales entre sí. Tuvo un gran éxito entre la clientela del local.

“Los chicos hacían unos seis o siete servicios cada noche, por los que cobraban entre 5.000 y 8.000 pesetas. Allí había colas", declaró un camarero del pub ante la Policía, que llevó a cabo un operativo dentro del establecimiento en octubre de 1995, ocho meses después de aquella primera denuncia.

El germen del caso está en el testimonio de José Antonio Sánchez Barriga, que denunció a un antiguo amante al que había conocido en La Algaba, un pueblo sevillano. El menor, por aquel entonces, tenía 13 años.

La fiscal Marta Valcárcel dijo en su escrito de acusación que el Testigo 1 mantuvo relaciones sexuales con él “a cambio de regalos y dinero". Con sus declaraciones puso en marcha el caso que más morbo levantó en aquella España.

Cuando la Policía comenzó a investigar, Jesús Vázquez recibió una llamada a su casa. Se puso su madre. Alguien de un juzgado de Sevilla le dijo que su hijo debía presentarse al día siguiente si no quería que se dictara una orden de ingreso en prisión contra él de manera inmediata. “Pero hijo mío, ¿qué has hecho?", preguntó la señora. El escarnio público empezó en ese momento. Vázquez nunca había puesto un pie en aquel local.

El juicio
El juicio arrancó en septiembre de 1997 en la Audiencia Provincial de Sevilla. Hubo 49 acusados. 29 de ellos eran clientes. Las vistas se celebraron a puerta cerrada. Sin público ni prensa. Los tres nombres que más impacto habían generado eran los de Jesús Vázquez, Jorge Cadaval y Javier Gurruchaga, que se sentaron en el banquillo de los acusados por supuesta corrupción de menores. Pero hubo otros que también generaban interés, como el de Ramón de Carranza y Villalonga, marqués de Sotohermoso, o el catedrático de Derecho Santiago Oliveros Lapuerta.

Aquel tiempo de martilleo social y mediático por parte de una parte de la prensa española sirvió para que Vázquez y Cadaval tejieran una amistad que todavía hoy perdura. “Jorge me salvó la vida en ese momento porque estuve viviendo en su casa", explicó el presentador ante Risto Mejide. “Nunca supe por qué me imputaron, por qué yo. Al final he querido pensar que fue el último coletazo de la España de la caverna para asestarle un golpe a la homosexualidad".

El caso levantó tanto interés que se mercadeó con la información. Hasta cinco periódicos, entre ellos ‘El País’ o ‘El Mundo’, recibieron llamadas de presuntos representantes de testigos y acusados. Llegaban a pedir 600.000 pesetas por hablar. Los directores de programas televisivos competían por hacerse con el testimonio de algún implicado y se lamentaban cuando aparecía en un canal de la competencia.

Durante el juicio, se constató que era cierto que en aquellos tres pubs, entre ellos el Arny, se prostituían menores de edad a cambio de dinero. Pero también se evidenció que muchas de las acusaciones estaban basadas en mentiras y en una cierta gana de inflar el caso. Algunos de los testigos se retractaron y otros entraron en evidentes contradicciones.

Uno de los testimonios más reveladores fue el del Testigo 10. Cuando llegó el juicio ya tenía 18 años. Le apodaban ‘el Caqui’. Era un ladrón y un consumidor habitual de cocaína. Acusó a 12 clientes. Dijo que se había acostado en un hotel con el cantante y actor Javier Gurruchaga. También reconoció en una foto al juez de Menores Manuel Rico Lara. Aseguró que era "ese médico bajito con barba que salía en la tele" y que iba por el Arny.

Los letrados de la defensa se agarraron a la propia declaración de ‘el Caqui’ ante la Policía. En ella admitió que durante los reconocimientos iba "puesto de coca hasta los ojos". También reconoció que cuando iba al Arny consumía constantemente cocaína y heroína. ‘El Caqui’ era conocido como jefe de una banda de atracadores de repartidores de pizzas. Admitió que en sus “mejores noches” ganaba hasta 40.000 pesetas y que cobraba el servicio a 5.000.

Francisco Baena, letrado del juez Rico Lara, le preguntó si conocía a Jorge Cadaval. El joven ratificó que estuvo a punto de mantener relaciones sexuales con él. “Llegué a bajarme los pantalones", dijo. Pero agregó que Cadaval desistió justo cuando el menor le dijo su edad: “Tengo 16 años". Aquel juicio duró 5 meses. La expectación mediática fue máxima.

La sentencia

El 19 de marzo de 1998, tres años después de aquella denuncia que destapó un escándalo de prostitución de menores, se conoció la sentencia del ‘caso Arny’, de 72 páginas. En ella se reconoció la absolución de los acusados más famosos. La Audiencia de Sevilla no halló pruebas contra 32 de los procesados.

Consideró que las contradicciones y, en algunos casos, la “animadversión" de los testigos hacia varios de ellos obligaba a dejar libre a la mayoría de los trabajadores del Arny y a casi todos los clientes, entre ellos Jesús Vázquez, Javier Gurruchaga, Jorge Cadaval, el juez de menores Manuel Rico Lara y Antonio Tejado.

Sin embargo, en el caso del marqués de Sotohermoso y Villalonga, el tribunal estimó que la “mantenida y sincera declaración" del Testigo 48 “transmitió la convicción necesaria" de que mantuvo un encuentro sexual con el acusado. Ramón de Carranza fue condenado a un año de prisión.

El fallo explicaba por qué se condenó a los seis clientes que se pudo demostrar que mantuvieron relaciones sexuales con menores en el Arny. Uno de ellos, Manuel Mora Waflar, ni siquiera llegó a mantenerlas debido a un incidente con dos chicos sobre quién debía realizar a quién el coito. El tribunal consideró que la mera negociación del precio del acto sexual era en sí misma la incitación a la prostitución.

El Testigo 1, el chico que había dado origen al caso con su denuncia a un antiguo amante, fue castigado en aquella sentencia. El tribunal dijo que no merecía "absolutamente ninguna credibilidad” por las “múltiples declaraciones prestadas y contradicciones en que ha incurrido, ignorándose cuándo ha dicho la verdad, si es que alguna vez la ha dicho".

En la actualidad, a José Antonio Sánchez Barriga se le ha perdido la pista. En noviembre de 2005 admitió una pena de 15 años de prisión por matar a un cliente de 72 años tras golpearle y robarle el coche en el que se vieron.

La condena más dura recayó sobre el dueño del Arny, Carlos Saldaña. Le fijaron 33 años de cárcel. 18 de ellos por haber facilitado en su negocio seis relaciones sexuales entre clientes y menores. Los 15 años restantes, por los cinco actos mantenidos por él mismo con chicos que no tenían la mayoría de edad.

Sin embargo, ese hombre que ahora separa la basura entre los distintos contenedores en el centro de Sevilla sólo cumplió ocho años de prisión. La sentencia fijó el máximo de pena en el triple de la condena por el delito de mayor gravedad. Ahora vive solo en su piso del centro de la capital andaluza y no quiere hablar del caso. Su amigo Domingo Arnaldo Concha, el bailarín argentino que dio nombre al pub Arny, murió de un infarto el 19 de febrero de 2008. Nunca el diminutivo de un nombre levantó un escándalo similar en España.

2016/01/11

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LA JUSTICIA CIERRA POR COMPLETO EL CASO ARNY

La Justicia cierra por completo el caso Arny.
La Audiencia ha decretado el archivo definitivo de la causa 21 años después tras haberse cumplido todas las condenas.
Rocío Velis | El Correo de Andalucía, 2016-01-11
https://elcorreoweb.es/sevilla/la-justicia-cierra-por-completo-el-caso-arny-CE1237411 

En 1995, España entera se escandalizaba con uno de los mayores casos de prostitución de menores. En los juzgados sevillanos se abría una investigación que salpicó a varios famosos, aunque el asunto se acabó archivando para la gran mayoría de ellos, y que ahora, 21 años después ha quedado definitivamente cerrado. El conocido caso Arny ya ha pasado a los archivos de la historia judicial después de que la Audiencia Provincial de Sevilla haya dictado un decreto en el que ya da por archivado el caso por el que fueron condenados 16 de los 49 procesados.

La decisión de la Sección Tercera de la Audiencia, que fue la encargada en su momento de enjuiciar el caso, se produce después de que la última responsabilidad civil impuesta a uno de los condenados, pendiente aún de ser abonada, haya prescrito. Era el último fleco que quedaba de este proceso que acabó sentando a 49 acusados en el banquillo, de los que 16 serían condenados. Todos ellos han cumplido su deuda con la Justicia, más aún cuando a la mayoría de ellos las penas les fueron suspendidas porque eran condenas inferiores a los dos años de prisión. El decreto cuenta, además, con el respaldo de la Fiscalía sevillana que, según confirmaron fuentes judiciales, ha dado su visto bueno al archivo definitivo de la causa.

El principal acusado del caso fue Carlos Saldaña, el dueño del pub, quien tras el juicio fue condenado a 33 años de cárcel por 11 delitos de prostitución de menores. Sin embargo, Saldaña solo cumplió nueve años de cárcel, pues el principio legal de cumplimiento efectivo del triple de la máxima pena individual impuesta le permitió salir de prisión en 2007. Otro de los principales condenados fue el encargado del pub Arny, José Antonio González Losada, a quien la Audiencia Provincial impuso una condena de 18 años de cárcel; y Domingo Arnaldo Concha, un bailarín que era conocido como Arny y que dio nombre al club, que fue condenado a un año y nueve meses de prisión. Unas condenas que, junto al resto, fueron confirmadas íntegramente en el año 2000 por el Tribunal Supremo.

El caso se destapó tras una denuncia presentada en marzo de 1995 por uno de los menores ante la Policía Nacional, que acabaría entrando en el local. Este chico se convertiría entonces en el principal testimonio y sería conocido como testigo uno. José Antonio Sánchez Barriga, que así se llama, acabaría siendo condenado en 2005 a 15 años de prisión por el asesinato de un hombre de 72 años.

El juicio, que fue en ese momento todo un bombazo informativo que llenó todos los telediarios de la época, se celebró a puerta cerrada, entre otros motivos, para preservar la identidad de los menores. Tal era la magnitud del mismo que incluso fue necesario reformar una sala de la Audiencia Provincial de Sevilla, la actual sala donde se celebran los juicios con jurados, para poder acoger al casi medio centenar de imputados y a sus abogados. Hoy en día, en cambio, esa sala no valdría para acoger futuros juicios de macrocausas como los ERE con más de doscientos imputados, pero sí ha servido para juicios recientes tan mediáticos como el crimen de la joven Marta del Castillo.

La cuestión principal era decidir si en aquel local se habían producido los hechos denunciados de prostitución y explotación de menores, que llevó al banquillo a artistas, famosos, clientes y trabajadores y hasta el juez de menores Rico Lara –ya fallecido–, quien fue finalmente absuelto. El magistrado fue uno de los señalados por el testigo uno, aunque la sentencia desprestigiaría este testimonio al apreciar animadversión en el joven, que cambió varias veces su versión de los hechos, pues este magistrado retiró la custodia a su madre y envió al joven a varios correccionales.

1998/03/19

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | LA SENTENCIA DEL 'CASO ARNY' DISIPA LA SOSPECHA QUE PESABA SOBRE LOS ACUSADOS MÁS FAMOSOS

La sentencia del 'caso Arny' disipa la sospecha que pesaba sobre los acusados más famosos.
Absueltos 32 de los 48 procesados, entre ellos Gurruchaga, Cadaval y Jesús Vázquez.
José Andrés Rojo | El País, 1998-03-19
https://elpais.com/diario/1998/03/20/sociedad/890348401_850215.html 

El caso Arny se deshinchó ayer con la absolución de los más famosos acusados en este proceso por prostitución de menores. La Audiencia de Sevilla no halló pruebas contra 32 de los 48 acusados, y considera que las contradicciones y, en algunos casos, la "animadversión" de los testigos hacia varios procesados obliga a dejar libre a la mayoría de los trabajadores del famoso local sevillano y a casi todos los clientes, entre ellos los cantantes Jesús Vázquez y Javier Gurruchaga, el humorista Jorge Cadaval, el juez de menores Manuel Rico Lara y Antonio Tejado, hermano de la cantante María del Monte.

No obstante, la sala ha condenado a los dos principales promotores del bar, a ocho empleados y a seis clientes -incluido Ramón de Carranza, marqués de Sotohermoso- por haber prostituido a menores. Decenas de periodistas y abogados se concentraron ayer en el edificio de la audiencia para recoger la sentencia que cerraba en Sevilla un juicio largo y proceloso que ha sacudido Andalucía. Un agente llevó en un carrito de hipermercado las fotocopias, que habían dormido en la caja fuerte de la Sección Tercera de la Audiencia. Las 72 páginas (sólo 70 para los periodistas al ocultarse los nombres de los 59 testigos menores de edad) expresan que ha quedado probado que en el Arny se prostituía a menores; y explican detalles escabrosos de las relaciones sexuales mantenidas al abrigo del bar, descritas en los cinco meses de juicio.

Los fundamentos de derecho del fallo, del que ha sido ponente el magistrado Angel Salas, arrancan desestimando una sentencia del Supremo del 12 de enero pasado, según la cual no cometen un delito de prostitución "quienes comercian carnalmente de manera directa con personas ya prostituidas". La sala entiende, por el contrario, que "resulta irrelevante que el menor o menores cuya prostitución se favorezca se encuentren ya prostituidos, ya que siempre se espera o es posible una regeneración que indudablemente se dificulta con los nuevos actos de prostitución, que le hunden más".

Abono de un precio
El tribunal asegura que el artículo 187 del nuevo Código Penal castiga "no sólo a quienes explotan, facilitan, favorecen o se aprovechan de la prostitución de un menor, sino también a quienes mantienen relaciones sexuales a cambio de precio con esos menores". Además, afirma que "sería absurdo sostener que, para el Código Penal vigente, a partir de los 12 años cualquier persona puede libremente decidir dedicarse al ejercicio de la prostitución, sin que a causa de ello, por entenderlo ejercicio de una libertad, recaiga sanción sobre quienes para obtener un goce realicen actos sexuales con esos menores y adolescentes merced al abono de un precio". Este fundamento es el que ha llevado a condenar a los seis clientes que se ha demostrado que mantuvieron relaciones sexuales con menores en el local Arny. Uno de ellos, Manuel Mora Waflar, ni siquiera llegó a mantenerlas debido a un incidente con dos menores sobre quién debía realizar a quién un coito anal, pero el tribunal considera que la mera negociación del precio del acto sexual es la incitación a la prostitución. En el caso del marqués de Sotohermoso y Villapesadilla, el tribunal cree que la "mantenida y sincera declaración" del testigo 48 "transmitió la convicción necesaria" de que mantuvo un coito anal con el acusado, motivo por el que le condena a un año de prisión.

El resto de los clientes del Arny queda absuelto por falta de pruebas, debido a las contradicciones falta de credibilidad e incluso mentiras de los testigos. El testigo que sale peor parado es el número 1, el ya mayor de edad José Antonio Sánchez Barriga, quien presentó la denuncia primera que abrió el caso Arny en marzo de 1994, y del que el tribunal dice: "Absolutamente ninguna credibilidad merece al tribunal habida cuenta de las múltiples declaraciones prestadas y contradicciones en que ha incurrido, ignorándose cuándo ha dicho la verdad, si es que alguna vez la ha dicho". Este testigo fue el que acusó al juez de menores Rico Lara, y la Sala entiende que tenía "motivos de animadversiór" hacia él pues éste retiró la guarda y custodia a la madre de aquél y había decidido su internamiento en correccionales.

La condena más dura ha recaído sobre el dueño del Arny, Carlos Saldaña: 33 años de cárcel, de los que 18 son por haber facilitado seis relaciones sexuales entre clientes y menores y el resto por cinco actos mantenidos por él mismo. Precisamerite son 18 años los que se han impuesto al encargado del pub, José Antonio González Losada, al que no le han valido los argumentos de que había colaborado con la justicia. Pese a lo elevado de las condenas, ambos cumplirán como máximo el triple de la pena más grave, es decir, nueve años. El resto de las penas van desde el año y nueve meses de Domingo Arnaldo Concha, Arny (el bailarín que dió nombre al pub), o los dos años al cliente Manuel Mora, al año impuesto a otros cinco clientes.

¿Quién borra el daño causado?

José Andrés Rojo | El País, 1998-03-19

https://elpais.com/diario/1998/03/20/sociedad/890348402_850215.html

La pregunta que se hacían ayer los absueltos en el caso Arny era unánime: ¿Quién borra ahora el daño de dos años de imputación y cinco meses de banquillo? Ese daño es especialmente palpable en el juez de menores Manuel Rico Lara, apartado de su cargo con gran celeridad cuando se conoció su imputación en febrero de 1996, o en Jesús Vázquez, cuya obligación de permanecer en el banquillo desde el 1 de octubre de 1997 hasta el 17 febrero le ha impedido trabajar en obras de teatro y televisión. Vázquez ha perdido, además, durante el proceso a su madre. Jorge Cadaval y su hermano César -Los Morancos de Triana- comparecieron juntos ante la prensa. "Ahora estoy en una nube, nervioso pero tranquilo. Se ha demostrado lo que dije desde el primer momento: que soy inocente". Los hermanos reconocieron ayer que este caso ha estado a punto de dañar irreparablemente su vida profesional. Jorge apostilló: "Todo el mundo ha puesto el dedo en la llaga sin saber si las acusaciones eran ciertas o no, cuando la presunción de inocencia debe ser lo primero".

Nada más conocer la sentencia, Jorge Cadaval llamó a su amigo Jesús Vázquez, quien ha decidido marcharse a vivir a Londres a raíz de este caso, que le ha impedido, por ejemplo, aceptar un papel protagonista para una obra en el María Guerrero, informa Amaya Iríbar. Ayer viajó a Canarias para presentar un desfile de modas. [Allí, Vázquez anunció que emprenderá acciones legales contra la juez instructora del caso, María Auxiliadora Echevarri, informa Efe.]

Recuperar el respeto
El juez de menores Manuel Rico Lara ofrecerá hoy una rueda de prensa. Su abogado defensor, Francisco Baena, pidió ayer que se le reincorpore inmediatamente a un juzgado. El juez ha tenido que dar clases en la universidad para obtener ingresos. A Antonio Tejado, hermano de María del Monte, los dos años de imputación "han parecido dos siglos". Su hermana se ha sentido tan afectada que no ha grabado un disco en dos años.

Por el cantante y actor Javier Gurruchaga hablaron ayer sus abogadas Paz y Cristina Almeida. "Gurruchaga ya se sentía absuelto, pero lo que le gustaría ahora es recuperar la confianza y el respeto de los ciudadanos, que es lo que más le importa".

La ruina ha rondado a otras muchas personas, como Manuel Ibáñez, al que le cerraron sus bares de ambiente, Valentino y El 27, y con ellos sus fuentes de ingresos. Guillermo Carmona fue expulsado de la hermandad de la Santa Cruz, Miguel Fragoso tuvo que sacar a su hijo del colegio por presión de otros padres y el policía Miguel Rivera fue suspendido de empleo y sueldo.

1997/11/17

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | UNO DE LOS PRINCIPALES TESTIGOS DEL ARNY REVITALIZA EL CASO AL RATIFICAR SU ACUSACIÓN

Uno de los principales testigos del Arny revitaliza el caso al ratificar su acusación.
Dos jóvenes dicen que iban al 'pub' a ganar "dinero fácil" siendo menores.
Jorge A. Rodríguez | El País, 1997-11-17
https://elpais.com/diario/1997/11/18/sociedad/879807608_850215.html 

El testigo número 10 del caso Arny (prostitución de menores) rearmó ayer un juicio que parecía ya deshinchado. Este testigo, un atracador apodado 'El Caqui' que ahora tiene 18 años, ratificó ante la Sección Tercera de la Audiencia de Sevilla las acusaciones contra 12 clientes que hizo en su declaración de seis folios prestada en enero pasado. "No tengo nada que perder, ni tengo que mentir", dijo. Y luego aseguró que mantuvo relaciones en un hotel con el cantante y actor Javier Gurruchaga, o de reconocer en una foto al ex juez de Menores Manuel Rico Lara como "ese médico bajito" que iba por el Arny.

El ‘número 10’ confirmó punto por punto y a preguntas del fiscal su larga declaración, en la que aseguraba que había mantenido relaciones con 12 de los acusados, tanto en el ‘pub’ Arny, como en las casas de algunos de ellos. Sin embargo, los letrados de la defensa se agarraron a su propia declaración de que había testificado y participado en los reconocimientos "puesto de coca hasta los ojos", en palabras del testigo. Incluso llegó a decir que en los días que iba al Arny consumía constantemente cocaína y heroína. Caqui, también conocido como jefe de una banda de atracadores de repartidores de pizzas, aseguró que en sus noches más brillantes llegaba a sacar hasta 40.000 pesetas (a 5.000 el servicio). La fiscal le interrogó sobre sus supuestas relaciones con Javier Gurruchaga, sobre quien fue tajante: ambos contactaron en el ‘pub’ El 27 y posteriormente mantuvieron relaciones en el hotel Plaza de Armas. En su declaración inicial, Caqui afirmó que fue "su coleguita David" el que le presentó al cantante, "que estaba rodando una película por aquí cerca de Sevilla".

"16 años"

El ‘número 10’, además, dio dos sorpresas a los abogados defensores. La primera, cuando el letrado del ex juez de menores, Francisco Baena, le mostró una foto de su defendido. El testigo confirmó que esa cara correspondía "al médico bajito con barba que salía en la tele, y que tenía la barba entre gris y blanca, con gafas". La segunda sorpresa la deparó el propio Baena, quien preguntó a este testigo por Jorge Cadaval, el alto de los Morancos de Triana, por quien el fiscal no había preguntado (no le acusa a través de este testigo). El joven ratificó que estuvo a punto de mantener relaciones sexuales con el humorista ("llegué a bajarme los pantalones", precisó ayer), pero agregó que Cadaval desistió justo cuando el menor le dijo su edad: "Tengo 16 años".

La Firme declaración del ‘número 10’, sin embargo, sufrió instantes de debilidad con los interrogatorios de algunos de los defensores. Fue en ese momento en el que incurrió en fallos y contradicciones, especialmente sobre el número de relaciones mantenidas con cada cliente, el precio y el lugar.

Más problemas tuvo el menor que declaró por la mañana. Sufría amnesia ("hace más de dos años, y no me acuerdo de los detalles", dijo), por lo que se remitió a las declaraciones que hizo en los juzgados: "Si lo dije en ese momento, ésa es la verdad". De esta forma, el testigo número 9 mantuvo que trabó relaciones sexuales con cuatro clientes, aunque no confirmó haberse acostado con el encargado del Arny, José Antonio González Losada: "Entré con él en un reservado y me desnudé".

El ‘nueve’ y el denominado ‘número 8’ aseguraron que ellos y otros dos amigos, todos vecinos del barrio Polígono San Pablo, en Sevilla, acudían al ‘pub’ libre y conscientemente para "ganar dinero fácil" para sus gastos personales: "la moto, la gasolina, ropa...". Los cuatro fueron detenidos en el interior del Arny en la redada que la policía hizo el 28 de octubre de 1995. Entonces eran menores y algunos lo siguen siendo.

Sin embargo, afirmaron que en un primer momento no acusaron a nadie porque tenían miedo; pero no a la policía, sino a ser reconocidos en su ambiente familiar y afectivo. También manifestaron que siempre mentían a los clientes que les preguntaban su edad, cosa que ocurría poco, según admitieron. Si les preguntaban decían que tenían 18 años.

Meses después de ser detenidos en el Arny, donde entraron -dijeron- sin que nadie les pidiera el DNI ni les preguntara la fecha de nacimiento, lanzaron sus acusaciones, en las que llegaron a implicar a cinco clientes, al dueño del Arny, Carlos Saldaña, y al citado Losada. Eso sí, aseguraron que los agentes del Grupo de Menores (Grume) no los presionaron pero sí los "marearon". El Grume de Sevilla estuvo ayer de nuevo en el ojo del huracán debido a que el testigo número 1, José Antonio Sánchez Barriga (conocido por sus apariciones en televisión), presentó una denuncia en la que afirmaba que supuestamente había sido agredido en la céntrica calle de Sierpes, de Sevilla.

El menor responsabilizó al Grume, lo mismo que Carlos Saldaña, quien también denunció ayer haber sido presionado para que entregara a la policía una cinta con una supuesta conversación entre él y el ‘uno’, grabada en una finca de la localidad de Los Rosales.

Los males de la opacidad.
Jorge A. Rodríguez | El País, 1997-11-17

https://elpais.com/diario/1997/11/18/sociedad/879807624_850215.html

El juicio del ‘caso Arny’ está sufriendo todos los males de las vistas a puerta cerrada. Si este escabroso caso se inició bajo el manto del secreto sumarial, las listas apócrifas o reales de implicados, los números que acusaban y una especie de caza de brujas a la homosexualidad, la opacidad del juicio lo ha llevado a oscilar entre el aparente montaje policial denunciado en los primeros días a la confirmación por parte de seis testigos (cada uno con su matiz) de que en el Arny, El 27 y El Valentino se prostituían menores, eso sí, por su cuenta y riesgo.

La vista ha adolecido desde el principio de lo que ayer mismo le achacaba en la Cadena SER el fiscal jefe de Sevilla, Alfredo Flores: ha sido pasto de las filtraciones interesadas y de la técnica de los defensores de acercar lo más posible el ascua a su sardina. De esta forma, la completa retractación del denunciante del caso, el llamado testigo número 1, televisivamente conocido como Eduardo, y del número 2, llevaron a la ciudadanía la idea de que el Grupo de Menores había ideado un gran escándalo con el sólo objetivo de tapar "el caso GAL o Barrionuevo", tan de moda.

Incluso ha habido acusados que han asegurado que todo es una gran confabulación de intereses económicos, en la que se mezclan inmobiliarias, multinacionales del juego y altos responsables políticos y policiales. Sin embargo, las declaraciones de los últimos cuatro testigos y, sobre todo, la que ayer prestó el número 10 ha reconducido de nuevo el ‘caso Arny’ al cauce del escándalo.

El fiscal Flores parecía ayer seguro de que el juicio iba por esos derroteros, cuando afirmó que si los acusados estaban en el sumario no era por capricho. Si están, por algo será, vino a decir el máximo responsable de la fiscalía de Sevilla.

Pero mientras tanto, ha sido también la sala con su decisión de mantener la puerta cerrada -muy criticada por la fiscalía- la que ha dado pie al lucimiento de las estrategias de abogados defensores.

1997/11/11

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | EL PRINCIPAL TESTIGO DEL ARNY DICE QUE TODO ES UN MONTAJE PARA TAPAR EL CASO GAL

El principal testigo del Arny dice que todo es un montaje para tapar los GAL.
El 'número 1' alega que un jefe policial le puso una pistola en la cabeza.
Jorge A. Rodríguez | El País, 1997-11-11
https://elpais.com/diario/1997/11/12/sociedad/879289208_850215.html

El principal testigo del ‘caso Arny’, José Antonio Sánchez Barriga, contó ayer ante el tribunal la misma historia que ya había lanzado a la prensa: que todo el caso de prostitución es un montaje de la policía "para tapar el caso GAL o Barrionuevo". Pero avanzó más detalles sobre "el trabajito" que supuestamente le encargó el Grupo de Menores de Sevilla. Por ejemplo, que el entonces jefe de esa unidad, Arturo Caballero, le puso "un revólver del 38 en la cabeza" cuando iba a retirar todas las acusaciones. Ayer hizo precisamente eso: negarlo todo.

José Antonio Sánchez Barriga, más conocido como Eduardo o el ‘testigo número 1’, compareció ayer con aspecto informal, algo nervioso. Su denuncia inicial abrió el escándalo que ahora se juzga en la Sección Tercera de la Audiencia de Sevilla. Pero según él, todo es una gran mentira, salida de su boca pero inspirada por el antiguo jefe del Grupo de Menores (Grume) de la Jefatura Superior de Policía de Sevilla, Arturo Caballero.

El ‘número uno’ declaró, con numerosas y graves contradicciones, detrás de una mampara (una barrera de 15 metros de largo y dos de altura partía por la mitad toda la segunda planta de la Audiencia) que impedía que fuera visto por los imputados. Vestido con pantalón vaquero nuevo, camiseta negra y sahariana caqui, narró que la primera vez que vio al citado Arturo Caballero fue en la propia jefatura, adonde fue conducido por otra unidad policial tras ser detenido por un robo.

En ese primer encuentro, según dijo ayer, el jefe del Grume le dijo textualmente: "Tengo un trabajito para tí". Era el 8 de febrero de 1995. Dos o tres días después, según su larga declaración ante el tribunal, le aclararon cuál era ese trabajito: que acusara a una serie de personas famosas, entre las que se encontraban el ahora ex juez de menores Manuel Rico Lara y el arzobispo de Sevilla, monseñor Carlos Amigo Vallejo. El primero está en el banquillo. Según insistió en la sesión de ayer, la policía le dijo: "Ésta es la foto del juez de menores, que va a ser la bomba que hará que pase desapercibido el caso GAL o Barrionuevo".

Sánchez Barriga aseguró que el responsable del Grume le facilitó una dirección en el barrio marginal de las Tres Mil Viviendas de Sevilla donde le podrían facilitar un carné de identidad falso para poder entrar en el ‘pub’ Arny. Pero en el bar ya lo conocían y le prohibieron la entrada. "Por lo tanto, si no entró en el Arny, no pudo identificar a nadie dentro", explicaba en los pasillos uno de los abogados defensores.

Como una quiniela
Según el testimonio que prestó en la sala, la policía le dijo que mientras más personas implicara en este escándalo más dinero ganaría. "Me dijeron que esto era como una quiniela: mientras más gente acusase más dinero ganaría aseguró. Otro letrado, Benito Saldaña, agregó que el principal objetivo era implicar al dueño del Arny, Carlos Saldaña (no existe ninguna relación de parentesco entre ambos ‘saldañas’). Para concretar las acusaciones, la policía le enseñó vídeos y fotos de supuestos clientes del Arny, a los que entonces acusó uno por uno y ayer exculpó también uno por uno, tal y como lleva haciendo en los medios de comunicación desde hace meses. "Era gente que yo no conocía entonces ni he conocido después", manifestó en la sala.

El testigo, primero de los menores que declara en la vista (Sánchez Barriga ya no lo es porque tiene 19 años), no hizo más precisiones sobre el porqué le pidieron que hiciera esas acusaciones.

1997/09/28

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | LOS 49 ACUSADOS DEL 'CASO ARNY' SE ENFRENTAN A UNA PETICIÓN DE 629 AÑOS

Los 49 acusados del 'caso Arny' se enfrentan a una petición de 629 años.
Ya no existe la corrupción de menores y un procesado convive hoy con su denunciante.
Jorge A. Rodríguez | El País, 1997-09-28
https://elpais.com/diario/1997/09/29/sociedad/875484001_850215.html 

La historia de ese pub se remonta a diciembre de 1994, cuando Carlos Saldaña y su amigo Domingo Arnaldo decidieron abrir un local de prostitución masculina frente a la estación de Córdoba, aprovechando el rebufo de otro establecimiento muy próximo, ‘El 27’. El diminutivo de Arnaldo dio nombre al bar, que extendió su fama rápidamente. Su llamado ‘bingo loco musical’, una especie de sorteo de chicos para mantener relaciones sexuales, tuvo un gran éxito. "Los chicos hacían unos seis o siete servicios cada noche, por los que cobraban entre 5.000 y 8.000 pesetas. Allí había colas", declararía más tarde un camarero del local. El negocio siguió su curso hasta que a finales de febrero el testigo número 1 acudió a la policía para denunciar a Saldaña, su antiguo amante. Ambos se habían conocido en la Algaba (Sevilla) cuando el testigo tenía 13 años y desde entonces mantuvieron relaciones sexuales "a cambio de regalos y dinero", según la acusación de la fiscal Marta Valcárcel.

Pero una buena mañana, el chaval, de nombre José Antonio, se presentó en el grupo policial de menores (Grume) de Sevilla y con sus declaraciones puso en marcha el caso que más morbo ha levantado en España en los últimos años, junto al del duque de Feria, ocurrido también en Sevilla.

La policía se puso manos a la obra y el 28 de octubre de 1995 reventó el bar. Fue entonces cuando el caso se convirtió en una olla a presión: los menores comenzaron a testificar y lanzaron nombres que dejaron boquiabiertos a los agentes, la fiscal y la juez instructora, María Auxiliadora Echavarri.

Llegaba la Navidad y uno de los acusados por los menores, Jorge Cadaval, el alto de Los Morancos de Triana, salía de rey mago en la cabalgata. El escándalo saltó a las páginas de los periódicos el 18 de enero del año pasado. "Una juez investiga a famosos por corrupción de menores", titulaba ese día El País. La declaración como secretas de las actuaciones 540/95A disparó en los corrillos de los bares de toda la ciudad las listas apócrifas de implicados, que luego purgó la realidad.

La primera sorpresa: el juez de menores de Sevilla Manuel Rico Lara estaba supuestamente implicado en el caso, precisamente acusado, aunque en solitario, por el testigo número 1. Luego surgieron otros nombres como el cantante y actor Javier Gurruchaga, el cantante y presentador Jesús Vázquez, el ya citado ‘moranco’, Ramón de Carranza, marqués de Sotohermoso. Todos fueron acusados de corrupción de menores y puestos en libertad bajo fianza.

Los ecos del morbo de este caso se fueron apagando para resurgir con la acusación del fiscal: acusaba a todos, responsables del Arny y de otros dos pubs de similar tenor (‘El 27’ y ‘El Valentino’), trabajadores de ambos y clientes. Así hasta 49 personas, 29 de ellas clientes.

Las peticiones de pena presentadas por la acusación van desde los 168 años de prisión para Carlos Saldaña a un año por cada una de las relaciones sexuales que se demuestre que los clientes mantuvieron con los menores: un año para Gurruchaga, el juez y Jesús Vázquez; tres para Jorge Cadaval ó 17 para el catedrático de Derecho Santiago Oliveros Lapuerta.

La cuestión que ahora tendrá que resolver la Sección Tercera de la Audiencia, presidida por Agustín del Río, es si la corrupción de menores existe o si, como sostiene una de las acusaciones de menores, los clientes no pueden ser acusados.

La duda surge por el artículo 187 del Código Penal que entró en vigor en mayo de 1996. Éste elimina la frase "corrupción de menores" y mantiene sólo "prostitución de menores". La sala tendrá que inclinarse por una de las dos interpretaciones radicalmente opuestas que sobre el asunto ha hecho el Tribunal Supremo: la de José Augusto de Vega, que la considera desaparecida del nuevo texto, o la de Carlos Granados, que sostiene que lo que antes era corrupción ahora se engloba en la prostitución de menores.

El miércoles comenzarán las respuestas o se abrirán más interrogantes, ya que se han presentado 60 cuestiones previas que incluso piden la anulación de las actuaciones porque creen que todo lo del Arny fue un delito provocado.

A 600.000 pesetas la entrevista
El macrojuicio del Arny ha roto tantos esquemas en Sevilla, que incluso ha habido que hacer obras en los juzgados para que quepan en una misma sala defensas, acusaciones, abogados y acusados. Pero es que, además del morbo del propio asunto, los días previos al caso se han visto salpicados por noticias sorprendentes: la decisión de celebrar la vista a puerta cerrada, la íntima amistad que de nuevo une al principal acusado y al principal testigo y, sobre todo, el abierto trapicheo de testimonios, que se venden al mejor postor.

La decisión del presidente de la Sección Tercera, Agustín del Río, de impedir la entrada de la prensa a la sala de vistas se ha sumado a otra anterior que limita severamente el acceso de los medios de información a los edificios judiciales andaluces. Ambos vetos han sido duramente criticados por las asociaciones de la prensa. Incluso el fiscal jefe de Sevilla, Alfredo Flores, irá a las primeras sesiones del juicio para reclamar que la vista sea pública.

La intención de prensa, fiscalía e incluso de la acusación ejercida por Prodeni es evitar que tras las sesiones se produzcan filtraciones interesadas, versiones de los hechos inexactas en juicios paralelos conducidos hacia una tesis única y, también, que el resultado final de la sentencia, pública por definición, no sea entendido por los ciudadanos como algo surgido del secreto, sino fruto del desarrollo de un juicio, con su propia coherencia. Alfredo Flores incluso baraja una fórmula mixta, ya ensayada: audiencia pública, pero sin público ni medios cuando los menores relaten sus experiencias.

El mercadeo de testimonios que se ha disparado antes de que comenzara el juicio parece avalar estas tesis. Alfredo Prats, un abogado con algo más de dos años de ejercicio en Sevilla, está en el punto de mira del Colegio de Abogados, que ha abierto una investigación para saber si es él quien actúa de representante de una lista de 34 personas, entre acusados y testigos; entre ellos, Saldaña y el número 1.

La venta de testimonios es un hecho: un comunicante telefónico que se identificó con el nombre de Eduardo Prats ofreció a este diario entrevistas con implicados en el caso por elevados precios, que oscilaban entre las 80.000 y las 600.000 pesetas. No se le hizo ni caso. Al menos otros cuatro medios consultados han recibido ofertas similares, e incluso el representante de un programa televisivo ha mostrado su malestar porque el ‘producto’ le había sido arrebatado por la competencia.

1996/12/19

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | EL PRINCIPAL TESTIGO DEL 'CASO ARNY' SE DESDICE DE SUS ACUSACIONES

El principal testigo del 'caso Arny' se desdice de sus acusaciones.
Agencia Servimedia | El País, 1996-12-19

https://elpais.com/diario/1996/12/20/espana/851036415_850215.html 

El testigo número 1 del caso Arny, Eduardo, responsabilizó ayer al jefe de policía del Grupo de Menores de Sevilla del origen de todas las denuncias realizadas por él ante la jueza instructora, Auxiliadora Echevarri. Entretanto, el dueño del pub, Carlos Saldaña, aseguró que nunca ha conocido al testigo número 1. Ambos coincidieron en un programa de Canal Sur Televisión. El testigo que presentó la primera denuncia por presunta corrupción de menores el 8 de febrero de 1995 declaró anoche que realizó todas las denuncias presionado por el jefe de menores de la policía de Sevilla. Según relató, días antes de la primera denuncia cometió un robo en la capital hispalense, por lo que fue detenido por el Grupo 5 de Menores, donde conoció al jefe de la policía de menores, quien le dijo que tenía un trabajo para él.

Declaró que el responsable de la policía le facilitó dinero y un DNI falso para entrar en el Arny con el fin de investigar algo sobre el encargado, José Antonio González Losada. Días después le obligó, según su versión, a presentar una denuncia contra Carlos Saldaña, dueño del pub, bajo la amenaza de meterle en la cárcel por el robo cometido. También le obligó a denunciar a famosos y al juez de menores, Manuel Rico Lara.

1996/01/18

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | EL ESTALLIDO DEL CASO ARNY 'ROMPE' LA INVESTIGACIÓN

El juez de Menores de Sevilla, un humorista y un profesor, imputados por prostitución infantil.
Juan Méndez / Jorge A. Rodríguez | El País, 1996-01-18

https://elpais.com/diario/1996/01/19/espana/822006027_850215.html 

Un juez que instruye la presunta corrupción de menores en Sevilla, María Auxiliadora Echevarri, guarda celosamente las identidades de los imputados en el caso del pub Arny. Más de 20 personas, entre ellas seis personajes populares, están imputadas y en libertad bajo fianza por su presunta implicación. La juez ha decretado fianzas de hasta dos millones de pesetas. Además, ayer tomó declaración a dos personas por la mañana y por la tarde interrogó durante casi cinco horas al juez de Menores de Sevilla, Manuel Rico Lara. La Junta andaluza se personará como acusación particular en el caso.

Uno de los imputados de mayor relevancia pública es el humorista Jorge Cadaval, miembro del popular dúo Los Morancos de Triana. Cadaval, que hizo de rey Baltasar en la última Cabalgata de Reyes de Sevilla, fue puesto en libertad bajo fianza tras declarar ante la juez el pasado 28 de diciembre. Otros implicados son el profesor de la Universidad Complutense de Madrid Santiago Oliveros Lapuerta, también en libertad bajo fianza; y un bailaor flamenco jubilado, en libertad tras depositar 250.000 pesetas. La juez interrogó ayer al juez de Menores de Sevilla, Manuel Rico Lara, desde las 18.00 hasta las 22.30. Rico salió en libertad bajo fianza de un millón tras declarar asistido por su abogado, Francisco Baena Bocanegra.

El bailarín declaró al salir de los juzgados que sólo había ido "a tomar una copa" al pub Arny. Por su parte, familiares y allegados del humorista implicado negaron que éste estuviera en libertad bajo fianza, aunque admitieron que declaró en el Juzgado de Instrucción número 13 el día de los Inocentes.

Igualmente se citaba ayer a un conocido cantante vasco de rock [Javier Gurruchaga]; a otro cantante y presentador de una cadena privada de televisión [Jesús Vázquez]; al hermano de una famosa cantante de sevillanas [Antonio Tejado] y a un familiar de un renombrado columnista.

Éstos son algunos de los más de 20 imputados, de los cuales sólo dos (el dueño del local, Carlos Saldaña, y un agente del Cuerpo Nacional de Policía) han pasado por prisión. Otros cuatro están en libertad plena y el resto ha tenido que depositar fianza. Fuentes judiciales y policiales han pedido cautela a la hora de dar nombres.

Secreto sumarial

La juez del caso declaró ayer a este periódico: "No pienso hacer ninguna declaración sobre este asunto que se encuentra bajo secreto sumarial, por lo que no les voy a decir nada, ni siquiera si voy a prorrogar el secreto", informa Luis Barbero. Esta medida de protección, que según el fiscal jefe de la Audiencia de Sevilla, Alfredo Flores, se decretó para preservar la identidad de los menores, vence el 23 de febrero.

Fuentes judiciales indicaron ayer que la investigación se inició en febrero de 1995, a raíz de una denuncia presentada por el padre de uno de los menores. A esta primera acusación se sumaron las de locales próximos, en los que supuestamente se alternaba entre homosexuales, celosos por el éxito de su competidor.

Durante 10 meses, agentes del Grupo de Menores de Sevilla mantuvieron el local bajo vigilancia, tomaron fotos de clientes y obtuvieron pruebas, siempre por orden de la juez. La entrada en el local se produjo el 28 de octubre, cuando estaba repleto de menores y otros jóvenes que se prostituían incluso en la trastienda del ‘pub’.

La red de corrupción de menores se extendía a clientes de fuera de Sevilla, que concertaban previamente los servicios por teléfono, e indicaban qué joven querían y dónde. Posteriormente se desplazaban hasta la capital andaluza en trenes AVE. Algunos de los menores eran llevados en un coche con chófer a hoteles de la ciudad e incluso se optaba, para mayor discreción, por celebrar los contactos en establecimientos de lujo situados fuera de Sevilla.

Los jóvenes recibían en pago, además de cantidades de dinero que oscilaban entre las 5.000 y las 15.000 pesetas, regalos de diversa índole, viajes y ropa. Algunos testigos han destacado que en el local y como fin de fiesta, que solía incluir actuaciones de ‘strip-tease’ de los chicos, se hacían sorteos en los que el ‘primer premio’ consistía en mantener relaciones sexuales gratuitas con el joven elegido.

Entre los chavales supuestamente corrompidos, una treintena de entre 14 y 17 años, había un grupo de nacionalidad marroquí, un buen número de españoles y el resto de otras nacionalidades, según fuentes judiciales y policiales. Algunos eran adictos a las drogas y otros simplemente se prostituían para conseguir dinero.

Las pesquisas efectuadas después del desmantelamiento y clausura del ‘pub’ se han hecho tomando como base las declaraciones de sólo un grupo de menores. Muchos de ellos, captados en localidades de la comarca sevillana del Aljarafe, mantenían una doble vida y tras terminar su trabajo salían con novias formales.

A todos los chavales está previsto aplicarles medidas de protección de testigos, que incluyen su identificación con un número para ocultar su identidad, según explicaron ayer fuentes de la fiscalía.

Los jóvenes han citado en sus declaraciones a decenas de personas, pero las posteriores comprobaciones policiales han reducido el círculo de los implicados. Fuentes cercanas al caso indicaron que está perfectamente acreditada la participación de las personas implicadas cuyos nombres han puesto a disposición de la juez.

Por otra parte, la Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Trabajo y Asuntos Sociales, anunció ayer su decisión de personarse en las actuaciones que se siguen en el citado juzgado por corrupción de menores. Igualmente, la asociación Prodeni ha anunciado su personación en la causa, ejercitando la acción popular en el mismo sentido que la Junta de Andalucía.

El estallido del caso 'rompe' la investigación.
Juan Méndez / Jorge A. Rodríguez | El País, 1996-01-18

https://elpais.com/diario/1996/01/19/espana/822006019_850215.html

El prematuro estallido del caso del ‘pub’ Arny ha estropeado buena parte de las investigaciones que los agentes del Grupo de Menores (Grume) estaban efectuando para averiguar todas las conexiones de la red, según fuentes conocedoras de las pesquisas. De hecho, esta misma semana estaba prevista una nueva entrada y registro en un bar de la zona de la calle Trastámara de Sevilla, junto a la antigua estación. De momento, ha quedado aplazada esta intervención. Estos medios indican que hubiera sido preciso al menos otro mes más de investigaciones, en Sevilla y otros puntos de España, ya que con los datos actuales se considera que únicamente se ha explotado un 25% de este asunto de corrupción de menores.

Viajes y extorsiones
Por ejemplo, no se ha llegado a indagar sobre los viajes de menores a otras provincias, su forma de captación para trabajar en el local o si alguno de los marroquíes era extorsionado con el señuelo de proporcionarle contratos de trabajo para obtener permisos de residencia.

Así, las mencionadas fuentes precisan que el supuesto gran escándalo puede quedarse en la mitad, ya que la revelación del asunto antes de tiempo impedirá comprobar las implicaciones de algunas de las personas, famosas o no, citadas en las declaraciones.

Las imputaciones efectuadas por la juez se han hecho con las declaraciones de un pequeño grupo de testigos, con las que se han realizado incluso diagramas para analizar las coincidencias de los testimonios sobre fechas y nombres de los imputados. Fuentes judiciales han confirmado sus temores a que se produzcan presiones sobre los jóvenes testigos, todos en libertad, y ya se duda sobre el paradero de uno de ellos.

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | EL JUEZ DE MENORES DE SEVILLA, IMPLICADO POR LA RED DE CORRUPCIÓN DEL ARNY

El juez de Menores de Sevilla, implicado por la red de corrupción infantil.
El País, 1996-01-18

https://elpais.com/diario/1996/01/19/portada/822006002_850215.html 

Más de 20 personas, entre ellas varios personajes populares, se encuentran imputadas y en libertad bajo fianza por su presunta implicación en la red de corrupción de menores de Sevilla que investiga la juez María Auxiliadora Echevarri. La magistrada, que mantiene en secreto el sumario, ha decretado fianzas de hasta dos millones de pesetas. Ayer interrogó al juez de Menores de la capital andaluza, Manuel Rico Lara, que prestó declaración como imputado. Entre otros imputados de mayor relevancia pública se encuentran un popular humorista sevillano y un antiguo bailaor de flamenco. Ayer se citaba también a cantantes, presentadores de televisión, un profesor de universidad y algún conocido político como implicados en el mismo caso.

Una de las víctimas de la red, un joven que ahora tiene 18 años, contó anoche su experiencia traumática en los micrófonos de la cadena SER en el programa Hora 25. Con voz segura relató cómo el dueño del pub, Carlos Saldaña, de 50 años, lo captó cuando era un menor de edad ofreciéndole cocaína con el supuesto fin de convertirlo en un adicto a esa droga y poder coaccionarle para exigirle que se plegara a los caprichos sexuales de los clientes del local. "Lo va a pagar caro en la cárcel, y si no es en la cárcel, en la calle", dijo.

La juez que instruye el caso, María Auxiliadora Echevarri, ha declarado secreto el sumario y se ha negado a hacer declaraciones al respecto. "No voy a decir nada, ni siquiera si voy a prolongar el secreto". afirmó.

El escándalo ha dado lugar a todo tipo de rumores y circulan nombres de famosos que no tienen nada que ver con el caso.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...