2019/04/23

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | CIEN AÑOS DE CÉSAR MANRIQUE, APÓSTATA DE FRANCo, ICONO GAY DE FRAGA Y GENIO ECOLOGISTA

Cien años de César Manrique, apóstata de Franco, icono gay de Fraga y genio ecologista.
Se celebra el centenario de un hombre que integró el arte en el medioambiente y paró los pies al turístico del régimen franquista a base de tesón y confianza. “Se puede cambiar el mundo con una verdad entre las manos”, y con esa filosofía Manrique transformó una isla vertedero como Lanzarote en el paraíso del turismo exclusivo y en su mejor obra de arte.
Mónica Zas Marcos | El Diario, 2019-04-23
https://www.eldiario.es/cultura/arte/cien-cesar-manrique-franco-gay-ecologista_1_1583543.html 

César Manrique (Lanzarote, 1919-1992) se consideraba a sí mismo un “contemporáneo del futuro”. Y vaya si lo era. Mientras que el cambio climático no merece ni un minuto en el discurso de nuestros políticos, él vaticinó el desastre hace casi cincuenta años. “Veo el futuro bastante pesimista. Me da miedo que no sean capaces de reaccionar para salvar la vida en el lugar donde nos ha tocado vivir”, reprochaba al poder siempre que tenía oportunidad.

El artista absoluto sentía cada fractura en la piedra como “una herida en su cuerpo”. Por eso peleó por una arquitectura que conciliase el desarrollo con la conservación del patrimonio. “Yo lucharé, denunciaré y protestaré hasta que me muera. Soy como un ser eterno, porque no me acuerdo de cuando nací y tampoco sé cuando me voy a morir”, amenazaba ante la explosión del turismo de masas.

Por suerte, el mundo sí se acuerda de cuándo nació el visionario que transformó una desaliñada isla de Lanzarote en su mayor obra de arte. Ocurrió hace cien años en la pequeña localidad de Arrecife, cerca de la playa de Famara, donde el pequeño César correteaba salvaje por una orilla tan clara que reflejaba los acantilados. Dibujando su contorno sobre la arena, la flora canaria quedó atrapada para siempre en las manos, los pinceles y las construcciones del artista.

Su obra pictórica es relevante, pero en este centenario cabe destacar sobre todo una conciencia ecologista cocinada en una época hostil: la dictadura. “El camino de César Manrique va desde la estética a la ética”, dice Alfredo Díaz, portavoz de la fundación que lleva su nombre.

El experto invita a acercarse a él desde esa doble mirada: “Por un lado el artista que busca la belleza en el informalismo matérico, movimiento que le permite expresar la volcanología y esa parte telúrica que define Lanzarote, y por el otro, el artista con un profundo compromiso social y ecológico, aunque no existiese tal término”.

Su discurso se oponía a una nueva actividad económica brutal que estaba asolando a las islas centrales de Canarias y acechaba a Lanzarote: el desarrollismo. Es decir, un boom turístico con el que Franco quería sacudirse la caspa de cara al exterior en los años 60. Manrique tampoco se cerraba en banda, pero no a cualquier precio. Así que intuyó un modelo “disparatado” que, sin embargo, coló entre los alcaldes, el Cabildo y, lo más difícil, el régimen franquista.

¿Cómo logró su beneplácito en lugar de ser censurado o algo peor? Díaz lo explica a través de sus “complicidades positivas”. En ocasiones planea sobre César Manrique la sombra de su participación en en bando sublevado de la Guerra Civil, al que acudió como voluntario a la edad de 16 años. No obstante, el portavoz niega rotundamente su afiliación al franquismo y arguye dos razones principales para demostrarlo.

“Los jóvenes de Canarias salieron obligados en muchos casos al frente del Ebro. En este caso se presentó voluntario para elegir un destino y para quedarse en Canarias, en el ejército del aire”, dice de primeras. De hecho, es conocido que Manrique nunca quiso volver a hablar de la guerra ni de ideas políticas.

“Le horrorizaba y es más, lo primero que hizo al regresar a casa tras volver de Catalunya fue quemar el uniforme en la azotea”, continúa. Un gesto con el que renegó para siempre sobre su papel en la guerra y su vinculación con aquel bando.

A lo que nunca hizo ascos Manrique fue a las relaciones diplomáticas que diesen luz verde a su arte. “Los franquistas vieron en él a un tipo alocado pero que podía funcionar de cara a un turismo exclusivo o de élite, como le gustaba al régimen. Si no, ¿de dónde salía el dinero para hacer todas estas obras?”, se pregunta Díaz.

Aún así, el experto reconoce que, tras más de veinte años de estudio de la obra y el pensamiento de Manrique, le cuesta entender cómo logró convencer a políticos tan dispares y “zoquetes” con un modelo que ponía en riesgo la expansión económica.

Sus dos baluartes políticos fueron José –Pepín– Ramírez Cerdá, presidente del Cabildo de Lanzarote y su amigo de la infancia, y Manuel Fraga. El Ministro de Información y Turismo de Franco quedó admirado por las ideas modernas y el gusto de Manrique, que lo vinculó a sus tendencias sexuales. “Los homosexuales tienen una sensibilidad y una capacidad artística que no tenemos los heterosexuales. Son muy originales y creativos”, dijo en una ocasión.

“Fue una simbiosis muy afortunada, no sé si esas relaciones se vuelven a repetir y menos en el marco de una dictadura. Porque Manrique nunca se vinculó de una manera clara a ningún partido. De hecho, muchas de sus declaraciones vistas desde hoy parecen de una persona de izquierdas”, asegura con asombro Díaz.

Tanto en Madrid como en Nueva York, donde llegó tras la traumática muerte de su pareja en pleno estallido hippy y del amor libre, César Manrique se rodeó de lo más granado de la sociedad. Artistas y multimillonarios (como Rockefeller) en la ciudad norteamericana, y personajes de la literatura, el cine y la tauromaquia en la capital madrileña, donde organizaba fiestas que le otorgaron una fama de dios Baco.

Sin embargo, al regreso a Lanzarote en 1966, el artista se mezcló con la gente de la calle como hacía en sus inicios. Durante las décadas de los 70 y 80 tiene lugar un importante desarrollo de espacios perfectamente integrados en el entorno natural, justo cuando el régimen se planteaba abandonar la isla para los camellos y las cabras.

“Lanzarote era un lugar de emigración y de miseria. La población emigraba a las islas centrales o a Latinoamérica en épocas de sequía. Entonces llegó él y dio una mirada amable y propuso que esos paisajes calcinados y con viento pudiesen servir como atractivo turístico”, cuenta Alfredo Díaz.

En esa época comenzó su cruzada contra el turismo de masas y las empresas que querían absorber las carreteras como habían hecho en la península y en las islas vecinas. “Consiguió que en Lanzarote no se pudieran poner vallas publicitarias en los bordes de las carreteras. De hecho, él contaba que a principios de los 80 una empresa las puso y salió con un grupo ecologista emergente y se las cargaron. Estaba codo con codo en la calle”, concede el portavoz de la Fundación César Manrique. Paradójicamente, fue un trágico accidente de tráfico en un peligroso cruce entre vías el que acabó con la vida del genio.

El experto también le considera el padre del primer círculo de ecologistas, al que él mismo pertenecía durante la dictadura. “No creo que haya parangón en España, ya que en ese momento el medioambiente no formaba parte del discurso en las calles y mucho menos entre los políticos”, asegura. Pero César Manrique es un personaje casi más incómodo ahora que antes para quienes aprueban leyes demoledoras en Canarias como la del suelo.

En su centenario, año en el que el cambio climático representa ese “futuro pesimista” que el creador vaticinó en 1970, debemos rescatar su “vigencia absoluta”. Él defendía que los artistas tienen la obligación de enseñar a mirar. Para ello, salpicó las islas de miradores para asomarnos la belleza que nos estábamos perdiendo. ¿Qué mejor regalo de cumpleaños que demostrarle que algo hemos aprendido?

2019/04/15

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LAS PIONERAS DE CHUECA

Las pioneras de Chueca.
Es un hecho real que merece ser publicitado para reconocerles a Juanita y Amelia el lugar que les corresponde en la historia de Chueca.
Nieves Concostrina | El País, 2019-04-15
https://elpais.com/ccaa/2019/04/15/madrid/1555338168_598027.html 

En el 21 de la calle Gravina, la que discurre por un costado de la plaza de Chueca, murió el 29 de agosto de 1964 el coronel Emilio Rodríguez Tarduchy, consejero nacional de Falange, responsable de la Prensa del Movimiento y procurador en Cortes. El diario “La Vanguardia Española” publicó que falleció tras una larga enfermedad que llevó “con viril entereza y acendrado espíritu cristiano”.

Mentira cochina. Estaba sano como una pera. Ocurrió que su corazón no pudo superar un disgusto muy gordo: solo unos días antes de morir se enteró de que llevaba manteniendo relaciones con una lesbiana desde hacía 24 años, 20 de ellos de legítimo matrimonio (tuvo que esperar cuatro a que se muriera su primera esposa para poder casarse con Amelia).

Durante ese cuarto de siglo, Rodríguez Tarduchy convivió con la pareja de su mujer, Juanita (más cerca de la edad del falangista que de la de su novia), que estuvo todo ese tiempo interpretando el papel de “madrina”. Entre las dos pergeñaron a principios de los cincuenta “la caza” de un alto cargo que las mantuviera, les aportara una pátina de excelencia y, sobre todo y por encima de todo, les permitiera mantener su relación homosexual sin despertar sospechas. El falangista no descubrió el paripé hasta aquel agosto del 64, cuando las pilló en plena faena. Dos días duró vivo el octogenario tras ver lo que vio.

Esta historia no está basada en un hecho real. Es un hecho real que merece ser publicitado para reconocerles a Juanita y Amelia el lugar que les corresponde en la historia de Chueca: fueron las pioneras. Tapadas, pero pioneras.

Rodríguez Tarduchy murió cuando Chueca solo era una zona castiza con familias adineradas y como dios manda, lo que permitió a la pareja de lesbianas mantener más libremente su relación de puertas para adentro en el cuarto piso de Gravina 21, y seguir sin levantar sospechas de puertas para afuera. Siempre juntas. Siempre agarraditas del brazo cuando iban a misa. A veces a la parroquia de Santa Bárbara, a veces a la de San Antón.

Juanita y Amelia vivieron lo suficiente para sufrir la transformación del barrio. “¡Maricones!” se decían entre ellas y entre dientes, con tono rabioso, cada vez que se cruzaban con gais o presenciaban un beso en plena calle. Demasiado insoportable para su moral. Las dos murieron (una en el 90 y otra en el 99) quejándose de que a todos aquellos nuevos vecinos nadie les aplicara la Ley de Vagos y Maleantes, que Franco modificó para añadir “homosexuales” al artículo que hasta entonces solo contemplaba a rufianes y proxenetas.

Cuando paso por Gravina 21, siempre busco con la mirada el balcón de la casa donde murió “con viril entereza” Rodríguez Tarduchy y por cuyo velatorio pasó medio gobierno franquista dando el pésame a la viuda y a su novia. Las pioneras de Chueca que tendrían muy claro a quién votar el próximo 28 de abril. Dios las tenga en su gloria.

2019/04/10

TESIS | Asenjo Conde, David | Atisbando representaciones "trans" e intersexuales en "Mi querida señorita". Discursos genérico-sexuales en el cine pretransicional

Asenjo Conde, David (2019). Atisbando representaciones "trans" e intersexuales en "Mi querida señorita". Discursos genérico-sexuales en el cine pretransicional. Tesis Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Ciencias de la Información, Doctorado en Comunicación Audiovisual, Publicidad y Relaciones Públicas. Fecha defensa: 2018-12-17. Dirección: Francisco Adelino Zurián Hernández.

Ed. digital: Open Access | E-Prints Complutense - UCM [Universidad Complutense de Madrid] | 2019-04-10
https://eprints.ucm.es/id/eprint/54981/

‘Mi querida señorita’ (1971) se ha convertido en una de las películas paradigmáticas del último quinquenio de la dictadura franquista. Su producción está enmarcada en un sistema político opresor lleno ya de contradicciones (tardofranquismo), pero también en el anuncio tímido de un cambio incipiente (pretransición). Elaborada a cuatro manos entre el coguionista y director Jaime de Armiñán, y el coguionista y productor José Luis Borau, es el primer filme de la cinematografía española en tratar de forma realista -aunque críptica y difusa- el cuestionamiento de la identificación genérico-sexual y la transición social de un género a otro.

Los objetivos al emprender esta investigación han sido tres. En primer lugar, hacer un análisis fundamentado en los materiales, que complemente y revise la historiografía existente; que recorra las diferentes fases del proyecto cinematográfico: (re)escrituras del guion y control administrativo, evolución de las copias fílmicas, videográficas y digitales, concepción y connotación de la publicidad gráfica; y que colme lagunas haciendo emerger materiales semiolvidados.

En segundo lugar, se ha pretendido demostrar el carácter polifónico de ‘Mi querida señorita’, como obra abierta en la que se entremezclan distintos discursos genérico-sexuales: los que se ajustan a los límites morales de la censura gubernamental y los que los traspasan, los que preocupaban a cada uno de sus coautores, los que se corresponden con discursos de su época histórica de producción y con actualizaciones discursivas propuestas en nuevas lecturas teóricas y/o militantes de la obra.

En tercer lugar, se ha abordado ‘Mi querida señorita’ como caso de estudio pionero en materia de representaciones de género y sexualidad en la cinematografía española, que permite observar la recodificación visual de esquemas culturales de androginia y disfraz sexual en relación a discursos ‘trans’ y sobre la intersexualidad, pero que también contribuye a la elaboración de un código visual propio para estos discursos a partir de expresiones testimoniales, ficcionales, militantes y clínicas.

Para alcanzar estos objetivos se ha recurrido, simultáneamente, a una metodología crítico-genética (adaptando a los estudios fílmicos instrumentos de análisis desarrollados en los estudios literarios, como la crítica textual y la genética, cuya utilidad conceptual y operativa sobrepasa el terreno estrictamente literario) y a una metodología iconológica (como guía para la descripción preformal, la identificación de temas y tipos y, finalmente, la interpretación de la obra en su contexto). Si los enfoques crítico-genéticos e iconológicos han ayudado a la constitución de un corpus de estudio, a su identificación y a su anaálisis, la fase interpretativa (implícita ya como último estadio de la iconología) se ha hecho a partir de un marco teórico de las representaciones de androginia, de disfraz sexual, y de las vivencias ‘trans’ e intersexuales en Occidente.

2019/04/07

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | LOS PARQUES NO SON PARAÍSOS

Los parques no son paraísos.
Mª Ángeles Arazo | Las Provincias, 2019-04-07

https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/parques-paraisos-20190407001953-ntvo.html 

¿Dónde estará el padre Antonio Roig? Lo recuerdo menudo, tímido, insignificante. Aún no había estallado el escándalo en torno a su libro 'Todos los parques no son un Paraíso' cuando lo entrevisté. Era un carmelita que contaba sus experiencias de homosexual en Londres. Días después sería suspendido 'a divinis' por el arzobispo de Valencia y posteriormente expulsado de la orden. Antonio Roig se quedó fuera del convento, sentado en una piedra, en la calle. Y allí recibió insultos, limosnas anónimas, requiebros de homosexuales. Su desafío duró semanas y sus palabras fueron recogidas por todas las agencias periodísticas.

-Me han dado diez días para recurrir ante la Santa Sede, pero ya me han dicho que no estoy en comunión con la Iglesia -me dijo-. Pero yo sí estoy en comunión con la Iglesia; no con la suya, llena de calumnias. Mi Iglesia es de los que sufren.

En el libro explicaba su soledad, sin más recurso de compañía que la que encontraba en los WC públicos. Narraba cómo, desde que murió su padre, buscaba en un hombre el símbolo de la protección y el amor. Y ese hombre lo encontró en Hyde Park una Nochevieja a las siete de la tarde. Envueltos en la oscuridad de la niebla, en un banco, fueron acercándose hasta fundir sus cuerpos. Añadió que el móvil de lanzar el libro era un imperativo de conciencia porque se veía en el trance de gritar lo de San Pablo: «Ay de mí, si lo que sé no tuviera el valor de proclamarlo».

La organización 'Dignidad' de homosexuales de signo cristiano se solidarizó con él, especialmente uno de los promotores, Salvador Guasch, que fue jesuita durante 22 años y salió de la Compañía sin renunciar a su condición de sacerdote. Este movimiento es similar al 'Dignity' que fundó en Estados Unidos el jesuita John Neil.

El libro, en pocos meses, alcanzó numerosas tiradas. Corría el año 1977. No fue extraño que añadiese: «Mi misa es el punto de cita de caminantes de todos los signos, de creyentes y descreídos, de los que sentimos la gran soledad y marginación.»

¿Dónde estará el padre Antonio Roig?

2019/04/06

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | HOMOSEXUALS, LES VÍCTIMES OBLIDADES DEL FRANQUISMO

Homosexuals, les víctimes oblidades del franquisme.
Avui a les Illes Balears ni els mateixos perseguits ni els seus familiars no s’atreveixen a parlar d’un tema encara massa incòmode de recordar.
Antoni Janer Torrens | Ara Balears, 2019-04-06
https://www.arabalears.cat/societat/homosexuals-victimes-oblidades-del-franquisme_1_1060932.html 

Recentment, el president del Consell de Mallorca, Miquel Ensenyat, ha denunciat que, a la fira turística de Berlín (ITB), un hoteler es referí a ell com a “este puto maricón”. Són restes d’una homofòbia que ve d’enrere. Ja durant la Guerra Civil, l’homosexualitat va ser un factor per ser empresonat o assassinat. Un exemple fou el poeta Federico García Lorca. El 18 d’agost de 1936 va ser executat per “rojo y maricón”, en paraules del cap de la banda que el va detenir.

La dictadura va començar a perseguir el col·lectiu gai el 1954 amb la modificació de la ‘Ley de vagos y maleantes’ de la Segona República. Aleshores l’homosexualitat passà a ser considerada un delicte que suposava penes a camps de treball. A més, els homosexuals i els transsexuals (“transvestits”, com se’ls anomenava a l’època) varen ser catalogats com a malalts o viciosos. Dins d’aquesta categoria no hi entraven les lesbianes, que, en la mentalitat masclista del règim, no existien. Així, dues dones que vivien juntes o que s’agafaven de la mà pel carrer no eren sospitoses. El 1970 arribà la ‘Ley de peligrosidad y rehabilitación social’, que substituïa l’anterior. S’establia que els gais eren individus perillosos que havien de ser internats en centres de reeducació on es podien ‘curar’ a mans de capellans i psiquiatres. Els més importants foren el de Badajoz i el de Huelva.

El 1977, amb la llei d’amnistia de la nova democràcia, tots els presos polítics quedaren en llibertat. La norma, però, no incloïa el col·lectiu gai. Aquests reclusos foren els darrers a sortir de les presons franquistes. El 1978 l’homosexualitat ja deixà de ser un delicte. Amb tot, fins al 1988 estigué vigent el càstig per escàndol públic contra conductes provocadores (nudisme, exhibicionisme, voyeurisme o homosexualitat).

Llistes negres

Tants d’anys de repressió marcaren. Ho demostra el fet que, a les Balears, els homosexuals represaliats de l’època contactats per aquest diari han preferit continuar guardant silenci. Asseguren que no volen recordar un passat que encara els regira l’estómac. L’excapellà Jaume Santandreu insisteix en la gravetat de la situació: “Tot i que no hi va haver morts, aquesta repressió contra els homosexuals va ser tan terrible que avui ni els mateixos perseguits ni els seus familiars s’atreveixen a parlar-ne. Jo vaig ser dels primers que fa 40 anys vàrem anar al cementeri de Manacor per recordar els afusellats. Aleshores gairebé no hi venia cap familiar. I ara hi van tots. En canvi, parlar de la repressió que patiren els homosexuals encara genera molta de por”.

A casa nostra, durant la dictadura, hi havia llistes negres d’homosexuals. Així ho recorda Bartomeu Bestard, cronista oficial de Palma: “Als anys seixanta els grisos entraven a festes privades i se’n duien gais a la caserna del Govern Civil, allà on ara hi ha la Delegació de Govern. Els afaitaven una cella i després els amollaven. A qui no li afaitaren la cella va ser a l’escriptor manacorí Jaume Vidal Alcover. Tenia bo perquè era parent de Joan Llabrés, el secretari del Govern Civil. Aviat, però, arran d’una detenció, saltà la notícia de la seva homosexualitat. S’endugué una gran decepció quan, en quedar amb uns amics seus al Born, tots li giraren l’esquena. Aleshores decidí anar-se’n a Barcelona”.

Josep Ferragut

Un dels homosexuals més famosos de la Palma d’aquella època va ser Colau ‘Marieta’. Era un senyor major, molt pintoresc, que venia calcetins pels carrers de ciutat. Sempre vestia amb una llarga bata grisa i duia els morros i les galtes pintats de vermell. Tanmateix, la majoria de gais hagueren de resignar-se a viure en la clandestinitat. N’hi hagué que acabaren malament. Fou el cas de l’arquitecte palmesà Josep Ferragut, autor d’emblemàtiques obres com l’edifici de Gesa o l’església de la Porciúncula. El 21 de febrer de 1968, amb 56 anys, el seu cadàver va aparèixer en un descampat del camí vell de Bunyola. Tenia la cara totalment desfigurada. Segons la policia, havia estat assassinat a cop de pedra per dos joves delinqüents que havien acompanyat l’arquitecte en cotxe fins al descampat. Aviat es descobrí el rerefons ‘escandalós’ del crim: la secreta però coneguda homosexualitat de Ferragut. La premsa deia que els dos acusats estaven “especializados en chantajes sobre la vida de las personas”.

També s’ha especulat que rere l’assassinat de l’arquitecte palmesà hi havia la mà del sector urbanístic de l’illa. A la dècada dels cinquanta, Ferragut va ser molt crític amb l’esclat del ‘boom’ turístic. No es cansà de denunciar la cobdícia depredadora dels constructors. La seva veu, per tant, era molt incòmoda. La mateixa sort tindria curiosament set anys després el director de cinema italià Pier Paolo Pasolini. També morí en estranyes circumstàncies a mans d’un jove xaper al port d’Òstia.

Contra Ramon Aguiló
El moviment LGTBI es va començar a visibilitzar el 28 de juny de 1969. Aquell dia, a Nova York, varen tenir lloc els ‘disturbis de Stonewall’, un conegut bar d’ambient. La policia hi va fer una batuda que va acabar amb incidents violents. Aviat els membres del col·lectiu gai es mobilitzaren per aconseguir tenir llocs on poder estar lliurement sense por de ser detinguts.

L’‘efecte Stonewall’ no trigà a escampar-se pel món. El 26 de juny de 1977 se celebrà a Barcelona la primera manifestació de l’Orgull Gai a l’estat espanyol. Fou organitzada pel Front d’Alliberament Gai de Catalunya que aquell mateix any ja obrí una delegació a les Illes, el FAGI. La seva veu cantant era Juan López Garrido, Juanito López per als amics. Havia arribat el 1973 procedent d’Albacete per fer la temporada turística a l’Arenal.

El desembre del 1985 Juanito s’enfrontà al batle socialista de Palma Ramon Aguiló. Li recriminà que hagués fet tancar quatre bars d’ambient de la plaça de la Drassana. Aguiló, però, al·legà raons administratives. El líder de FAGI, tanmateix, no se’l cregué i un dia abans de les festes de Nadal irrompé a la sala de plens de Cort al crit de “¡Ramón, te asusta porque a ti también te gusta!”.

L’estiu del 1985 Juanito ja havia liderat una altra actuació sonada. El president del govern espanyol, Felipe González, es disposava a passar les seves vacances a bord del iot de Franco, l’ Azor. Atès que el vaixell havia passat a mans de l’Estat, FAGI s’adreçà a Delegació del govern per sol·licitar-ne l’ús: el volien per fer un “creuer rosa” per la Mediterrània. “Exigimos derecho a querernos, / exigimos nuestra libertad. / No queremos que repriman, / que repriman la sexualidad”, cantava el col·lectiu.

Santandreu conegué en persona Juanito: “Era tan valent que anava ostentosament de marieta pel món. Va començar el seu activisme al sindicat d’hoteleria de l’Arenal. Allà, però, el menysprearen. L’homofòbia era cultural i no només propietat de la dreta. El que interessava en aquell moment era ser molt mascle. La prioritat era la lluita obrera i no la llibertat sexual”. A final dels vuitanta, Juanito deixà Mallorca i partí cap a Barcelona per provar sort al món de l’espectacle amb el nom de Joan I de Mallorca.

La batuda de Manacor
Sota la pressió del nacionalcatolicisme, els gais vivien un autèntic infern, turmentats per la idea de pecat i pel rebuig social que patien amb insults com “sodomites” i “degenerats”. L’historiador Antoni Tugores recorda una batuda important que hi hagué a Manacor als anys seixanta: “La policia va entrar al cine Goya del poble i va detenir una quinzena de respectables pares de família. Els varen jutjar i alguns fins i tot varen estar tancats una temporada llarga al port de Santa Maria de Cadis”.

Amb la Transició, els homosexuals se sentiren més alliberats. El seu principal centre neuràlgic de marxa va ser la plaça de Gomila de Palma. Als anys vuitanta, però, aparegué el fantasma de la sida, que afegí un element més d’estigmatització a un col·lectiu històricament discriminat. A partir del 1998, els avanços mèdics permeteren que la malaltia ja esdevingués crònica. Pel camí, amb tot, hi quedà molta de gent. El 2005, després de tants d’anys de repressió, arribà la normalitat absoluta per al món LGTBI: Espanya seguia les passes d’Holanda i Bèlgica i es convertia en el tercer país del món a legalitzar el matrimoni homosexual.

E l 2010, Jaume Santandreu tallà definitivament la seva vinculació de cinquanta anys amb el Bisbat de Mallorca. Homosexual declarat, el 2004 ja l’havia criticat durament a la seva novel·la ‘Catedral amb armaris’. L’actual responsable a Palma de l’institut contra l’exclusió social Can Gazà no fou el primer a furgar en la doble moral de l’Església. El 1971, Guillem Frontera plasmà en el llibre ‘Tirannosaurus’ les seves vivències al seminari de la Porciúncula de l’Arenal. El llibre fou prohibit i no fou publicat fins després de la mort de Franco.

Frontera va estar amb els franciscans dels 10 als 15 anys. Té un mal record d’aquella època: “Era un ambient asfixiant. T’ensenyaven a prescindir de tu. Havies de ser obedient”. Durant aquell temps, l’escriptor d’Ariany presencià de prop la pederàstia: “Record que un frare venia de nit, quan dormíem, i es posava a tocar un al·lot. Nosaltres érem molts nins i segur que no ens adonàrem d’altres casos. La gent callava perquè la por era immensa. Aleshores l’Església s’aprofitava de la seva situació de poder per abusar sexualment de nins. Era bastant evident. Si no ho veien els alts càrrecs era perquè no volien”.

Anys després, Frontera va descobrir qui va ser el censor que ordenà prohibir el seu llibre, que aviat es tornarà a publicar: “Era un capellà que havia fet de professor en un seminari de la Península i que havia fet els mateixos excessos que fa el frare de la meva novel·la. Aquest home es pensava que jo havia conegut la seva història”.

Els abusos de l’Església
Recentment, l’Església de Mallorca ha tornat a ser notícia per nous casos de pederàstia. Els coritos de Lluc ja han demanat perdó pels abusos que alguns blauets patiren a mans de l’exprior Antoni Vallespir. A la presó de Segòvia, complint una condemna de sis anys, encara s’hi troba Pere Barceló, l’antic rector de Can Picafort. El cas va ser destapat el 2010 pel periodista de ‘Diario de Mallorca’ Mateu Ferrer. Dotze anys enrere, Ferrer, essent catequista, descobrí Barceló, de 45 anys, intimant amb Maria Serra, aleshores una nina de deu anys que feia d’escolaneta.

Al seu moment, Ferrer ja denuncià els fets a la Fiscalia i al Bisbat. “Fes el que vulguis. En tot cas, guanyarem nosaltres”, el va esbroncar el vicari episcopal de Mallorca. El 2013, finalment Barceló fou expulsat del sacerdoci arran de la política de tolerància zero contra la pederàstia impulsada pel papa Benet XVI. Llavors el Bisbat tenia damunt la taula la denúncia de Maria, que ja s’havia tret la por de sobre, i de dues nines més que també havien estat abusades pel clergue a la seva destinació anterior, Cala Rajada.

2019/04/05

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | 25 AÑOS SIN MANUEL PIÑA, EL ALMODÓVAR DEL DISEÑO ESPAÑOL

El País / Manuel Piña //

25 años sin Manuel Piña, el Almodóvar del diseño español.

Fue un soñador empeñado en que industria y creación se entendieran en España. En el aniversario de su muerte, revisamos la carrera del manchego, de la euforia al hastío.
Rafa Rodríguez | SModa, El País, 2019-04-05
https://smoda.elpais.com/moda/actualidad/25-anos-sin-manuel-pina-el-almodovar-del-diseno-espanol/ 

«Algún día seré Cervantes». Cuidado con el creador de moda que quiere pasar por escritor, porque por las costuras que deja sin rematar se le escapa el drama. Manuel Piña, el anhelo literario recogido de su puño y letra en el típico cuestionario de Proust de una publicación de la época, escribió casi tanto como diseñó (ese es su verbo): poemas a su madre, Sebastiana; elegías a su padre, Joaquín; cartas a cierto tipo de mujer española que él ayudó a moldear. Y, en un cuaderno de espiral, hasta su vida. ‘Y si no hay viento, habrá que remar’, la tituló. Canto/cuento de pirata empeñado en buscar «otros mares más duros y desconocidos», nunca ha visto la luz más allá de algunos párrafos. «Siempre quise ser solo diseñador de emociones fuertes. Hacía mucho tiempo que no soñaba ni con fábricas ni con dinero. Recordé la promesa hecha a mí mismo tres años atrás en mi tierra. Y supe que la nube negra que cubriría la luna se aproximaba. Sentí que el final como diseñador para la industria había llegado».

Veinticinco años después de su muerte (y 75 de su nacimiento), a Piña hay que leerlo como una novela que narra un momento social, político, económico y cultural de España. Un país que había despertado ansioso, moderno, aunque aún no tenía claro si traicionar a la ancestral folclórica que siempre ha llevado dentro o ponerle un altar pop de plexiglás. «Esa España sufrida y sufriente que tanto le tiraba y a partir de la cual dio carácter a su marca», recalca Juan Gutiérrez, director de colecciones contemporáneas del Museo del Traje de Madrid y comisario de la única retrospectiva institucional dedicada al manchego, en 2013. «Es casi un paradigma de aquella ‘Moda de España’ que se pretendió construir, que él sabía que era imposible porque ya se llegaba tarde, y el éxito no pasaba tanto por la pasión y la creatividad como por los apoyos comerciales, el oportunismo…».

«Estoy lleno de ganas y fuerza», escribió Piña con 26 años. Hacía un tiempo que se había plantado en Madrid, escapando de la dureza de Manzanares (Ciudad Real). «Tenía visión y sensibilidad. Primero vendió telas; luego, muestrarios. Después copió tendencias y se enriqueció. Y, al final, se empeñó, y lo logró, en crear una mujer definida por los rasgos duros de la meseta», glosa Gutiérrez. «España era un país serio y profundo. Preocupado por su transición. No estaba para veleidades y la moda era un tema banal», rememoraba el diseñador en su ‘Carta a la nueva mujer española’, en 1990. Fue el descubrimiento de lo que él llamaba ‘diseño’ (la moda era otra cosa), una epifanía, lo que alumbró su misión, «una cosa de locos aventureros como yo».

«Me hice cómplice de la mujer y jugué a su ritmo y a su pausa, la desnudé y la hice fuerte, soberbia y superior», refería en aquella misiva a su prototipo femenino, en realidad, un ajuste de cuentas a modo de despedida, cuando el desastre económico y personal se le echaron encima. Hasta entonces, su biografía traza una línea ascendente, de representante textil a creador total en los ochenta. Se va a Milán a ver desfiles, pero no consigue entrar en ninguno. Se frustra. Se va a París, y tampoco. En un segundo intento, se encuentra con Miyake en plena calle y lo aborda: «Mi cara se tuvo que iluminar porque al explicarle que era un diseñador español que empezaba y quería ver su colección, aquel hombre con cara de sabio y bueno me miró, sonrió y metiendo la mano en su cartera me alargó una cartulina blanca impresa en negro». Le impresionarán la geometría, la austeridad y las formas imposibles del japonés: «Vi su fondo». Es entonces cuando decide crear ropa con alma. «La moda se lleva y el diseño se siente», acuñó.

«Era de la tierra, directo, como su moda, de líneas ágiles, pero estructurada, como aprendió de Miyake y Mugler. Se decía también balenciaguista, y creo que lo era por intuición», explica el comisario. Autodidacta, Piña puso en marcha primero un taller de punto. Se forra. En 1979, desfila junto a Paco Casado en Barcelona. Antonio Alvarado estaba allí: «Verlo fue gloria bendita. [La modelo] Lola Sordo, vestida de novia, una guardia civil de blanco, y aquella paloma que soltó y que, al posarse en su hombro, se le cagó encima».

Alvarado advierte: con Piña hay que distinguir persona, personaje y marca. Tras otro desfile (en la Joy, multitudinario, con Sara Montiel y Olga Guillot), Piña aparece con Pedro del Hierro: quieren que se una a la plataforma que han empezado a pergeñar junto a Epifanio Mayo (primer director de aquella Pasarela Cibeles, que echó a desfilar en 1985). Del manchego se ha dicho que su objetivo era reconducir el diálogo de besugos al que industria y creación han estado abocados por estos pagos. «Se mostraba ilusionado ante los desafíos, para él, para su taller, para su ego. Creaba envidia y vendía lo más grande», apunta Alvarado.

Juan Gutiérrez coincide: «Fue un gran vendedor, sobre todo de sí mismo. Carismático, magnético, y también obstinado y de carácter difícil; víctima de sus errores y de las deficiencias de una estructura, la de la moda española, que no siempre ha sabido proteger a sus figuras. Él lo fue, genio y figura, creador de una firma que tenía los ingredientes para haberse posicionado en el mercado internacional y continuar más allá de él. El exceso de personalismo fue uno de sus errores». El propio Piña da cuenta del fracaso, con aquella cacareada tienda en Nueva York: «Mi aventura americana duró dos o tres temporadas y no porque mi colección no vendiera, sino porque nunca me mandaban dinero».

«Lo mejor de Manuel era el punto», señala Alvarado. «Sabía tratarlo y controlaba todo el proceso porque se confeccionaba en su taller. En un momento dado, el cuerpo le pidió pasarse a la tela y tuvo que externalizar la producción. Ahí, todo se vino abajo». En 1988, tras abrir tienda en Madrid y desfilar en París, aparece en su vida Juan José Ceppi, gerente de una empresa dedicada a comercializar las colecciones de firmas nacionales y foráneas en España. «Me habló de aventuras soñadas y deseadas conmigo. Pretendía el 50% de Manuel Piña», relata el creador. «Era el compañero ideal para mí. El gran fabricante para producir un contrato con Japón». Firman por tres años. Al segundo, se entera de que Ceppi y su negocio están arruinados. El contrato se anuló, pero no hubo indemnización. El acuerdo con Japón, valorado en 1.500 millones de pesetas (poco más de 9 millones de euros, hoy), se fue al garete y con él, Piña.

«Nunca dije que mi marcha del mundo del diseño (…) hubiese sucedido solo por la mala faena de este legionario sin escrúpulos. El solo puso una gota tan negra en mi copa que rebosó. Esta copa estaba llena de cansancio y desesperación». Cuando escribe esta confesión, Piña tiene 46 años y está solo, hastiado, tocado por el VIH. Le quedan fuerzas para una línea de zapatos y gafas y un desfile tributo a Camarón de la Isla. Correos lo elige para diseñar el nuevo uniforme: «Cincuenta mil hombres y mujeres se encargarán de llevar la etiqueta de Manuel Piña sobre sus almas. Ellos podrán hablar del último trabajo de un hombre castellano que debía haber sido campesino, pero que cambió la tierra y labró las pieles de sus mujeres morenas y firmes. Que, como buen campesino en esencia, trabajó, cosecha tras cosecha, una tierra dura y difícil. Que conoció triunfos y fracasos y que vivió intensamente su tiempo».

«Desencantado con la moda, quiso hacer un diseño útil, que cumpliera una función social. A él se debe la incorporación del carrito en sustitución de la cartera, un cambio que suscitó quejas porque restaba masculinidad a los carteros», expone Gutiérrez. «Piña rompió un prejuicio. Un legado invisible, modesto, del que fuera gran estrella de las pasarelas españolas de los ochenta». La cuestión es poner en valor la herencia del creador manchego. Lo del ‘diseñador de la movida’ no le hace justicia. «En términos de moda de autor en este país, supuso una proeza. Pero Manuel siempre fue más un sentimiento que una silueta», concluye Alvarado. «Todo estaba en él, en su verbo, en su manera de filosofar, intenso. Basta observar las campañas que le fotografiaba Alberto García-Alix. En el museo que lleva su nombre en Manzanares se conservan algo más de 150 piezas para entender su obra. Suerte que Manuel Piña escribió casi tanto como diseñó.

* Los extractos de ‘Y si no hay viento, habrá que remar’ aparecen en el número 192 de la publicación ‘Siembra’, de noviembre de 1994.

2019/03/26

IMÁGENES | ACCIONES | NO VUELES CON LA HOMOFOBIA

El 26 de marzo de 2019 Yáhia Kastro Skobar publica en su Facebook esta imagen con el siguiente texto: 1994, 5 y 6 Mz. Barcelona: Yáhia y otros camaradas de LIGAN asisten a un nuevo encuentro de la COFLHEE organizado por el FAGC. Acción sorpresa contra las discriminaciones de Iberia.

DOCUMENTACIÓN 
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RENFE amplía sus ofertas de viaje a las parejas homosexuales.
Ramon Zuñiga | El País, 1992-07-05
https://elpais.com/diario/1992/07/06/sociedad/710373608_850215.html 
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Los homosexuales españoles exigen la igualdad legal rubricada en Estrasburgo.
La denuncia contra Iberia por discriminar a una pareja 'gay' dispara la movilización.
Ana Camacho | El País, 1994-02-28
https://elpais.com/diario/1994/02/28/sociedad/762390009_850215.html
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Un homosexual reclama en Estrasburgo los derechos que Iberia niega a su pareja.
La empresa no dio al auxiliar tres billetes gratis para su compañero.
Bonifacio de la Cuadra | El País, 1996-06-11
https://elpais.com/diario/1996/06/12/sociedad/834530429_850215.html 
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Dos homosexuales demandan a Iberia ante tribunales europeos.
Denegados 15 días de permiso por boda tras inscribirse en el Registro de Parejas.
Bonifacio de la Cuadra | El País, 1997-07-14
https://elpais.com/diario/1997/07/14/sociedad/868831206_850215.html
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«No vueles con la homofobia. Iberia discrimina a gais»
Una exposición del Ayuntamiento incluye un cartel contra la empresa española, a pesar de que es la aerolínea oficial del World Pride.
Pablo Gómez | La Razón, 2017-05-28
https://www.larazon.es/local/madrid/no-vueles-con-la-homofobia-iberia-discrimina-a-gais-OD15255139/

2019/03/22

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | DAVID WOJNAROWICZ: UNA FÉRTIL PARANOIA

David Wojnarowicz: una fértil paranoia.
Una exposición reúne la fotografía del versátil artista norteamericano, cuya obra resuena en tiempos de incertidumbre política.
Gloria Crespo MacLennan | El País, 2019-03-22
https://elpais.com/cultura/2019/03/20/babelia/1553082043_468844.html 

Durante la década de los ochenta, en las maltrechas calles del Lower East Side neoyorquino, una generación de inmigrantes, artistas y marginados buscaba su lugar en el mundo alejada de una sociedad intolerante, a la que sin duda alguna contribuía a enriquecer. En este núcleo de efervescencia de la cultura ‘underground’ encontró David Wojnarowicz (1954-1992) su voz, y la alzó como figura central. Veinticinco años después de su muerte, la obra del polifacético autor está siendo revisada dentro del canon del arte contemporáneo más allá de la etiqueta de contestatario artista gay. El Whitney Museum abrió la brecha, tras dedicarle una gran retrospectiva que llegará al Reina Sofía a finales de mayo. Mientras, el KW Institute of Contemporary Art de Berlín exhibe 'David Wojnarowicz. Photography & Film 1978-1992', donde a través de 150 obras (que incluyen fotografías, películas en 16 mm y super-8 y vídeos) se profundiza en una obra “tan sumamente personal como fuertemente política”, tal y como la describe su comisaria, Krist Gruijthuijsen.

Wojnarowicz fue el paradigma del ‘outsider’. Descreído ante cualquier tipo de institución, lo suyo eran los márgenes, la búsqueda de la belleza en medio de la fealdad, un grito de ira contra la injusticia y la discriminación, en una época en la que el sida, categorizado como un azote divino por algunos sectores de la sociedad americana, diezmaba la comunidad gay. También acabó con él. A los 37 años dejaba tras sí cientos de obras de arte donde exteriorizaba su rabia y dolor a través de la fotografía, el cine, la pintura, la ‘performance’, así como la escritura. “El infierno es un lugar en la tierra. El cielo es un lugar en vuestros corazones”, escribía el artista. “La furia y la desconfianza que manifestaba el artista con respecto a la negligente actitud del gobierno de Reagan en los ochenta resuena en la política actual, donde se ponen en marcha estrategias similares”, señala la comisaria. “Utilizó su voz de artista para luchar por una causa y enfatizó que lo personal es ciertamente político”.

Nació en Nueva Jersey. Su infancia estuvo marcada por la soledad, la violencia y el abandono. Tras el divorcio de sus padres se trasladó a Nueva York con su madre. Pronto comenzó a pasear por los lugares más sórdidos del extrarradio de la ciudad. A los 12 años un hombre le pagó por tener sexo, sería el comienzo de su experiencia como chapero. Estudió en el High School of Music and Art de Manhattan, pero nunca se graduó. A los 17 años abandonó la casa materna. La calle se convirtió en su hogar; la cocaína, y más tarde la heroína, en su refugio. La vida sin un techo era sinónimo de libertad para su alma indómita. El arte y el sexo se convirtieron en el motor de su vida. Ambas llevaban implícito el riesgo. Siempre se consideró un superviviente en lucha con su instinto de autodestrucción. “¿Qué significa que tu deseo sea ilegal? Miedo, frustración, ira, sí, pero también un despertar político, una fértil paranoia. Mi homosexualidad fue una cuña que lentamente me distanciaba de una sociedad enferma”, escribió.

Trabajó junto a Keith Haring de camarero. Tuvo una banda, 3 Teen Kill 4, donde los sonidos interpretados con juguetes de niños se mezclaban con sonidos grabados indiscriminadamente. A principios de los setenta, realizaría una serie de fotografías en blanco y negro, donde posaba o hacia posar a sus amistades con una careta del poeta Arthur Rimbaud en distintos lugares de la ciudad. Estos estaban relacionados con sus experiencias personales. Yuxtaponía anacrónicamente el tiempo, el espacio y la actividad, relacionando la identidad del poeta simbolista con la suya propia.

“Mi hermano, mi padre, mi lazo emocional con el mundo”. así se refería Wojnarowicz a otra figura, fundamental en su vida: su amante y mentor el fotógrafo Peter Hujar. “Fue él quien le indujo a convertirse en un artista visual, destaca Cynthia Carr, su biógrafa, autora de 'Fire in the belly. The life and times of David Woijnarowicz'. “Por aquel tiempo practicaba fundamentalmente el dibujo. Había publicado su primer libro, 'Sounds in the distance', una serie de monólogos de los personajes marginados que iba encontrando en sus viajes. Ya había finalizado la serie de Rimbaud pero no se consideraba un artista visual. Hujar consiguió incluir una de sus obras en una exposición comisariada por un conocido, en la que participaban Julian Schnabel y David Hockney. Así comenzó a producir más obra y pasó a ser representado por una de las galerías del East Village”.

Con frecuencia la fotografía constituyó la base de su obra, que a veces combinaba con otros medios. Muchas veces la practicaban en colaboración con otros artistas. “Eran pocas las veces que podía contar con un laboratorio o tener el suficiente dinero para alquilar uno”, recuerda su biógrafa. “Cuando murió Hujar, se trasladó a su apartamento donde había un cuarto oscuro, lo que le habilitó a indagar más en el medio”. Hujar murió de sida en 1987. Wojnarowicz filmaría y fotografiaría entonces su cabeza, sus manos y sus pies. El vídeo ‘Fragments for a film about Peter’ incluye parte de este material y supone un duro testimonio, tan crudo como tierno. “Hujar era lo más importante de su vida. Tenía mucha influencia sobre él. Consiguió alejarle de la heroína. David le cuidó hasta el final”, cuenta Carr. “Cuando la gente que le rodeaba empezó a enfermar y fue consciente de su lucha por mantenerse vivos, se dio cuenta de que no podía seguir relacionándose con gente autodestructiva”. Meses después de la muerte de Hujar, Wojnarowicz fue diagnosticado también de sida.

Uno de los motivos que llevó a Carr a escribir la biografía del artista fue “querer mostrar a las nuevas generaciones lo que supuso la epidemia. Creo que la gente joven no sabe lo que fue. Es difícil imaginarlo”, afirma. Pero también quiso profundizar en la escena artística de East Village y las guerras culturales. “Wojnarowicz fue una figura central en estas tres vertientes. Fue objetivo de la censura junto con Mapplethorpe y Andrés Serrano. Por aquel entonces la derecha quiso suprimir las ayudas de la National Endowment for the Arts (Fundación Nacional para las Artes), y la Asociación Americana de la Familia le acusó de inmoral por utilizar la figura de Cristo pinchándose como un yonki en una de sus obras. Mi opinión es que utilizó la figura para destacar la cercanía tanto de Cristo como de sí mismo con los marginales y desfavorecidos”.

La exposición también incluye la serie ‘Untitled, the sex series (for Marion Scemama)’ (1989), compuesta por fotomontajes en blanco y negro donde se yuxtaponen imágenes de sexo inscritas en un círculo sobre distintos paisajes. El círculo hace referencia a las imágenes captadas a través de prismáticos o telescopios en clara alusión a la injerencia del Estado y la Iglesia en la vida privada. “Fueron varios los que pensaron que este trabajo no había sido realizado por el artista, debido a la complejidad que implica en el laboratorio”, dice Carr. “Pero tenía un talento increíble. Y era muy carismático. La gente gravitaba a su alrededor en busca de cierta autoridad moral".

“Algo que pasé por alto en mi libro fue su sentido del humor, que a veces quedaba camuflado por su ira. Era muy político”, resalta Carr. “No le importaba el estatus, ni el dinero. Existe un mensaje en su obra que él quería lanzar. Lo importante es el mensaje y esto es algo que aún funciona hoy en día. Algo que resulta estimulante para la gente, porque, en cierto sentido, no predomina en estos días. Tuvo el coraje de hacer exactamente lo que creía que estaba bien. Y eso es realmente admirable”.

2019/03/12

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | CENICIENTAS DE BAILE EN SAN SEBASTIÁN

Diario de Sevilla / Valeria Vegas //

Cenicientas de baile en San Sebastián.

La periodista Valeria Vegas toma como punto de partida el documental 'Vestida de azul' para un ensayo que analiza la situación de la mujer transexual durante la Transición.
Braulio Ortiz | Diario de Sevilla, 2019-03-12
https://www.diariodesevilla.es/ocio/vestidas-azul-valeria-vegas_0_1335467004.html 

En una secuencia de la célebre ‘Los bingueros’ (Mariano Ozores, 1979), una mujer transexual -a la que el doblaje otorga, en busca de una burda comicidad, una marcada voz masculina- intenta seducir a los personajes de Andrés Pajares y Fernando Esteso. Ambos rechazan con espanto a su pretendiente y, al grito de "¡Maricones!" -la mujer va acompañada de un amigo-, se deshacen de ella arrojándole agua hirviendo en los genitales. La brutalidad de esa escena, símbolo de los prejuicios y la mentalidad timorata de aquella época, realza la importancia que tendría una película como ‘Vestida de azul’ (Antonio Giménez-Rico, 1983), un documental estrenado tan sólo cuatro años más tarde que retrataba, con respeto, lejos de la tentación del sensacionalismo, "sin moraleja de ningún tipo y ni tan siquiera juzgar", tal y como reconoce el cineasta, las vicisitudes de un grupo de mujeres transexuales.

La periodista Valeria Vegas (Valencia, 1985) admiraba la inteligencia de Giménez-Rico, que se atrevió a dar voz y a devolver la dignidad a ese grupo en "un país que despertaba en cuestión de libertades personales, pero siempre acotando dicha libertad a quien fuese distinto o minoritario", como la autora expone en 'Vestidas de azul', un libro publicado por la editorial Dos Bigotes y en el que se toma como punto de partida ese largometraje para analizar cómo la sociedad y los medios retrataban a un colectivo que parecía no interesar si no era abordado desde el morbo o el humor de brocha gorda. "La transexualidad no había aparecido aún en televisión: hasta un año después de la película, 'Informe Semanal' no haría un reportaje sobre el tema", revela Vegas.

Resulta curioso que el director de ‘Retrato de familia’ o la posterior ‘El disputado voto del señor Cayo’, "que no pertenecía a la ola de modernidad que sí encarnaban Eloy de la Iglesia, Pedro Almodóvar o Fernando Colomo", se comportara como un pionero con esta propuesta que para Vegas tal vez no sea una obra maestra, "pero tiene algo de lo que otros muchos largometrajes carecen: transmite verdad". En un principio, Giménez-Rico planeaba una ficción, pero al documentarse se topó con un material humano tan cautivador que entendió que debía decantarse por el documental, en el que embarcó al director de fotografía Teo Escamilla y a Jaime de Armiñán como productores.

35 años después de su estreno, ‘Vestida de azul’ -que pese a haber tenido en su momento casi 300.000 espectadores hoy no está editada en DVD- sigue "transmitiendo esa verdad", considera Vegas, "en parte por la increíble selección que hicieron de sus protagonistas. Son muy cómicas, no tienen filtro", señala la escritora, que anteriormente había publicado libros como ‘Grandes actrices del cine español’ o ‘Ni puta ni santa. Las memorias de La Veneno’. En el tiempo en el que transcurre el filme, las mujeres transexuales "sólo podían dedicarse a la prostitución y al espectáculo [Giménez-Rico, de hecho, buscó sin suerte a alguna universitaria, y no la encontró], pero los perfiles psicológicos son muy diferentes. Desde una que tiene los cuarenta y tantos a otra que tiene poco más de 20, la cinta reúne un abanico plural, teniendo en cuenta lo poco plural que podía ser el panorama entonces", matiza Vega. El libro se titula ‘Vestidas de azul’, añadiendo un plural al nombre de la película, porque a través de las historias de las protagonistas el ensayo ahonda en cuestiones como la Ley de Peligrosidad Social, las redadas policiales y encarcelamientos que padecían, su paso por el ‘show business’, la reasignación sexual o la relación con sus familias.

Aunque los testimonios se acercan a locales como el Centauros, que llegó a ser mítico, "allí iban los actores después de un rodaje o una obra de teatro, hasta allí se llegaron Sara Montiel o Marisol a ver las imitaciones que hacían de ellas", el retrato del mundo del espectáculo que hace ‘Vestidas de azul’ destila una intensa tristeza. Las artistas, analiza Vegas, "se encontraban con que aquello era, entre comillas, otra forma de prostitución. El empresario que las contrataba no se molestaba en formarlas para que fueran mejores bailarinas, cómicas o cantantes. Las quería únicamente como carnaza, para exhibirlas como se mostraba en otro siglo en una barraca de feria a la mujer barbuda o al hombre elefante...", comenta esta periodista afincada en Sevilla.

Uno de los momentos más emocionantes del libro es el recuerdo que Giménez-Rico, del que se ofrece una entrevista, hace de la proyección en el Festival de San Sebastián. Las protagonistas "tuvieron un incidente en el hotel, el recepcionista no quería alojarlas, al comprobar los nombres de sus documentos de identidad pensaría que se trataba de travestis callejeros", resume Vegas. Luego, en el pase, las actrices lloraron al ver sus vidas llevadas a la pantalla. "Yo comparo", dice la autora, "la participación en el festival con el baile de la Cenicienta. Si ese año fue Jeremy Irons, por ejemplo, a presentar una película, luego él volvería a su limusina o a un apartamento maravilloso, pero ellas regresaban a sus calles y al Centauros".

Entre otras cuestiones, Vegas describe cómo se confundían en aquellos años los términos de travesti y transexual o la particular relación que estas mujeres tuvieron con sus familias. "En muchos casos las aceptaban, pero Giménez-Rico da un apunte interesante: lo hacían con el subterfugio de que eran artistas. Eso les permitía ciertas licencias, esa extravagancia. Omitían la realidad, que eran personas atrapadas en otro cuerpo".

Vegas, que durante la redacción de su obra descubrió que Josette, uno de los personajes, seguía vivo a pesar de que la mitología de internet lo daba por muerto, define su libro como "una obra para cinéfilos, en el que sale mucho director y mucha actriz, y para quien se interese por el análisis de la sociedad y los temas de género. Y es un espejo para ver cuánto hemos cambiado".

2019/03/03

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | ABEL AZCONA: "LA SEXUALIDAD LATE EN MI OBRA SIEMPRE DESDE EL ESPÍRITU CRÍTICO"

Abel Azcona: “La sexualidad late en mi obra siempre desde el espíritu crítico”.
“La prostitución está presente en mi vida y en mi obra como ejercicio de empatía con mi madre biológica” / “El terror al placer anal es uno de los hándicaps de la heterosexualidad, condición ya caduca”.
Lorena G. Maldonado | El Español, 2019-03-03
https://www.elespanol.com/cultura/20190303/abel-azcona-izquierdas-folladores-discurso-liberal-racional/380212541_0.html 

Esta entrevista empieza en el segundo vermú, como las expiaciones dialécticas. Abel Azcona es un artista extremo y herido de vida, por eso expresa el mundo en su versión más descarnada y honesta: se le nota hasta en la forma de alzar los ojos, de entrelazar los dedos, de desnudarse verbalmente. Se despioja de dolores, se estudia, se escruta, se expone, se aprende. Hijo de prostituta y prostituto travestido -en ejercicio trans para entender a su madre-, niño abusado, adolescente brillante e incómodo que arrastraba viejos patrones, adulto consciente de sí mismo, creador punzante y sangrante como una raspa en el ojo.

Charlamos sobre sexo con el hombre que denuncia hilvanando hostias consagradas -y construye la palabra “pederastia”-, el ateo insoslayable, el ser extraño y lúcido que sólo sabe nadar a contracorriente, que sólo sabe vivir en el filo.

¿Qué es el sexo para Abel Azcona y qué importancia tiene en la vida?
Ha sido algo que he tenido que trabajar durante años, porque fue algo muy negativo en mi experiencia vital. He tenido que empoderarme, trabajar mucho personalmente y hacer un proceso de larga duración con una temporada totalmente asexual por “miedo a”. Ha llegado un momento en el que he aprendido a conocerme, a hacerme fuerte y a utilizar la sexualidad de forma positiva, incluso placentera.

Háblame de esas experiencias malas que tuviste.
Estoy marcado por el abuso sexual infantil que sufrí de los 3 a los 5 años. No algo explícito: era una persona que te humillaba, te tiraba del pene; una prostituta del entorno intrafamiliar. A partir de ahí detecté en mí un diagnóstico: la repetición de patrones a través de historias adversas. Entonces lo que yo hacía con 8, 13, 15 años, era irme a sitios donde sabía que había “vicio” y repetir patrones de abuso. Por ejemplo, a los 14 años me iba a zonas de cruising y me dejaba tocar por viejos de 70. Ahora por suerte controlo más la situación, pero también sé que aquello era abuso sexual infantil por mucho que yo me dejara y yo fuese voluntariamente: era un niño. Esas repeticiones del patrón me ha costado mucho dejarlas. Tengo una familia de adopción que lo ha negado siempre todo. De hecho, hace poco, en una conversación con mi madre adoptiva por teléfono, me reconoció que sabía algunas cosas que nunca me había dicho. Fue como que vi la luz, porque siempre ha sido como...

Lo has vivido de alguna manera solo, en tu cabeza.
Sí. Y tenía terrores nocturnos de niño. Soñaba con abusos sexuales siendo niño y luego, al día siguiente, pensaba que lo había vivido de verdad. Tenía que estar con medicación. Fue muy jodido.

¿Cuáles eran tus pensamientos entonces y cuáles lo son ahora respecto a ese drama? ¿Cómo te lo explicas a ti mismo?
Cuando hacía esas repeticiones era muy complicado, porque me dejaba totalmente tocado. Yo vivía en la performance como vivo ahora: me hacía daño a mí mismo para luego intentar colocar, pero no colocaba las cosas del todo, porque evidentemente no tenía los conocimientos necesarios, ni las aptitudes, ni los recursos. Ahora tengo la suerte o la desgracia de que trabajo con el sexo públicamente en la performance y mucha gente de mi entorno está concienciada con el tema. Creo que he conseguido crear una especie de equilibrio afectivo-sexual medianamente estable.

Todos somos un poco inestables.

Sí, y yo el primero, pero en las relaciones personales afecta mucho lo sexual. Uno de mis mayores problemas durante años con mis parejas ha sido que el sexo sólo me gusta los primeros meses. Luego hay un momento en el que no quiero.

¿Rechazo?
Sí, por la repetición del patrón, siento que es abuso de nuevo. Con todas mis parejas me pasa a los nueve o diez meses del comienzo de la relación. Al año dejo de tener sexo y se acaba rompiendo la pareja. Me ha pasado como 16 veces.

¿Hay algún método para que eso no suceda?
Romper la pareja. Yo no tengo problema, porque no tengo necesidad de tener pareja. No creo en las parejas, de hecho, no creo en el concepto del amor romántico, me parece dañino, me parece muy de Vox. Pero claro, lo que me pasa es que no tengo padre, no tengo madre, no tengo nada, y al no tener nada llega un momento en el que busco un vínculo de alguna forma. Tengo conexiones insanas con mis parejas, porque creo que las convierto en algo más de lo que debe ser una pareja. Obviamente, aunque no crea en el amor romántico, tengo relaciones tóxicas como todo el mundo. Tengo un discurso y unas ideas hiperfeministas pero la propia experiencia me hace decirme “si necesitas alguien al lado es porque respondes a patrones que tienen que ver con el daño psicoafectivo”. Por eso antes de empezar con una persona saco toda mi mierda: siempre aviso y explico todos mis procesos, y a todo el mundo le parece una pasada, pero claro, cuando se meten dentro no es tan fácil.

¿No sigues enamorado de alguna de esas relaciones?

Enamorado no. Yo no me he enamorado nunca.

¿Nunca?
No. ¿Qué es el amor?

Dímelo tú.
Para mí el amor es un trastorno del apego. Es una forma más de expresar que la vida es muy complicada y tenemos un montón de taras. Por eso llega un momento en el que encuentras a una persona en la que sientes que puedes arraigarte y transmitir todas esas taras mutuamente y hacer una especie de mejunje ahí chungo. Es un trastorno porque se nos ha vendido como algo ideal, como algo perfecto, y hemos construido una sociedad capitalista y patriarcal que tiene que ser edificada en pareja, porque si no eres un paria. Esto no funciona. De hecho, ahora somos muy rápidos. Las parejas se separan enseguida y el 80% se divorcia.

¿Qué importancia tiene la belleza?
Yo creo que la belleza es como el amor en ese sentido, pertenece a una subjetividad. Y es lo más bonito, que las cosas sean subjetivas. La belleza es absolutamente subjetiva. De hecho, yo tengo unos cánones de belleza muy particulares. Lo que a mí me gusta para la mayor parte de mi entorno no sería bello, pero quizá esa es la gracia que le encuentro. Tengo unas filias un poco complejas.

Pero tú eres canónico.
Eso ya no lo sé, no me voy a meter, que bastante complejos he tenido.

¿Cuáles son tus cánones?

Tengo temporadas muy raras. Por ejemplo, cuando viví en Brooklyn me gustaban las mujeres negras y gordas. Me encantaban. Con cuatro copas me atrae casi todo. No hay mayor problema: me he ido de borrachera, y si me gusta alguien lo subo a casa, y si me apetece follo y si no, no, si ese día tengo movidas mentales en la cabeza igual no puedo. A veces me apetece y me deja de apetecer. Tengo la cabeza loca, y a veces no gozo. Yo soy la típica persona que nunca me llevaría a casa.

¿Cómo afectan las drogas al sexo?

Pues depende. Si vas drogado desde las siete de la tarde y acabas ligando a las siete de la mañana no se te va a levantar. A mí me pasa mogollón lo de ir a hoteles y que luego no se me levante. Pero bueno, ya que estás te quedas a dormir y ya echas el mañanero, que siempre funciona.

¿Cuál fue tu primera experiencia sexual consentida y deseada?
Con 19, que supongo que es tarde. Con 14 y 15 había hecho cosas, sexo oral, etc., pero la penetración fue un día antes de cumplir los 19 con una pareja que tenía. Su abuela estaba en una residencia y fuimos a su casa, que era la típica casa medio abandonada con los muebles tapados con sábanas, era horrible, me acordaré siempre de ese lugar.

¡Es teatral!

Si, pero... (risas). También recuerdo una experiencia con 16. Mi familia adoptiva me había comprado una cama-barco y la chica estaba arriba esperándome, pero yo estaba muy nervioso, me ponía el condón y cuando subía ya se me había bajado. ¿Sabes esas camas que subes por una escalera y bajas por un tobogán? Ella estaba tumbada en plan estrellita... yo muy torpe. Así que después de la quinta pensada lo dejé para más adelante.

¿Qué carencias ves en la educación sexual de los niños?
Mira, dimos unas conferencias en Suiza a favor de hablar de la violencia sexual también a los niños. Yo creo que un niño desde los 6 o 7 años ya tiene derecho a conocer lo que es el abuso sexual, para protegerse. A un niño se le puede explicar perfectamente que tenemos penes, vaginas, que se lubrica, que se da a luz, porque la carga sucia del sexo la ponemos nosotros. El sexo no es enfermo ni vergonzoso. Los niños ven los Simpsons: ven borrachos, ven sexo, ven de todo. Es mejor que esa información le llegue de manera adecuada por parte de los adultos.

¿Cuánto en el sexo es política?
Es complicado, porque yo creo que todo es política. Hasta la imbecilidad es política. Si eres tonto o imbécil hay ahí un trasfondo político para que hayas llegado a ser tan ignorante o mediocre. En el momento en el que nací de una prostituta que intentó abortar, nací como sujeto político. Mi vida es política. El sexo es política porque vivimos en una sociedad en la que la sexualidad se ha visto como algo malo, tenemos influencias muy fuertes de la iglesia católica, que se basa un poco en jodernos el placer, en decir que la mujer es el demonio, etc. La culpa que nos ha dado la religión conlleva muchas cosas nocivas: tenemos que crear morbos sanos, quitarnos toda esa herencia de mierda.

¿Y en cuánto a la problemática de la prostitución: eres abolicionista o regulacionista? Tú que la has vivido tan de cerca...
Soy absolutamente abolicionista. Me atacan mogollón pero he sido hijo de una prostituta y también prostituto. He trabajado en el arte con la prostitución, conozco mogollón de gente en mi entorno que ha vivido eso y sé que es una herencia de algo que si se hubiese trabajado bien, no ocurriría. Si no hubiese este catolicismo, este machismo, si no se usase a la mujer como objeto... no estaríamos en una situación como ésta. Si no fuese por este capitalismo tan voraz no se podría codificar así el cuerpo.

¿La prostitución es síntoma de una sociedad enferma?

Sí. Conozco prostitutas que se sienten empoderadas y según ellas están muy felices, dicen que quieren ser prostitutas, etc. Pero en cuanto rascas un poco el discurso chorrea, siempre son las mismas frases y los mismos códigos. Conozco a Amarna Miller, y ella ya, por ejemplo, ha salido del porno y va cambiando el discurso. Al final todas quieren salir, van abriendo los ojos.

En cierto momento crees que van despertando.
Sí, estás metido ahí hasta la cocina... llega un momento en el que te empoderas hasta en eso, pero claro. A ver, si esa persona considera que eso es sano y que quiere utilizar su cuerpo como le dé la gana, adelante, pero también hay pederastas que piensan que es sano violar niños, porque están empoderados en eso. Uno es un factor personal y otro u factor externo, no es lo mismo, pero la prostitución no deja de ser un abuso sexual. Yo ahora cojo y violo a una persona y le puedo poner mil euros o una pistola, hay muchas formas de coacción. El capitalismo ha hecho que parezca mejor poner los mil euros que la pistola. pero si necesitas esos mil euros es porque el sistema ha hecho que estés en una situación de precariedad, de vulnerabilidad. Seguro que si una prostituta tiene dos mil euros al mes en el banco no hace eso ni de coña. Evidentemente, el sistema tiene que cambiar por otro lado.

¿Cuál fue tu experiencia como prostituto?
Fue en Colombia. Intento contarlo siempre desde la humildad porque soy consciente de que mi situación es una situación de poder. Al final soy un hombre blanco y hetero, y eso es una puta mierda, porque intento plantear un discurso muy subversivo y tal, pero al final la vida te lleva por unos caminos que no sabes.

Ya, pero tú no puedes evitar ser lo que eres. Lo importante es que hagas un buen trabajo desde ese lugar.

Ya, pero si yo soy una prostituta transexual y me empodero, pero la gente no sabe lo que eres, tienes una situación de poder: te puedes ir a casa, puedes decir “no” cuando quieras, tienes dinero en el banco... desde esa humildad yo quería una vivencia. No fue exactamente un proceso de transexualidad ni de prostitución: fue más bien un trabajo de empatía con mi madre, porque es lo que conozco y de lo que puedo hablar. Ese proceso ‘trans’ no es trans a mujer, es trans a mi madre. Yo tenía su nombre de prostituta: Vicky, Victoria. Era lo que yo buscaba. Aluciné mucho en Colombia, vi que muchos hombres se iban con prostitutas trans y te pedían que fueras hiperfemenino, pero luego me pedían que me quitara la peluca. Esas situaciones son estudios sociológicos que hago en primera persona, me empodero en ellos y aprendo, ya que estoy tan pasado de rosca y soy capaz de meterme ahí. A veces me quedo peor de lo que estoy, pero ya sé vivir en esta especie de limbo y ahí funciono.

Hablemos de tu performance mítica sobre la pederastia. ¿Molestó a gente que tú quisieras?
El juez me dice “no, es que querías ofender”. Y yo pienso: “Igual sí”. Pasolini decía esta frase maravillosa: “Ofender es un derecho, ser ofendido es un placer”. Yo lo pienso así, y eso se traslada a lo sexual: hay morbo en la ofensa. Hay cosas en el sexo que te ponen porque te ofenden. La fuerza, las palabras, las situaciones de poder, el daño (un poquito o un mucho)... siempre que sea consensuado, lo que sea.

Pero, ¿no se ofendió entonces alguien que tú amases?
Es que yo no amo a casi nadie, casi ni a mí. En ese sentido yo lo entendía como parte de la pieza. Pero vi dos mil personas en la calle echándome agua bendita, con cruces de madera... “Abel, vuelve, dios te ama”. Era una situación onanista. Eyaculaba conmigo mismo. Me parecía arte puro todo. Yo soy un performer de mierda al lado de ellos. Moló.

¿Qué es lo que los hombres heterosexuales desconocen del placer femenino?
Es que si te defines como hombre heterosexual ya no es que desconozcas el placer femenino, es que desconoces la vida, en general. Los hombres nuestro mayor placer lo tenemos en un sitio al que los hetero tienen pánico: el placer anal. Yo puedo hacer que un hombre hetero eyacule en un minuto, sin el pene duro, sólo tocándole en cierto sitio y haciendo un pinzamiento. Ese orgasmo es increíble, es un orgasmo con profundidad, dicen los sexólogos. Es una calentura que empieza a vibrarte el cuerpo, eso con el pene no sucede.

¿Hay algo homofóbico en ese rechazo al ano?

Evidentemente homofóbico, tardofranquista, cristiano y un montón de términos. El ano es el pozo del demonio. Tengo suerte de que en mi entorno de amigos heterosexuales hay mentalidades muy abiertas.

¿Cuál es la diferencia sustancial entre tener sexo con una mujer y tener sexo con un hombre?
La mente. Tu construcción.

¿Se ha sacralizado mucho la penetración?
Sí. Yo el tema del pene lo he intentado trabajar de forma diferente. En un libro digo que yo tengo un vagina alargada. Siempre he intentado deconstruirlo: yo por ejemplo no tengo un pene grande, tampoco te voy a decir pequeño, pero entre pequeño y grande, más bien pequeño. Pero es curvo y va directamente al clítoris. En España parece que no puedes oír a un hombre decir que tiene el pene pequeño. Hay un discurso muy aprendido. Yo en este sentido siempre he sido muy público. De hecho se liga más diciendo que tienes el pene pequeño que diciendo que lo tienes grande: lo tengo comprobado.

¿Hay diferencia entre la forma de practicar sexo de las personas de derechas y las de izquierdas?
Hombre, sí. Yo cuando más salido he estado siempre me he follado a gente de derechas. A los de nuevas generaciones de Pamplona me los he tirado a todos. Eran quince, pues a los quince. Y a dos parlamentarios del UPN del Opus. Al europarlamentario del PP. Los más fachas, fachas, del Opus de Pamplona son prácticamente todos homosexuales. Todos casados y con hijos. Todos me odian pero me ven en un bar y se toman cuatro vinos criticándome, y yo voy borracho y me los tiro. Son así. Me da morbo. Ahí la conducta es mucho más animal: como su raciocinio es contrario a lo que están haciendo, les sale la parte más primitiva. Y si eso lo sabes controlar puede dar frutos. Hay algo de abuso sexual, tal y como lo manejan ellos. Lo viven de una forma muy animal, muy chunga.

¿Y la gente de izquierdas?
Son bastante malos folladores. Cuando el discurso es muy liberal, el sexo es muy racional, demasiado atado. Muy típico, muy respetuoso. Y el sexo tiene que ser consensuado pero se debe perder un poquito el control.

Que no parezca esto un examen de álgebra.
Exacto. Evidentemente hay que preguntar y tiene que estar consensuado, pero se tiene que ir un pelín. Con gente conocida, claro.

¿Cuál es el/los mayores tabúes sexuales que perviven en la España de 2019?
Yo me muevo en un entorno muy liberal y no me he encontrado muchos tabúes. Tengo la suerte o la desgracia de que tengo un posicionamiento muy claro y público. Esto ha hecho que tenga un entorno comprensivo. Pero sí: el terror anal, el terror al placer, la filia trans, la mujer sumisa, un montón de cosas. Yo he tenido dos parejas trans, y me parece que con todo genital te lo puedes pasar de puta madre. Con todo te lo puedes pasar bien, pero te tienes que deconstruir. Le damos una potencialidad a los genitales que no tienen. El morbo es externo.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...