1981/04/11

DOCUMENTACIÓN | 23F | TEJERO INTENTA JUSTIFICAR LA REBELIÓN DEL 23 DE FEBRERO EN UN ARTÍCULO PUBLICADO EN ABC

Tejero intenta justificar la rebelión del 23 de febrero en un artículo publicado en "Abc".
El País, 1981-04-11

https://elpais.com/diario/1981/04/12/espana/355874404_850215.html

El teniente coronel Tejero, autor del asalto y secuestro del Gobierno y del Congreso de los Diputados el pasado día 23 de febrero, con la intención de provocar un golpe de Estado militar, publicó ayer un artículo en las páginas de huecograbado del diario ABC titulado Un guardia civil, y bajo el epígrafe de «Tribuna pública». En el texto del artículo, de más de dos páginas del matutino, Tejero se presenta como un patriota y hace un relato de su vida militar y personal con un tono lírico con el que intenta justificar su rebelión y la de sus acompañantes.

La publicación de este artículo ha causado estupor en el Gobierno, que ha decidido remitir el texto al fiscal general del Estado, José María Gil Albert. Fuentes gubernamentales han afirmado que se piensa actuar con firmeza para evitar hechos de esta naturaleza. Por otra parte, el Juzgado de Guardia número 4 de Sevilla admitió ayer tarde una querella por presuntos delitos de apología del terrorismo e incitación a la subversión por medios violentos contra el teniente coronel Tejero y el director de ABC de Sevilla, Nicolás Salas -el rotativo sevillano también publicó el mismo texto que ABC de Madrid-. La querella fue presentada por Isidoro Moreno y Antonio Torres, dirigentes del partido PAU-PTA [Partido Andaluz Unido-Partido de los Trabajadores de Andalucía].

Según fuentes de la dirección del diario ABC, el artículo, fechado en marzo, en la prisión de Alcalá de Henares, llegó a este periódico «por vía directa y a través de una persona del entorno de Tejero hace tres días». La misma fuente señaló que aunque ABC no comparte su contenido, «como se desprende de la puntualización que se le añade -el artículo apareció seguido de un editorial en el que se critica la visión del patriotismo de Tejero-, ha decidido publicarlo dado su interés como documento periodístico». Según un portavoz de ABC, la persona que ofreció el artículo afirmó que si el rotativo de la calle de Serrano no lo publicaba se lo ofrecería a otro periódico. Asimismo, la misma fuente añadió que cree que el contenido del artículo constituye, en cierta manera, un adelanto de las memorias de Tejero, cuya publicación editará Lara. En la tarde de ayer no fue posible encontrar al portavoz del Ministerio de Defensa ni al ministro. En este departamento se señaló que el ministro estaba ilocalizable, mientras en su domicilio señalaban que Oliart se encontraba descansando en su finca de Extremadura. Por ello no pudo conseguirse un comentario oficial de Defensa sobre el artículo de un oficial procesado y recluido en la prisión La Palma, de El Ferrol. Tampoco hubo manera, ayer tarde, de contactar con ningún responsable de la Secretaría de Estado para la Información.

"No soy monárquico"
El artículo de Tejero se inicia con aires festivos: «Ante ustedes, no por voluntad propia, sino por avatares del destino, se presenta Antonio Molina Tejero, militar español para quien ante el sacrosanto nombre de España (...)». Luego el autor da un repaso a la geografía y a la gastronomía hispana y escribe: «El sabor de sus vinos: Jerez, Rioja, Humilla, Priorato, Rueda y Ribeiro, y el gusto de sus guisos: fabada, cocido, escudilla, gazpacho, caldereta, pote, marmitako, sancocho... Comidas y bebidas de una raza bravía cuyos machos han llegado a ser dioses y ejemplo de heroínas sus hembras».

Luego hace Tejero un relato de los peligros históricos de España y arranca desde los Reyes Católicos, para pasar a su autobiografía. Recuerda que nació en Málaga, hace 48 años, que está casado con una hija de un guardia civil, que tiene seis hijos, tres varones y tres hembras, y concluye afirmando que todo ello le permite sacar la conclusión de que es un hombre «completamente feliz».

Luego, añade: «Aunque no soy monárquico, no me importa que mis amigos lo sean, porque acepto cualquier forma de Estado, incluida la Monarquía», y asegura que no está encuadrado en «ninguna ideología».

Se refiere el autor seguidamente a su carrera militar, y escribe: «Fue en 1951 cuando conseguí mis cordones de caballero cadete de la Academia General Militar. Aun ahora, en peligro de poder perder el uniforme, me parece mentira verme con los cordones en la mano en la mano, porque en el corazón los he llevado siempre». Luego re cuerda que sacó varias matrículas de honor en el bachillerato, y dice: «Durante mi permanencia en la Academia, me enseñaron todo lo que ahora pongo en práctica y constituye el eje de mi vida, aunque mis profesores parecen haberlo olvidado». Y añade: «Señores desmemoriados; ¡voy a tener que darles rabillos de pasas! ».

Se refiere Tejero a su ascenso a teniente coronel en 1974, durante su destino en Guipúzcoa. «Y fue allí, ante cada uno de los cadáveres de nuestros hombres, caídos por la insensatez de nuestros dirigentes, donde me hice la promesa de no quedar en paz con aquellas víctimas heroicas hasta no igualar, al menos, su sacrificio».

Señala que arriesgó su vida al no tomar precauciones especiales durante su estancia en el País Vasco, y que sus guardias tampoco se «camuflaban». Informa que participó en la detención de 140 etarras, «todos los cuales salieron en triunfan te libertad gracias a la amnistía», y concluye este capítulo afirmando que besó la sangre de los soldados muertos y que el día de la legalización de la ikurriña constituyó uno de los peores momentos de su vida

Varios arrestos

Más adelante subraya otros traslados y cuenta cómo en Málaga se opuso a una manifestación sobre la mayoría de edad organizada por «escandaleros marxistas», lo que le costó un mes de arresto y el cese en el mando. Relata luego su llegada a Madrid, donde leyó un proyecto de la Constitución en el que «faltaba Dios y sobraban nacionalidades», y fue. de nuevo. arrestado por una carta que escribió al Rey pidiendo que no saliera dicho texto. La llamada ‘operación Galaxia’ la resume de la siguiente manera: «Entonces tomé café con tres amigos y otro más, que, pareciendo serlo, resultó un vulgar delator; tomamos café en la cafetería Galaxia y... diecinueve meses de prisión efectiva, siete de ellos, legal».

Luego vuelve a hablar de los males de la Patria, y añade la droga y el sexo para justificar su asalto al Congreso y su proclama, en la que subraya la obediencia al general Milans del Bosch. Dice que el comportamiento con los diputados «no pudo ser ni más limpio ni más caballeroso», y se declara único responsable de estos hechos.

Autorretrato de un golpista.

Editorial | El País, 1981-04-11

https://elpais.com/diario/1981/04/12/opinion/355874401_850215.html

La proclama del teniente coronel Tejero, publicada ayer por el diario ABC, no posee, en sí misma, mayor interés. A quienes contemplaron, en directo o en video, su violenta irrupción en el hemiciclo del Congreso, la brutal cobardía con que agredió -pistola en ristre y con la protección de una cohorte de hombres armados- al teniente general Gutiérrez Mellado, y la tabernaria manera con que secuestró durante dieciocho horas al Gobierno de la nación y a los diputados no podrá extrañarles el perfil de su autorretrato, pero sí les sorprenderá su grado de fatuidad y primitivismo.Los párrafos en los que explaya sus concepciones patrióticas parecen escritos por la pluma de un vitriólico, caricaturista que se hubiera propuesto avergonzar a los españoles. El paisaje y la gastronomía son las principales notas con que la proclama define la realidad de España, de la que están ausentes los ciudadanos comunes y corrientes, sustituidos por «una raza bravía, cuyos machos han llegado a ser dioses y ejemplo de heroínas sus hembras». Es tan pobre de ideas y tan rico en tonterías todo el escrito que hace temer que sea una baza ideada por los abogados del sedicioso militar, que podrían intentar demostrar, en base a semejante cosa publicada, que Tejero padece deficiencias insuperables que le llevaron a cometer la bárbara tropelía del 23 de febrero.

Tejero narra desde sus éxitos en el bachillerato hasta sus diversos destinos como oficial y jefe de la Guardia Civil. Conocemos así que sirvió en Cataluña, de la que sólo comenta que «era por aquellos años uno de los últimos reductos del bandolerismo español»; en la parte sur de Galicia, sumariamente definida corno «zona contrabandista de duro y sacrificado servicio»; en Vélez-Málaga, en Las Palmas y en Badajoz. Pero fue 1974 el año que «tendría una importancia decisiva en mi vida militar», ya que coincidió con su destino en Guipúzcoa. Por el propio Tejero nos enteramos de que el terrorismo era ya durante la última época del franquismo una plaga de difícil erradicación y de que también en ese período las víctimas de ETA caían «por la insensatez de nuestros dirigentes». Antonio Tejero, que fanfarronea de que acudía a las salas de fiestas «vestido de uniforme», no aduce pruebas de que su política de orden público contribuyera a frenar los crímenes de ETA. En cambio, rememora que la legalización de la ikurriña le hizo pasar «la peor noche» de su vida y que su protesta por esa decisión del Gobierno le costó un mes de arresto y el traslado a la jefatura de la Comandancia de Málaga.

En ese destino disolvió una manifestación pacífica previamente aprobada por el gobernador civil. El nuevo mes de arresto y el nuevo cese por esa insubordinación tuvieron, ni qué decir tiene, una nueva recompensa, esta vez como jefe de la Agrupación de Destinos de la Dirección General de la Guardia Civil, desde cuyo despacho conminó por escrito al Rey para que impidiera. la aprobación de un proyecto de Constitución «en el que faltaba Dios y sobraban nacionalidades». El incidente se saldó tan sólo con catorce días de arresto, y Antonio Tejero, inasequible al desaliento, se dispuso a impedir por la fuerza -con la ‘operación Galaxia’- lo que no había logrado con su escrito: el aborto de la Constitución. A partir de ahí, los hechos ya son conocidos por el gran público: un proceso que termina con unos meses de prisión, el regreso al servicio activo y el golpe de Estado del 23 de febrero del presente año.

Antonio Tejero escribe en su larga proclama un cúmulo de insensateces. El golpista no perdona un solo tópico -«soy católico practicante sin ser beato », « me inclino por el más débil no en una relación paternalista, sino en un plano de igualdad humana, de hombre a hombre», «entre mis grandes preocupaciones está la justicia social, pero sin demagogias»-, y no ahorra una sola frase hecha. Su diagnóstico de la situación actual tampoco discrepa ni un milímetro del que predican los ideólogos del golpismo desde su Prensa, ya se refiera a las autonomías -adjetivadas de «separatistas»-, al desempleo -suprimible «mediante la adecuada utilización de la riqueza que en España existe»-, o a la seguridad ciudadana. Todo esto, sin embargo, sería una anécdota, o mejor, un chiste, si no fuera porque Antonio Tejero, al escribir su autorretrato, revela la impunidad con la que fue trenzando, a lo largo de los últimos cinco años, su conjura golpista. Los arrestos por su comportamiento en Guipúzcoa, Málaga y Madrid, primero, y el procesamiento por la operación Galaxia, después, hubieran sido, en cualquier otro régimen democrático, avisos suficientes para saber que Antonio Tejero, que afirma en su proclama que «después de reculeos y blandengueos es imprescindible la violencia», era un profesional de la sedición y del golpismo, y a este conspirador perpetuo el Estado no sólo le pagaba mensualmente un sueldo, sino que además le permitía disponer de hombres y de armamento, también sufragados por los contribuyentes.

Ahora, el golpe del 23 de febrero parece ser visto por el perpetrador de ese delito de rebelión militar con el mismo optimismo con el que seguramente recibió sus anteriores arrestos o la condena por la operación Galaxia. Tras insultar a sus «desmemoriados» profesores de la Academia de Zaragoza -« ¡voy a tener que darles rabillos de pasas! »- por no prestarle apoyo, ratificar que ocupó el palacio del Congreso «a las órdenes del general Milans del Bosch» y apelar a la conciencia de los complotados que le dejaron en la estacada y no le hacen compañía en prisión -«quienes debiendo no están aquí con nosotros»-, Antonio Tejero inculpa al Gobierno y a la autoridad militar judicial por exigir responsabilidades penales a quienes, infringiendo las Reales Ordenanzas, secundaron su acción sediciosa. «Todo lo que se hizo allí fue por orden mía», «mi fuerza sabe que conmigo no se juega», «soy el único responsable». Antonio Tejero se convierte así enjuez de susj uzgadores, e incluso exonera a sus hombres con la falsedad de que «no pudo ser más caballeroso el comportamiento de la fuerza con los diputados».

Pero si no es un chiste el artículo, entonces pertenece al mundo que el artículo mismo narra: al intento, incomprensiblemente ayudado por un periódico respetable, de desinformar y desorientar a la opinión pública sobre un salvaje atentado a la libertad. Tejero no dice nada interesante, pero es interesante, en cambio, comprobar que hay quien está dispuesto a servirle de altavoz -en forma de artículo o de libro de memorias- a ese mercachifle del patriotismo. Cosas veredes.

DOCUMENTACIÓN | 23F | UN GUARDIA CIVIL

Un guardia civil.
Antonio Tejero Molina | ABC, 1981-04-11

Recogido por Archivo Linz – Fundación Juan March:
https://www.march.es/es/coleccion/archivo-linz-transicion-espanola/ficha/guardia-civil--linz%3AR-18862

ABC es independiente en su línea de pensamiento y no acepta necesariamente como suyas las ideas vertidas en los artículos firmados.

En el Ejército, lo primero que se hace antes de iniciar una relación entre varios es presentarse con el nombre, grado y destino, como pequeño adelanto de la personalidad del militar; y como por circunstancias harto conocidas me encuentro en boca de muchos de mis compatriotas, quiero presentarme ante ellos para que, de esta forma, lo más objetivamente que pueda hacerlo, sepan algo sobre quién es Tejero y las circunstancias que le rodean.

Ante ustedes, no por voluntad propia, sino por avalares del destino, se presenta Antonio Tejero Molina, militar español, para quien ante el sacrosanto nombre de España iodo lo demás, excepto Dios, queda oscurecido de tal forma que apenas sí se ve, de tai forma que por ella, por España y cuanto representa, no, sufro, trabajo, vivo y si es necesario muero con alegría.

Que el sentirme español sea para mí el más preciado título, tiene una sencilla y demostrable explicación: es que España es tan grande, tan hermosa... Es grande en su historia, hermosa en sus tierras, rica en sus campos, fecunda en sus gentes y divina en su lengua: ¡El español! Me he recreado miles de veces mirando con avaricia sus tierras; y lo mismo me ha estallado el alma de orgullo ante sus altivas montañas, que ante sus verdes y sosegados valles de Vascongadas; lo mismo se ha perdido mi ilusionada mirada en su inmensa llanura manchega, que he creído volar desde lo alto de los Picos de Europa; lo mismo me he tostado bajo el sol en sus playas de Málaga y de Maspalomas, que me he quemado con sus nieves en Candanchú y en el «Escaparate»; me he empapado durante años con el agua de sus cielos de Galicia, de la misma forma que me he abrasado al sol de su hermosa «siberia» extremeña...

Y la belleza de sus rías y el fragor de sus minas, y el bullicio de sus ciudades, y el sosiego de sus pueblos, y el sabor de sus vinos: Jerez, Rioja, Jumilla, Priorato, Rueda y Ribeiro...; y el gusto de sus guisos: fabada, cocido, escudilla, gazpacho, caldereta, pote, marmitako, sancocho... Comidas y bebidas de una raza bravia cuyos machos han llegado a ser dioses y ejemplo de heroínas sus hembras.

Y de su tierra a su historia, ante la que, señores, ¡hay que descubrirse! Todos sabemos que desde los Reyes Católicos fuimos una gran nación, que no tardó en convertirse en grandísima. Tan grande era que en ella no se ponía el sol; y alumbró entonces nuevas tierras y se entregó generosa a aquellas hijas de más allá del océano, que son hoy pueblos hermosos que recuerdan a la Madre Patria que les dio el ser, que la recuerdan en español, y que en español, y a la sombra de la cruz, rezan sus hijos.

Desde entonces, nuestra Patria ha caminado siempre por la Historia sacudiéndose el yugo cuando intentaron ponérselo, porque al grito de «¡La Patria está en peligro!» ha tenido siempre prestos a sus hijos para volver a convertirla de meretriz en soberbia matrona. Y es esa Historia la que ros grita: «¡Mirad a España!, pero mirad sintiéndola, para que se nos grabe en el alma, para llevarla eternamente en nuestros sentidos.» «¡Mirad a España!, pero viéndola en sus tierras, oyéndola en sus cantares, descubriéndola en su Historia, abrazándola en su bandera, rezando en sus templos, mirando sus cielos, trabajando sus campos, amando a sus gentes, comiendo sus guisos, bebiendo sus caldos, sudando bajo su sol y tiritando sobre su nieve.»

«¡Mirad a España! besando a sus hembras y pariendo a sus hijos.» Sólo así te sentirás español. Español a quien le duele España. Y hoy nos duele porque no nos gusta como es. Hoy nos duele porque España tiene que ser una y grande y no muchas y rola. Nos duele porque antes era alegre y ahora está asustada, y porque antes tenía trabajo y paz para sus gentes y ahora tiene paro y sangre en sus tierras; porque antes era respetada y ahora es ef «hazmerreír» de los extraños; porque antes estaba gobernada y ahora tiene a unos dirigentes que, en vez de repartir paz, trabajo y justicia social —y también de la otra— discuten tan ricamente desde sus cómodas poltronas el sexo de los ángeles…, y eso, amigos, como español, duele; ¡duele hasta reventar!

Pero volvamos a mi presentación. Este español dolorido nació en Málaga hace cuarenta y ocho años, se crió en Alhaurin el Grande, «el lugar», corno le decimos; nació de la clase media, bueno, eso creía yo hasta que protestaron otros diciendo que mi clase no era la media, sino la baja, de acuerdo con mis antecedentes. El caso es que nací hijo de honrados maestros y nieto de sufridos labradores, y si tales antecedentes me sitúan en la clase baja, así lo admito y de ello me enorgullezco, pues no debemos ser malos cuando, poco a poco, vamos subiendo y progresando…

Estoy casado con una maravillosa mujer, hija de guardia civil y maestra de profesión y vocación, honrada y española como la que más, una mujer religiosa y prolífica que ha enriquecido nuestra unión con seis hijos que son nuestro orgullo y nuestra fortuna, educados todos ellos a la sombra de la cruz y en el amor a su Patria. En partes iguales se distribuye nuestra descendencia: tres varones y tres hembras; de aquéllos, uno ya es militar, y de éstas, dos están casadas, también con militares; un nieto y otro en camino aseguran la prolongación de la familia. A la vista de todo ello es fácil sacar en conclusión que soy un hombre completamente feliz.

Aunque no soy monárquico, no me importa que mis amigos lo sean porque acepto cualquier forma de Estado, incluida la Monarquía, siempre que conduzca certeramente a mi Patria. Amo la vida y la libertad. Me gusta el orden. Soy católico practicante sin ser beato, y aunque no sea la mía una familia de mucho «rezo», todos los días damos gracias a Oíos por los alimentos que permite llegar a nuestra mesa y bendecirnos su nombre en familia al final de cada jornada. Políticamente no estoy encuadrado en ninguna ideología. Mi única política es España: su paz, su orden, su trabajo y su grandeza. No quiero nada que no haya ganado con mi sudor, y respecto a los demás, deseo que cada uno tenga lo que se merece, y me inclino por el más débil, no en una relación paternalista, sino en un plano de igualdad humana, de hombre a hombre.

En el trabajo y en el servicio soy duro para conmigo mismo y lo soy también para con los demás, por ello, generalmente, no dejo pasar las faltas, las castigo, sin rencor pero sí de acuerdo con mí sentido de la justicia; por eso ni he guardado ni guardo rencor a quienes me han castigado si merecí el castigo. Entre mis grandes preocupaciones está la de la justicia social, pero sin demagogia; como cristiano sé que todos los hombres somos iguales, que lo único que cambia es aquello que Ortega y Gasset llamaba las circunstancias; por eso no creo en la existencia de razas privilegiadas, creo en los hombres y, sobre todo, creo en los españoles, y por lo que a mí se refiere, creo tener una enorme capacidad para encajar los reveses con la sonrisa en los labios, sin desfallecer nunca.

Tengo también defectos, quizá demasiados, pero de resaltar éstos ya se encargarán otros cumplidamente...

Creo que he hablado ya lo suficiente de mis orígenes, mi vida familiar y los pilares fundamentales de mi pensamiento como hombre y como español; quiero concentrarme ahora en mi condición de militar. Desde siempre quise ser militar, aunque no había precedente alguno en mi familia. Fue en 1951 cuando conseguí mis cordones de caballero cadete de la Academia General Militar. Aún ahora, en peligro de poder perder el uniforme, me parece mentira verme con los cordones en la mano, en la mano porque en el corazón los he llevado siempre.

Sin vanidad alguna por mi parte, pero sí con la obligación moral de salir al paso de quienes afirman que son militares tos que no sirven para otra cosa, tengo que decir que fui un buen estudiante de Bachillerato, como certifican las abundantes matrículas de honor de aquellos años en los que se iniciaba mi expediente académico. Ya en la Academia General fui, durante tres años, cabo galonista por pertener a ia primera promoción de la Guardia Civil, Cuerpo militar por entero, aunque yo siempre deseé que fuese Arma; Cuerpo militar español por su origen y creación, benemérito porque lo ha ganado a pulso y heroico porque lo ha demostrado a través de gestas como Santa María de la Cabeza, el Alcázar de Toledo, Oviedo y Tocina, que si cada una por sí misma sería suficiente, forman en su conjunto un póquer de ases que bien ganó para la Guardia Civil el título de heroico Cuerpo militar.

Durante mi permanencia en la Academia me enseñaron todo lo que ahora pongo en práctica y constituye el eje de mi vida, aunque mis profesores parecen haberlo olvidado. ¡De desmemoriados anda el mundo lleno! Lo cierto es que de aquellos profesores, hoy desmemoriados, aprendí el culto al valor, a la dignidad, al honor, a la Patria, a su unidad y a su bandera, y también el culto a nuestros muertos. Y me va a permitir el lector que haga un pequeño aparte para decir, en voz baja, confidencialmente a quienes tales enseñanzas me dieron: Señores desmemoriados ¡voy a tener que darles rabillos de pasas!

Tras este pequeño paréntesis, hecho gracias a la paciencia de los pacientes lectores, vuelvo a aquellos años de mi vida en la Academia General, de la que salí teniente en diciembre de 1955. Cataluña fue mi primer destino, y allí permanecí durante tres años. Cataluña era por aquellos años uno de los últimos reductos de! bandolerismo español, con personajes como Sabater, Facerías y «Caraquemada», entre otros. Y cumpliendo aquel primer destino surgió la campaña del Sahara-lfní. Poco tardé en redactar mi instancia (una instancia cuya copia conservo) solicitando mi incorporación a la Policía Territorial del África occidental española, pero mi petición fue denegada con la justificación de que estaba prestando servicio en zona de bandoleros de la que no se podía distraer esfuerzo alguno.

Y de Cataluña, a Galicia. Al ascender a capitán en 1958 me incorporé a una de las compañías del Miño, zona contrabandista de duro y sacrificado servicio. Allí me salieron las primeras canas y allí gané la primera cruz. Vélez-Málaga fue el siguiente destino, y después de Andalucía, Canarias; en 1963, con el ascenso a comandante, llegó el destino a Las Palmas de Gran Canana. Badajoz fue la etapa siguiente de mi vida militar; allí pasé los años más apacibles de mi carrera, y de Badajoz he dicho siempre que es la tierra donde no nací pero en la que sí me gustaría morir. Allí crecieron mis hijos y allí se terminó la lista de ellos con nuestro Juanico..., por lo menos eso creo yo.

El ascenso a teniente coronel en 1974 iba a tener una importancia decisiva en mi vida militar. Fui destinado a Guipúzcoa y allí me incorporé el mismo día que se celebraba el funeral por el cabo Posadas. Aquella circunstancia debió ser como una premonición de la honda transformación que en mí iba a producirse; fue en aquellas tierras donde me convertí en un verdadero guardia civil, fue allí donde pude darme cuenta, en toda su dimensión, del temple, la disciplina y el valor y la gallardía de nuestros guardias; y fue allí, ante cada uno de los féretros, ante cada uno de los cadáveres de nuestros hombres, caídos por la insensatez de nuestros dirigentes, donde me hice la solemne promesa de no quedar en paz con aquellas víctimas heroicas hasta no igualar, al menos, su sacrificio.

Fue allí, en aquellas tierras, donde prediqué a mis hombres con el ejemplo, como a mí me gusta que me prediquen, ¡mojándome el primero! Allí vestí y paseé mi uniforme y mi tricornio con mayor orgullo que en ningún otro lugar de España. Siempre llevé en mis salidas el coche negro de servicio con la matrícula PGC y el letrero de «Servicio oficial». Fue allí donde más descubierto estuvo mi pecho, sin camuflaje alguno, porque tampoco estaban camuflados mis guardias de control; uniformado reglamentariamente visité los barrios viejos de San Sebastián y Vitoria, cuyas dos Comandancias mandé; vestido de uniforme fui también en ocasiones a las salas de fiestas en las que, en sus jomadas libres de servicio, disfrutaban mis guardias con la sana alegría de la juventud. Y nunca, ¡nunca! recibí de uniforme insulto alguno.

Pude haber sido tiroteado. No desconocía el riesgo y difícilmente podía olvidar a todos y a cada uno de los hombres muertos. Pero el riesgo es siempre inherente a nuestra carrera. Muchas veces he dicho a mis hijos que la vida es preciosa y que una de las cosas que más la engrandecen es el saber que se la puede uno jugar por algo que merezca la pena.

Durante mi estancia en Vascongadas fueron cerca de veinte las víctimas que hizo el terrorismo en el Cuerpo de la Guardia Civil, aunque de ellos solamente el cabo Frutos estaba a mis órdenes. Luché contra la ETA con todo mi afán, sin conceder descanso alguno a los terroristas, para que no pudieran pensar ni reaccionar; nuestra lucha no admitía tregua alguna, pero era, también por nuestra parte, una lucha limpia, enfrentada a la sucia lucha de los terroristas. Así y todo se logró detener a ciento cuarenta etarras, todos tos cuales salieron en triunfante libertad gracias a la amnistía.

Sí, a lo largo de mis años de destino en Vascongadas tuve que asistir a demasiados entierros; eran mis hombres aquellos cadáveres, y es cierto, como dijo en alguna ocasión la Prensa, que besé a mis muertos; sí, los besé, aunque la mayoría de aquellos guardias muertos no tuvieran apariencia humana, como consecuencia de las explosiones que habían segado sus vidas. Sí, es cierto que los besé, y que mis labios se llenaron con su sangre de mártires; y es cierto también que mi hijo los besó, y allí, que yo sepa, nadie sintió náuseas. Aquello era para hombres y allí, que yo sepa, no había ninguno que no lo fuera.

También fue durante mi permanencia en Vascongadas cuando se llevó a cabo la legalización de la bandera separatista, esa bandera que ahora llaman las izquierdas «banderola», y que entonces antepusieron a la bandera de España. Aún estaba caliente la sangre del cabo Frutos cuando fue legalizada la bandera separatista y aquello me indignó, creo que justamente. Mis guardias y yo pasamos la peor noche de nuestra vida. Salimos varias veces a rescatar banderas españolas ultrajadas, en contra de las órdenes recibidas de no salir por ningún motivo. Una de esas banderas que pudimos rescatar medio quemadas preside desde entonces mi hogar.

Pensar que la «banderola» iba a ondear por encima de la sacrosanta bandera española me hizo saltar contra los culpables y aquello me costó un mes de arresto en Madrid y el cese en el mando de la Comandancia.

El siguiente destino fue la Jefatura de la Comandancia de Málaga, mi patria chica. Y allá nos fuimos con toda la ilusión del mundo. Había allí un pabellón precioso para mi mujer; allí estaban mis padres; allí estaban los amigos. Se reunían, en fin, muchas circunstancias para que en la Comandancia de Málaga pudiera encontrarme a gusto. Pero seguían los asesinatos y las tropelías en nuestra España. Las víctimas iban sumándose en cantidades que yo difícilmente podía soportar, aunque no falten quienes se tragan esas cifras sin pestañear, ¡allá sus estómagos!

Un atentado terrorista se cobró tres vidas: el señor Unceta, un hombre cabal, y dos guardias civiles. Y en aquella misma jornada me anunciaron que iba a haber en Málaga una manifestación en apoyo de la mayoría de edad, en definitiva, uno de esos «escandaleros» que organizan los marxistas y a los que acuden para gritar «¡Amnistía!»

Aquello me pareció una provocación, un comportamiento que no podía aguantar. Intenté por el diálogo evitar que la manifestación se celebrase, pero, aunque me dijeron que iba a ser trasladada a otro día, comprendí que trataban de engañarme y, ya al filo de iniciarse la manifestación, le dije al gobernador civil: «Hoy España está de luto... Mañana seré un arrestado, pero hoy no se profana a mis muertos.» Y así me jugué la mejor Comandancia que he visto, porque disolví la manifestación, sin violencia, porque no fue necesaria más que la decisión y la firmeza reflejadas en los ojos de los hombres que componían mi fuerza. Aquellos hombres actuaban con energía y con la confianza en su mando, sabiendo que no iba a dejarles en la estacada, y está demostrado que cuando hay autoridad y decisión es innecesaria la violencia; solamente después de reculeos y blandenguerías es imprescindible la violencia. En fin, mi actuación me trajo un mes de arresto y el cese en el mando.

Marché a mi retiro extremeño, porque soy de carne, y en ésta me dolía lo que había perdido. Allí, en mi retiro extremeño, sin esperarlo, llegó el nombramiento de jefe de la Agrupación de Destinos de la Dirección General del Cuerpo. No era el mando ansiado por mí, pero era un mando. Y así llegué a la Villa y Corte, y así empecé a respirar en tres dimensiones lo que a las provincias solamente llega en dos. En Madrid tuve oportunidad de leer un proyecto de Constitución en el que faltaba Dios y sobraban «nacionalidades». Escribí inmediatamente una carta al Rey pidiéndole que aquel proyecto no saliera adelante y pidiéndole que no corriera más sangre... Catorce días de arresto y nuevamente en peligro mi destino. Entonces tomé un café con tres amigos y otro más, que, pareciendo serlo, resultó un vulgar delator; tomamos café en la cafetería Galaxia y... diecinueve meses de prisión efectiva, siete de ellos legal.

Me encontré nuevamente disponible y en Madrid, respirando a boca llena, durante las veinticuatro horas del día: asesinatos, atracos, trabajadores en paro mendigando por las calles, por las plazas y en las estaciones del Metro; veinticuatro horas al día viendo humillados a muchos de los que hasta entonces había considerado hombres dignísimos, viendo actos de cobardía, de indiferencia ante todo; veinticuatro horas al día oyendo los ladridos furiosos de los cuarenta sectarios que emponzoñan a nuestro pueblo, oyendo los crujidos de los cimientos de la Patria y oyendo el relato de las continuadas profanaciones de banderas. Disponible, viendo a lo largo de las veinticuatro horas a esas pandillas de jóvenes degradados por la droga, a esas muchachas que sin haber consumido su niñez han perdido ya el ansia de vivir porque ya todo lo conocen, aunque lo hayan conocido mal, y enfermos que piden un tercer sexo, y pornografía a raudales, degradando a la mujer y al hombre, y desprecio hacia nuestros mayores, irreligiosidad.

Todo eso es lo que vi en esas largas horas de mi situación de disponible, y pensé que no tenía derecho a dejar a mis hijos una Patria empobrecida y degradada, porque de mis padres recibí esta Patria en perfecto estado. Y pienso que si hay que liarse a tortazos, debo y quiero ser yo quien los dé y los reciba, y no reservárselo a mis hijos, que ellos tendrán los suyos a su tiempo...

Conocí a personas que se encontraban en circunstancias parecidas; que sufren por esta España que aún tiene arreglo si se "frena el separatismo, si se termina con el terrorismo y con el terror callejero, si se pone fin al paro mediante la adecuada utilización de la riqueza que en España existe. Y para ello solamente es necesario ser honrado y obligar a los demás a que lo sean, porque se puede gobernar imponiéndose con autoridad.

Por todo ello, a las 18,24 horas del día 23 de febrero de 1981 entré en las Cortes Españolas, hice público un comunicado explicando el porqué. Decía así:

«Españoles: las unidades del Ejército y de la Guardia Civil que desde ayer están ocupando el Congreso de los Diputados a las órdenes del general Miláns del Bosch, capitán general de Valencia, no tienen otro deseo que el bien de España y de su pueblo. No admiten las autonomías separatistas y quieren una España descentralizada pero no rota. No admiten la impunidad de los asesinos terroristas contra los que es preciso aplicar todo el rigor de la Ley. No pueden aceptar una situación en la que el prestigio de España disminuye día a día. No admiten la inseguridad ciudadana que os impide vivir en paz. Aceptan y respetan al Rey, al que quieren ver al frente de los destinos de la Patria, respaldado por las Fuerzas Armadas. En suma, quieren la unidad de España, la paz, orden, seguridad. ¡Viva España!»

Salí de las Cortes el día 24 de febrero, después de que el secretario de la Junta de Jefes de Estado Mayor firmara, con el consentimiento de la misma, y en presencia de mi director general, Aramburu Topete, un documento, que conservo, eximiendo de toda responsabilidad a soldados, guardias, cabos y suboficiales y hoy, a pesar de ese documento, sigue habiendo guardias detenidos, y lo están también todos los cabos y suboficiales. Se les busca culpabilidad cuando allí todo lo que se hizo fue por orden mía, sin tener en cuenta que no pudo ser más limpio ni más caballeroso el comportamiento de la Fuerza con los diputados.

Yo me he declarado responsable de todo. Yo ordené los disparos. Yo ordené a todo el mundo que se tumbara en el suelo. Yo distribuí y ordené los servicios y los vigilé. Mi fuerza sabe que conmigo no se juega, y en mi poder está ese documento que exime de responsabilidades a guardias, cabos y suboficiales. ¡Señores, soy el único responsable de lo sucedido dentro de las Cortes! ¡Señores, dejen ya tranquila a una Fuerza de la que deben sentirse orgullosos ustedes y toda España, sea cual sea su color y su ideología! ¿No se pedía eficacia a las FOP? ¡Pues ahí tienen ustedes eficacia!... Claro que las órdenes que recibieron fueron claras y enérgicas.

Por todo ello me encuentro hoy en prisiones militares para aceptar lo que España disponga de mí, con el ánimo sereno y la conciencia tranquila, mucho más tranquila de lo que puedan tenerla quienes debiendo no están aquí con nosotros.

Sea cual sea mi destino, ¡gracias España por permitir que te haya servido!

Alcalá de Henares (prisión militar), marzo de 1981.
Antonio Tejero Molina. Teniente coronel de la Guardia Civil

1981/03/25

DOCUMENTACIÓN | POLÍTICA | PRESENTACIÓN DE "LOS COMUNISTAS Y LA CUESTIÓN HOMOSEXUAL"

Presentación del documento "Los comunistas y la cuestión homosexual".
El País, 1981-03-25

https://elpais.com/diario/1981/03/26/sociedad/354409213_850215.html 

«La sociedad no tiene idea del lesbianismo», dijo una lesbiana durante el debate del documento 'Los comunistas y la cuestión homosexual', redactado por la Unión de Juventudes Comunistas de España. El acto de presentación del documento tuvo lugar ayer por la tarde, en el Club de Amigos de la Unesco, de Madrid. En el debate participaron cerca de doscientas personas. Dos militantes del PCE apoyaron la opinión de la lesbiana. Sin embargo, el tema más discutido fue la inclusión del movimiento gay dentro de lo que Jordi Petit, de la comisión de cultura del Comité Central del PSUC, denominó «el bloque social del progreso que forman las fuerzas del trabajo y de la cultura en la vida del socialismo en libertad»,.

Joan [Juanito] López, miembro del PCE de las islas Baleares, repasó la historia del movimiento ‘gay’ y las alianzas del mismo con los movimientos obreros.

También se discutió la «crítica situación de este movimiento en los países del Este, y la ‘tolerancia represiva’ de los países europeos y de Estados Unidos contra los homosexuales».

En el debate se valoraron las dificultades de asunción de la clase obrera sobre este tema y, para finalizar, se aludió a la reciente proposición presentada por los socialistas holandeses en la Comisión de Cuestiones Sociales del Consejo de Europa, en torno a una serie de medidas antidiscriminatorias para los homosexuales, que en estos momentos está en proceso de discusión.

1981/03/23

DOCUMENTACIÓN | JORNADAS EN MADRID | DENUNCIA DE REDADAS EN EL AMBIENTE

Conclusiones de las Jornadas de debate "gay" en Madrid.
El País, 1981-03-23

https://elpais.com/diario/1981/03/24/sociedad/354236403_850215.html 

La Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español (COFLHEE) ha desarrollado las II Jornadas de Debate Gay, durante los pasados días 20, 21 y 22, organizadas por el Frente de Liberación Homosexual de Castilla (FLHOC), que han tenido lugar en Madrid. La COFLHEE tomó los siguientes acuerdos: manifestar su más enérgica repulsa por el intento de golpe de Estado del pasado día 23 de febrero contra la actual legalidad civil; valorar positivamente las acciones solidarias llevadas a cabo contra la represión de homosexuales en Grecia y Canadá y solidarizarse con la marcha nacional sobre París, el próximo día 4 de abril, organizada por los grupos ‘gays’ franceses contra la reciente legislación discriminatoria promulgada por ese país; denunciar la política intimidatoria del Ministerio del Interior, consistente en ocasionales redadas policiales en bares y discotecas, detenciones en zonas abiertas de ambiente gay y en la no legalización del movimiento homosexual vasco EHGAM. También manifiesta su preocupación ante la próxima visita del Papa al Estado español, «por sus manifestaciones contra la liberación de la mujer, los homosexuales y contra la libertad sexual en general durante sus viajes a otros países».

El proyecto de UCD sobre un nuevo Código Penal será uno de los temas de debate en la celebración del «Orgullo Gay», el día 28 de junio próximo.

1981/03/12

PELÍCULAS | Fernández, Ramón | Gay club

Fernández, Ramón (Director) (1981). Gay club. Arturo González P.C.

Gay club. 1981. Estreno: 1981-03-12. 88 min. Dirección: Ramón Fernández. Guion: Manuel Vidal. Reparto: Francisco Algora, Josele Román, Isabel Luque, Antonio Medina, José Álvarez, Carlos Larrañaga, Rafael Alonso, Jose Lifante, Manuel Alexandre, Antonio Gamero, Florinda Chico, José María Guillén, Paco España, José María Caffarel, Juan Gallo, Carmen Martínez Sierra, Joaquín Pamplona, José Manuel Cervino, Salvador Vives, Julián Navarro, Luis Ciges, Francisco Valdivia, Fernando Chinarro, Rafael Conesa. Arturo González P.C.

Dos amigos deciden abrir un club gay en un pueblo del sur de España. Al cerrarse una whiskería de una pequeña localidad de Andalucía, a Toni (el primo gay de una de las trabajadoras del local llamada Isabel) se le ocurre la idea de transformarlo en un club gay con actuaciones musicales. Como no consiguen el crédito bancario que solicitan para conseguir el traspaso, se asocian con Pepe, un amigo de Toni (también homosexual), el novio periodista de Isabel y la anterior encargada del local, Laly. Al difundirse la noticia por el pueblo, en plena transición a la democracia, enseguida se organiza la oposición reaccionaria, capitaneada por el abogado don Alfonso, que vive frente al local. Visitan al gobernador intentando infructuosamente que prohíba la apertura, por lo que urden un plan para cerrar el club gay. El día de la inauguración envían a un grupo de matones para provocar una pelea tumultuaria, con objeto de presentar una denuncia por escándalo público. Aunque procesan a los cinco socios del club gay, el juicio termina con la absolución de los acusados, y por consiguiente el club gay se reabre. Entre los números musicales de la película actúan figuras reales del transformismo de la época, como Paco España y Juan Gallo.

Gay Club: Ser LGTBI también se podía disfrutar

Primer artículo sobre joyas LGTB del cine español a rescatar. Esta comedia de Ramón Fernández fue pionera en reflejar a gays desde una «postura amable» y divertida en 1980
Javi Valera | Cine con ñ, 2021-06-28
https://cineconn.es/gay-club-ser-lgtbi-tambien-se-podia-disfrutar/

En noviembre de 1980 se estrenó en los cines Gay Club. Lo que a simple vista podría tratarse de una de las tantas comedias que realizaban Ramón Fernández, Mariano Ozores y compañía en la época resultó ser una particular y más que aceptable película en la los protagonistas son unos chicos homosexuales de pueblo que deciden abrir un negocio, un bar gay. El director era el propio Fernández, el mismo que había dirigido ‘No desearás al vecino del quinto’ (1970), con ese personaje gay tan bochornoso, caricaturizado y ofensivo interpretado por Alfredo Landa. Los cambios que se estaban produciendo en España también se empezaban a reflejar en el cine.

Antes de ‘Gay Club’, Eloy de la Iglesia ya había realizado ‘Los placeres ocultos’ (1977) y ‘El diputado’ (1978), Pedro Olea había dirigido ‘Un hombre llamado Flor de Otoño’ (1978), pero podría decirse que ‘Gay Club’ fue de las primeras películas -si no la primera- donde el retrato que se hace de los homosexuales es completamente natural y, lo más importante, los protagonistas no son unos tristes. Tienen sus problemas, claro, pero el desarrollo de los personajes no se construye ni se sustenta únicamente en la desgracia, sino también en el disfrute. Antes de los maricones contentos de Almodóvar o de Félix Sabroso y Dunia Ayaso en los 90, llegaron los de Ramón Fernández.

La primera comedia española ‘gay-friendly’
El escritor Alejandro Melero apunta en su libro ‘Los placeres ocultos: Gays y lesbianas en el cine español de la transición’, que ‘Gay Club’ es la primera comedia española ‘gay-friendly’, «que muestra una postura amable, e incluso activista, con respecto a la homosexualidad«. Y sí, uno de los valores añadidos que tiene la película es que no es solo divertida sino que hay lugar para una cierta reivindicación, sobre todo en la parte final.

Estamos ante una comedia muy gay por varios motivos: el más relevante es que los protagonistas son tres amigos de un pueblo andaluz que deciden poner un negocio en el local de otra conocida suya. Dos de ellos son amigos gays (interpretados por Francisco Algora y José Álvarez), que no se esconden y se tratan con cariño y se hablan en femenino si así les apetece, y la tercera es la amiga mariliendre (interpretada por Josele Román) que les apoya en la aventura de abrir el primer bar gay en un pueblo copiando así los bares que ya había en ciudades grandes.

La película tiene una homofilia clara; no tiende a ridiculizar a sus personajes sino que están interpretados con gracia y sin sobreactuación. Esto es muy importante recalcarlo porque los años 70 están marcados por incluir en filmes cómicos al típico mariquita estereotipado con pluma siendo esa es su única característica. Aquí hay pluma -y mucha- pero no es negativa y no es lo único que se destaca de los personajes. Esa es la diferencia más relevante con el cine anterior: se nota que quisieron esforzarse por hacer un retrato fiel. Personajes entrañables, con una verborrea muy graciosa, que tienen el apoyo de su entorno y también, porque sino no sería un reflejo fiel de la época, el rechazo de cierto sector reaccionario del pueblo.

El reflejo del contexto social de la situación LGTB en España
Hay varias secuencias en las que se apuntan ciertas dinámicas sociales que se producían en torno al colectivo LGTB en la época. Por ejemplo, en el primer tramo de la película, los protagonistas van a visitar al director de un banco para que les preste un crédito y poder quedarse con el local en el que quieren montar el club gay . La respuesta negativa sirve de reflejo de cómo, aunque España estaba ya inmersa en una democracia, aún no todo estaba conseguido, ni muchísimo menos.

Otro acierto del guión es mostrar, aunque con cierta tendencia a ridiculizarlos, personajes indignados por la consecución de los avances dentro del colectivo: es el caso del cacique del pueblo, un abogado interpretado por José Lifante, que busca cualquier tipo de excusa dentro de la ley para detener la apertura del local. Estos personajes -como otro interpretado por Manuel Aleixandre- son la representación del antiguo régimen, reacios pero resignados ante la nueva realidad.

En un momento de ‘Gay Club’, uno de estos personajes sintetiza cómo la situación de los homosexuales había mejorado y no podían hacer nada contra ello: «Mientras las cosas sigan como están no podemos hacer nada. Por lo menos antes, si los quitaban de la Ley de Vagos y Maleantes, los ponían en la de Peligrosidad Social, pero ahora, desgraciadamente, no tenemos de dónde agarrarnos». En un diálogo simple, el guionista Manuel Vidal resumió la evolución positiva de España en el tema de derechos LGTB.

En otra escena, dentro del club gay ya abierto, uno de los transformistas que aparecen en el escenario bromea con la aún difícil situación que se vivía dentro de las salas de espectáculos, de cómo la policía podía entrar en esos locales de ambiente, acusarlos de escándalo público y detener a los artistas. Al final, eso acaba ocurriendo también en la película. La intención, pese a que ‘Gay Club’ sea una fantasía divertida, era ser veraces con la realidad del país, los retos pendientes y los avances imparables.

Activismo y visibilidad divertida en Guy Club
La película se vuelve más militante en el tramo final, cuando se celebra un juicio tras acusarlos de escándalo público en el local (la única artimaña que los caciques del pueblo se pueden inventar para cerrarles el negocio). Primero hay que destacar la aparición de Florinda Chico como la madre cómplice que apoya a su hijo gay (interpretado por José Álvarez) y se siente además orgullosa. Qué importante era incluir este ejercicio de visibilidad y aceptación en una película de 1980. Pero lo reivindicativo viene del personaje interpretado por Francisco Algora, Tony, que declara ante el tribunal la situación que vivían los homosexuales:

«Los homosexuales ya estamos acostumbrados a que se nos condene, no por lo que hacemos, sino por lo que somos. Desde niños, nos humillan, nos desprecian y nos persiguen. El solo hecho de ser homosexual, en el mundo machista en que vivimos, ya constituye en sí un delito. Por eso, aunque hayan quitado la homosexualidad de esa ley llamada de Peligrosidad Social, seguimos padeciendo la misma represión que antes por parte de personas a las que, desde toda la vida, les inculcaron el miedo, el odio y el desprecio ante nosotros». Este monólogo es muy potente y sorprende muchísimo, para bien, que esté dentro de una película claramente comercial.

Lástima que después de 40 años no tengamos muchos más ejemplos de filmes de este corte: el colectivo LGTB también necesita sentirse representado en películas divertidas y no solo en dramas sobre el hecho de ser LGTB. ‘Gay Club’ fue pionera en este sentido. Es una pena que no esté actualmente disponible en ninguna plataforma digital (los derechos del filme los tiene José Frade) y que desde hace muchos años no se haya emitido en televisión. 

DOCUMENTACIÓN
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Juan Gallo triunfa en la Feria Andaluza imitando con su show a la 'Faraona'

«Lola me dijo que la imitara», asegura 'La Otra Lola'
E.Estévez | El Periódico de Ibiza, 2002-08-31
https://www.periodicodeibiza.es/pitiusas/ibiza/2002/08/31/767773/juan-gallo-triunfa-en-la-feria-andaluza-imitando-con-su-show-a-la-faraona.html

1980/08/30

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | REDADA CONTRA LA PROSTITUCIÓN MASCULINA

Redada contra la prostitución masculina.
El País, 1980-08-30

https://elpais.com/diario/1980/08/31/madrid/336569063_850215.html

Cinco personas han sido arrestadas como presuntas autoras de un delito de escándalo público, por practicar la prostitución masculina. Según fuentes policiales, se dedicaban a buscar clientes en la vía pública. Tres de los detenidos son portugueses. Las edades de estas personas se fijan entre los dieciocho y los 31 años. Todas ellas, salvo una, tienen antecedentes penales.

1980/08/14

PELÍCULAS | Friedkin, William | A la caza

Friedkin, William (Director) (1980). A la caza [Cruising]. Lorimar Television ; CiP - Europaische Treuhand AG.

A la caza [Cruising]. 1980. Estados Unidos. 1980-08-14. 106 min. Dirección: William Friedkin. Guion: William Friedkin, Gerald Walker. Reparto: Al Pacino, Paul Sorvino, Karen Allen, Richard Cox, Joe Spinell, Gene Davis, Barton Heyman, Powers Boothe, Randy Jurgenson, Jimmie Ray Weeks, James Remar, Don Scardino, Jay Acovone, Ed O'Neill, Arnaldo Santana, Larry Atlas, Allan Miller, Sonny Grosso, Michael Aronin, William Russ, Mike Starr, Steve Inwood, Keith Prentice, Leo Burmester, James Sutorius, Richard Jamieson, James Hayden, Robert Osth, Henry Judd Baker, Burr DeBenning, Ray Vitte, Bob Duggan, Dan Sturkie, Linda Gary. Lorimar Television ; CiP - Europaische Treuhand AG.

Un policía (Al Pacino) se ve obligado a infiltrarse en los ambientes gays más sórdidos de Nueva York para atrapar a un asesino de homosexuales.

El cruising en el cine
Javier Parra Sábado | e-cartelera, 2020-02-15

https://www.ecartelera.com/noticias/cruising-en-el-cine-59636/3/

Estrenada hace cuarenta años, 'A la caza' conseguía ser en el momento de su estreno todo un escándalo, contra la cual se alzaron las voces del colectivo gay al considerar que el film venía a perpetuar el cliché negativo hacia los homosexuales. Sin ir más lejos, el paso de los años fue lo que acabó convirtiendo la película en una pieza de culto del thriller y de la representación LGTB, y la cual no era más que la adaptación de una novela homónima ('Cruising', en su título original).

El uso del término "cruising" en el argot gay, vendría derivado del hecho de querer protegerse de la persecución a la que se veía sometido el colectivo, con motivo de crear un lenguaje propio que no entendiesen los heterosexuales, y así poder referirse al cruising de forma abierta en todo tipo de lugares, sin que aquellos que no fuesen homosexuales y/o no estuviesen familiarizados con la palabra y su total significado, pudiesen sospechar que la referencia real era a la búsqueda de una pareja sexual en lugares públicos, normalmente para encuentros furtivos y (casi siempre) anónimos.

Poco explotado
Los tan dispares William Friedkin o Albert Serra han sido algunos de los que se han encargado de llevar a cabo los parámetros del cruising al cine, aunque cada uno a su manera y con diferentes visiones acerca de este, siempre teniendo en cuenta la máxima que supone el sexo libre y la libertad, ya sea desde una perspectiva de thriller que bien podría ser un slasher al uso (el caso de 'A la caza'), o desde un tipo de cine más experimental y totalmente adepto a las corrientes del cine de autor (el caso de 'Liberté', la última obra del cineasta catalán).

Sin embargo, y pese a que el cine queer (y con él, los dramas exentos o no de romance) haya tenido en cuenta algo como el cruising en algunas de sus representaciones, a cuatro décadas desde su estreno sigue siendo la película de Friedkin la que mayor relevancia sigue teniendo en una temática tan concreta como esta (con permiso de la más reciente 'El desconocido del lago'), la cual se ha visto incluso revisitada en forma de falso documental en los últimos años.

  • 'A la caza' / Basada en la novela de Gerald Walker que el propio William Friedkin adaptaría al guion, 'A la caza' pasó a ser una de aquellas películas que en su momento masacró la crítica (incluso le cayeron tres nominaciones a los Razzie), y que a día de hoy ha conseguido el estatus de culto que merece. Protagonizada por Al Pacino y Paul Sorvino, el primero se metía en la piel de un policía que deberá introducirse en el mundo de la escena nocturna de los clubes gays de Nueva York, donde un asesino ha empezado a seleccionar a sus víctimas, mostrando una ciudad absolutamente sórdida y despiadada.
  • 'El desconocido del lago' / Alain Guiraudie conseguía el premio al Mejor Director en Cannes dentro de Un Certain Regard gracias a 'El desconocido del lago', un thriller erótico que causó polémica por sus secuencias de sexo real entre hombres que escandalizaron a cierto sector del público. Su historia nos llevaba hasta un caluroso verano, donde en las orillas de un lago, Franck (Pierre Deladonchamps) se deja llevar por los placeres de la carne en ese espacio frecuentado por quienes hacen cruising. Todo se empezará a torcer cuando un hombre aparezca ahogado.
  • 'Amor eterno' / Marçal Forés presentaba su tercer largometraje en 2014, título enmarcado dentro de los trabajos de la productora #LittleSecretFilm, y el cual nos llevaba hasta un espacio icónico del cruising en Barcelona: Montjuïc. En ella, Joan Bentallé era Carlos, un profesor de la escuela de idiomas que pasa las horas después de su trabajo haciendo cruising. Ahí se topará con Toni (Aimar Vega), uno de sus alumnos, con quien iniciará un idilio de tintes prohibidos.
  • 'Interior. Leather Bar' / Partiendo de la premisa de que más de 40 minutos de metraje de 'A la caza' fueron recortados en la sala de montaje, James Franco dirige junto a Travis Mathews lo que vendría a ser una recreación de aquellos hechos que nunca vieron la luz. Así es como 'Interior. Leather Bar' viene a ser un documental ficcionado sobre el título de culto de Friedkin, con el que Franco sorprendió al público de Sundance y la Berlinale de 2013.
  • 'Beach Rats' / Eliza Hittman escribe y dirige 'Beach Rats', título con el que ganaba el premio a la Mejor Dirección en Sundance dentro de la categoría de Drama. En ella, ensalzada ya como una de las películas queer a tener en cuenta para el futuro, conocíamos a un joven de Brooklyn (Harris Dickinson) que vive rodeado de una masculinidad tóxica, la cual no le acaba de dejarse definir en cuanto a sus verdaderos sentimientos e impulsos, los cuales alivia en brazos de hombres que conoce en lugares de encuentro y vía online.
  • 'Liberté' / Nadie mejor que Albert Serra para firmar una de las películas más radicales que se han podido ver acerca de los años previos a la Revolución Francesa, y por la que Premio Especial del Jurado en Un Certain Regard del Cannes de 2019. En ella, el director nos presenta a tres miembros de la alta sociedad que han sido expulsados de la corte, y cuyas intenciones no son otras que llegar hasta los dominios de un afamado duque alemán, con quien comparten sus ideales de libertinaje, con la intención de promover el sexo libre por Alemania, convirtiendo un espacio en el que pasarán la noche en algo propio de lo que muchos tacharían de Sodoma y Gomorra.
  • 'Fin de siglo' / Lucio Castro escribe y dirige 'Fin de siglo', considerada ya por muchos como la nueva 'Weekend' (con la que Andrew Haigh conmovió al público y a la crítica en 2011) y ganadora del premio a la Mejor Película Argentina en el BAFICI. En esta, y pese a que el cruising aparezca como algo anecdótico, seremos testigos del encuentro de dos hombres en Barcelona, el cual hará que aflore entre ellos una serie de emociones que tienen que ver con el hecho de que ya se conocieron hace años.

1980/07/18

DOCUMENTACIÓN | LEGALIZACIÓN DEL FAGC

Legalizado el Frente de Liberación Gay de Cataluña.
Mercedes Rivas | El País, 1980-07-18

https://elpais.com/diario/1980/07/18/sociedad/332719205_850215.html 

El pasado martes fue legalizado el Front d'Alliberament Gai de Cataluña (FAGC), tras diez años de existencia. Según los coordinadores de esta organización, estos diez años podrían dividirse en dos períodos: «El primero, que abarca toda la etapa de la clandestinidad, con la promulgación de la ley de peligrosidad y rehabilitación social. El segundo es la etapa de la permisividad». Con esta legalización, el FAGC es la primera entidad homosexual reconocida en España que ha contado con el apoyo de 50 municipios catalanes, más de 1.000 personalidades y partidos políticos de izquierda, así como centrales sindicales.

Entre sus actuales objetivos están los de «proseguir la lucha contra la discriminación y marginación, así como seguir editando la revista ‘Debat Gai’». Para los coordinadores, «la experiencia de estos diez años ha sido completamente positiva, ya que las cotas conseguidas sobrepasan a las de muchos países democráticos», y la derogación de la ley de Peligrosidad Social y de los artículos del Código Penal referentes a la moral pública «han sido un gran paso para los homosexuales».

Una vez conseguida la legalización, el movimiento gay se propone comenzar una etapa de reflexión en donde se analicen la postura a adoptar y las acciones a llevar a cabo.

1980/06/28

DOCUMENTACIÓN | ORGULLO GAY EN MADRID Y SOLICITUD DE APOYO A LA LEGALIZACIÓN DE EHGAM

Manifestación de homosexuales el Día Mundial del Orgullo Gay.
El País, 1980-06-28

https://elpais.com/diario/1980/06/29/sociedad/331077602_850215.html 

El Frente de Liberación Homosexual de Castilla (FLHOC) ha convocado para el lunes, en Madrid una manifestación con motivo del Día Mundial del Orgullo Gay, que se celebró ayer. La concentración tendrá lugar a las ocho de la tarde, en el paseo del Pintor Rosales, y ha sido apoyada por partidos como el socialista, MC y LCR, los sindicatos Comisiones Obreras y UGT, y la Plataforma de Organizaciones Feministas de Madrid. Los tres recorridos solicitados por los organizadores -Malasaña, Bravo Murillo y Antón Martín- fueron desestimados por el gobierno civil. Los homosexuales de Castilla habían solicitado la manifestación para el pasado viernes, pero el gobierno civil se la denegó «porque parece que la estancia del presidente Carter en la capital desaconsejaba cualquier tipo de protesta popular organizada, aunque para el viernes no se encontraba, ya en Madrid», según informaron fuentes del FLHOC. «Los de la Comisión Pro Libertad de Expresión también han tenido que esperar para manifestarse», añadieron los organizadores.

Por otra parte, según informa nuestro corresponsal en Bilbao, Patxo Unzueta, los partidos de la izquierda vasca PSE-PSOE, Euskadiko Ezkerra y PCE han presentado ante la Mesa del Parlamento vasco una proposición no de ley solicitando la legalización del Movimiento de Liberación Gay de Euskadi (EHGAM) y el reconocimiento de dicha asociación, así como del Movimiento de Liberación Sexual de la Mujer (ESAM).

Representantes de EHGAM explicaron, por otra parte, que la iniciativa legal ha sido solicitada a los partidos de izquierda dada la actitud ambigua mantenida al respecto por el PNV, que si en algunos ayuntamientos ha votado favorablemente mociones similares, a nivel de dirección ha evitado hasta el momento cualquier pronunciamiento, alegando que el tema no había sido discutido en la base.

NOTA 1: En el original consta como EGHAM.
NOTA 2: El Parlamento Vasco, constituido por vez primera tras las elecciones del 9 de marzo de 1980 y con 60 escaños, estaba constituido de la siguiente forma: 25 del PNV, 11 de Herri Batasuna (HB), 9 del PSE-PSOE, 6 de Euskadiko Eskerra (EE), 6 de Unión de Centro Democrático (UCD), 2 de Alianza Popular (2) y 1 del Partido Comunista de Euskadi (PCE-EPK). Hay que recordar que HB no participó en toda la legislatura. Es necesario comprobarlo, pero si no fue en ésta hay alguna votación que debido a su ausencia y no contar con su apoyo algunas moción pro gay no se aprobaron. Nos parece recordar que en algún momento el centrismo (UCD o, a partir de julio de 1982, CDS) votó a favor en algún caso. El PNV se posicionaba en contra.

1980/06/27

DOCUMENTACIÓN | 28J | DESAUTORIZADA LA MANIFESTACIÓN DEL ORGULLO GAY EN VALENCIA

Desautorizada manifestación homosexual.
El País, 1980-06-27

https://elpais.com/diario/1980/06/28/sociedad/330991207_850215.html 

El gobierno civil ha desautorizado la manifestación solicitada por el Moviment d'Alliberament Gay del Pais Valencià (MAGPV) para hoy, con motivo del Día Internacional del Orgullo Gay. Los motivos aducidos son la poca claridad de los términos de la solicitud y la falta de apoyo de partidos políticos a la manifestación. El MAGPV ha manifestado que, pese a estas trabas, promoverá una concentración con pancartas en la plaza de la Virgen, al tiempo que considera la prohibición como un gesto más de la política represiva del Gobierno.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...