2016/08/15

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | GARCÍA LORCA. OCHENTA AÑOS

García Lorca. Ochenta años.

Manuel Tirado | Nueva Tribuna, 2016-08-15

https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/garcia-lorca-ochenta-anhos/20160815110934130911.html 

Ochenta años. Ochenta años hace ya de aquella fatídica noche de agosto de 1936 en la que asesinaron al poeta Federico García Lorca. Ochenta años en que “se le vio, caminando entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas de la madrugada”, como dejó escrito Antonio Machado, otra víctima del régimen franquista, que murió solo y exiliado en Colliure, tres años más tarde del comienzo de la contienda. Ochenta años y Federico sigue siendo un poeta sin tumba, un poeta enterrado en una fosa común, como muchos otros represaliados durante la Guerra Civil, esas fosas comunes que son un vestigio más de ese castigo que los vencedores impusieron sobre los vencidos, que trataron de relegar a la masa, a lo desconocido, al ingente amontonamiento de cadáveres apilados, los nombres de cientos de personas que dieron su vida por la libertad y la democracia en este país.

Afortunadamente el nombre de García Lorca no se le olvidó a nadie por mucho que lo trataron de silenciar, porque su poesía quedó como testigo de su existencia y de su genialidad.

No soy muy adepto a los homenajes rimbombantes cuando de poetas se trata, ya que siempre he pensado que el mejor homenaje que se le puede hacer a un poeta es leer sus versos y tampoco me acerco a la obra de un poeta sólo por su ideología o por su azarosa biografía, pero el caso de Lorca es especial. Y además es representativo, ya que podemos hacer una analogía perfecta con la Segunda República Española; en ambos casos nos viene a la perfección la frase: “lo que pudo ser y no dejaron que fuese”.

Cuando no llegaba ni a los cuarenta años de edad cortaron la vida y la obra de un poeta que había llegado a unas cotas de lirismo excepcionales y con su asesinato no nos dejaron disfrutar de su futuras, y ya imposibles, obras. Con la República pasó lo mismo. No dejaron florecer ese grito de libertad del pueblo, esa explosión de júbilo y cultura que se vio reflejada en las misiones pedagógicas y en experimentos teatrales como 'La Barraca', etc, ya que tras unos pocos años de luz reflejados en la República, llegaron más de cuarenta años de oscuridad, de dictadura, de “pan y cebolla”, como diría Miguel Hernández, cuarenta años de nacionalcatolicismo del que desgraciadamente todavía sufrimos las consecuencias.

Porque Lorca representaba todo los contrario a esa España negra descrita por Solana en sus cuadros, de esa España de incienso y procesión, de achicoria y martes de carnaval, de curas sentados a la mesa del señorito del pueblo dilucidando el futuro de las almas de los pobres jornaleros. ¡Ojo! Y Lorca participó de los clichés que se relacionaban con la España de siempre, esa España de toreros y cantaores de flamenco que tanto buscan hoy en día los guiris en las cuevas del Sacromonte granadino.

Lorca, Poeta maldito.
Pero la visión de Lorca de España y de Andalucía era totalmente distinta a la habitual. Así lo dejó escrito Francisco Umbral en su libro 'Lorca, poeta maldito', donde se esboza la idea de que Lorca fue el único poeta maldito de la poesía española, precisamente porque “es el cantor de las tres grandes razas postergadas de nuestra civilización: los gitanos, los negros y los homosexuales”.

Lorca, en Granada, está con los gitanos frente a la Guardia Civil, frente al orden establecido. Lorca, en Nueva York, está con los negros, está con Harlem frente a Wall Street. Lorca, en su ‘Oda a Walt Whitman’ y en sus ‘Sonetos del amor oscuro’, libro póstumo, mítico e inédito, canta a la pasión que no se atreve a decir su nombre. Lorca es, radicalmente, un hombre en contra”. Y ahí es donde radica la diferencia.

Este es el Lorca revolucionario, el Lorca que mataron por rojo y homosexual, el Lorca tan lejano de esa España que trajeron Franco y los curas, esos mismos que trataron de vestirlo y simplificarlo a la imagen del voluble señorito andaluz que tocaba el piano y escuchaba la guitarra. Lorca es el poeta de los olvidados, de los reprimidos, de los perseguidos, de los que se sienten “asesinados por el cielo”, de los que no caben en esta sociedad por amar distinto, por ser distintos.

Es normal que quisieran acallar su voz. Es normal que los que “le dieron café”, quisieran enterrar su memoria en esa fosa común del olvido. Pero no lo consiguieron. Y hoy, ochenta años después, Lorca sigue más vivo que nunca en sus versos, en sus conferencias, en sus obras de teatro... Porque el arte hace al poeta superar la muerte y la memoria siempre será el paraíso del que nadie podrá expulsar a nadie.

2016/07/24

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | EL EJÉRCITO NO ES UN BUEN CUERPO PARA TRANS Y LESBIANAS

El Español / Artizar Díaz //

El Ejército español no es un buen cuerpo para transexuales y lesbianas.

El Ejército de Estados Unidos levantó el veto a los transexuales el pasado junio. En España, para las personas LGTB aún es difícil formar parte de las tropas.
Nuria Coronado | El Español, 2016-07-24
https://www.elespanol.com/reportajes/20160723/142236334_0.html

En España no hay datos acerca de este colectivo. Según la oficina de Comunicación del Ministerio de Defensa se debe a que en las Fuerzas Armadas "no se pregunta por la orientación sexual a nadie que quiera ingresar en las mismas, por lo que no podemos proporcionar estadísticas”. Por su parte, la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) tampoco tiene respuesta, aunque en su caso el motivo se debe a que no tienen dinero "para llevar a cabo un informe de tal envergadura ni tampoco disponen de personal que lo haga”.

Un vacío que para la ex comandante y diputada socialista Zaida Cantera es reflejo de una institución intransigente, clasista y llena de prejuicios. “El Ejército, además de machista, no respeta ni a transexuales ni a homosexuales. Les hace la vida imposible para que se vayan. En los 17 años que estuve en sus filas no se hizo ningún estudio al respecto y habría servido de mucho para poder tener ahora alguna cifra que les visibilice en la práctica y para darles el trato igualitario que merecen”, dice.

Transfobia entre las filas

Pero ¿cómo es el día a día de una transexual en las Fuerzas Armadas? Artizar Díaz es una marinero de la Armada Española especializada en hostelería —también cubre alojamientos como cocinas, despensas o lavanderías—. Reside en Cartagena y es activista del movimiento que trata de informar sobre la transexualidad de una forma positiva y realista sin prejuicios. Solo pone una condición a la hora de hablar: no salir fotografiada con el uniforme. Esta mujer de mirada profunda ha preferido hablar a callar. “Guardar silencio es traicionarme y no mostrar la realidad que se sufre tanto en el Ejército como en el resto de la sociedad por total desconocimiento”, dice.

Sin pelos en la lengua reconoce que un buen día, y tras sufrir una tormentosa relación de amor-odio que termino hace 8 años, decidió quitarse la careta y mostrar la mujer que siempre ha sido y es. “Entré en el ejército con 20 años. Allí pasé unos años sin pena ni gloria hasta que decidí hace cinco hacer el cambio”. Un paso que, dice, le ha servido para empoderarla. “Tomar la decisión y llevarla a la práctica me ha servido para encontrar toda la energía que me había faltado siempre. Así empecé a ser activista y me inicié gradualmente en el transfeminismo. Di el paso por una relación agónica y al mismo tiempo querida a pesar de que ya hacía tiempo que había terminado, mientras veía un episodio de Bones, me di cuenta que había estado mintiendo a toda la gente que había querido”, reconoce.

Y ahí comenzó su otra lucha. “Todo mi entorno militar reaccionó con confusión”. Ella dice haber sido parte de esa reacción. “Mi máscara era tal que durante años había estado interpretando un papel de Óscar. En apariencia había sido un machote de manual y de repente dejaba de serlo. Y a pesar de ello me negué también a pasar por el aro y a adoptar los roles de género tradicionales reservados a las mujeres por el patriarcado”, añade. Desde entonces, el ejército “trata de ser amable y se esfuerza conmigo pero ni se ha adaptado al cambio ni se ha hecho a la idea”, explica.

Una situación que a veces es complicada, pero que curiosamente, tiene sus consecuencias positivas por producirse allí. “Cuando surgen conflictos es un trago desagradable, pero no me callo. La ventaja de lo militar es que cuando esto ocurre puedo meter un cuerno y denunciarlo y con bastante efectividad a esas personas se les pone en vereda, de hecho con más efectividad que en la sociedad civil”, añade la marinero.

Artizar también denuncia la total desprotección de las transexuales militares durante el proceso de cambio físico y la falta de regulación de su presencia. “Tenemos una desprotección absoluta porque legalmente no está contemplado que las personas transexuales militares podamos existir, así que nos vemos en situaciones como las de seguir en vestuarios masculinos o tener que raparnos la cabeza hasta conseguir el nuevo DNI. Eso es jodido porque a lo mejor tienes más tetas que la compañera de al lado y tienes que estar en el vestuario de tíos. El cambio que hace falta es la regulación de nuestra presencia. Es un vacío legal de los que muerden el culo”, subraya.

Ella, además, relata otras situaciones desagradables con algunas de sus propias compañeras. “Cuando compartimos el vestuario se esconden como si no tuviera nada mejor que hacer que mirarlas. Intento pasar y hago como que no me entero”. También hay quienes dicen se las dan de guay y en cuanto pueden le preguntan por sus genitales. “Al principio, cuando no tenía callo, les respondía, pero ahora les digo que ¡qué narices les importa!”, añade la militar. Según sus propias palabras: "la gente es igual de buena o mala en lo civil que en lo militar".

En cuanto a si este desgaste le compensa, Artizar tiene claro que sí. “Estoy a la espera de asignación de destino en Cartagena después de un año destinada en Madrid. El ejército no es perfecto, pero tiene cosas que me encantan, como por ejemplo servir a tu país. Es algo muy grande. Sé que eso la gente se lo toma como una gilipollez desfasada, pero para mí es muy especial. Además, no se vive mal. La sociedad militar me da una protección que no tengo fuera”. Mientras le llega su nuevo destino, ella sólo piensa en dos cosas: en casarse con su novia, a la que conoció hace cinco años, y en seguir empoderándose para que su lucha activista sirva para quienes vengan después. “Para mí que mi pareja sea una mujer es el menor de mis desvelos porque, para bien o para mal, me es más importante mi faceta de ‘trans’ que la de bisexual”, finaliza.

Lesbianas no, gracias

Si el colectivo ‘trans’ lo tiene complicado, la cosa tampoco es nada fácil cuando se es lesbiana. M.L.M., sargento primero de tierra de 38 años de edad y madre de un niño de 5 años, lo sabe bien. Tanto, que prefiere no revelar su nombre ni su imagen para no complicar aún más el infierno porque el que dice estar pasando. “Me están haciendo la vida imposible. Me han quitado toda la ilusión por un mundo en el que entré enamorada. Cada día que pasa me pesa más ponerme el uniforme”, explica.

Esta militar denuncia que su condición homosexual le lleva acarreando vejaciones desde 2006, humillaciones, un continuo freno a su carrera y, sobre todo, sufrimiento personal. “En las notas, me quitaban puntos. No querían que fuera de las primeras de la promoción, así que por más que estudiaba y me esforzaba, nunca pasaba del seis”, recuerda con expresión triste. Pero eso no es todo. Aún lleva peor comentarios como los de “una bollera de mierda nunca va a ser primera de promoción” o que “voy a arder en los infiernos porque me gustan los felpudos”. También relata cómo uno de sus jefes le llegó a preguntar “cuántos coños me había comido”. A lo que ella le respondió contundente —ya no se calla ni pasa una, nos reconoce— “que seguro que muchos más de los que él se había comido”; u otros compañeros que le decían que “cómo me gustaban los felpudos y les dije que en la puerta de mi casa me gustan los de colores”.

La sargento primero reconoce que las Fuerzas Armadas, sin importar el cuerpo al que se pertenezca, son una sociedad de machitos. “Te dicen que eres lesbiana porque no has probado una buena polla y cosas así. Es una mentalidad cerrada y cuadriculada. No te respetan. He visto palizas a gais, sé de homosexuales que, como son graciosos, los tienen como monos de feria”. También cuenta que hay otros que no salen del armario y que son capaces "de llevar una vida paralela, están casados y con hijos, mientras sus compañeros, como no les ven con parejas, les dicen que no se adaptan bien y que son unos raros”, añade la militar.

Además M.L.M. nos cuenta cómo dependiendo de la apariencia física de las lesbianas la vida es más o menos fácil. “Hay una diferencia entre las que ellos dicen son follables y no follables. Las que tienen aspecto más masculino no tienen tantos problemas como las que somos femeninas o atractivas. Les jode que seamos guapas y creen que si nos hicieran un favor hasta íbamos a cambiar de acera. Para ellos somos un desperdicio”, recalca.

Esta pequeña mujer, durante la hora y media larga de entrevista en una cafetería madrileña, no hace más que relatar situaciones inimaginables. Como cuando se quedó embarazada. “En el ejército son todos muy cristianos y capillitas. Cuando me embaracé por inseminación in vitro me mandaron hacer un tribunal médico porque decían que una lesbiana no podía quedarse embarazada. Así de cerrojos son”, recuerda entre la ironía y la desesperación.

Y ante tal situación se ha estado planteando denunciar. Incluso ha estado a punto de dar el paso con un abogado. Sin embargo ha dado marcha atrás y lo ha hecho por su hijo. “Denunciar no sirve de nada. Todos se tapan. Te van minando con la estrategia de que te canses tú antes que ellos. Mucha ley de protección y acoso, pero todo es mentira. Lo que hay dentro la gente no lo sabe. Aquí se trabaja con el miedo. Es una cuestión de poder. Mientras eres populacho de la tropa no hay problema, pero cuando asciendes te hacen la vida imposible. Llevo toda mi vida aquí, no he hecho otra cosa y mi hijo, que vive con sus abuelos, tiene que comer. Perdí la vocación, ahora es supervivencia económica. No sigo por otra cosa. Me avergüenza el mundo al que pertenezco. Al Ejército le falta respeto”, finaliza.

Harta de ser señalada
Quien sí se decidió a dar el paso y decir basta a una situación parecida es Patricia Campos, la primera y única piloto de reactor del Ejército a quien se le hizo la vida imposible. “El Ejército es machista por naturaleza, pero además también es homófobo. Si para ellos ya es difícil admitir que una mujer tenga los mismos derechos y capacidades que un hombre, cuando además se suma ser lesbiana, la situación es como tener entre las manos una bomba de relojería”, explica.

Por eso, ahora, desde la distancia y sin que sea una venganza que se sirve en plato frío, ha querido contar su experiencia en un libro ‘Tierra, mar y aire’ (Editorial Roca). “Lo he escrito desde el corazón y en homenaje a tantas y tantas personas que en todo el mundo han arriesgado incluso sus vidas o han visto cómo sus derechos humanos no son respetados por el hecho de ser homosexuales. Este mundo absurdo debería pensar más en las capacidades de las personas que en a quiénes amemos o con quiénes nos guste acostarnos. Falta educación, falta mucho respeto”, reclama con una mirada de ojos tan claros como la paz que transmite al hablar.

Ahora, si Patricia tuviera que volver a vivir todo, lo haría dándole la vuelta a la tortilla. Cambiando el silencio y a veces la sumisión por la fuerza y la voz en alto. “A veces siento que no fui lo suficientemente valiente. Que en esos años no me rebelé, que no luché lo suficiente. Hoy no me habría callado, no habría ocultado mi homosexualidad, habría defendido la de otras compañeras o compañeros, no me habría sentido presa de mi misma ni de la cárcel cuyos barrotes me ponía el Ejército. No habría llevado tanto peso encima”, asume la exmilitar. “La Armada vive en un mundo paralelo a la sociedad y no avanza con el mismo ritmo. Cuando las personas con las que trabajas no comparten tus mismos valores, es muy difícil mantener una convivencia, y por eso lo mejor es abandonar e irse”.

Con esa etapa cerrada, la expiloto ha aprendido a reinventarse, a encontrar en otras pasiones como el fútbol —es entrenadora de un equipo femenino en Estados Unidos y también, en cortos períodos, en Uganda con niños o mujeres con sida— su nuevo camino y aunque reconoce que echa mucho de menos volar, “porque allí, en lo más alto del cielo y con el reactor en mis manos, me siento en paz y en libertad”, ahora es por fin feliz. “Salir del armario es lo mejor que me ha podido pasar”, recalca. Tanto que dice que cada vez que da los buenos días a alguien responde con el mismo saludo y una coletilla que le encanta mostrar. “He perdido los escrúpulos y ahora cada vez que me dan los buenos días yo también los doy y de inmediato añado: ¡y tengo novia!”.

Una novia hawaina llamada Mía, que aprendió español con acento gaditano durante sus tres años en Rota y que, aunque no ha salido de su armario públicamente, la acompaña en la entrevista y la mira enamorada desde la distancia. "Si no escribo yo este libro con todo lo que he pasado en el Ejército, ¿quién iba a hacerlo? No podemos esperar más. La realidad es que si nadie hace nada, no avanzaremos. La visibilidad puede luchar contra la ignorancia, contra el miedo y contra la homofobia. Puede dar confianza y ayudar a muchas personas que no saben ponerle nombre a lo que sienten. Yo creo que hay que vivir la vida que queremos vivir y que nuestra orientación sexual o las legislaciones no condicionen nuestros sueños”, finaliza.

2016/06/28

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | EL ORGULLO DE LA TRANSICIÓN: EL MOVIMIENTO LGTBI PIONERO EN CANARIAS

El orgullo de la transición: los pioneros del movimiento LGTB en Canarias.

Víctor M. Ramírez | El Diario, 2016-06-28

https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/transicion-pioneros-movimiento-lgtb-canarias_1_3926845.html 

De vagos y maleantes a peligrosos sociales. Así tipificaba la Dictadura de Franco al movimiento LGTB. Su efecto inmediato fue la activación de las reivindicaciones de los homosexuales en la década de los setenta. El movimiento fue visible en lo grupal, pero invisible a nivel individual. La principal reivindicación del movimiento fue la abolición de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. El ideario de la organización era muy cercano a planteamientos de izquierda revolucionaria. Las relaciones de las disidencias sexuales con la izquierda no fueron totalmente pacíficas.

A la memoria de las víctimas de la masacre de Orlando, 12 de junio de 2016

De la peligrosidad al activismo social

En el año 1970, las Cortes franquistas aprobaron la Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social(1). La ley venía a sustituir a la Ley de vagos y maleantes y tenía como objetivo, según su exposición de motivos, “defender a las sociedad contra determinadas conductas individuales, que sin ser, en general, estrictamente delictivas, entrañan un riesgo para la comunidad”. Entre los supuestos del estado peligroso previstos en el artículo segundo se encontraban “los vagos habituales, los rufianes y proxenetas, los que realicen actos de homosexualidad o los que habitualmente ejerzan la prostitución”. La ley tenía asimismo el ambicioso propósito, según su declaración de intenciones, “de servir por los medios más eficaces a la plena reintegración de los hombres y de las mujeres que, voluntariamente o no hayan podido quedar marginados de una vida ordenada y normal”. Específicamente para los homosexuales la ley establecía el internamiento en un “establecimiento de reeducación” por tiempo no inferior a cuatro meses ni superior a tres años.

Pero más allá de esos objetivos, la ley tuvo unos efectos inesperados e indudablemente indeseados para el régimen: la activación de un movimiento de reivindicación homosexual(2) inexistente hasta esa fecha en la historia de España.

La publicación del proyecto de ley, que incluía la homosexualidad, sin más matices, entre los supuestos previstos, despertó la conciencia en un grupo de activistas catalanes que, liderados por Armand de Fluvià y Francesc Francino, decidieron tomar la iniciativa. De manera clandestina y con la colaboración de la asociación de homosexuales francesa Arcadie comenzaron una campaña para evitar que la homosexualidad fuera incluida en la nueva ley. Si bien sus objetivos no fueron plenamente cumplidos – la ley se aprobó, como hemos visto, considerando peligrosos sociales a “los que realicen actos de homosexualidad” -, sus actividades marcarían el inicio del primer proceso de organización de la disidencia sexual en España, que comenzaría con la creación de la Agrupación Homosexual para la Igualdad Social (AGHOIS).

A partir de ésta organización se inició la labor del entonces denominado movimiento de liberación de gays y lesbianas que desde Cataluña se extendió por todo el país, creándose organizaciones en Valencia, Mallorca, Madrid, Málaga, Zaragoza, Santiago de Compostela, Bilbao, etc. En 1972 se constituyó el Movimiento Español de Liberación Homosexual (MELH) con el objetivo de concienciar a los homosexuales en la reivindicación de sus derechos y conseguir por parte de la sociedad su aceptación y reconocimiento.

A finales de 1975, con la finalidad de reforzar el perfil ideológico de AGHOIS, se constituyó el Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), de notable influencia en los movimientos homosexuales de la transición en todo el Estado.

Tras la muerte de Franco, ni el Real Decreto Ley de julio de 1976(3) sobre amnistía, ni la Ley de Amnistía de 1977(4) afectaron a los presos homosexuales, al no ser considerados presos políticos. Por tanto, ni los homosexuales, ni el resto de presos internados en aplicación de la ley de peligrosidad social, fueron excarcelados y tuvieron que seguir cumpliendo condena. En este contexto, es obvio que las principales reivindicaciones de los colectivos fueran la derogación de la Ley de peligrosidad y rehabilitación social y la amnistía para los disidentes sexuales que cumplían condena.

Primeras referencias al activismo en Canarias: Homosexuales Unidos Canarios

En el mes de mayo de 1977, varios grupos homosexuales de diversas partes del país presentaron en Madrid un comunicado de prensa en el que denunciaban el hecho de que “los homosexuales siguen siendo reprimidos; nuestra actual sociedad española sigue privándoles de sus más elementales derechos como personas y como ciudadanos; siguen vigentes leyes injustas y vejatorias (…)” y, entre otras reivindicaciones exigían la “inmediata derogación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social y la disolución de los tribunales que las aplican

Este manifiesto estaba firmado por asociaciones de Madrid, País Vasco, Baleares, Valencia, Andalucía y Aragón, sin que constara la firma de ninguna organización canaria. No obstante, ese mismo año, en el número 22 de la revista Ozono (Madrid, julio de 1977), encontramos el antecedente más antiguo que hemos podido encontrar del movimiento homosexual en las Islas(5). En dicha publicación, el denominado colectivo Homosexuales Unidos Canarios (HUCA), en un documento denominado Plataforma Reivindicativa se define como una “organización independiente, natural y elemental”, que no se encuentra adscrita a ningún grupo político y cuyo objetivo principal es “la feliz realización personal de cualquier ser humano”.

En el documento reivindican como “urgente y necesario conseguir de todos los estamentos sociales la inmediata supresión de cualquier discriminación para la realización personal” y, entre otras cuestiones, demandan el respeto total y absoluto por la inviolabilidad del domicilio, el derecho de intimidad, la supresión cualquier tipo de censura en espectáculos y publicaciones y la libertad de toda persona de usar y utilizar su cuerpo, con las limitaciones mínimas, siempre que no medie abuso, engaño o violencia.

También exigían acabar con el gueto homosexual, condenaban la prostitución masculina o femenina y expresaban la necesidad de impartir una educación sexual adecuada y objetiva, así como la exigencia a todos los medios de comunicación social de un tratamiento objetivo claro y eficaz sobre cualquier tema relacionado con la homosexualidad.

Solicitaban la derogación inmediata de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, la implantación de los dieciocho años como edad mínima para la mayoría de edad y la normalización en el consentimiento de relaciones sexuales a partir de los catorce años, salvo a deficientes mentales o funcionales. Por último, manifestaban su “confianza en que todos los grupos políticos que integran el Estado incluyan en sus programas unas posiciones concretas y bien definidas acerca de la Homosexualidad”.

El artículo no daba detalles acerca de quiénes componían el colectivo, ni en qué isla o islas estaba implantado, ni posteriores acciones del mismo. Esta plataforma reivindicativa muestra un ideario muy cercano a las asociaciones de la época, en las que, como hemos visto, la derogación de la ley de peligrosidad social era un objetivo fundamental.

El ‘Diario de Avisos’, de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, 26 de agosto de 1977, hacía referencia a dicho manifiesto y publicaba la tabla de reivindicaciones en una sección denominada ‘El Frasquito de perfume’. A pesar de que en uno de los puntos se pedía a los medios de comunicación social un tratamiento “objetivo, claro y eficaz” al abordar el tema de la homosexualidad, el artículo finalizaba con algunos comentarios presuntamente jocosos en los que, aparte del juego de palabras con el nombre del colectivo, de dudoso gusto, ironizaba sobre la existencia de dicha asociación. En el texto del periódico se lee:

“’Las llamadas ”locas“ se han unido y han lanzado su declaración de principios. (…) La declaración de la HUCA – ojo, HUCA, ¿eh?, no confundir – es una auténtica perla cultivada. No sabemos si estas asociaciones también tienen que pasar por un registro, aunque creemos que no. Pero los mariquitas – bueno, los homosexuales -, se han constituido en asamblea y piden la supresión de la Ley de Peligrosidad Social que les afecta. En fin, aquí está la noticia. Y yo con estos pelos’”.

Como se puede observar, un artículo lleno de ‘fina ironía’, en el que lo que se cuestiona es la existencia de grupos activistas homosexuales y no la vigencia de una ley que prácticamente criminalizaba la homosexualidad y que, como veremos a continuación, permitía su detención y encarcelamiento.

Siguen las detenciones de homosexuales en Las Palmas


Con este título, el Diario de Las Palmas de 30 de septiembre de 1977 hacía referencia a la detención de “un buen número de homosexuales” por miembros afectos a la Brigada Criminal de Las Palmas. “La inclusión de estos últimos en el grupo de maleantes – expone el periodista -, vuelve a poner de actualidad un tema ingrato y no siempre esclarecido, el de la homosexualidad, presente aquí en Las Palmas, como en cualquier rincón del país (…)”.

A continuación, El periodista se realiza la siguiente pregunta:

¿Son los jóvenes “gay” todavía considerados como elementos indeseables y viciosos y en consecuencia se les castiga taxativamente con todo el peso de la ley, o por el contrario el problema del homosexual está ya siendo considerado como un fenómeno encuadrado en una problemática social?

El cuestionamiento del periodista es significativo, en tanto empieza a plantear la realidad homosexual como algo más que un asunto de mero orden público o de moral social. El encuadramiento dentro de la ‘problemática social’, más allá de lo cuestionable de la expresión, no deja de ser un avance en cuanto a la percepción del fenómeno de las disidencias sexuales no tanto como un elemento perturbador del orden social y moral sino como una realidad a tener en cuenta desde perspectivas más amplias. De hecho, en el artículo encontramos también una referencia al movimiento homosexual local, no sin detalles que remarcan el estereotipo:

“Pero las cosas cambian y sin llegar a extremos notorios y excesivamente públicos (…), el gay abandona la clandestinidad y ha decidido mostrar su rostro maquillado y un programa en el que (…) se advierten planteamientos sujetos a corrientes de izquierda, ácratas, ya desde el comienzo de sus reivindicaciones”.

“Consideraciones psicológicas aparte – continúa el artículo -, el movimiento ”gay“ está aquí y ahora presente se quiera o no y sus gestiones han recibido el consenso y aún el apoyo de partidos políticos en la oposición. Luchan por desterrar la imagen de ”perversión“ y en definitiva romper las barreras aislacionistas (con las) que la sociedad siempre ha levantado en su entorno”.

A pesar de todo, no puede evitar caer en el tópico homófobo de la vinculación entre homosexualidad y delincuencia y presenta una perspectiva que aúna la patologización y la clasificación moral:

“Lamentablemente, junto al hecho de la homosexualidad como fenómeno sociológico – sobre el que no es necesario pronunciarse aquí y ahora -, lo cierto es que con mucha frecuencia el homosexual vive en el mundo del hampa, al borde de la delincuencia y su ”vicio“ le lleva en muchos casos a engrosar ese mundo”.

El artículo no hace referencia específica a un colectivo determinado, pero sí a una estructura organizada, de carácter reivindicativo – programa, dice el periodista -, en el que se advierten “planteamientos de izquierda, ácrata”. Tampoco a líderes o lideresas concretos: las cosas cambian (…) sin llegar a extremos notorios y excesivamente públicos, dice el artículo -. Nos encontramos con un fenómeno que es característico de la época y que podríamos calificar como de visibilidad colectiva e invisibilidad individual.

El activismo de la transición se encuentra en una situación complicada a nivel legal y social. Si durante el franquismo el incipiente movimiento homosexual se movía en la más absoluta clandestinidad, durante la transición estos movimientos tardaron en ser reconocidos legalmente. Así, el FAGC intentó su legalización desde el año 1978, pero el Ministerio del Interior rechazó la reiteradamente la solicitud aludiendo a los artículos del código penal que regulaban el delito de escándalo público. El 15 de julio de 1980(6), tras una campaña de presión social y los correspondientes recursos, el FAGC es finalmente legalizado.

Por otra parte, la discriminación social era importante. La presión en los ámbitos familiar y laboral era difícil de superar y la visibilidad individual, el poner rostro con nombre y apellidos al movimiento, podía traer todavía consecuencias indeseadas. De ahí que el movimiento fuera visible en lo grupal, pero sus líderes invisibles a nivel individual. Fue en 1978, en un programa de la televisión pública española, cuando el pionero Armand de Fluvià y Jordi Petit(7), dirigente del FAGC e histórico líder del movimiento homosexual nacional e internacional, dieron por primera vez la cara como representantes del movimiento homosexual. Pero esa circunstancia fue excepcional, habría que esperar al año 1983 para que Petit volviera a la televisión(8), y no se produjo en Canarias ni prácticamente en el resto del país. En la investigación de hemeroteca no hemos encontrado un solo nombre de activista canario y las imágenes que aparecen en los artículos son completamente anónimas.

Pero lo cierto es que, como bien indicaba el artículo, el movimiento homosexual en Canarias comenzaba a organizarse y a visibilizarse y, al año siguiente, saltan a las páginas de la prensa local las primeras manifestaciones públicas en las Islas.

Accidentada concentración gay en Santa Cruz


Tras la muerte del dictador en el año 1975 los colectivos homosexuales, que se habían organizado en la clandestinidad ante la amenaza de las leyes represoras, iniciaron un proceso de visibilización necesario para poner de manifiesto sus exigencias de cambios legales y sociales. Así, el 26 de junio de 1977 y convocada por el FAGC – organización aún ilegal -, más de 5.000 personas se manifestaron por las ramblas de Barcelona al grito de eslóganes como “Amnistía sexual” y “No somos peligrosos”, en clara referencia a los encarcelados en aplicación de la ley de peligrosidad social.

De la convocatoria dio cuenta ‘El Eco de Canarias’ en su edición del 22 de junio de ese año al título de: “150.000 de toda España. Manifestación de homosexuales en Barcelona el domingo”. En el artículo se destaca que “se exhibirán pancartas alusivas a la discriminación social de los homosexuales y a la exigencia de que sean eliminadas todas las penas y prevenciones que les afectan de la vigente Ley de Peligrosidad Social. De momento – concluye el artículo -, la manifestación no cuenta con autorización gubernativa“. Y efectivamente, la manifestación de Barcelona tuvo un final violento, con violentas cargas policiales y detenciones de manifestantes.

La primera referencia en prensa de una acción pública del movimiento homosexual en Canarias la encontramos en el ‘Diario de Avisos’ de 27 de junio de 1978. Con el título “Accidentada concentración gay en Santa Cruz”. La concentración, desarrollada en el Parque García Sanabria, fue celebrada el 25 de junio y convocada por el denominado Partido Democrático de Homosexuales de la Región Canaria. Al acto acudieron unos doscientos homosexuales, según estimaciones del periodista, y algunos grupos políticos no especificados en el artículo que apoyaban sus reivindicaciones. Durante el acto se portó una pancarta en la que se leía “No a la Ley de Peligrosidad Social. 25 de junio, día del orgullo Gay”, lema fundamental de todas las acciones de la época.

Según el periódico, la concentración no estaba autorizada de manera oficial aunque sí de manera verbal. Durante su desarrollo, un comisario de policía les exhortó a disolverse y, ante la negativa de los concentrados, solicitó refuerzos y fue retirada la pancarta. Tras lo que el periodista califica de “lamentables incidentes”, que no describe, se inició una manifestación improvisada y pacífica por las Ramblas del General Franco hacia el centro de la ciudad. Durante el trayecto se corearon consignas del tipo “Libertad Sexual”, “No a la Ley de Peligrosidad Social” y “Suárez escucha, los gays están en lucha”. En el artículo se destaca la agresión sufrida por el presidente de la organización convocante por parte de un miembro de la Policía Armada, fuerza que se retiró tras las muestras de censura del público que contempló la agresión.

No es fortuito que la primera manifestación en Canarias se desarrollase en Tenerife, sede de la Universidad de La Laguna, entonces único centro universitario de las Islas. Al igual que en muchas otras universidades del país, aunque con menor relevancia que en otras, La Laguna había sido un espacio proclive a la actividad de los movimientos políticos clandestinos, ya desde mediados de los sesenta, por parte de estudiantes de las juventudes socialista, comunista y demócrata cristianas(9). De hecho, según el profesor Hernández Bravo de Laguna, “la Universidad de La Laguna se transformó en el principal reducto antifranquista de la isla de Tenerife”.

Por otro lado, la transición propició la emergencia de numerosas organizaciones sociales vinculadas al ámbito feminista, estudiantil, el movimiento vecinal, el ecologista y el antimilitarista. En este ambiente, prolífico desde el punto de vista político y de amplia movilización social, no era de extrañar que los estudiantes homosexuales de la universidad decidieran iniciar un proceso organizativo, emulando así a los colectivos que ya visiblemente habían puesto en marcha su activismo en el resto del estado. Sin duda, las noticias de la manifestación del año anterior en Barcelona, que tuvo repercusión en la prensa local(10), debieron ser incentivo para la convocatoria tinerfeña. Y, por otro lado, la notable presencia de estudiantes de Gran Canaria en la universidad, permitiría trasladar también a esta isla las siguientes convocatorias del incipiente movimiento homosexual canario.

La derogación de la LPS: un clamor social


La derogación de la ley de peligrosidad social no fue una reivindicación exclusiva de los movimientos homosexuales. La ley no sólo permitía reprimir las disidencias sexuales sino que su ambigua interpretación y su arbitraria aplicación era utilizada en ocasiones para la represión política. Asimismo, la ausencia de medidas rehabilitadoras, el hecho de que la mayoría de los peligrosos sociales acabaran siendo recluidos en cárceles junto con presos comunes, a pesar de que presuntamente las medidas se aplicaban a situaciones pre-delictuales, y la consecuente inseguridad jurídica y limitación de derechos que todo ello implicaba favoreció que desde diversos sectores sociales se exigiera su derogación inmediata. Todo ello en el marco de construcción de un sistema democrático que iniciaba su andadura con pasos indecisos en medio de un ambiente político y social ciertamente conflictivo.

Como muestra del contexto de beligerancia social, el 18 de julio de 1977 se produjo un motín en la cárcel de Carabanchel de Madrid. Las lamentables condiciones de los presos heredadas del régimen dictatorial influyeron en la creación de la denominada Coordinadora de Presos Españoles en Lucha (COPEL), a través de la que se reivindicaban una amnistía o indulto general, la abolición de torturas y tratamientos que violasen los derechos humanos, una alimentación decente, una sanidad efectiva y, entre otras numerosas cuestiones, la supresión de la ley de peligrosidad social.

El motín de Carabanchel se extendió a doce prisiones del país, entre ellas la de Barranco Seco, en Gran Canaria, hecho que tuvo amplia repercusión en los medios locales. ‘El Eco de Canarias’ del 21 de julio titulaba el motín con el texto ‘Motín en la cárcel de Las Palmas. Piden amnistía total, trabajo y libertad’. En el artículo se exponían las reivindicaciones que, desde las ventanas, exponían los presos, entre los que se encontraban también disidentes sexuales. Así, con el texto: “los homosexuales se quejaban de la Ley de Peligrosidad Social”, el periodista reflejaba las reivindicaciones de este colectivo, dando muestras de la presencia de presos homosexuales en el centro penitenciario en aplicación de la mencionada norma.

Pero además de los colectivos y los presos, la derogación de la norma represora era exigida por partidos políticos, sus organizaciones y por entidades ciudadanas, como la Asociación Canarias Solidaria de Tenerife (‘El Eco de Canarias’, 18/07/1977) y las Juventudes Socialistas Canarias (‘El Eco de Canarias’, 19/11/1977). También los partidos más importantes a nivel nacional, entre los que se nombra a Unión de Centro Democrático (UCD), Partido Socialista Obrero Español, Partido Comunista de España y Alianza Popular, “en mayor o menor proporción, ponen en tela de juicio la actual Ley de Peligrosidad Social”, según un artículo de ‘El Eco de Canarias’ del 20 de enero de 1978, en el que el representante de UCD expone “que ni la homosexualidad ni la prostitución deben ser objeto de reproche penal alguno”.

Desde los juristas especializados en cuestiones criminológicas también se muestra una postura favorable a la derogación de la ley, según una encuesta publicada en ‘El Eco de Canarias’ (12/08/1977). “Es una ley represiva, que juzga conductas y personalidades y no hechos concretos, lo que conlleva una tremenda inseguridad”, declara el jurista Hernández Rodero en el artículo.

E igualmente otros sectores afectados expusieron públicamente sus reivindicaciones derogatorias en la calle, como fue el caso de la manifestación de prostitutas y otros marginados que recorrió las calles de Bilbao en apoyo a la COPEL y en exigencia de que fuera abolida la citada ley (‘El Eco de Canarias’, 13/11/1977).

La presión social y la conciencia del gobierno de UCD de que al menos algunos aspectos de la ley no eran compatibles con la Constitución recientemente aprobada, permitieron que en enero de 1979 se derogaran varios de los artículos, entre ellos el referente a los actos de homosexualidad. Aun así, la homosexualidad seguiría siendo perseguida durante varios años más mediante figuras como la del escándalo público del artículo 431 de Código Penal, siempre al albur de que un juez considerara esa conducta como ofensiva “al pudor o las buenas costumbres”, según rezaba dicho artículo.

Germen del movimiento en Gran Canaria

Ya en 1976 se había intentado crear un colectivo en la isla de Gran Canaria, según declaraciones realizadas al ‘Diario de Las Palmas’ de 21 de julio de 1978 por una de las personas que protagonizaron la iniciativa. Tras una reseña a la existencia del movimiento en España, el artículo expone las declaraciones del activista sobre la iniciativa de organización. De ellas destaca algunos datos que no dejan de ser interesantes. En palabras del anónimo activista, “la gestión cayó en manos de los travestis, los que se inyectan, ya sabes”.

A pesar de la confusión de términos y el carácter transfóbico de la expresión, de sus declaraciones se deduce que fueron mujeres transexuales las promotoras fundamentales del proyecto asociativo. Sin embargo, la iniciativa no prosperó debido a que la mayoría de las promotoras obtuvieron trabajo en el mundo del espectáculo: “como justo por esa época empezó la fiebre de los espectáculos nocturnos de homosexuales, todos los integrantes de la junta gestora, que aún estaba en embrión, se contrataron y olvidaron el seguir luchando por nuestras reivindicaciones”.

Por otro lado sorprende que, según afirma el activista, en ese momento existían dos grupos en Las Palmas “uno, el que forman los Guerrilleros de la Gran Generación Gay de tendencia ultraderechista, y otro que es el FULIGEC uno de cuyos representantes mantiene un contacto directo con los movimientos de liberación de la Península”.

La referencia a un colectivo gay de tendencia ultraderechista es realmente insólita y prácticamente única en el movimiento homosexual de la época en el país. No obstante, no existen más referencias periodísticas a dicho colectivo y no parece que deba ser resaltado más que como una anécdota más bien pintoresca.

Con respecto al FULIGEC, siglas cuyo significado no se especifica en el artículo, tampoco existen referencias posteriores. No obstante, dos de sus representantes, un hombre gay y una mujer lesbiana y hermanos entre sí, realizan unas escuetas declaraciones desde el anonimato: “Sabemos lo que queremos y luchamos por rescatar a esta sociedad hipócrita los derechos que nos corresponden. Hacemos una labor de mentalización, ¿comprendes? Hay que educarse primero. Por eso vamos de sala en sala, de club en club. Hablamos, hablamos mucho. Tenemos que empezar, pero con base. Nada más”.

No parece que el FULIGEC tuviera tampoco mucho recorrido en su actividad de concienciación, pero nuevos protagonistas iban a aparecer y visibilizar al incipiente movimiento canario de la época.

Fiesta mitin en el López Socas


El 21 de junio de 1979 ‘El Eco de Canarias’ anunciaba la convocatoria de una fiesta mitin que se celebrará en el centro polideportivo López Socas, convocada por “el recién creado Colectivo Canario de Hombres y Mujeres Homosexuales”, en lo que sería el primer acto público de la organización. El evento se organiza en solidaridad “con la convocatoria de la Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español” y en él participaron conjuntos de rock, como Teclados Fritos, así como agrupaciones folklóricas. Asimismo, se expusieron libros y posters realizados por miembros de la asociación.

Las principales reivindicaciones de la convocatoria destacadas en el artículo fueron la abolición de las leyes y normas que reprimen la sexualidad; la abolición de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social y la supresión de los artículos 431 y 432 del Código Penal; la amnistía para los homosexuales y por el derecho a la legalización de los movimientos homosexuales.

Si bien a principios de ese año, como hemos visto, la ley de peligrosidad social había sido modificada para eliminar a los homosexuales de su articulado, los colectivos sociales continuaban exigiendo su derogación definitiva, dado su carácter represor de conductas pre-delictuales y la infausta memoria de su utilización como mecanismo de represión ideológica durante el franquismo. Por otro lado, a pesar de tal modificación, los artículos del código penal referentes a los abusos deshonestos y al escándalo público se siguieron utilizando para condenar las relaciones homosexuales hasta entrados los años 80. Asimismo, la reivindicación de la amnistía para los homosexuales indica claramente la existencia, aún en esa época, de disidentes sexuales encarcelados por su orientación sexual, probablemente en aplicación de los mencionados artículos del código penal.

El Colectivo Canario de Hombres y Mujeres Homosexuales, convocante de la fiesta mitin del López Socas, desarrolló una notable actividad pública a finales de los años 70 y principios de los 80, de manera coordinada, en las islas de Gran Canaria y Tenerife. En Gran Canaria se encontraban en un local de la calle Buenos Aires que, desde 1977, compartían con otros movimientos sociales, como la Coordinadora Feminista.

Documentos internos del colectivo destacan, entre otros actos relevantes organizados en Gran Canaria, la celebración del Orgullo en el López Socas en los años 1979 y 1980, la participación en la fiesta-mitin de UGT, la intervención en el Congreso Clausura del Sindicato Obrero Canario (SOC), la impartición de charlas en centros educativos (Isabel de España, Tomás Morales y Pérez Galdós), en la escuela de asistentes sociales y en la Universidad Laboral. También participaron en actos de colectivos feministas y en la manifestación del 1 de Mayo.

En la isla de Tenerife se reunían en el local de la CNT y en el Colegio Mayor de San Fernando. Según dicho documento en esta isla participaron en actos de propaganda-agitación en la Universidad de La Laguna, en la clausura del congreso del PUCC-MIRAC. Asimismo, participaron en entrevistas en los periódicos y realizaron intervenciones en programas de radio. Destacan igualmente la celebración del mitin del ‘Día del Orgullo Gay en la antigua Recova’ y la ‘Primera salida publica de travestis’ en Tenerife, en el Parque García Sanabria, aunque sin que quede claro que se refiera a la primera concentración a la que nos hemos referido previamente. La influencia del FAGC era notable en el movimiento canario. Las referencias al mismo son diversas en los documentos del colectivo, que ponen de manifiesto que mantenían relaciones con el Front D’Aliberament. Como veremos, algunos de los textos estudiados por la asociación canaria proceden de la catalana y entre los documentos que constan en su archivo se encuentran pegatinas, algunos ejemplares del boletín mensual que editaba el FAGC con el título ‘Debat gai’, una publicación de 45 páginas con el ‘manifest’ del colectivo y un folleto titulado ‘Somos gais. Cambiemos la vida’, publicado en catalán y castellano, en el que el Front expone sus objetivos y anima a la participación.

A nivel interno un texto explicativo de la organización canaria, sin datar, indica que durante los momentos iniciales del colectivo se realizaban estudios elaborados por “los miembros con mayor formación teórica, aquellos procedente de la izquierda, quienes preparaban los materiales y documentos a tal fin”. Los temas que se abordaban “estaban relacionados con la opresión de los homosexuales, con el machismo, etc. y los textos extraían de publicaciones realizadas por las organizaciones existentes en el Estado sobre todo el FAGC y de revistas como El Viejo Topo”.

El historiador Miguel Ángel Sosa, que militó en la asociación, ha explicado que “el colectivo era una especie de hueco o de parcela donde homosexuales, hombres y mujeres, nos veíamos con cierta frecuencia para normalizar la situación de muchos, que ya más o menos la teníamos clara y de algunos otros que la vivían con cierta dificultad”(11).

En este proceso de debate y reflexión interna, el colectivo se dividía en grupos de trabajo dentro de los cuales se desarrollaban las discusiones y comentarios relativos a los temas objeto de estudio. Al respecto se dispuso de un plan de estudio y formación en el que se analizaban textos como “’La tortura infligida diariamente a los homosexuales’ (FAGC), análisis utilizado para “debatir a fondo la problemática homosexual en Canarias, en especial la cadena diaria de la opresión”.

Desde la perspectiva ideológica, el colectivo se definía de ‘tendencia revolucionaria’ que, según expusieron sus integrantes a los periodistas en el artículo de junio de 1979, “es la que agrupa a los homosexuales que mantienen que no se puede aislar su liberación de la del resto de los grupos oprimidos y explotados, niños, mujeres y clase trabajadora”.

Con el probable fin de sentar sus bases ideológicas, elaboraron lo que denominaron un primer documento interno del colectivo, titulado “Por un Movimiento Homosexual en Canarias”. En este texto, igualmente sin fecha pero que probablemente haya sido realizado en 1979, se desarrolla el ideario de la organización, muy cercano a planteamientos de izquierda revolucionaria, como era habitual en las asociaciones de la época del resto del Estado(12), que buscaron sus espacios en terrenos de la izquierda o la extrema izquierda. La lucha del colectivo se vincula “con la que se libra contra las estructuras de una sociedad burguesa – y su discurso sexual reaccionario fundamentado en el machismo y el heterosexismo – y capitalista, del que se critica la explotación capitalista de la sexualidad (…) y la miseria sexual que origina-”.

Planteamientos de izquierda revolucionaria

En el manifiesto se analiza la realidad de la específica “opresión de los homosexuales canarios” y sus diferencias en relación con la represión vivida en otras nacionalidades del Estado Español. Asimismo, se aborda la vivencia de la homosexualidad y el nivel de conciencia según el origen social de la persona, distinguiendo entre aquellos homosexuales cuyo origen está en el lumpen-proletariado, la burguesía media o pequeña burguesía y la cúspide de la jerarquía de las clases o clases explotadoras.

Algunos de los contenidos de este documento, como su carácter claramente crítico con el sistema capitalista, su visión del turismo y los locales específicos para homosexuales y los distintos ámbitos sociales de represión, se reflejan en la entrevista publicada en el Diario de Las Palmas el 12 de abril de 1980 con el título “El poder gay se organiza en Las Palmas”. En este artículo, previo a una charla que el colectivo impartiría en el Partido Comunista de Canarias, la agrupación de Las Palmas del colectivo explica al periodista que “la explotación de la figura del homosexual por parte de esta sociedad capitalista es continua, no tienes más que ver las revistas y clubs, que proliferan sobre todo en zonas turísticas. No significa esto la liberación del homosexual, más bien se pone como un señuelo de cara al turista”.

Asimismo denunciaban las situaciones de represión en diferentes ámbitos como el familiar y el laboral y destacaban el papel del homosexual como en la sociedad como la de un revolucionario: “al tomar conciencia de sus reivindicaciones, se enfrenta a esa explotación, a esa moral hipócrita y burguesa y se convierte en un elemento que puede echar por tierra los cimientos de esas estructuras. Esa es una de las causas por las que el homosexual es perseguido con saña en países donde la democracia pura y auténtica no ha aparecido aún.”

Como hemos mencionado, la ideología radical de izquierdas del colectivo era característica de los movimientos de la época al igual que la doble militancia, que también se dio en el colectivo canario. Miguel Ángel Sosa ha declarado que muchos de sus militantes venían de la pertenencia a partidos de izquierda, en incluso mantenían el algunos casos doble militancia. Pero esta afinidad ideológica no excluía ciertas fricciones.

Los conflictos con las izquierdas


Si ciertamente, tal y como afirma Berdoza Camacho (2012), la búsqueda del espacio propio de los homosexuales en el posfranquismo, tras la dura persecución durante la dictadura, “no podía encontrarse en el terreno de la derecha, sino en el plano diametralmente opuesto: el de la izquierda y la extrema izquierda”, no es menos cierto que las relaciones de las disidencias sexuales con esta izquierda no fueron totalmente pacíficas.

Ejemplo de esta situación, en ocasiones realmente tensa, lo encontramos en un artículo publicado por Juan Goytisolo en la revista Triunfo de septiembre de 1979(13). En este texto, titulado “Demos la vuelta de una vez, como un calcetín, a su miserable discurso”, el escritor exponía con ironía no exenta de cierto tono airado, la imaginaria situación en la que los heterosexuales, “marginados y arrinconados por espacio de siglos (…) reclaman hoy, al abrigo de las normas de tolerancia (...) el derecho a vivir su específica forma de sexualidad a la luz del día”. En el artículo denunciaba las hipócritas actitudes en diferentes momentos históricos y culturales hacia la homosexualidad, pero utilizando circunstancias similares aplicables a la heterosexualidad, sin dejar atrás la situación en los países socialistas.

En este sentido el autor ironiza con el hecho de que “frente a quienes creen ver en ella – la heterosexualidad -, un simple producto de explotación precapitalista o burguesas y, en cuanto tal, condenado a desaparecer en las futuras sociedades igualitarias, la experiencia acredita que (...) sigue manifestándose y dando que hacer en el ámbito de los países bajo un régimen de dictadura del proletariado.” Asimismo expresa que “los países socialistas han intentado erradicarla sin éxito mediante el envío de los interesados a granjas colectivas, campos de reeducación y asilos psiquiátricos”.

El artículo se complementa con un faldón en el que, ya sin ironía, algunos destacados dirigentes de izquierda responden a dos cuestiones que se les plantea: ¿qué opinión te merece la homosexualidad? y ¿estás de acuerdo con la creación de frentes que luchan en defensa de los derechos de los homosexuales? Las respuestas no dejan lugar a dudas sobre las contradicciones de unos políticos que empezaban a moverse sobre terrenos que poco habían explorado. Como muestra la de dos destacados dirigentes, Manuel Guedan de la Organización Revolucionaria de Trabajadores y el muy conocido Enrique Tierno Galván, entonces líder del Partido Socialista Popular.

El primero respondía de la siguiente manera a las cuestiones planteadas:

“Es una alteración de la sexualidad. No es una forma normal de entender las relaciones sexuales, no es un modo natural y puede verse en un tipo de deformación educativa, psicológica o física (…). No creo que haya que reprimir la homosexualidad de una forma policiaca o física. Hay que buscar la fórmula de solucionar estos problemas que son una enfermedad con origen en causas distintas y que pueden requerir tratamientos de diversos tipos.”

Por su parte, Tierno Galván contestaba con las siguientes palabras:

“Es un problema respecto del cual hay que tener mucha comprensión. Se trata de personas que han desviado los instintos bien por razón biológica, por razón social o, en muchos casos, porque no han tenido un tratamiento psiquiátrico a tiempo. (...) La homosexualidad debe ser corregida porque realmente no responde a los principios de una sociedad estable tal y como se entiende. Por lo menos, desde el punto de vista socialista revolucionario se comprende que la pareja hombre-mujer es la determinada para lleva a cabo el protagonismo histórico y que este tipo de emparejamiento nace de razones que están construidas sobre los instintos más que sobre la racionalidad.”

Estas visiones manifestaban una visión patologizante y asocial de las disidencias sexuales, no muy distantes de las de la propia dictadura franquista. No es de extrañar, por tanto, que los propios colectivos homosexuales fueran críticos con la homófoba intolerancia que destilaban en ocasiones los partidos con los que se identificaban. Así, en el documento “Por un movimiento homosexual canario”, el Colectivo Canario de Hombres y Mujeres Homosexuales, al analizar la realidad de la opresión de los homosexuales canarios durante la dictadura, incluía como elemento fundamental “la nula respuesta de los partidos políticos y de las organizaciones obreras y populares a la opresión específica de los/las homosexuales tanto a nivel de sus programas ideológicos y políticos como a nivel de su práctica interna y externa”. Asimismo, pone en evidencia el hecho de que “la falocracia y el puritanismo de todos los partidos políticos y de la mayoría de las organizaciones obreras y populares relega al olvido la opresión homosexual y la lucha contra el poder que la burguesía hegemónicamente ejerce sobre los cuerpos y el placer”.

No obstante, no deja de ser cierto el apoyo que las actividades organizadas por el colectivo tenía entre los partidos de izquierda, que se muestra no sólo con la charla en la sede del Partido Comunista de Canarias a la que antes nos referimos, sino en el amplio apoyo en convocatorias como el mitin del López Socas de junio de 1979 o la jornada en el Palais Royal de Tenerife de 1980, que fueron apoyadas por organizaciones como CNT, SOC, UGT, Unidad Socialista, Unión Juventudes Maoistas, ORT, STEP, CC.OO., PCE, PCC, PSOE-PSC, PUCC-MIRAC y LCR, entre otras.

El declive de los 80

Tras el auge activista de la década anterior, los años ochenta fueron testigos del declive del movimiento gay-lésbico en todo el Estado. Muchos de los colectivos creados en la vorágine activista de la transición desaparecieron. La consecución del principal objetivo de esos primeros años, como fue la eliminación de la referencia a los homosexuales de la ley de peligrosidad social, junto a la necesidad de disfrutar una libertad desconocida por muchas generaciones de personas LGTB, facilitaron la desmovilización y el decaimiento del activismo.

En Canarias, el año 1980 significó un punto álgido pero también prácticamente final del movimiento de la transición. El mes de junio de ese año, el movimiento canario organizó dos actos públicos en celebración del día del orgullo gay. El de Gran Canaria fue convocado por el Colectivo de Homosexuales Canarios y el Colectivo Canario de Liberación de la Mujer Lesbiana, según noticia de El Eco de Canarias del 24 de junio, y se celebró el 27 de junio, en el polideportivo López Socas, según el diario La Provincia del 28 de ese mes.

En Tenerife el acto tuvo lugar en el Palais Royal, convocado por el Colectivo Canario de Hombres y Mujeres Homosexuales. Según el Diario de Avisos del 25 de junio, que anunciaba la convocatoria, la fiesta-mitin tenía “como principal objetivo la legalización de los movimientos homosexuales en España, así como la desaparición de todas las leyes represivas en materia sexual”.

El mismo diario, en su edición del 29 de junio, publicó que al acto tinerfeño acudieron unas 300 personas y la convocatoria fue apoyada por varios partidos de izquierda y organizaciones sindicales. Entre los partidos, el PUCC-MIRAC, realizó un comunicado, que destaca el citado artículo, en el que “manifiesta su apoyo decidido y consciente al joven movimiento homosexual canario. Sólo con la lucha decidida y revolucionaria de las mujeres y hombres de nuestro pueblo irán minando las bases sobre las que se asienta la secular opresión de las y los homosexuales, en el camino de una sociedad sin clases donde se dé el marco que posibilite la total liberación sexual de los individuos (...).”

Tras estas convocatorias, el colectivo canario prácticamente desaparece de los medios de comunicación. Tampoco hay referencias posteriores a ese año en la documentación de la organización y, según Miguel Ángel Sosa, el colectivo fue desapareciendo sin causas aparentes. Siguiendo la misma senda del activismo del resto del Estado, el movimiento perdió fuerzas tras la consecución de los primeros objetivos legales y cierta paz social entre el poder político y la comunidad, que vivía sus primeros años de libertad en los locales de ambiente que proliferaron en la época. Habría que esperar al año 1994 para que con la aparición del Colectivo Gamá de Gran Canaria y, en los años siguientes, Algarabía de Tenerife y Altihay de Fuerteventura, el movimiento LGTB canario se reactivara e iniciara una nueva, más larga y fructífera etapa.

CONCLUSIONES

Si bien el movimiento de liberación homosexual en el Estado español surge a principios de los años setenta, en la clandestinidad de un régimen dictatorial profundamente homófobo, hasta la fecha no hay constancia de que en Canarias existiera activismo alguno. Sin embargo, tras la muerte del dictador, no pasó mucho tiempo hasta que las primeras organizaciones comenzaran a estructurarse. Y si en 1977 se convocó en Barcelona la primera manifestación en todo el Estado, ya al año siguiente el colectivo canario se visibiliza por primera vez en la concentración del Parque García Sanabria, en Santa Cruz de Tenerife.

Si algo caracteriza al activismo de la época es la cantidad de organizaciones que se crearon y también a su enorme volatilidad. De la investigación hemerográfica y bibliográfica hemos encontrado las siguientes organizaciones: Homosexuales Unidos Canarios [HUCA] (1977), Partido Democrático de Homosexuales de la Región Canaria (1978, Tenerife), Guerrilleros de la Gran Generación Gay (1978, Gran Canaria), FULIGEC (1978, Gran Canaria), Colectivo Canario de Hombres y Mujeres Homosexuales [CCHMH] (1979, Gran Canaria. 1980, Tenerife) y Colectivo de Homosexuales Canario [también aparece en algún cartel como Colectivo Canario de Homosexuales - CCH] y Colectivo Canario de Liberación de la Mujer Lesbiana [CCLML] (1980, Gran Canaria)(14).

De estas organizaciones sólo el Colectivo Canario de Hombres y Mujeres Homosexuales, que según las fuentes en ocasiones aparece escindido en el de homosexuales y de liberación de la mujer lesbiana, tuvo una trayectoria relevante y una actividad pública notoria.

El movimiento se caracteriza, además, por la ausencia de líderes visibles, de tal manera que se da la circunstancia de encontrarnos ante un grupo visible y organizado, sin que existan individuos que, con su rostro e identidad, pongan cara al movimiento. Este hecho es también característico del movimiento a nivel estatal.

La influencia del Front d’Aliberament Gay de Catalunya es notoria, al ser éste un colectivo pionero referente de los existentes en esas fechas. Entre la documentación del Colectivo Canario de Homosexuales consta abundante documentación del Front y referencias a los contactos entre ambos colectivos.

Desde la perspectiva ideológica, el Colectivo Canario de Hombres y Mujeres Homosexuales se inscribe claramente en un posicionamiento feminista y de izquierda radical, crítico con el sistema burgués imperante y con las instituciones tradicionales que configuran la estructura social: patriarcado, matrimonio, familia tradicional, represión sexual, sistema educativo, diferencias de clases, relaciones económicas de explotación… Asimismo se oponen a algunas de las manifestaciones de la comunidad homosexual, como los lugares de ambiente homosexual, a los que considera “guetos homosexuales comercializados”, o a la forma en la que el turismo gay incapacita a los homosexuales canarios elaborar “por sí mismos (...) la alternativa ideológica y organizativa para su total liberación”.

El movimiento LGTB canario de la transición siguió, por tanto, una senda paralela al resto de los colectivos españoles en los momentos de auge, en sus reivindicaciones y acciones y, por último, en el declive hasta su desaparición en los primeros años de la década de los ochenta.

  • NOTAS:
  1. Ley 16/1970, de 4 de agosto, sobre peligrosidad y rehabilitación social.
  2. Si bien actualmente hablamos de movimiento o activismo lgtb (lesbianas, gays, personas trans y bisexuales), utilizaremos una terminología más acorde con el momento histórico del que hablamos para evitar anacronismos, con las precisiones necesarias en cada momento.
  3. Real Decreto-ley 10/1976, de 30 de julio, sobre amnistía. BOE núm. 186, de 4 de agosto de 1976.
  4. Ley 46/1977, de 15 de octubre, de Amnistía. BOE núm. 248 de 17 de octubre de 1977.
  5. Citado en Soriano Gil, Manuel Ángel (2005).
  6. Como comparación hay que tener en cuenta que el Partido Comunista Español fue legalizado en la Semana Santa del año 1977.
  7. Jordi Petit es el pseudónimo de Jordi Lozano González (Barcelona, 1954).
  8. Testimonio de Jordi Petit al autor.
  9. Hernández Bravo de Laguna, Juan (1992).
  10. La noticia de la primera manifestación homosexual de Barcelona del año 1977 apareció en diversos medios: Diario de Las Palmas(27/06/1977), La Provincia (28/06/1977) y El Eco de Canarias (02/07/1977). También hubo referencias a la manifestación de Nueva York de ese año en el El Eco de Canarias (29/06/1977) y, el año anterior, el mismo diario hizo referencia a la manifestación de Londres (08/08/1976).
  11. Declaraciones realizadas en el documental Miradas de Orgullo, Ramírez, Víctor M. (2001).
  12. Berzosa Camacho, (2012).
  13. Triunfo. Año XXXII, n. 754 (9 jul. 1977), p. 40-41.
  14. Las fechas hacen referencia al año en que aparecieron las referencias de las organizaciones en prensa. 
  • Agradecimientos:
  • A Francisco Ojeda, por la aportación de materiales del Colectivo Canario de Hombres y Mujeres Homosexuales.
  • A Jordi Petit, por su testimonio.
  • A Chary Armas, por sus aportaciones y sugerencias.
  • A Adrián Manzanares, por su colaboración en la búsqueda hemerográfica.
  • BIBLIOGRAFÍA:
  • Berzosa Camacho, Alberto (2012), La sexualidad como arma política. Cine homosexual subversivo en España en los años setenta y ochenta. Universidad Autónoma de Madrid.
  • Bethencourt, Enrique (2016), Daguerrotipo de la izquierda de la izquierda: una mirada canaria al final del franquismo y la transición. Publicado en canariasahora.com (12/03/2016). Disponible en: http://www.eldiario.es/canariasahora/premium_en_abierto/PUCC-MIRAC-UNI-mirada-canaria-franquismo-transicion_0_493801056.html
  • Hernández Bravo de Laguna, Juan (1992), Franquismo y transición política, Centro de la Cultura Popular Canaria – Historia Popular de Canarias, Santa Cruz de Tenerife.
  • Herrero Brasas, Juan A. (2001), La sociedad gay. Una invisible minoría, Ed. Foca, Madrid.
  • Mira, Alberto (1999), Para entendernos. Diccionario de cultura homosexual, gay y lésbica, Ediciones de la Tempestad, Barcelona.
  • Monferrer Tomás, Jordi M. (2003), La construcción de la protesta en el movimiento gay español: la Ley de Peligrosidad Social (1970) como factor precipitante de la acción colectiva, Reis, Revista española de investigaciones sociológicas (102). Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=99717911007
  • Petit, Jordi (2003), 25 años más. Una perspectiva sobre el pasado, el presente y el futuro del movimiento de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, Ed. Icaria, Barcelona.
  • Petit, Jordi (2004), Vidas del arco iris, Random House Mondadori, Barcelona.
  • Petit, Jordi y Pineda, Empar (2004), El movimiento de liberación de gays y lesbianas durante la transición (1975-1981). Publicado en Ugarte Pérez, Javier (ed.) (2004),
  • Soriano Gil, Manuel Ángel (2005), La marginación social en la España de la transición, Egales editorial, Madrid.
  • Ugarte Pérez, Javier (ed.) (2004), Una discriminación Universal. La homosexualidad durante el franquismo y la transición, Ed. Espasa, Madrid.
  • Ugarte Pérez, Javier (2011), Las circunstancias obligaban. Homoerotismo, identidad y resistencia, Ed. Egales, Barcelona-Madrid.
  • Fuente hemerográfica:
  • Jable, archivo de prensa digital de Canarias de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
  • Fuente audiovisual:
  • Ramírez Pérez, Víctor M. y de la Guardia, Guillermo (2001), ‘Miradas de orgullo’, documental, producido por Gamá, Colectivo LGTB de Canarias.
  • Otras fuentes:
  • Archivo de Gamá, colectivo lgtb de Canarias: material de archivo del Colectivo Canario de Hombres y Mujeres Homosexuales.
  • Archivo histórico provincial de Las Palmas Joaquín Blanco: imágenes del acto en el López Socas procedentes del archivo de ‘El Eco de Canarias’ (1936-1984).

2016/05/23

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | IAN GIBSON: CIEN AÑOS DE CELA

Cien años de Cela.
Cuando se cumple un siglo de su nacimiento, el interés por las obras del escritor gallego es mínimo.
Ian Gibson · Escritor | El Periódico, 2016-05-23
https://www.elperiodico.com/es/opinion/20160523/cien-anos-de-cela-5152503 

Su lema fue 'Quien resiste gana'. Su empeño máximo, conseguir el Nobel. Lo esencial era triunfar. Ser el número uno. Con una voluntad de hierro, una autoconfianza a prueba de bala («la timidez se ata»), una capacidad de trabajo envidiable y unas aptitudes literarias innegables, nunca descansaría hasta lograr, en 1989, su ansiada meta. Unos años después, al enterarse los suecos de que la relación del galardonado con el franquismo no había sido tan inmaculada como ellos creían -y que incluía el ofrecimiento, en 1938, de denunciar a «rojos» de su conocimiento-, se produjo un revuelo en Estocolmo, tan eficazmente cortejado a lo largo de los años. Pero era demasiado tarde: una vez concedido el palmarés no había la menor posibilidad, naturalmente, de retirarlo.

Cuando en junio de 1998 se iniciaron los múltiples actos del centenario del nacimiento de Federico García Lorca, Camilo José Cela hizo unas declaraciones al respecto que fueron reídas por algunos y lamentadas, cuando no despreciadas, por muchísimos más. Lo que dijo, ante el micrófono de un periodista, fue: «Ojalá dentro de cien años los homenajes a Lorca sean más sólidos, menos anecdóticos y sin el apoyo de los colectivos gais. No estoy a favor ni en contra de los homosexuales, simplemente me limito a no tomar por el culo». ¿Se había expresado realmente así? Al día siguiente se ratificó: «No hay duda de que lo dije».

La reacción de los colectivos aludidos no se dejó esperar. Tampoco la de algunas personalidades políticas de izquierdas. A Joaquín Almunia el comentario tan chulesco le había producido «asco» y «profunda repugnancia». Matilde Fernández, exministra de Asuntos Sociales, le rogó que «antes de criticar a los homosexuales se lea la Constitución Española». La indignación más elocuente, empero, fue la de Terenci Moix. Cela, «académico, Nobel y marqués», había logrado desacreditar de un solo golpe sus tres títulos. A Moix no le había sorprendido para nada, por otro lado, el exabrupto del autor, experto, como tantos compatriotas suyos, en el soez manejo del término 'maricón'. Dicha utilización, escribió en un artículo titulado 'El Nobel en la letrina', autorizaba «a comprender por dónde van los tiros. Se parecen mucho a los que acabaron con la vida de Federico García Lorca».

¿Y qué dijo al respecto el Partido Popular, entonces el de los amores del escritor? Don Camilo, según Beatriz Rodríguez-Salmones, portavoz de Cultura del PP en el Congreso, tenía «una manera de hablar que todos conocemos. Son sus opiniones y no tengo nada que decir». No cabía mayor abyección.

En los últimos años de su vida los ataques dirigidos por Cela hacia la nueva promoción de escritores españoles, no dispuestos a amilanarse ante sus modales belicosos, fueron en aumento. Como acaba de apuntar Elvira Lindo, sus palmeros «le jaleaban los insultos que profería contra Julio Llamazares, Javier Marías o Muñoz Molina, por poner los tres ejemplos más conocidos, a los que despreciaba por escrito o a los que, maniobrando, trataba de borrar del mapa». Llamazares lo ha recordado hace poco con la magnanimidad y el buen humor que le caracterizan.

Un ser intolerable
Cela nació el 11 de mayo de 1916, con lo cual deberíamos estar viendo ya, en todo el país, proyectos de actos y homenajes conmemorando, en su centenario, la vida y obra del autor. No hay visos ni indicación de que esté siendo así, sin embargo, pese a los esfuerzos de su desfallecida fundación y no sé si de la Real Academia Española, dirigida por un celiano «incondicional», Darío Villanueva. ¿Va saliendo un chorro de libros nuevos sobre el Nobel para festejar la efeméride? Mis amigos libreros me aseguran que no y que el interés por sus obras es mínimo, con la excepción de 'La familia de Pascual Duarte' y 'La colmena'. Camilo Cela Conde, eso sí, acaba de sacar una edición revisada y ampliada de 'Cela, mi padre', editado por vez primera en 1989 y ahora titulado 'Cela, piel adentro'. No pudo ser fácil tener tal progenitor, y al hijo le honra su intento por defender, hasta donde quepa, a un ser a menudo intolerable.

Y máxima ironía: el 2016 es también el 80 aniversario del asesinato del 'maricón' granadino, a estas alturas el poeta español más famoso y admirado de todos los tiempos y cuya irradiación mundial no deja de crecer mes tras mes, año tras año, sin la necesidad de apelar al apoyo de los gais y otros descarriados insultados por el de Iria Flavia.

Menos mal que podemos tener la confianza de que Cela está con Dios. Así nos lo aseguró su vecino de entonces, Federico Trillo. A quien, por cierto, me imagino en estos momentos, allá en la embajada española de Londres, preparando las maletas para volver dentro de poco a casa. 
 

Y TAMBIÉN...
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Veinte años después de su muerte, Cela yace aún en el purgatorio literario.

La vigencia del escritor, reeditado ahora en varias colecciones, viene lastrada por el personaje histriónico, machista y desagradable en que se convirtió en los últimos años, y que continúa como el mayor enemigo de su obra.
Antonio Jiménez Barca | El País, 2022-10-23
https://elpais.com/cultura/2022-10-23/veinte-anos-despues-de-su-muerte-cela-yace-aun-en-el-purgatorio-literario.html

2016/04/10

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | DANIEL PINEDA NOVO: "RAFAEL DE LEÓN LO PASÓ MUY MAL CON LA PIQUER, PORQUE ERA UNA MUJER MUY TEMPERAMENTAL"

Diario de Sevilla / Daniel Pineda Novo //
Daniel Pineda Novo. Escritor y folclorista: "Rafael de León lo pasó muy mal con la Piquer, porque era una mujer muy temperamental".

Discípulo dilecto de Santiago Montoto, ha realizado algunas aportaciones importantes a la historia de la música popular andaluza, especialmente en el ámbito de la copla y las folclóricas.
Luis Sánchez-Moliní | Diario de Sevilla, 2016-04-10
https://www.diariodesevilla.es/sevilla/Rafael-Leon-Piquer-mujer-temperamental_0_1015998577.html 

Daniel Pineda Novo (Coria del Río, 1942) nos espera en el Círculo Mercantil de la calle Sierpes. Allí empieza a dar rienda suelta a su verbo torrencial, explicando las pinturas de Martínez de León que adornan el salón de lectura, saludando a diestro y siniestro. Es difícil contenerlo. Hacemos una pregunta y él nos propina una respuesta-racimo, un gran fractal que se abre en decenas de nombres, anécdotas, coplas. Discípulo incondicional de Santiago Montoto, del que habla con veneración, ha realizado aportaciones importantes a la historia de la música popular andaluza, especialmente a la vinculada a la copla y a las folclóricas, a las que rescató del pozo en el que habían sido enterradas durante los años de la Transición. Doctor en Filosofía y Letras, durante sus años de estudiante fue íntimo de la ex mujer de Felipe González, Carmen Romero. "Yo ayudé a Carmen, cuyo padre era militar, para que no tuviese problemas con los grises durante las primeras huelgas universitarias". Sus intereses vitales se reflejan en una amplísima bibliografía en la que se incluye poesía, ensayo literario, arte, historia y biografía y estudios sobre personajes como Rafael de León, Demófilo, El Gallo, Manuel Pavón, La Macarrona y un larguísimo etcétera.

-Demófilo, Alejandro Guichot, Luis Montoto... En Sevilla hubo una gran generación de folcloristas que luego dio origen a la escuela de antropólogos andaluces.

-También me gustaría destacar a Juan Antonio Torres Salvador, ‘Micrófilo’, porque entonces los antropólogos se ponían pseudónimos. En los tiempos contemporáneos hemos tenido a don José Alcina Franch y a su discípulo Isidoro Moreno. Yo he tenido mucha amistad con Salvador Rodríguez Becerra, que fue otro gran antropólogo y con el que colaboré muchísimo en la Fundación Machado, en cuya revista publiqué las cartas de Demófilo con Luis Montoto.

-Precisamente, usted fue discípulo intelectual y vital de su hijo, Santiago Montoto. ¿Cómo lo conoció?
-Yo leía siempre sus artículos en el ‘Abc’ y, cuando publiqué mi primer librillo, ‘La poesía popular andaluza en el siglo XX’, me fui a La Punta del Diamante, lugar al que don Santiago acudía todos los días, me presenté y me invitó a café. Como me dijo Antonio Burgos: "Todos los escritores pasábamos por allí, pero tú te quedaste con él". Íbamos diariamente a ver a la Virgen de los Reyes y, a veces, Joaquín Romero Murube, que se venía a tomar café con nosotros. También Enrique Vila, padre de Enriqueta Vila, que sabía mucho de toros y firmaba con el pseudónimo ‘Guzmán de Alfarache’. La amistad creció y él me decía: "Si la gente te pregunta, tú di que eres mi sobrino". Éramos tan cercanos que, cuando escribí la historia del Condado de Cantillana, le pedí un prólogo y don Santiago se negó en un principio porque creía que la gente iba a pensar que el libro me lo había escrito él.

-¿Cómo era?
-Muy sencillo y hondamente sevillano. Tenía un poco de recelo con la Sevilla de su época, porque creía que no se había portado bien con él. Solía repetir una copla: "Sevilla de mis amores/ la tierra donde nací/ para todos fuiste madre/ y madrastra para mí".

-Mucha gente ha perdido la memoria de La Punta del Diamante, un bar mítico de la Sevilla antigua. ¿Cómo eran sus tertulias allí?
-La tertulia que teníamos en La Punta del Diamante era curiosa, porque los dos únicos literatos que asistíamos éramos don Santiago y yo. También iba un sombrerero de la calle Francos, un director general de la Telefónica jubilado y un coronel retirado. De vez en cuando, se pasaban Romero Murube, Vila e, incluso, Dámaso Alonso. Guardo una carta de don Santiago en la que dice: "Hijo, no sé en qué día vivo, pero no faltes hoy, porque viene el gran poeta Jorge Guillén".

-Demos un salto en el tiempo. En 1983 usted publicó el libro ‘Las folclóricas’, que contribuyó notablemente a la valoración de estas artistas y de la copla, muy denostadas por la progresía del momento.
-Yo le llamo canción andaluza, como ya la definía Cansino Assens. Me llamaron dos periodistas vinculados a Canal Sur para que hiciese un libro de tono crítico que vinculase a las folclóricas con el franquismo... Lo de identificar a las folclóricas con una determinada ideología era una simplicidad, porque cada una tenía la suya. Marifé de Triana me dijo una vez: "Si Felipe González me invita a la bodeguilla como hace con Ana Belén, yo estoy también dispuesta a ir, pero no me llama". Lo cierto es que aproveché la ocasión para reivindicar el género. El libro se presentó en Los Lebreros, que era de Rumasa y lo habían expropiado dos días antes, y fue un auténtico bombazo. Lleva ya cuatro ediciones y se sigue vendiendo.

-¿Y cuál es a su entender la gran dama de la copla?
-Marifé de Triana, una mujer honesta, hecha a sí misma y que dignificó el género. Era muy culta, porque su marido era el rapsoda José María Calvo. Ya viuda me llamaba y me comentaba que estaba leyendo a Tagore y a Juan Ramón Jiménez... ¿Qué folclórica hace eso? Como gran señora destacaría a Juanita Reina.

-Actualmente no hay ninguna gran figura, nadie que apasione al gran público. ¿Está condenada a muerte la canción andaluza?
-No, como decía Rafael de León, está en una somnolencia. Cuando llegaron los Beatles, don Rafael también decía: "Ha llegado una dictadura anglosajona". En esa época a la juventud dejó de gustarle el género, pero después renació con Rocío Jurado y la Pantoja. Son las dos últimas grandes figuras de la tonadilla. Pero para que salga otra Lola Flores pasarán muchos años. Pasa lo mismo con los hombres, tardará bastante para que volvamos a ver a un Farinas, a un Príncipe Gitano, a un Valderrama, a un Miguel de Molina... Era gente extraordinaria que llevó la canción por todo el mundo... Doña Concha Piquer tuvo un éxito tremendo en Estados Unidos...

-Muchos que se mofan del género soñarían con llenar teatros en Nueva York como hacían estos artistas...
-Sí, son incapaces de llenar en Nueva York como hizo Rocío Jurado.


-Ya ha salido el nombre del poeta y letrista Rafael de León, sobre el que usted ha investigado y escrito. Por motivos personales yo recuerdo de mi infancia a Anita, su hermana, una señora muy divertida.

-Anita era como Rafael en mujer. Yo comía algunas veces con ella y me dio fotos y muchas cosas para el libro. Rafael la llamaba ‘Anita Julio Verne’, porque era una señora muy curiosa. Tenía una criada que se llamaba Celeste, que era de Higuera de la Sierra.

-¿Conoció usted personalmente a Rafael de León?
-Sí, en 1982. Yo había ido a Madrid a hacer un programa en TVE sobre la saeta con Javierre y Antoñita Moreno. Me había propuesto entrevistarlo, porque estaba escribiendo el libro sobre las folclóricas. Aquella noche íbamos a ir al teatro a ver a Lina Morgan en ‘Vaya par de gemelas’ y, previamente, a las seis, me había citado Rafael de León en su piso de la calle Maiquez. Desde el primer momento todo fue estupendamente. A las siete y media llamó Antoñita Moreno para decir que nos teníamos que ir al teatro, pero él dijo que yo me quedaba a cenar y que luego me llevaría su chófer al hotel. Me regaló una foto suya con Pastora Imperio y un libreto hecho por él, Quintero y Quiroga. Me dijo que lo había pasado muy mal trabajando con Concha Piquer, porque era una mujer con mucho temperamento. La figura de Rafael siempre me ha interesado mucho. Creo que, junto a Quintero y Quiroga, son figuras esenciales en el género.

-La valoración de León como poeta ha sido dispar, pero ahora está más reconocido que hace unos años.
-Tres días después de morir, ese periodista tan agrio, Haro Tecglen, publicó un artículo en ‘El País’ diciendo que, además de homosexual, era un "vil imitador de Lorca". Don Antonio de León, el hermano, escribió una carta de respuesta que nunca fue publicada [no parece que sea cierto, consta en el archivo de El País, la carta titulada “Sobre Rafael de León”, con fecha 22 de diciembre de 1982]. Sin embargo, Alfonso Paso escribió una columna destacando que Rafael de León había sido un gran impulsor de la cultura popular española, un creador de estrellas como Cocha Piquer... Rafael de León fue un gran poeta que, como decía Antonio Murciano, está incluido en la generación del 27, en la línea neopopularista de Lorca, Alberti, Villalón... Estoy muy satisfecho de mi libro ‘Rafael de León, un hombre de copla’ (Almuzara). En la guerra estuvo detenido en Barcelona por monárquico y derechista debido a la denuncia de un mal actor de la compañía de doña Fernanda Ladrón de Guevara, madre de Amparito Rivelles. Salvador Valverde, con quien compuso ‘María de la O’, le llevaba a la Modelo de Barcelona leche condensada y papel para escribir.

-¿Cómo era el reparto de funciones del mítico trío Quintero, León y Quiroga?

-Quintero era el encargado de darle cuerpo dramático a la obra, León aportaba la parte lírica y poética y Quiroga la parte musical. La primera vez que trabajaron juntos fue con el espectáculo ‘Ropa tendida’, en 1942. Lo hicieron para Concha Piquer y lo pagó el torero Antonio Márquez, que entonces era amante de la artista, porque no se podía casar con ella debido a su matrimonio con una cubana. Por eso, Rafael de León le escribió a Concha Piquer ‘El romance de la otra’: "Yo soy la otra, la otra,/ y a nada tengo derecho,/ porque no llevo un anillo,/ con una fecha por dentro".

-Usted es un autor prolífico. Como prueba, ahí está su amplia obra en la que toca poesía, ensayo, biografía... Ahora, me comentan que está trabajando en un libro sobre Manuel Machado.
-Sí, quiero reivindicar a Manuel Machado y ponerlo en su sitio. Su sobrina Leonor Machado, de 92 años, me dijo: "Daniel, quítale a tío Manolo la losa que tiene encima". A Machado le cogió el 18 de julio en Burgos, iba a coger el ferrocarril para Madrid, pero, como era muy presumido, se demoró peinándose y arreglándose y perdió el último tren que iba para la República. Le tocó quedarse en el Movimiento Nacional de Franco. Quiero reivindicar que era un liberal y que, en 1931, firmó la letra del himno republicano en Madrid.

-Bueno, pero en su apoyo al bando nacional también tuvo que pesar algo su mujer...
-Eulalia era católica, apostólica y romana, hasta tal punto que al año siguiente de morir Manuel Machado se metió a monja en el Cottolengo, uno de los conventos más duros y volcados con los que no tienen nada. Manuel era un hombre muy mujeriego y, aunque suene duro decirlo, creo que se casó con Eulalia, que era su prima, por piedad. La boda fue en San Juan de la Palma y en el libro voy a publicar el expediente canónico en el que se pide a Roma la dispensa.

-No me imagino a Manuel Machado casándose con una mosquita muerta por simple piedad. Debió haber algo más.
-Lo cierto es que ‘Cante hondo’ está dedicado a Eulalia. Él fue un buen marido y ella lo cuidó hasta última hora. Se lo perdonaba todo. Fue una mujer enfermera.

-Durante muchos años, por motivos más políticos que literarios, fue considerado un poeta menor.
-Lo cierto es que, al principio, Manuel tuvo más éxito y era más conocido que Antonio, quien empezó a tomar notoriedad con la publicación de ‘Soledades’.

-Ahora es un poeta leído e, incluso, ha influido más que Antonio en algunos autores actuales.
-Es que él fue el que introdujo el simbolismo y la poesía francesa de esa época en España. Ha influenciado mucho en Rafael Montesinos, Fernando Ortiz, Tortajada, Benítez Reyes, Jacobo Cortines...

-¿Y qué piensa de que apareciese en la famosa lista de la Cátedra de la Memoria Histórica de la Complutense para depurarlo del callejero de Madrid?
-Una barbaridad.

-Manuel Machado hizo gala de un andalucismo castizo y cosmopolita.
-Sí, él fue más andaluz que su hermano Antonio porque tuvo la suerte de estudiar el bachillerato en el Instituto San Isidoro de Sevilla -cuyo expediente yo encontré- y la licenciatura en Filosofía y Letras en la Hispalense. Después marchó a Madrid donde Rodríguez Marín, que era muy amigo de su padre, Demófilo, lo colocó en la Biblioteca Nacional. Manuel era muy sevillano y le gustaba irse de juerga a los cafés cantantes. Era un gran flamencólogo y cuando publicó ‘Cante hondo’ vendió 5.000 ejemplares en un día. En ese libro encontramos soleares, solearillas, malagueñas, peteneras... o sea, todos los cantes que su padre, Demófilo, había recopilado.

2016/04/06

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | LOLA LEONARDO: CON H DE URINARIO

Con H de urinario.
Lola Leonardo · Mis tripas, corazón | El Norte de Castilla, 2016-04-06

https://blogs.elnortedecastilla.es/lolaleonardo/2016/04/06/con-h-de-urinario/ 

Ya hace casi dos décadas un académico, además de Nobel y marqués, consiguió “desacreditar de un solo golpe sus tres títulos y, al mismo tiempo, el concepto de hombre de cultura”. Así hablaba Terenci Moix de Camilo José Cela en su artículo ‘El Nobel, en la letrina’ tras los ataques del gallego a los homosexuales, a los que reiteradamente llamaba “maricones”.

Después de leer las opiniones que vierte en una entrevista al académico de la RAE Félix de Azúa sobre Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona, de quien dice que “debería estar vendiendo en un puesto de pescado”, podemos titular de la siguiente forma: ‘El de la H, en el urinario’ [Félix de Azúa es elegido para ocupar la silla H de la RAE el 18 de junio de 2015]. Basándose en sus declaraciones algunos podrían deducir que la Academia vende besugos.

Tras meterse con la edil y con los tenderos, se despachó a sus anchas con millones de votantes sobre los que cree que van (vamos) “borrachos” a las urnas. Y me da por pensar que en la Academia venden merluzas.

Tuvo tiempo también en la entrevista para arremeter contra los dirigentes del partido morado: “Lo que ha salido de la facultad de Política de la Complutense es lo más ignorante del país”. Atiza así a todo el alumnado y, por supuesto, al profesorado. Podríamos suponer que la Academia vende salmonetes de fango.

Ante este panorama, cualquiera que desconozca la función de la Academia podría deducir que es un puesto de pescado del maravilloso Mercado de la Boquería, o mismamente del Campillo, y cuyos artículos más demandados son las múltiples formas de peces que es capaz de adoptar el nuevo académico con solo abrir la boca.

Pero la RAE es otra cosa y bien haría en deshacerse del género en mal estado.

Tiene Azúa un poema titulado ‘El hombre hace por parecerse al hombre’ y algunos de sus versos son: “... Mira a su alrededor y gime y se golpea la boca con los pies (esto lo podría haber escenificado el escritor durante su entrevista) pero el hada (y no fue la Colau sin h) le dice: Tú, miserable, que has visto perecer tu contorno... (etcétera, ya que no puedo seguir por razones de higiene mental). Y mira por dónde que el título se va transformando a mi antojo hasta ser ‘El hombre hace por parecerse al marrajo’.

Volviendo al añorado Terenci, en un sano ejercicio de decencia decidió tirar los libros del marqués de Iria Flavia y sustituirlos por los de Pier Paolo Pasolini.

El detective Pepe Carvalho de madrugada, tras la cena, quemaba libros porque consideraba que la cultura le había separado de la vida, algo así como ‘la cultura me persigue pero yo corro más rápido’, o mejor: con académicos como éstos ¿quién quiere enemigos?

Como hicieron el gran Terenci con los libros del censor y el personaje de Vázquez Montalbán con los mismos y el resto, voy a proceder a quemar las obras de Azúa que tenga por casa. Puf, no he encontrado ninguna suya; creí que estaban en la A, al lado de Australopithecus.

Un poco de silencio, señor Azúa, para que todo esto sea silencio.

2016/03/15

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LAS HUELLAS DEL FEMINISMO

Las huellas del feminismo.
Andrea Momoitio | Pikara, 2016-03-15

https://www.pikaramagazine.com/2016/03/las-huellas-del-feminismo/ 

En noviembre de 1977, en lo que es ahora mi barrio, San Francisco, se produjo la primera huelga de prostitutas. Protestaban, tras una pancarta firmada por la Asamblea de Mujeres de Bizkaia [Vizcaya, AMV], por la muerte de Isabel Gutiérrez Velasco. Su cuerpo apareció en una celda de la cárcel de Basauri donde cumplía condena acusada de robo. Era prostituta. Sus compañeras no se creyeron la versión oficial y pusieron el grito en el cielo para exigir responsabilidades y protestar por la Ley de Peligrosidad Social, que aún estaba en vigor. Si no lo supiéramos, creeríamos que las prostitutas se han dedicado a esperar pacientes a que otras reclamásemos sus derechos.

Las mujeres, las lesbianas, las prostitutas, las trans, las raritas tenemos nuestros propios relatos. En el margen y al margen de los grandes libros de historia están escritas nuestras estrategias de resistencia, nuestros métodos, nuestras paciencias, nuestras recetas de lentejas y las que aportan grandes claves para lograr recuperar el hueco que nos corresponde del mundo. Nos enfrentamos a reestructurar la cultura y pretendemos acabar con la colonización de nuestros cuerpos y de nuestras vidas.

Un reto de tal magnitud requiere de organización y mucha fuerza, pero, sobre todo, necesita de memoria. La tarea parece inasumible si no somos conscientes de lo que ya han logrado nuestras antecesoras. Imaginad lo difícil que podría parecer hace tres siglos lo que vivimos ahora. La memoria feminista nos coloca en un camino común, en un paisaje compartido, en una historia propia en la que podemos coger impulso mirando hacia atrás orgullosas. Crear una genealogía propia, accesible y didáctica no es fácil. La cooperativa de comunicación feminista Pandora Mirabilia inauguró ayer en Madrid una exposición que pretende poner en valor la historia feminista. La exposición, impulsada por el Ayuntamiento de Madrid, se titula ‘Feminismos: ¿Te atreves a descubrirlos?’ y busca acercarlos a los barrios de la ciudad. El feminismo es tan complejo que resultaría imposible incluir cada detalle, pero la exposición te pica la curiosidad.

Prueben a descubrir el feminismo, de verdad. No se asusten, que sólo pretende que seamos más felices. Entender qué pasa a nuestro alrededor y por qué ocurre nos libera de dolores que no son más que síntomas del sistema podrido en el que nos ha tocado sobrevivir. Pandora Mirabilia lo tenía difícil para sintetizar la memoria de un movimiento tan crítico consigo mismo y tan rico en matices. El diseño de la instalación y de los paneles han sido obra de Emma Gascó, ilustradora también de ‘Pikara Magazine’, que ha logrado contarnos con claridad los grandes hitos del feminismo a nivel mundial y en el ámbito del Estado español; nos acerca también a figuras claves del pensamiento feminista y desmonta los prejuicios más habituales sobre nuestras intenciones. La exposición es para ir con tiempo. No hace falta que dejen los prejuicios en casa porque ese es uno de los objetivos de esta actividad: desmontarlos uno a uno.

Para las feministas ésta exposición es un homenaje. Todas y cada una de nosotras formamos parte de ese camino común, que se ha construido con nuestras pequeñas resistencias cotidianas, pero también con las vidas de todas nuestras muertas, que forman parte no sólo de nuestra memoria sino de nuestro día a día.

Gracias a todas por vuestra entrega. Seguimos adelante.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...