2022/07/09

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | LA DURA HISTORIA DE AARON LEE, UN VIOLINISTA ENCERRADO POR SU FAMILIA POR SER GAY

Pronto / Aaron Lee //

La dura historia de un violinista encerrado por su familia por ser gay.

Se llama Aaron Lee, nació en Madrid y sus padres son músicos coreanos que no aceptaron su homosexualidad.
Pronto, 2022-07-09
https://www.pronto.es/noticias-del-corazon/noticias-emotivas/dura-historia-violinista-encerrado-familia-gay-42515.html 

En la semana del Orgullo, que reivindica los derechos de las personas LGTBI, la historia de Aaron Lee nos ayuda a comprender lo que supone ser homosexual en determinados países y, todavía, en algunas familias.

Aaron Lee, nacido en Madrid en 1988, es hijo de un director de orquesta, que es pastor de una iglesia evangélica, y de una pianista surcoreanos.

A los 4 años, empezó a tocar el piano y, a los 9, el violín. Todo en su familia era perfecto. Hasta que, a los 16 años, se dio cuenta de que le gustaba un chico, descubriendo así su homosexualidad.

Una noche, su padre le comentó que en la factura telefónica había un número repetido muchas veces. "¿Se trata de una chica? Sea lo que sea, tu madre y yo estaremos a tu lado", le dijo.

El joven Aaron interpretó esa frase como una invitación a declarar su condición sexual. Y lo hizo. Aquel fue el inicio de su infierno, con amenazas, golpes e insultos por parte de su padre, que no aceptaba un hijo gay.

Después de someterse a "terapias de conversión" y sufrir malos tratos físicos y psicológicos, su padre le dijo que iba a llevarle a estudiar con la mejor violinista de Seúl. Fue un engaño. Lo que hizo fue encerrarlo en una isla, en la celda de una iglesia, incomunicado, hasta que cambiara.

Aaron sólo pensaba en escapar, pero cada vez que lo intentaba recibía más palizas. Al cabo de un tiempo, cambió de estrategia y, un día, les anunció a sus padres que ya no era gay.

De tocar en la calle a la Orquesta Nacional
Después regresó con su familia a Madrid y, al poco tiempo, se desencadenó el episodio final porque su padre descubrió discos y material que le delataron de nuevo. Entonces, y sin contemplaciones, le echaron de casa. Tenía 18 años.

Con sus ahorros de 700 euros, se quedó solo en Madrid. Para sobrevivir hacía bolos musicales, trabajó de camarero, doblando ropa en una tienda y tenía 30 euros mensuales para comida. Hasta que, un día, Aaron se atrevió a tocar en la calle y recaudó 120.

Cuando cumplió 20 años, consiguió ser el músico más joven en entrar en la Orquesta Nacional de España, donde estuvo seis años. Lo dejó porque sintió que su pasión se volvía rutina.

Hoy, toca como solista, se define como emprendedor social, tiene inversiones inmobiliarias, ha escrito su autobiografía, "Yo soy el que soy" (Letrame), ha creado la Fundación Arte que Alimenta, para proteger a los adolescentes LGTBI, a mujeres maltratadas y niños en situación de riesgo, e investiga la música española de los siglos XIX y XX.

Todo lo ha conseguido contra viento y marea y habiendo sido capaz de perdonar a sus padres. "Nunca he sido rencoroso. No comparto las cosas que hacen ni su forma de comprender la vida. Lo que sí hago es preguntarme qué habrá detrás para que respondan de esta manera tan dura", comenta con una serenidad sorprendente.
 
Y TAMBIÉN...
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Secuestrado y torturado por su familia: historia de Aaron Lee, un prodigio del violín español.

Aaron Lee fue el integrante más joven de la Orquesta Nacional, adonde logró llegar después de vivir un infierno personal que se desató al declarar su homosexualidad. Una dura historia con música clásica y una pincelada almodovariana.
Ulises Fuente | La Razón, 2020-10-21
https://www.larazon.es/cultura/20201021/gkpvfmrawrehxbvvnuqofzjnju.html
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Homofobia y tortura: Aaron Lee saca a escena su infierno personal.

El músico, castigado por su padre por ser homosexual, actúa con su violín en la obra ‘Yo soy el que soy’, que relata su biografía y echa el cierre a la sala Pavón Kamikaze.
El País, 2021-01-11
https://elpais.com/cultura/2021-01-11/homofobia-y-tortura-aaron-lee-saca-a-escena-su-infierno-personal.html

2022/07/07

LIBROS | García-Mauriño Múzquiz, Javier | Picospardo's

García-Mauriño Múzquiz, Javier (2021) [07-01]. Picospardo’s. Madrid: Sial Pigmalión.

[.es] En 1993 el comité del Premio Lope de Vega declaró ganador a Javier García-Mauriño Múzquiz, y en aquel momento arrancó una historia de teatro que dura hasta hoy día. Ya que han pasado casi treinta años desde que fuera premiada, la obra merece una investigación crítica de su relevancia en el teatro español de la época y una revisión del impacto de haber llevado el tema de la homosexualidad a las tablas. Asimismo, lo que el lector tiene entre sus manos ahora es una reexaminación de una obra teatral que bajo la pluma de un dramaturgo revela de manera mimética un momento de transición social y política en España.

García-Mauriño escribió ‘Picospardo’s’ a principios de los noventa, basándose en un guion de cine original previo titulado de la misma manera, en el cual trabajó entre 1987 y 1988. Como trasfondo, está viviendo aún en un ámbito político perplejo. No hay una manera definitiva de establecer en qué momento finaliza la transición del país, no se puede especificar si ha terminado un periodo de ajustes, y en la trama en ‘Picospardo’s’ el autor pone el reflector en otra transición social tan silenciosa como imparable. Va más allá de mostrarnos los efectos que un accidente tiene en la vida de los personajes, los cuales son piezas sueltas de un rompecabezas que no será armado sino hasta el momento en que se revela el elemento en común que los une.

Javier García-Mauriño Múzquiz (Madrid, 1948) es autor teatral y guionista cinematográfico. Licenciado en Ciencias de la Información (rama Imagen). Sus cortometrajes son premiados en Madrid, Calviá, Málaga, Huesca y Alcalá de Henares. Premio SIMO de periodismo 1983. Guionista de Radio Exterior de España. Trabaja para Filmoteca Española. En 1987 dirige el Festival de Cine de Huesca. Realiza labores de supervisión lingüística, doblaje y subtitulado para TVE y Canal Plus. Formó parte de la Junta de Calificación de Películas del Ministerio de Cultura. Coguionista de largometrajes dirigidos por Fernando Huertas, Fernando Fernán-Gómez y José García Hernández. En 1994 obtiene el Premio Lope de Vega de teatro 1993, con su obra ‘Picospardo’s’. Cuenta en su haber con numerosos estrenos teatrales y distintas publicaciones. En 2020 inicia su relación con la editorial Sial Pigmalión con la publicación de ‘Monólogos’ y la participación en la obra colectiva ‘Puro teatro’.

2022/06/29

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | EN 1981 SE CELEBRÓ EN VIGO LA PRIMERA MARCHA GALLEGA POR LA LIBERACIÓN SEXUAL

Los 41 años de Orgullo en la ciudad.
Vigo fue la urbe gallega que acogió la primera marcha en defensa del amor libre y la liberación sexual en 1981. Fue secundada por decenas de asociaciones y sindicatos.
Carolina Sertal | Faro de Vigo, 2022-06-29

Era el año 1981 y se cumplía el decimosegundo aniversario de las revueltas protagonizadas por la comunidad gay, lésbica y trans en Nueva York, que un 28 de junio de 1969 dijeron " ¡basta! " tras la redada y la represión policial en el local Stonewall Inn de Greenweech Village. La mecha de aquella rebelión que ya no tendría marcha atrás llegaba algo más tarde a Galicia que al resto de España, puesto que en el año 1977 se había celebrado por primera vez en el territorio nacional una marcha a favor de los derechos de las personas homosexuales. Tuvo lugar en Barcelona y logró congregar a unas 4.000 personas que fueron disueltas por los grises.

Si bien fue Vigo la que acogió la primera manifestación "gay" en la comunidad gallega, previamente, en el año 1980 ya había tenido lugar una tímida movilización en la ciudad de A Coruña. Sin desfile y sin hacer mucho ruido, concentró a muy poca gente. El movimiento LGTBI en Galicia empezaba a despertarse, aunque la población todavía seguía sufriendo los estigmas de una sociedad que aún asimilaba el inicio de la España moderna, tras haber superado la Transición.

"Mañana, manifestación gay". Así rezaba el titular de la noticia publicada en FARO que anunciaba una gran manifestación en la ciudad de Vigo con salida de la Praza de Portugal a las 12.30 horas. La previa también recogía que, tras la marcha de "lucha por la liberación sexual", se llevaría a cabo una fiesta-romería popular en el Parque de Castrelos a partir de las 14.30 horas, en la que habría puestos de bebidas, bocadillos, música, teatro y más actividades.

En la noticia publicada en la prensa local, se destacaba que aquel "Día Internacional do Orgullo Gay, que sus responsables consideran como una jornada de lucha por la liberación sexual está organizado por la Coordinadora de Colectivos Gays de Galicia, que se formó aproximadamente hace un año y un mes, a raíz de unas jornadas sobre la sexualidad. Después de esa fecha se concluyó un manifiesto, que fue presentando en el Colegio Médico de Santiago y que contenía la opinión de los redactores sobre el por qué de la represión de la sexualidad".

Por otra parte, se ponía de relieve que se trataba de la primera manifestación de este tipo en Galicia y también que contaba con el apoyo de diferentes colectivos, organizaciones y movimientos que se sentían identificados con “estos temas”.

En concreto, el evento celebrado en la ciudad fue secundado por las asociaciones de vecinos Casco Viejo, Vigo Oeste y Cultural de Vigo, así como por Zona Aberta, de A Coruña, y Colectivo polas Libertades de A Coruña y Vigo; además de contar con el apoyo de Asamblea de Traballadores en Paro de Vigo y de los partidos políticos PSdeG-PSOE, PCG, MCG y LCR, del Sindicato Nacional de CC.OO y de las organizaciones feministas Coordinadora Feminista de Vigo y Asociación Galega de A Coruña. También contó con la participación de la UPG, AN-PG y de Unión de Mocedades Galegas.

En la rueda de presentación de aquella marcha en la ciudad olívica quedó patente la situación de la discriminación y opresión que vivía el colectivo en la época, puesto que la Coordinadora de Colectivos Gays de Galicia aprovechó la ocasión para mostrar su profundo rechazo y desacuerdo con las penas que habían sido impuestas a dos marineros de Ferrol por mantener relaciones sexuales.

En concreto, uno de ellos debería cumplir 16 meses de condena y otro 14 meses, lo que deja constancia de la cruda etapa que atravesaba la comunidad LGTBI.

Asimismo, la organización de la manifestación también insistió en su oposición a los planes del Gobierno de U.C.D. para aprobar un Código Penal, en su opinión reaccionario, al considerar que era “una auténtica amenaza para las personas homosexuales”, puesto que según señalaban en aquella rueda de prensa, la normativa se basaba en que “la Organización Mundial de la Salud considera la homosexualidad como un mal”, por lo que “U.C.D. penaliza este tipo de relaciones”.

Han pasado 41 años desde que Vigo abanderó la lucha por el amor libre y la liberación sexual y, a pesar de que se ha ganado terreno en materia de derechos y libertades, lo cierto es que todavía queda mucho camino por recorrer ante el auge de los discursos de odio, principalmente alimentados por la extrema derecha, y las agresiones que no dejan de sucederse contra personas de distinta orientación sexual o identidad de género.


Memorias de la primera manifestación LGTBI en Galicia: 41 años de Orgullo.
Vigo fue la ciudad gallega que acogió la primera marcha en defensa del amor libre y la liberación sexual.
Carolina Sertal | Faro de Vigo, 2022-06-28 ***
https://www.farodevigo.es/gran-vigo/2022/06/28/memorias-primera-manifestacion-lgtbi-galicia-67741326.html

2022/06/25

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | NI OTAN, NI REAGAN, NI PAPA QUE NOS BENDIGA

Ni OTAN, ni Reagan, ni Papa que nos bendiga.
Andrea Momoitio · Periodista en 'Pikara'. Autora de 'Lunática' | Público, 2022-06-25

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/61112/ni-otan-ni-reagan-ni-papa-que-nos-bendiga/ 

EHGAM [Euskal Herriko Gay-Les Askapen Mugimendua] lleva dando caña desde los años setenta. Un encuentro casual en la feria Durango fue la semillita para organizarse y el contexto sociopolítico les marcó los primeros objetivos de su agenda. En junio de 1977, en Barcelona, se celebraba la primera manifestación del Orgullo y en noviembre de ese mismo año, en Bilbao, la segunda. EHGAM, el Comité de Prostitutas de Cortes, el Comité de Apoyo a la COPEL, la Asamblea Feminista de Bizkaia y los primeros objetores de conciencia se organizaron en la Coordinadora de Marginados de Bilbao para pedir la abolición de Ley de Peligrosidad tras la muerte en prisión de María Isabel Gútierrez Velasco.

EHGAM sabía ya que la agenda del movimiento LGTBQI+, aunque entonces no lo nombrasen así, iba más allá de aquellas siglas y apostaron por moverse cerca de otras luchas. La diversidad de su agenda se vislumbra en los temas de los que se preocupan en los textos de ‘Gay Hotsa’, la revista que estuvieron publicando entre 1977 y 1995. En su primera portada, por ejemplo, denunciaban la situación de las y los presos sociales en las cárceles españolas. Trabajaron en la clandestinidad hasta 1983, tres años después de que Euskadiko Ezkerra, PCE y PSE-PSOE, gracias al trabajo previo de EHGAM en esa línea, presentasen en el Parlamento Vasco una proposición no de ley solicitando la legalización y reconocimiento de EHGAM y de ESAM [Emakumearen Sexual Askatasunaren Mugimendua]. Ese mismo año, por cierto, se reformó también el Código Penal para la despenalizar la operación de reasignación de sexo.

La revista ‘Gay Hotsa’ es una fuente muy poco explorada hasta ahora para conocer cuáles fueron las primeras demandas y acciones del movimiento LGTBQI+, pero, además, sirve también para entender en qué situación se encontraban las personas del colectivo. La sección de contactos da pistas, por ejemplo, para entender hasta qué punto era complicado entonces estar fuera del armario; a través de la publicidad podemos intuir qué bares de la ciudad eran los más concurridos y cuáles eran las primeras librerías y saunas; decenas de textos evidencia su preocupación por la lucha contra el VIH; sabemos también cuáles eran sus demandas de reconocimiento público, los cambios legislativos que exigían, a qué jornadas acudían o en qué debates andaban enredados y enredadas. En el Dipòsit Digital de Documents de la UAB encontramos muchos de ellos.

Hay tanto para explorar que es muy fácil encontrar joyitas.

El número 27 de la revista se editó entre abril y mayo de 1985. Es el número 27 y es de 20 páginas. En esa época ya ofrecían la posibilidad de suscribirse. Por 500 pesetas podías recibir la revista en cualquier punto de Andorra, España o Portugal y, por 1500 pesetas, en cualquier parte del mundo. Debía de llegar a otros territorios porque es habitual encontrar mensajes internacionales en la sección de contactos. Este, por ejemplo: "Estudiante norteamericano guapo, rubio, ojos azules, buen físico y masculino, quiere conocer a un muchacho español, guapo y no afeminado para establecer amistad". La dirección es de Lousiana (Estados Unidos).

Ese número, el número 27, la portada recoge una protesta.

En mayo de 1985, Ronald Reagan visitó España. El país había entrado en la OTAN en 1982, pero Felipe González, ganador de las elecciones ese mismo año, aseguraba estar en contra de la permanencia en la alianza. En 1984, cambió de postura y las calles protestaron por su engaño. En ese contexto, la visita de Reagan se encontró ante la oposición del pueblo. ‘El País’ publicaba entonces que en Madrid se manifestaron en contra de esa visita "decenas de miles de personas –500.000, según los organizadores, y 75.000, según la cifra dada por la dotación del helicóptero de la Policía Nacional que sobrevoló la zona–". En Bilbao, por supuesto, también se protestó. El 5 de mayo, jueves, estaba convocada una protesta por parte de movimientos sociales, sindicatos, partidos políticos. Eso sí, EHGAM puso a la protesta un aire un poco distinto. Imanol Álvarez, memoria viva del aquel EHGAM, estaba allí. No solo estaba allí sino que era el mismísimo Reagan. ¿Y quién era Nancy Reagan? Antonio Gracia José, conocido como Pierrot, uno de los más famosos transformistas de esa época.

Sí. Sí.

La protesta en Bilbao fue festiva. En un coche descapotable, vestidos para la ocasión, un Ronald Reagan y una Nancy Reagan paseaban por la ciudad. ¿El lema? El titular de este artículo: "Ni OTAN, ni Reagan, ni Papa que nos bendiga". Álvarez se acuerda "más o menos", de los disfraces que llevaba también el resto: "Matones con metralleta, animadoras con falditas y barba, y un Reagan, o sea yo, rejuveneciendo por momentos, ya que la incipiente lluvia me iba borrando las arrugas maquilladas. Nancy, o sea Pierrot, me dijo: "Oh, Ronald, ¡cada vez estás más joven! con un acento que ni Doña Croqueta". Iban en un coche, "un dos caballos descapotable", con la bandera de EEUU. Por su parte, Pierrot, que falleció en 2011, recordaba también la anécdota en su libro ‘Memorias trans: transexuales, travestis, transformistas’. Contaba, además, que a raíz de esa protesta y porque esos días presentaba uno nuevo espectáculo en Bilbao, el periódico ‘Egin’ le dedicó una página completa. El titular: "Pierrot. Espektakulo gay-an sarturiko catalán abertzalea" [Pierrot. El catalán ‘abertzale’ que llega al espectáculo gay].

En ese mismo número, el mismo Imanol Álvarez entrevista al mismo Pierrot. Le preguntaba, para acabar, que si quería decir algo más: "Sí. Que me gustaría que la próxima entrevista se publicara en la misma revista vuestra, pero a todo color y con 80 páginas, y que yo pudiera decirte que estoy haciendo el espectáculo que a mí me gustaría poder hacer ahora". Si esa entrevista se hizo, no la he encontrado. 
 

Y TAMBIÉN…
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Numerosos barrios de Madrid protestaron por el viaje de Reagan haciendo sonar cacerolas.
El País, 1985-05-06

2022/06/12

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LOS AMORES DE CÉSAR MANRIQUE, DE PEPI GÓMEZ A PEPE DÁMASO

RTVE / César Manrique y Pepe Dámaso //

Los amores de César Manrique, de Pepi Gómez a Pepe Dámaso.

César Manrique tuvo dos grandes amores a lo largo de su vida, uno platónico y otro romántico.
RTVE, 2022-06-12
https://www.rtve.es/television/20220612/cesar-manriquez-amores-parejas-pepi-gomez-pepe-damaso/2367602.shtml 

La creatividad y el amor por cuanto y quienes le rodeaban estallaban a borbotones en el artista total que fue César Manrique. Con la honestidad y la valentía que supone ser siempre uno mismo, en su profesión y en su vida personal, este pintor y arquitecto de pasajes naturales, creador de ventanas al futuro, siempre buscó la forma de situarse bajo la luz de la celebración, al amparo del afecto profundo que daba y recibía.

Así lo describen quienes mejor lo conocieron. Más allá de una simple orientación sexual, el cariño y amor que profesaba el artista canario no tenía etiquetas. Pepe Dámaso, con quien Manrique vivió una intensa relación sentimental hasta el final de sus días, siempre defendió su derroche de amor.

Un amor que trasciende la amistad: Manrique y Dámaso
La suya fue una amistad profunda, de admiración mutua, de compañía y respeto. Una relación inquebrantable, primero epistolar, luego muy cercana, que los dos artistas mantuvieron juntos durante cerca de 40 años, y que da cuenta de su fortaleza.

Se conocieron en 1954, mientras Dámaso hacía el servicio militar en Madrid, en un encuentro que no fue casual. Dámaso fue a conocer al artista que inauguraba una exposición en la capital. En una entrevista concedida en la revista de arte Atlántica, narró aquel cruce de caminos, cómo Dámaso le confesó a Manrique que era gay y cómo César respondía diciéndole “serás amigo mío para toda la vida” e invitándolo a cenar.

Así se fraguó una amistad a la que siguieron un numeroso intercambio de cartas, viajes por el mundo, con un respeto a la creación del otro admirables y una manera de comprenderse que, a pesar de no ser pareja, trascendía a la amistad. Sin duda, desde lo más platónico de su vínculo, este fue uno de los grandes amores de la vida de Manrique, interrumpido de forma trágica en 1992, a consecuencia de un accidente de tráfico que truncó la vida del artista canario.

El otro gran amor de Manrique
Pero antes de conocer a ese gran amor, atravesó el corazón de César de manera muy profunda, a un nivel más elevado, romántico y lleno de tragedia. Durante 18 años, casi desde su juventud, Manrique compartió su vida con una mujer llamada Pepi Gómez. Una mujer bohemia, bien situada y de mentalidad abierta que le abrió las puertas de Madrid. Durante sus años de noviazgo, ella alimentó su libertad y su alegría de vivir.

Compartieron vivencias y amor en su famoso ático de la calle Covarrubias de la capital, una avanzada del buen gusto en la que celebraban fiestas únicas, al estilo de los actores de Hollywood. Pepi Gómez fue para Manrique un refugio de amor, impulso cultural, recreo festivo y singular en años grises.

“Pepi fue el único ser que me ha comprendido y que me amó como no me amó nadie. Era un ser con el que me pude comunicar durante 18 años de manera profunda y auténtica”, confiesa el propio Manrique en los audios de archivo que recoge ‘Utopía Manrique’ (2022), el documental que estrena este 12 de junio ‘Imprescindibles’.

El suyo fue un primer amor, una relación de descubrimiento que duró 18 años hasta que un cáncer acabó de forma repentina con la vida de Pepi. “Pensé que casi perdía el conocimiento y tuve que desbaratar mi casa de Madrid y cambiar absolutamente todo, hasta de lengua”, contaba el propio Manrique. Madrid se oscureció para él. Para superarlo y no mirar atrás, el artista se marchó a Nueva York, la ciudad en la que logró evadirse del dolor.

Y TAMBIÉN...
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Pepe Dámaso: "Entre César y yo no hubo homosexualidad".
Pablo Peñate / Diego F. Hernández | La Provincia, 2019-09-26
https://www.laprovincia.es/videos/cultura/2019/09/26/pepe-damaso-cesar-hubo-homosexualidad-8122745.html

2022/05/11

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | PREMIAN A JOHN FRYER POR SU CONTRIBUCIÓN AL MOVIMIENTO POR LOS DERECHOS LGTBI

Al Día / John Fryer //

Un antiguo profesor de Temple es premiado por su contribución al movimiento de los derechos LGBTQ+.

El Dr. John Fryer era un profesor de Temple, cuyo discurso en la reunión de la Asociación Americana de Psiquiatría ayudó a eliminar la homosexualidad del DSM.
Emily Leopard-Davis | Al Día, 2022-05-11
https://aldianews.com/es/leadership/organizaciones/eliminar-los-gays-del-dsm 

El Dr. John Fryer fue homenajeado el 2 de mayo de 2022 en Filadelfia por su contribución al movimiento de los derechos LGBTQ+. Pronunció un discurso en la convención de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) en 1972 como Dr. Henry Anonymous, que estaba a favor de eliminar la homosexualidad del DSM.

Filadelfia declaró el 2 de mayo Día del Dr. Fryer. Su antigua casa en 138 W. Walnut Lane fue designada como histórica, y se ha colocado un marcador histórico sobre él en la 13ª y Locust.

El Dr. Fryer nació en Winchester, Kentucky. Estudió en la Universidad de Transilvania y en la Universidad de Vanderbilt para estudiar medicina a finales de los años 50 y principios de los 60.

En esta época, la homosexualidad estaba clasificada como un trastorno en el Manual de Diagnóstico y Estadística de los Trastornos Mentales (DSM), ya que se incluyó en 1952. Por ello, cualquiera que saliera del armario podía ser internado involuntariamente, despedido o perder la custodia de un hijo. Un grupo de activistas por los derechos de los homosexuales, liderado por Frank Kameny, hizo un piquete en las convenciones de la APA de 1970 y 1971 para conseguir que la APA eliminara la homosexualidad del DSM.

Un panel titulado "Psiquiatría: ¿Amigo o enemigo de los homosexuales? Un diálogo" se creó para la convención de 1972. El panel estaba compuesto originalmente por dos personas homosexuales y dos psiquiatras. Barbara Gittings pidió al Dr. Fryer que se uniera al panel después de que su compañera, Kay Tobin Lahusen, les sugiriera que incluyeran también a un psiquiatra gay. Al principio, el Dr. Fryer no quería dar la charla. Aceptó hacerlo después de unos meses de reflexión y de que le dijeran que podía darlo disfrazado. Además, Gittings le pagó el viaje a la conferencia con una subvención que había recibido.

El Dr. Fryer conocía el riesgo de estar fuera a nivel personal. Fue expulsado de su residencia en la Universidad de Pensilvania tras salir del armario con un amigo y fue despedido de su trabajo.

Pronunció un discurso como Dr. Henry Anonymous, llevando una máscara de Richard Nixon, una peluca rizada y un esmoquin tres tallas más grande. También utilizó un micrófono que cambiaba su voz. El Dr. Fryer comenzó su discurso diciendo: "Soy homosexual. Soy psiquiatra".

Al final de su discurso dijo: "Esta es la mayor pérdida, nuestra honesta humanidad, y esa pérdida lleva a todos los demás que nos rodean a perder también ese pedacito de su humanidad. Porque si se sintieran realmente cómodos con su propia homosexualidad, entonces podrían sentirse cómodos con la nuestra. Como psiquiatras homosexuales, por lo tanto, debemos usar nuestras habilidades y sabiduría para ayudar a todos ellos y a nosotros mismos a estar cómodos con ese pedacito de humanidad llamado homosexualidad."

La homosexualidad fue eliminada del DSM un año después del discurso del Dr. Fryer, en 1973.

La APA creó el premio John Fryer en su honor en 2005. El premio se otorga a quienes contribuyen "a mejorar la salud mental de las minorías sexuales".

El Dr. Fryer falleció en 2003 a la edad de 65 años.

Sus documentos, incluido su discurso de 1972, se conservan en la Sociedad Histórica de Pensilvania, la Biblioteca de Historia Americana de Filadelfia y uno de los mayores archivos de documentos históricos del país.

2022/05/05

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | ¿QUIÉN FUE EL PSIQUIATRA ENMASCARADO QUE IMPULSÓ UNA REVOLUCIÓN Y LUEGO 'DESAPARECIÓ'?

New York Times / John Fryer (d) en la asamblea de la APA de 1972 //

¿Quién fue el psiquiatra enmascarado que impulsó una revolución y luego ‘desapareció’?

En 1972, John Fryer arriesgó su carrera para decirle a sus colegas que las personas homosexuales no padecían enfermedades mentales. Su acción generó cambios en los sistemas legales, médicos y de justicia.
Ellen Barry | New York Times, 2022-05-05
https://www.nytimes.com/es/2022/05/05/espanol/psiquiatria-gay-fryer.html

Durante el segundo día de la convención anual de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA, por su sigla en inglés), en 1972, ocurrió algo extraordinario.

Mientras los psiquiatras reunidos, en su mayoría hombres blancos con trajes oscuros, ocupaban sus lugares en las innumerables sillas del salón Danés en el Hotel Adolphus de Dallas, una figura disfrazada se coló desde los pasillos del fondo. En el último momento, atravesó una cortina lateral y ocupó su lugar en la parte delantera de la sala.

El público contuvo la respiración. El aspecto del hombre era grotesco. Su rostro estaba cubierto por una máscara de goma de Richard Nixon y llevaba un esmoquin estridente que le quedaba muy grande y una peluca de cabello muy rizado. Pero la extravagancia de su atuendo perdió importancia cuando empezó a hablar.

“Soy homosexual”, comenzó. “Soy psiquiatra”.

Durante los siguientes diez minutos, el doctor Henry Anónimo (así había pedido que lo llamaran) describió el mundo secreto de los psiquiatras homosexuales. De manera oficial, no existían; la homosexualidad estaba catalogada como una enfermedad mental, por lo que reconocerla suponía la revocación de la licencia médica y perder la carrera. En 42 estados de Estados Unidos, la sodomía era un delito.

La realidad es que había muchos homosexuales en la APA, el organismo profesional más influyente de este ramo, afirmó el médico enmascarado. Pero vivían en la clandestinidad, ocultando cualquier rastro de su vida privada a sus colegas.

“Todos nosotros tenemos algo que perder”, continuó. “Tal vez no se nos considere para una cátedra, el analista que está en nuestra misma calle podría dejar de enviarnos a los pacientes que no puede atender o es posible que un supervisor nos exija que pidamos una licencia para ausentarnos”.

Esa era la concesión que había aceptado hacer en su vida el hombre enmascarado. Pero el precio era demasiado alto. Eso es lo que había ido a decirles.

“Sin embargo, corremos un riesgo aún mayor al no vivir nuestra humanidad plenamente”, dijo. “Esta es la mayor pérdida, nuestra humanidad honesta”.

Luego tomó asiento en medio de una gran ovación.

El discurso de 10 minutos, pronunciado el lunes 2 de mayo hace 50 años, fue un punto de inflexión en la historia de los derechos de las personas homosexuales. Al año siguiente, la APA anunció que revertiría su postura de casi un siglo y declaró que la homosexualidad no era un trastorno mental.

Es raro que los psiquiatras transformen la cultura que les rodea, pero eso fue lo que ocurrió en 1973.

Al eliminar el diagnóstico del Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (conocido como DSM, por su sigla en inglés), la psiquiatría eliminó el sustento jurídico de una variedad de prácticas discriminatorias como negar a las personas gay el derecho al empleo, la ciudadanía, la vivienda y la custodia de sus hijos; excluirlos del clero y del ejército y de la institución del matrimonio. Podía comenzar el largo proceso contra esas prácticas.

Cuando las personas gay fueran remitidas a una consulta de psiquiatría, ya no se les enviaría a “curarse” (inyectándoles hormonas, sometiéndolos a terapias aversivas o a psicoanálisis exhaustivo) sino que se les diría que, desde el punto de vista de la ciencia, no hay nada intrínsecamente malo en ellos.

Después de pronunciar su discurso, el hombre enmascarado, John Ercel Fryer, de 34 años, voló desde Dallas hasta su casa en Filadelfia y escribió en su diario sobre lo aterradora y profunda que había sido la experiencia.

“El día pasó, llegó y se fue y yo sigo vivo. Por primera vez, me he identificado con una fuerza afín a mí mismo”, escribió, en extractos incluidos en Cured, un documental de 2020.

Sin embargo, no le dijo a su madre que lo había hecho; tampoco a su hermana ni a su mejor amigo de la infancia. En 20 años solo le contó lo sucedido a muy pocas personas.

‘Sentí una gran libertad’
Fryer, quien murió en 2003 a los 65 años, destacaba por su tamaño (medía 1,80 metros y pesaba unos 140 kilos), por su inteligencia destellante y porque evidentemente era gay.

Betty Lollis, una amiga de Winchester, Kentucky, lo recordaba como el niño de cara redonda que llegó acompañado de su madre a su clase de segundo grado vistiendo un traje de marinero. Era un prodigio, afirmó, y también “un chico del que los demás se reían o se burlaban”.

Décadas después, algunos de sus compañeros de clase se disculparon con Fryer por la manera en que lo habían tratado. “Esas personas que fueron dolorosas para él también eran todo lo que tenía”, dijo. “Son sus amigos más queridos”.

Le fue muy bien en todas sus clases, se inscribió en la universidad a los 15 años y en la facultad de medicina a los 19. Pero, una y otra vez, su camino se vio obstaculizado cuando los supervisores se enteraban de que era gay.

El más difícil de estos contratiempos ocurrió en 1964. Se había trasladado al entorno más libre de la Costa Este estadounidense y llevaba unos meses de residencia en la Universidad de Pensilvania cuando bajó la guardia y durante una cena le dijo a un amigo de la familia que era gay.

El joven se lo comunicó de inmediato a su padre, que a su vez se lo comunicó al jefe de departamento de Penn, según contó Fryer en una entrevista de 2002 a la revista Journal of Gay and Lesbian Psychiatry. El director del departamento llamó a Fryer a su despacho y le dijo: “O renuncias o te despido”.

Fryer tuvo que realizar tareas humillantes durante años en un hospital psiquiátrico estatal, la única institución que lo aceptó, para poder completar su residencia. Después de eso, se enfrentó a un largo e incierto camino hacia la titularidad. Por estas razones, era poco atractivo salir del clóset, dijo en una entrevista realizada en 2001 para This American Life, gran parte de la cual no se ha publicado hasta ahora.

“Si decías que eras gay, era una manera de no tener ningún poder”, dijo. “Y yo quería ser poderoso. Así que ser un médico aparentemente heterosexual me permitió tener poder”.

En 1970, Frank Kameny, un astrónomo que había sido despedido del ejército por ser gay, dirigió un pequeño grupo de activistas por los derechos de las personas homosexuales para protestar contra la convención anual de la APA, exigiendo que se desclasificara el diagnóstico.

Fryer formaba parte de la “APA Gay”, un grupo en los márgenes de la asociación que se reunía en secreto, y vio con desagrado cómo los manifestantes irrumpían en las mesas redondas e interrumpían a los oradores. “Estaba avergonzado y deseaba que se callaran”, dijo.

Pero al año siguiente, Barbara Gittings, una de las activistas, se acercó a Fryer para pedirle ayuda.

Líderes más jóvenes y progresistas estaban ascendiendo en las filas de la APA y los activistas percibieron una oportunidad. Tuvieron una idea: en vez de protestar, podrían cambiar las cosas enfrentándose a los psiquiatras con uno de los suyos, un psiquiatra gay. Si pudieran encontrar a alguien que aceptara hacerlo.

“Mi primera reacción fue: De ningún modo”, recuerda Fryer. “No tenía nada seguro y no quería hacer nada que pusiera en peligro la posibilidad de conseguir un puesto de profesor en algún sitio. En ese momento, no había manera de lograrlo si revelaba mi identidad”.

Sin embargo, durante los meses siguientes, Gittings siguió insistiendo. Le contó a Fryer cómo se había acercado a una decena de colegas homosexuales y cada uno de ellos decía que no, que el riesgo era demasiado grande.

Esta reticencia molestó a Fryer. Y Gittings, como dijo él, continuó “subiendo la apuesta”. ¿Y si le pagaba el viaje a Dallas? ¿Y si llevaba un disfraz, para que nadie supiera que era él?

“Ella sembró en mi mente la posibilidad de que podía hacer algo”, dijo. “Y que podía hacer algo que fuera útil sin arruinar mi carrera”.

En aquel momento, la pareja de Fryer era un estudiante de arte dramático y ambos se lanzaron al proyecto de idear un disfraz que ocultara su identidad: un esmoquin grande, una máscara de goma para distorsionar sus rasgos y una peluca que no tuviera las entradas que él tenía.

Al subir al escenario ese día, Fryer dijo: “Sentí una gran libertad, una sensación de libertad inmensa”.

También estaba orgulloso de ser el único de sus colegas que se había atrevido a hacerlo.

“Hacer eso, estar dispuesto a hacer eso, aunque ninguno de mis colegas en la APA Gay estaba dispuesto, de manera abierta o de otro modo”, dijo. “Todos estaban en la audiencia. Y estaban aplaudiendo”.

Ver a Fryer tuvo un efecto emocional poderoso en los psiquiatras reunidos en la sala, dijo Saul Levin, quien en 2013 se convirtió en el primer hombre abiertamente homosexual en ocupar el cargo de director ejecutivo y director médico de la APA.

“Los sacudió de verdad, obviamente”, dijo. “Ahí estaba esa gran audiencia en ese momento, viendo a alguien salir con un disfraz muy bizarro. Los desorientó un poco, ¿qué diablos está pasando aquí? Y luego esta persona sale con un discurso muy elocuente”.

Fryer estaba mareado cuando dejó el escenario, tan emocionado que, antes de regresar a Filadelfia, derrochó en un clavecín manual, que describió con ironía como “una de las elecciones menos sabias de mi vida”.

Cuando regresaba a su habitación de hotel para quitarse el disfraz, pasó junto al presidente del departamento de psiquiatría de la Universidad de Pensilvania, que lo había despedido de su residencia. Ninguno de los dos mostró alguna señal de que se reconocían.

‘Como si ya no pudiera hacer nada más’
Fryer regresó a la casa victoriana donde vivía en Germantown con sus perros dóberman pinscher y los estudiantes de medicina a los que acogía como inquilinos.

Siguió siendo él mismo: generoso y autoritario, carismático y mordaz, y con un acento de Kentucky que usaba cuando le convenía.

Seguía sin tener la titularidad y su carrera era tan inestable como siempre. En 1973, la APA votó a favor de desclasificar la homosexualidad. Y Fryer otra vez perdió un empleo, ahora en el Hospital Friends.

De nuevo, un administrador lo llamó a su oficina. “Si fueras gay y no fueras extravagante, te quedarías”, recuerda Fryer que le dijo. “Si fueras extravagante y no fueras gay, te quedarías. Pero como eres gay y extravagante, no puedes quedarte”.

Fryer vio cómo sus colegas eran ascendidos y ganaban la titularidad. El grupo gay de la APA se disolvió, ya que una nueva generación más activista dio un paso adelante como una fuerza abierta dentro de la psiquiatría y conformó la Asociación de Psiquiatras Gays y Lesbianas. Pero Fryer no participó en ella.

“Volví a huir”, dijo. “No fui a las reuniones. Fue como si desapareciera”. Era como si “hubiera hecho lo mío y ya no pudiera hacer nada más”, dijo.

De vez en cuando, le contaba a alguien lo que había hecho.

Karen Kelly, de 67 años, quien le alquiló una habitación a Fryer cuando era estudiante de medicina, dijo que él se lo contó durante una cena a fines de la década de 1970 y no volvió a mencionarlo.

Lollis, de 85 años, dijo que ella y Fryer fueron confidentes más tarde en la vida y a veces hablaban por teléfono varias veces a la semana. Pero ella no supo que él era el doctor Anónimo hasta 2002, cuando le mandó el episodio de This American Life en el que describía el discurso.

“Simplemente no lo compartió con nadie”, dijo. “Ni su madre, ni su hermana”.

Después de un tiempo, Fryer obtuvo un puesto en la Universidad de Temple, donde se especializó en el duelo y fue uno de los pioneros que contribuyó al movimiento de cuidados paliativos. Después de dar clases todo el día y luego de cenar, a menudo veía a sus pacientes hasta las 11:00 p. m., recordó Kelly. Acompañó a muchos de sus pacientes durante su muerte.

Organizaba grandes fiestas y, a veces, se aparecían sus amigos famosos, como la antropóloga Margaret Mead o la escritora Gail Sheehy. Usaba dashikis. Cuando viajaba para dar conferencias, “terminaba en un restaurante tiki con mis primos, bailando con la bailarina de hula”, dijo Kelly.

Pero albergaba una sensación de resentimiento, dijo David Scasta, quien conoció a Fryer como médico residente en la Universidad de Temple y lo entrevistó sobre su vida en 2002.

Se sentía aislado de la comunidad gay, dijo Scasta, expresidente de la Asociación de Psiquiatras Gay y Lesbianas. Nunca tuvo una relación duradera. Y siempre sintió que su carrera no era lo que podría haber sido.

“Siempre hubo una sensación de tristeza por no ser completamente aceptado”, dijo. “John siempre sintió que estaba al margen”.

Pasarían décadas antes de que los historiadores de los derechos de las personas homosexuales entendieran completamente el significado del discurso del doctor Anónimo, que tenía “una importancia similar a los disturbios de Stonewall”, agregó Scasta. También en ese caso, el impulso del movimiento se originó por personas inesperadas.

“No siempre son las personas amables y respetuosas de la ley las que lo logran, los que pueden hacer el cambio son los que están en la periferia”, dijo.

Esta semana, el 50° aniversario del discurso del doctor Anónimo se celebró con discursos y proclamas en Filadelfia, donde se declaró el 2 de mayo como el Día de John Fryer.

La celebración pública de su acto había empezado años antes de la muerte de Fryer, y en 2001, él mismo lo comentaba con sarcasmo, cuando decía que “se le mencionaba como prueba cada vez que alguien quería una prueba”.

Sin embargo, en aquel momento, fue el secreto lo que le dio poder a su acto, dijo.

“Aquella persona disfrazada, podía decir lo que quisiera”, dijo. Y añadió: “Llevé a cabo este acto aislado, que cambió mi vida, que ayudó a cambiar la cultura de mi profesión, y desaparecí”.

2022/05/03

DOCUMENTACIÓN | VIOLENCIA | AUSTRALIA: CONDENADO POR ASESINAR A UN GAY EN 1988

Australia: Un condenado por asesinar a un hombre gay en 1988.
AP Noticias | Independent, 2022-05-03
 
 
Un hombre australiano fue condenado el martes a 12 años y siete meses de prisión por el asesinato en 1988 de un estadounidense que cayó de un acantilado de Sydney conocido como lugar de encuentro entre homosexuales. En un principio, la muerte del matemático Scott Johnson fue considerada un suicidio, pero su familia presionó para que se investigara más. En 2017, un forense descubrió una serie de agresiones, algunas fatales, en las que las víctimas habían sido atacadas porque se creía que eran homosexuales.

Scott White, de 51 años, se declaró culpable en enero y podría haber sido condenado hasta a cadena perpetua. La juez Helen Wilson dijo que no consideraba probado, más allá de una duda razonable, de que el asesinato fuera un crimen homófobo, un agravante que habría supuesto una condena más larga. También dijo haber aplicado una sentencia más leve que estaba en vigencia en el estado de Nueva Gales del Sur a finales de la década de 1980. El reo debe cumplir al menos ocho años y tres meses de prisión antes de optar a libertad condicional.

White tenía 18 años y era indigente cuando conoció a Johnson, de 27 años y nacido en Los Ángeles, en un bar del suburbio de Manly en diciembre de 1988, y fue con él a un acantilado cercano en North Head. La exesposa de White, Helen White, dijo a la policía en 2019 que su entonces marido había presumido de golpear a hombres homosexuales y había dicho que el único hombre gay bueno era un hombre gay muerto. La mujer dijo a la corte el lunes que su esposo le había dicho que Johnson había corrido acantilado abajo. Scott White dijo que él era gay y tenía miedo de que su hermano homófobo lo descubriera.

Wilson dijo que no era posible sacar conclusiones más allá de una duda razonable sobre lo ocurrido en lo alto del acantilado. El agresor golpeó al doctor Johnson, lo que hizo que tropezara y cayera del borde del acantilado, dijo la jueza. Fuera del tribunal, el hermano de la víctima, Steve Johnson, residente en Boston, dio las gracias a la fiscalía y al sistema judicial por asegurarse de que White iba a prisión. “Esta semana no recibimos compensación por Scott, pero lo que recibió Scott fue dignidad", dijo a la prensa. White tenía un historial de crímenes violentos antes y después del asesinato, pero no había cometido ningún delito desde 2008.

Debe entenderse que la corte no condena a un joven violento e imprudente por un ataque dirigido contra un hombre homosexual, dijo Wilson. Debido al paso del tiempo, el condenado ya no es el mismo joven airado que alzó los puños contra otro al borde de un acantilado. La corte tampoco impone una sentencia por un delito motivado por el odio a un sector concreto de la sociedad. Las pruebas son demasiado endebles para respaldar eso, añadió la juez. Una condena por el mismo delito en la actualidad habría sido mucho mayor, señaló. Los abogados de White han apelado su condena y aspiran a que sea absuelto del cargo de asesinato en un juicio con jurado.

2022/05/01

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | CUANDO LAS MARICAS Y LESBIANAS ESCANDALIZARON EL 1 DE MAYO EN PARIS

FHAR en la manifestación del Primero de Mayo en Paris, 1971 //

Cuando las maricas y lesbianas escandalizaron el 1 de mayo

En una Francia atravesada por el mayo del 68 se formó el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR). Su debut fue en una movilización del día de las y los trabajadores en 1971. Además de denunciar la persección estatal y la discriminación que sufrían, buscaron dirigirse hacia el movimiento obrero revulsivo de la época, generando polémicas con sectores de Izquierda y planteando una perspectiva anticapitalista para la liberación sexual.
Pablo Herón | Izquierda Diario, 2022-05-01
https://www.izquierdadiario.es/Cuando-las-maricas-y-lesbianas-escandalizaron-el-1-de-mayo 

“Planteamos el problema de la libertad de cada persona para disponer de su cuerpo como mejor le parezca; nuestra lucha es, por tanto, política y proclamar en voz alta y clara nuestro derecho a la homosexualidad es revolucionario”. -- Folleto distribuido por el FHAR, 30 de abril de 1971

La fecha del panfleto no es casual, titulado “somos trabajadores homosexuales” había sido elaborado en la víspera del día internacional de las trabajadoras y los trabajadores. “El otro día, un amigo fue despedido porque su jefe descubrió que era homosexual” comenzaban su denuncia un grupo de lesbianas y maricas que no esperaban generar tanto revuelo tan solo los próximos días. Habían pasado tan solo dos años de la revuelta de Stonewall en Estados Unidos que dio origen al movimiento de liberación sexual.

La realidad del país no escapaba a las democracias capitalistas que en esa época penaban la homosexualidad: “En Francia, ‘país de la libertad’, la ley petainista-fascista de 1942, corregida y agravada por De Gaulle en 1960, nos considera una "lacra social" (junto al alcoholismo y la prostitución)”. Tres años antes obreros y estudiantes habían protagonizado el Mayo Francés, marcando un antes y un después de una generación que puso en tela de juicio el capitalismo y las distintas desigualdades que reproduce.

Ese proceso no solo fue la punta de lanza para el surgimiento del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR), también marcó los debates que lo atravesaron. Según una estadística de la justicia que publicaron, en 1964 de 331 condenados por estas leyes persecutorias 136 eran obreros y empleados y ni un solo director de empresa. En su camino el activismo francés se preguntó sobre la relación entre la represión a la sexualidad y la realidad de la clase obrera.

Ese 1 de mayo decidieron marchar agitando distintos cantitos como ¡Maricas en la calle! ¡Todos somos una lacra social! o ¡Abajo los falócratas! Habiéndose organizado en menos de dos meses su participación no pasó desapercibida. Al día siguiente el Partido Comunista Francés criticó su intervención en su periódico, tildándola de "mascarada". El PCF aún sostenía que la homosexualidad era una desviación pequeñoburguesa [1], su candidato presidencial ese año les llegó a responder a miembros del FHAR en un mitin "¡Id a curaros, pederastas, el PCF está sano!".

Para ese entonces, en el movimiento obrero francés tenía una gran influencia el estalinismo desde los sindicatos. Por eso, ante las críticas que recibieron desde distintos sectores de la izquierda el FHAR comenzó a difundir sus posturas y generando polémicas: "La clase obrera no pertenece a la dirección del PCF, ni tampoco el marxismo. Por eso nos negamos a tener complejos con ella: denunciaremos y combatiremos sistemáticamente la ortodoxia sexual que nos quiere imponer. Decimos que se jodan los heterócratas falócratas del aparato del PCF como decimos que se jodan todos los heterócratas falócratas. Lo que sí sabemos es que hay bolleras y maricones en el PCF, como en todas partes, y nos solidarizamos con ellos".

En esa respuesta publicada en el primer número de Antinorm, el periódico del FHAR, así como en la denuncia por el despido discriminatorio, sobrevuela el intento de mostrar esa realidad compleja de un capitalismo que mientras explota, aprovecha de las opresiones en su propio beneficio. “Para nosotras, la lucha de clases también pasa por el cuerpo” afirmaban, agregando que la “represión sexual, trabajo alienado y opresión económica lo han encarcelado sistemáticamente’. No es cuestión de separar nuestra lucha sexual y nuestra lucha diaria por la realización de nuestros deseos de nuestra lucha anticapitalista, de nuestra lucha por una sociedad sin clases, sin amo ni esclavo”.

Aún habiendo transcurrido medio siglo, la reflexión del FHAR da en la tecla sobre un problema que persiste, se amplifica y aún hoy en día está invisibilizado a gran escala. El neoliberalismo llevó adelante una política de tolerancia hacia las personas LGBT, limitada a conquistar algunos derechos básicos, que tuvo gran llegada fundamentalmente en el mundo occidental. También buscó explotar las identidades gay y lésbica como un nicho de mercado, creando productos y servicios específicos, forjando estereotipos ligados a la capacidad de consumir.

Sin embargo, al mismo tiempo profundizó como nunca la desigualdad social y económica, con la precarización laboral, la pérdida de poder adquisitivo y de derechos sociales como el acceso a la salud o educación. Los números de la pobreza crecen, mientras los más ricos acrecientan sus fortunas de manera desenfrenada. Una realidad que deja como saldo una minoría LGBTIQ+ con capacidad para consumir y disfrutar plenamente los derechos conquistados, y a una mayoría que trabaja para subsistir y cuya vida, atravesada por la discriminación, es cada vez más complicada. Trabajar jornadas eternas, con cuerpos cansados por el esfuerzo físico o la cabeza quemada por no saber si se llega a fin de mes, se vuelven un boomerang contra los discursos que apelan a un disfrute pleno de la sexualidad sin contemplar esta realidad.

Una contradicción que comienza a expresarse en sectores de jóvenes que, tal como planteaba el FHAR desde una perspectiva anticapitalista, no ven contraposiciones artificiales entre opresión y explotación, se trata de lo que pasa con sus vidas en el día a día. Algo de esto se expresa en el fenómeno de sindicalización de jóvenes trabajadores en Estados Unidos en Starbucks, donde gays, lesbianas, trans y no binaries están a la cabeza de organizarse contra la discriminación y para cambiar sus condiciones de vida.

[1] En los comienzos de la revolución rusa encabezada por Lenin y Trotsky la homosexualidad fue despenalizada, medida que Stalin revirtió en 1933 volviendo a castigarla

Y TAMBIÉN…
A 50 años. Lecciones del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria de Francia

Mayo del 68 abrió un periodo de intensa lucha de clases en Francia. Durante más de una década, la revuelta de los jóvenes y los trabajadores se extendería a otros sectores oprimidos que también querían "disfrutar sin restricciones" y derrocar el viejo mundo.
Adrien Balestrini / Camille Münzer / Camille Lupo | La Izquierda Diario, 2021-06-28
https://www.laizquierdadiario.com/Lecciones-del-FHAR-a-50-anos-de-su-fundacion

2022/04/01

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LA LLUITA PER L'ALLIBERAMENT HOMOSEXUAL/SEXUAL/GAI DURANT LA TRANSICIÓ AL PAÍS VALENCIÀ

Directa / Una celebración 28J en València //

La lluita per l'alliberament LGTBIQ+ durant la Transició al País Valencià.

En aquest reportatge, fruit d'una sèrie de col·laboracions amb la Fènix Universitat Popular, es fa un repàs de l'evolució del moviment LGTBIQ+ al País Valencià, des de 1976 fins al 1984. Col·lectius com el Front d’Alliberament Gai de Catalunya o el Front d’Alliberament Homosexual del País Valencià es van mobilitzar contra les lleis repressives del franquisme, com la llei de 'vagos y maleantes' o la llei de rehabilitació i perillositat social; i establiren les bases de la lluita per la diversitat sexual.
Pau López | Directa, 2022-04-01
https://directa.cat/la-lluita-per-lalliberament-lgtbiq-durant-la-transicio-al-pais-valencia/ 

Durant molt de temps, l’actual moviment LGTBIQ+ ha viscut orfe, privat d’una genealogia que, com que no es visibilitzava, ha provocat que s’ignore la consciència i no es tinga la capacitat de reflexió que l’experiència històrica atorga. Alhora, ha impedit reconèixer la memòria i ha motivat la construcció de diversos mites i projeccions astrals dels desitjos sobre les ombres d’un passat massa enfosquit. Ara bé, la lluita per la diversitat sexual i de gènere, almenys la recent, pot i ha de ser contada. També la de les zones que la historiografia i els mitjans de comunicació han considerat no importants o prescindibles, com és el caràcter perifèric que ha encarnat el País Valencià. Com a forma d’apoderament, però també com a element de creixement, de terreny sobre el qual arrelar o, si més no, davant el qual aixecar-se.

Des de la historiografia i conceptualització queer s’ha denominat com a eixos del mal el dret, la medicina i la religió. En el trànsit cap a la modernitat, l’antiga penalització de tota desviació contra la norma sexual cis i hetero –al marge dels espais d’existència i resistència que pogueren existir-hi en la immensitat de la quotidianitat– se centrava fonamentalment en la moral catòlica. La modernització de les societats en la contemporaneïtat occidental va implicar, no la substitució total, però sí el desplaçament, de l’arrel sobre la qual fonamentar la condemna social i política de la diversitat sexogenèrica. La religió va continuar jugant un paper com a eina d’(auto)control social en un sentit foucaultià, però els pilars legítims del rebuig varen construir-se sobre les noves ciències jurídica i de la salut. Així, es va normativitzar i expressar el pensament premodern, convertint-se en font d’autoritat inapel·lable per a un nou marc de repressió.

En aquest sentit, l’Estat franquista, com a quintaessència de la versió més reaccionària del nacionalisme espanyol d’origen vuitcentista, pot considerar-se com a estructurat des d’un paradigma hetero de la política. L’Estat i el concepte ideal de ciutadà al franquisme, com a la resta de règims totalitaris feixistes, es basarà en l’exaltació dels valors associats a la masculinitat com a ideal polític i sociocultural, la feminització o homosexualització de l’Altre com a forma de deslegitimació de la seua veu i existència a l’espai públic, l’enaltiment de la camaraderia i l’heteronormativitat com a tàndem amb el qual assegurar la reproducció de la raça com Déu mana, i el bon compliment de la moral catòlica segons dicten les jerarquies eclesiàstiques. El resultat: un intent ibèric d’emular els principis feixistes i nazis de la nació: forta, centralitzada, eficient, unida, resilient, pura i sana.

Repressió a través de les lleis
Les formes d’aplicació d’aquest model –continuista amb tradicions polítiques anteriors i sempre partint del marc que l’homofòbia i la transfòbia eren majoritàriament inherents a la immensa majoria de cultures polítiques i de classes socials durant la primera meitat del segle XX– varen ser tant directes com indirectes. Directes mitjançant l’aprovació o reforma de legislació repressiva per a eliminar la visibilitat –i existència legítima– d’opcions no cisheteronormatives, el símbol de la qual és la reforma de la vella llei republicana de ‘vagos y maleantes’ en 1954; i indirectes a través de la transmissió per mitjà de l’educació formal i no formal de la cultura heterosexista arquetípica del franquisme. Així, l’Estat només havia d’intervindre quan la censura de l’entorn social proper i l’autocensura del mateix subjecte fallaven.

El franquisme va durar molts anys, i el règim va tindre la capacitat d’adaptar-se, gràcies també a la miopia forçada (o no) de les potències occidentals, que normalitzaren el feixisme espanyol i portugués. Però, malgrat l’arribada d’estrangeres en bikini a Benidorm, al mateix temps es varen reforçar els mecanismes estatals de repressió per a tractar de contindre un canvi social que anava més enllà del que el règim estava disposat a assumir. És ací quan s’aprova la coneguda llei de rehabilitació i perillositat social, en 1970, la qual va ser dissenyada com a eina amb la qual asfixiar qualsevol intent de transgressió intolerable.

Des de la historiografia LGTBIQ+ i també pels mateixos activistes gais d’aquest moment, aquest fet és considerat com el desencadenant que va precipitar l’articulació d’un moviment reivindicatiu pels drets i llibertats del que començava a conèixer-se com a gais, lesbianes i travestis. És en aquest context quan, en 1971, diversos activistes creen el Moviment Espanyol d’Alliberament Homosexual (MELH), per a tractar de coordinar accions, sobretot, adreçades a la derogació de la llei de rehabilitació i perillositat social, establint uns primers contactes a nivell internacional. No va aconseguir el resultat desitjat, però la cèl·lula barcelonina del MELH va acabar evolucionant a la primera associació gai de l’Estat, el Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), en 1975, caracteritzada per pretendre ser un grup d’incidència política i de transformació cultural directa i radical, de masses, en el context dels nous moviments socials posteriors al Maig del 68.

Sexualitat llibertària
Les bases ideològiques del FAGC, que es poden estendre a la totalitat dels moviments semblants que proliferaran per diversos indrets de l’Estat, inclòs el País Valencià, varen partir d’una concepció llibertària de la sexualitat. Es va conceptualitzar un subjecte polític que requeriria d’una lluita específica per a aconseguir l’emancipació respecte a l’opressió política, social i cultural que patien tots els subjectes marginats per l’heterosexisme –fonamentalment homes gais, dones lesbianes, persones trans, així com qualsevol altra identitat diversa. En aquest sentit, tractaren de teixir aliances amb les organitzacions de l’esquerra radical i independentista, assumint els principis bàsics de la segona onada del feminisme; i generar sinergies amb altres moviments de l’antifranquisme en un sentit ampli. Tot açò en un nou context polític l’horitzó del qual obria grans esperances, com va ser la mort de Franco en novembre de 1975, donant pas a la transició política cap al sistema democràtic.

Al País Valencià, la primera organització sexualment revolucionària va ser el Front d’Alliberament Homosexual del País Valencià (FAHPV), en 1976. El seu naixement es va produir fruit de la sinergia creada entre la Fraternitat Cristiana de l’Amistat, una associació de caràcter assistencialista que tenia una de les seus a València i que, al llarg dels anys setanta, havia defensat la dignitat de l’espectre no cis hetero des del punt de vista de la clàssica caritat cristiana; i activistes del FAGC que varen coincidir amb ells. El resultat va ser la creació d’un grup d’acció espill del constituït a Barcelona, qui perfilaria la seua lluita com la defensa d’una sexualitat plenament lliure, representada, però no circumscrita únicament, pels homosexuals. El FAHPV va ser la segona organització de l’Estat espanyol a constituir-se, i la primera en la qual hi ha registres d’un grup autònom de lluita lèsbica. Aquest darrer aspecte és important, perquè el debat sobre la mixticitat o no dels grups de lluita gai-lèsbic va estar sobre la taula, a conseqüència de la masculinització del moviment, el diferent impacte de l’homofòbia en homes i dones, la presència d’actituds patriarcals dins del moviment i les diverses teories feministes sobre el subjecte.

A banda d’assumir, almenys discursivament, el principi esquerrà d’emancipació social i el feminista d’autonomia corporal com a escenari en el qual aconseguir l’alliberament sexual ple, el FAHPV també s’impregnaria d’una pàtina valencianista, en un sentit semblant a la resta del moviment antifranquista valencià i sense que realment això es traduïra en una vertadera voluntat nacionalista dels seus membres. Era fruit de l’esperit del moment, i que malgrat la possible vinculació ideològica o com a vivència individual entre repressió nacional i sexual –esquema que es troba més definit als casos català i basc–, ací no es podria parlar en els mateixos termes.

El FAHPV va dissoldre’s a principis de 1978, cosa que explica el perquè a València no es va produir la celebració del Dia internacional de l’alliberament gai i lèsbic el 28 de juny, com sí a altres grans ciutats de l’Estat. Entre les causes podríem ressaltar la feblesa organitzativa, els conflictes interns, la falta d’infraestructura, visibilitat i xarxa, o els mateixos problemes que comportava la visibilitat i politització de la sexualitat a nivell personal en el context de la transició. Malgrat tot, en octubre de 1978 apareixeria una segona organització, el Moviment per Alliberament Sexual del País Valencià (MAS-PV), qui protagonitzaria dues històries importants.

La primera va ser el fet que, fins a la data, és l’única organització majoritària de l’Estat espanyol que, en eixos temps, va defensar a ultrança el principi teòric d’alliberament sexual al marge del concepte d’identitat gai/lèsbica i, per consegüent, la lluita per la utopia de la sexualitat lliure tenint com a subjecte polític tota la societat, la sextopia universal. Açò, que està present a tota la documentació pròpia i en el marc de la Coordinadora de Fronts d’Alliberament Homosexuals de l’Estat Espanyol (COFLHEE), no va ser sempre compartit per tots els membres del grup, però és molt significatiu perquè s’expressen en termes protoqueers, dècades abans que es formule fins i tot la teoria butleriana de la performativitat.

La segona és que va ser el MAS-PV qui, en juny de 1979, va aconseguir organitzar la primera gran manifestació a València del que hui coneixem com a Orgull, amb una assistència de vora 4.000 persones, segons la premsa local, sent, per tant, l’única manifestació massiva fins a l’arribada dels nous Orgulls del segle XXI. L’esquerra alternativa, en un sentit ampli, es va bolcar amb l’organització, que va comptar fins i tot amb suport institucional de l’Ajuntament de València governat pel PSPV-PSOE.

Les desavinences teòriques i ideològiques, junt amb el fet que la majoria de membres del MAS-PV eren homes que s’autoidentificaven com a gais, va fer que, després de l’èxit de la manifestació, el MAS-PV acabara transformant-se en 1980 en el Moviment per l’Alliberament Gai del País Valencià (MAG-PV), alineant-se així amb la resta de col·lectius de la COFLHEE i adoptant una línia de treball que, sense renunciar a la utopia de la revolució sexual, prioritzara els subjectes més visiblement afectats per l’heterosexisme. Durant un temps, la facció sextòpica va constituir un grupuscle batejat com Col·lectius per l’Alliberament Sexual del País Valencià (CAS-PV), però no varen tindre massa continuïtat, visibilitat ni rellevància.

El MAG-PV va renunciar a l’avantguarda ideològica del seu antecessor, però per la resta va continuar sent un grup d’acció com eren el FAGC català o l’EHGAM basc, locomotores del moviment a nivell estatal. Del MAG-PV sí que hi ha molta informació respecte al tipus d’activitats que organitzaven, i que constitueixen exemples de com, malgrat les distàncies de Kronos i Kairós, la radicalitat enyorada i mitificada dels fronts revolucionaris de la transició –que trobem present de vegades en el present– era, almenys en part i en gran manera, fruit de la seua època profundament heterosexista i no tant de la seua pròpia i conscient voluntat antisistema, per bé que eixe element hi estiguera també present. El MAG-PV va organitzar concentracions pel 28 de juny, presentacions de llibres i participació en taules redones. Internament, va tractar d’establir una organització forta capaç d’actuar sobre la població no cis hetero de València, va celebrar festes per a l’(auto)reconeixement d’aquestes persones, va col·laborar amb l’Hospital General per a abordar les infeccions de transmissió sexual, va trametre queixes i denúncies contra la repressió policial, sobretot, cap a dones trans, així com d’acomiadaments laborals per homofòbia. També va editar una publicació, els Papers Gais, i va participar en diferents campanyes i actes de la COFLHEE i d’IGA (la International Gay Association, en eixe moment). A més, es va aconseguir una mena d’articulació territorial incipient amb l’aparició d’una cèl·lula del MAG-PV a la ciutat d’Alacant.

El declivi del moviment
El context de desmobilització i desencant posteriors a la instauració del règim del 78, l’expansió de l’ambient comercial (espais d’oci específicament adreçats a homes no heterosexuals), la pèrdua d’interés per les qüestions sexuals, l’impacte del feminisme de la diferència, el context internacional marcat per la tríada neocon Reagan-Thatcher-Wojtyla, l’arribada del VIH i la sida, l’exclusió de l’homosexualitat de l’LPRS i, també, factors personals dels mateixos activistes, varen fer que en 1984 el MAG-PV desapareguera per falta d’activitat, només un any després d’aconseguir la seua legalització. Amb això, es dona per tancada l’etapa històrica protagonitzada pels fronts revolucionaris sexuals al País Valencià, ja que el període posterior, que comença en 1986 amb el Col·lectiu Lambda de València, estarà definit per un context polític i social, però sobretot intern a nivell de diversitat sexual i de gènere, completament diferent.

L’anàlisi d’aquest període històric permet recuperar una memòria col·lectiva sovint silenciada i, fins i tot, infravalorada pels seus protagonistes. El FAHPV, el MAS-PV i el MAG-PV, però també la presència d’activistes proalliberament sexual a altres associacions, sindicats i partits d’esquerra, així com d’espais de cultura i oci favorables a la diversitat –a Benicàssim, Moncofa, Gandia, Xàtiva, Dénia, Benidorm, Elx, o sobretot, Alacant i València– mostren i demostren una genealogia plural, diversa i culturalment significativa de la lluita per la transformació cultural i social del País Valencià en clau igualitària.

Fer la vista enrere i comprovar com la destrucció del subjecte gai-lesbià, les relacions amb els feminismes, la qüestió trans, la interseccionalitat, la lluita conjunta de dones i homes, el paper reivindicatiu de la ploma, o les lluites pels drets laborals, sexuals i reproductius, la llibertat plena de l’individu, la igualtat jurídica i fiscal o la transformació cultural, eren aspectes que, més enllà del canvi de context, ja estaven presents, dona elements interessants i enriquidors per a gran quantitat de debats que han cristal·litzat en l’actualitat i davant els quals haurem de posicionar-nos, especialment en aquest nou context de neofeixisme. En definitiva, conéixer aquestes històries fa veure com sempre hem estat per ací de totes les formes possibles, com som hereves del somni d’una utopia que encara pot ser encarnada, i com aquest bocí d’història forma part de la consciència d’un passat que transcendeix les sigles sota les quals s’agrupa la dissidència sexogenèrica per a esguitar geografies i demografies múltiples.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...