2015/08/21

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | STONEWALL, LA REDADA POLICIAL QUE DESPERTÓ EL ORGULLO GAY

La redada policial que despertó el Orgullo Gay.
Las revueltas en el pub Stonewall Inn en 1969, conmemoradas anualmente, iniciaron la lucha del movimiento LGTB en Estados Unidos. En agosto, infoLibre hace un repaso de los veranos que, lejos de la placidez estival, cambiaron el curso de la historia.
Álvaro Sánchez Castrillo | InfoLibre, 2015-08-21
https://www.infolibre.es/veranolibre/redada-policial-desperto-orgullo-gay_1_1116400.html 

¿Qué pasó?
“La multitud comenzó a agarrarse de la mano, según dijeron testigos oculares. Entonces, sin previo aviso, Queen Power explotó con toda la furia de una bomba atómica gay”. Con estas palabras relató en su crónica el periodista Jerry Lisker, del diario ‘The New York Daily News’, los disturbios ocurridos en el pub Stonewall Inn, situado en el barrio neoyorquino de Greenwich Village, aquella noche del mes de junio de 1969. Entre una lluvia de ladrillos y monedas, lanzadas contra los agentes de policía, esta revuelta marcó el inicio de la lucha del movimiento LGTB en Estados Unidos. Empezaba en el país una dura batalla por la igualdad de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales.

¿Cuándo pasó?
Sobre la 1.20 horas del 28 de junio de 1969, varios policías accedieron al bar Stonewall Inn, un pub situado en el número 53 de la calle Christopher Street en el que se reunía parte de la comunidad homosexual neoyorquina. Una vez dentro encendieron las luces, pararon la música y ordenaron a los clientes a ponerse en fila para ir identificándoles. Parecía que la redada —constantes en los lugares donde se reunía la comunidad LGTB— iba a transcurrir con normalidad, que entregarían su documentación a los agentes y se irían del bar sin resistencia, como hasta entonces. Pero aquella vez no. La gente se negó a identificarse y rechazó categóricamente irse de la zona en la que se encontraba el local.

Así, en poco tiempo se fue concentrando frente al pub más de un centenar de personas, algunos de ellos viandantes que se acercaron a la puerta del bar impresionados por despliegue policial. La tensión fue aumentando por segundos. El trato a una muchacha por parte de los agentes, que la acababan de sacar del Stonewall Inn y se la llevaban detenida, desató la ira de la muchedumbre, que lanzó ladrillos y trató de volcar el furgón policial.

De pronto, la masa enfurecida empezó a quemar contenedores y a intentar entrar en el local donde continuaba la redada. Cuarenta y cinco minutos después de la entrada de la policía en el pub, la muchedumbre accedió al Stonewall Inn y rodeó entre gritos a unos agentes que se encontraban en clara minoría y algo asustados por los tintes que había adquirido la revuelta.

Finalmente, tuvo que intervenir la Tactical Police Force (TPF) –fuerzas antidisturbios– para conseguir liberar a los policías, algunos de ellos heridos. Sin embargo, los enfrentamientos en las calles aledañas se repitieron hasta bien entrada la madrugada. El enfrentamiento se saldó con más de una decena de detenidos y algunos manifestantes hospitalizados. “De pronto la policía se enfrentaba a algo que no había visto jamás. Los homosexuales no debían ser una amenaza para los agentes de la ley porque se suponía que eran débiles y sin coraje, incapaces de hacer nada”, apuntó uno de los manifestantes durante un reportaje emitido en el programa 'La noche temática'.

Los enfrentamientos continuaron hasta el miércoles 2 de julio, cuando se produjo la última y violenta concentración. El ambiente estaba caldeado debido a la publicación en The Village Voice de reportajes sobre la revuelta del sábado en el Stonewall que incluían expresiones ofensivas contra la comunidad LGTB –“locas domingueras”, por ejemplo–. Así, algo más de medio millar de personas recorrieron de nuevo Christopher Street, enfrentándose a la policía durante más de una hora.

¿Quiénes fueron los protagonistas?
Los principales protagonistas de las revueltas de Stonewall fueron transexuales negras y latinas, como Marsha P. Johnson o Sylvia Rivera, que más tarde fueron muy activas en la fundación de las primeras asociaciones LGTB. Las primeras crónicas del suceso apenas reconocían la presencia de hombres homosexuales, y estaban plagadas de burlas o juegos de palabras en torno a la transexualidad de esas primeras rebeldes.

La década de 1950 y 1960 fue realmente dura para el colectivo LGTB en Estados Unidos. Tenían que ocultar sus preferencias sexuales ante la constante posibilidad de ser humillados públicamente, acosados físicamente, detenidos o incluso despedidos de sus puestos de trabajo. La homosexualidad era considerada una enfermedad mental que necesitaba tratamiento a base de descargas eléctricas, lobotomías o castraciones. Era lo que se conocía como "terapias de reorientación sexual".

En 1952, la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés) la catalogó en su Diagnostic and Statistical Manual como un “trastorno sociopático de la personalidad”. Por ello, un gran número de homosexuales acabaron internados en hospitales psiquiátricos donde eran sometidos a duros procedimientos para tratar de curar su “desviación sexual”, tal y como la calificaba la APA.

Además, la comunidad LGTB también era controlada, perseguida y estigmatizada por las propias instituciones y autoridades estadounidenses. Los homosexuales incluso fueron incluidos como “elementos subversivos” en la cruzada que el senador conservador Joseph McCarthy instigó contra el comunismo en la década de 1950. El temor a que hubiese “un movimiento clandestino homosexual” en el Departamento de Estado, en palabras del entonces subsecretario de Estado, John Puerifory, provocó el despido de 91 empleados homosexuales.

La policía, por su parte, también permanecía muy atenta a los pasos del movimiento LGTB. Así, en algunos condados, tenían incluso su propia Unidad Juvenil y de Moral, que daba charlas en los colegios y grababa cortos para “prevenir a los niños de la homosexualidad”. “Es algo grave, no os engañéis. Pueden estar en cualquier parte. Pueden ser jueces o abogados, lo sabemos bien porque hemos arrestado a muchos. Si alguno de vosotros se ha permitido relaciones con algún homosexual (...), más vale que lo dejéis enseguida porque uno de cada tres de vosotros se volverá marica”, es un ejemplo de las intervenciones que se realizaban en colegios ante la atenta mirada de alumnos que apenas llegaban a los 12 años de edad.

Antes de la explosión en el Stonewall Inn, la comunidad LGTB estadounidense ya se encontraba ligeramente organizada. En 1950 se creó Mattachine Society, una importante organización que luchó durante años por los derechos de los homosexuales en el país anglosajón. Sin embargo, algunos de sus fundadores discreparon de la violencia empleada por los manifestantes aquel histórico 28 de junio.

¿Qué fue de sus protagonistas?
El movimiento LGTB en Estados Unidos fue ganando terreno y fuerza tras los acontecimientos en Christopher Street. Se crearon nuevas asociaciones como el Frente de Liberación Gay (GLF, por sus siglas en inglés) –primera organización que incluía en su nombre el término “gay”– o Alianza de Activistas Gays (GAA) y se empezaron a imprimir periódicos alternativos.

Actualmente la homosexualidad no es considerada una enfermedad —al menos en la mayor parte de países occidentales—. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la excluyó en 1990 de su lista de trastornos mentales, casi dos décadas después de que la Asociación Americana de Psiquiatría retirase esta consideración tras una nueva investigación sobre el tema. La transexualidad, sin embargo, sigue siendo considerada como una patología para la Organización Mundial de la Salud, aunque el manual de referencia de psiquiatría (el DSM-5, editado por la APA), la sacó de la lista de enfermedades en 2012. Sí se conserva la categoría de "disforia de género", la angustia que sufre el paciente que no se identifica con el sexo que le asignaron al nacer. Es eso lo que permite, por ahora, acceder al tratamiento necesario.

Hoy en día, la comunidad LGTB goza de un amplio abanico de derechos y libertades en la mayoría de los países europeos y americanos. Sin ir más lejos, el pasado 27 de junio el Tribunal Supremo de Estados Unidos declaró constitucional el matrimonio homosexual en todo el país. Sin embargo, en gran cantidad de Estados africanos, de Oriente Medio y algunos países asiáticos, la homosexualidad está castigada con penas de prisión y, en algunos casos, de muerte —Sudán, Arabia Saudí, Irak, Irán, por poner algunos ejemplos—, según los datos de la Asociación Internacional de Gays, Lesbianas, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales (ILGA, por sus siglas en inglés).

¿Por qué fue importante?
Las revueltas en Stonewall fueron el germen de las manifestaciones reivindicativas del movimiento. Un año después de lo acontecido en las calles de Nueva York, el 28 de junio de 1970, “miles de personas”, tal y como recogió The New York Times, marcharon desde Christopher Street hasta Central Park en lo que se consideró la primera marcha del Orgullo Gay de la historia. El colectivo LGTB también recorrió las calles en ciudades como Los Ángeles y Chicago.

Durante los dos años siguientes se sumaron a la fiesta Boston, Dallas, Londres, París, Berlín Oeste, Estocolmo, Miami, Filadelfia o Atlanta, entre otras. Además, en 1972 había grupos LGTB en cada ciudad importante estadounidense, según cuenta el historiador Barry Adam en su libro ‘The Rise of a Gay and Lesbian Movement’. Desde entonces, la comunidad homosexual ha continuado escribiendo su historia, peleando por unos derechos y libertades todavía en disputa. Aún queda mucho camino por recorrer. 

2015/08/18

DOCUMENTACIÓN | LITERATURA | UN PINTOE HOMOSEXUAL CENTRA LA NOVELA PÓSTUMA DE CHIRBES

Un pintor homosexual centra la novela póstuma de Chirbes.
Miguel Lorenci | La Rioja, 2015-08-18

https://www.larioja.com/culturas/201508/18/pintor-homosexual-centra-novela-20150818002136-v.html 

La muerte sorprendió a Rafael Chirbes revisando 'París-Austerlitz', la novela que Anagrama publicará a principios de 2016 y que era un querido y viejo proyecto del escritor valenciano, fallecido el pasado sábado, cinco días después de que se le diagnosticara un cáncer de pulmón. Chirbes, nacido en Tabernes de Valldigna hace 66 años, corregía en su casa valenciana de Beniarbeig esta novela que toma su título de la estación parisina. La protagoniza un pintor homosexual que, formado en los años de la Transición y con su amante hospitalizado.

Vuelve Chirbes con esta narración a un tiempo crucial en su obra, los años posteriores a la muerte de Franco en los que se plantaron lo cimientos de la España corrupta del pelotazo y la especulación. Jorge Herralde, editor de Anagrama, advierte que es «otro tipo de novela» que «nada tiene que ver» con 'Crematorio' o 'En la orilla'. Sus editores describen la que será la novela póstuma de Chirbes como «una historia de amor en la que trata la naturaleza del dolor». Subrayan que no es una historia romántica al uso, porque el dolor es en el texto una nota sustancial a la belleza.

El autor de 'Crematorio' parece alejarse de los abusos anteriores a crisis y sus terribles efectos para adentrarse en el proceloso mundo de los afectos, en el se dan de nuevo implacables relaciones de poder y cruces de intereses. Chirbes es fiel a su estilo acerado y certero, alejado de la pedantería y con frases cinceladas con precisión de orfebre.

Trabajó Chirbes un buen puñado de años en una novela más breve que otras de su no muy extensa bibligrafía pero igual de implacable. Conecta de alguna manera con 'Mimoun', su primera novela publicada en 1988 y en la que el escritor abordó las relaciones de un profesor de español -como él- en un Marruecos decrépito que acoge en la aldea de Mimouna una heterogénea colonia de expatriados españoles, alemanes e italianos, muchos homosexuales. También con 'La lucha final' en la que Chirbes entrelazó en 1991 las voces de tres personajes desengañados del felipismo: Carlos, Amelia y Ricardo, un escritor plagiario y homosexual.

2015/07/02

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | "LAS LESBIANAS TENÍAN MÁS VISIBILIDAD EN LOS NOVENTA"

Público / RQTR en el Orgullo de 1995 //

Cuando la bandera arcoíris conquistó por primera vez el corazón de Madrid.

En 1995, Pedro Zerolo encabezó la primera manifestación en la capital por el matrimonio homosexual y la unión de hecho entre personas del mismo sexo, a la que acudieron 3.000 personas.
Alicia Ibarra | Público, 2015-07-02
https://www.publico.es/sociedad/bandera-arcoiris-conquisto-primera-vez.html 

Corría el año 1995, llovía y hacía frío. Era el mes de noviembre y una bandera arcoíris ondeaba en la primera manifestación que se realizaba en Madrid por el matrimonio homosexual y la unión de hecho entre personas del mismo sexo. También fue la primera ocasión en la que las organizaciones LGTB dejaron de protestar en la calle Carretas de la capital para, como ellos mismos recuerdan, "conquistar el corazón simbólico de Madrid".

"Aproximadamente unas 3.000 personas recorrieron el trayecto entre la Puerta de Alcalá y la Puerta del Sol en 1995. Encabezando aquella protesta y sujetando la pancarta se encontraba Pedro Zerolo". Así habla Fernando Villaamil, profesor de Antropología de la Universidad Complutense de Madrid y por entonces ya activista de organizaciones LGTB, sobre aquel día para el diario ‘Público’. Como él, miles de jóvenes dieron el paso de salir a la calle pese "al miedo a ser descubierto por amigos o familiares".

"Esa apuesta por cambiar el recorrido y hacernos visibles fue una apuesta personal y bastante fuerte de Zerolo", cuenta el profesor. "Nos convenció de que había que conquistar el centro de la ciudad. Ha estado presente en todos los grandes pasos que hemos dado".

Los primeros políticos en reaccionar ante aquello y "en apoyarnos fueron los de Izquierda Unida, sobre todo Inés Sabanés". "Luego entró el PSOE, pero no fue inmediato y les costó", rememora Villaamil. "A los medios también les costó tomarnos en serio, hasta 1998 o 1999 no nos tenían en cuenta como ahora".

Alberto Martín Pérez, trabajador de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) y antiguo activista COGAM, recuerda cómo "la de 1995 fue la primera vez" que salió a la calle a protestar y cómo, "con apenas veinte años, estaba muerto de miedo".

Público / Acción en la Puerta del Sol, 1 de diciembre de 1995 //

Cuando las protestas sólo eran políticas

"Siempre se podía ver a Zerolo rodeado de gente: con su pareja, con los compañeros de las asociaciones... hasta con políticos", dice Alberto. "Recuerdo que en el año 2003 vino del brazo de Felipe González y Trinidad Jiménez". Según el antes activista, "Zerolo jamás se perdía actos como el del 1 de diciembre, Día Mundial de la Lucha Contra el SIDA".

"En las aceras también hay bolleras". "Igualdad de derechos ya". Así eran algunos de los lemas más coreados en los años noventa durante la protesta. "Antes las manifestaciones eran más políticas y reivindicativas, pero menos lúdicas", inciden. La gente iba con "gafas de sol y no querían ser fotografiados bajo ningún concepto". "Nadie pensó que pudiéramos llegar a ser tantos aquel día".

"La primera carroza salió al año siguiente, en 1996", señala Fernando Villaamil. Fue entonces cuando comenzó la participación de los locales de Chueca en el Orgullo y cuando "lo reivindicativo perdió protagonismo" para dar visibilidad al colectivo: "Decidimos sacrificar una cosa por la otra".

El papel de las mujeres
Sin embargo, en lo que los protagonistas de 1995 están de acuerdo es en que "Chueca siempre ha tenido un sesgo masculino y, por ello, las mujeres siempre han sido menos visibles en las carrozas". Según cuenta Villaamil, "en las manifestaciones de Carretas todo era mucho más pequeño y familiar, y las lesbianas tenían más protagonismo que ahora".

Para Alberto Martín Pérez, "las mujeres tenían más visibilidad en los noventa". "Entonces había más que ahora en las manifestaciones, quizás por la fuerza del feminismo de aquellos años". No obstante, para el profesor también ha influido la prensa: "Los fotógrafos y todos aquellos que han dado a conocer lo que pasaba han preferido sacar a la luz casos de hombres".

2015/06/30

DOCUMENTACIÓN | DERECHOS | CÓMO SE CONSIGUIÓ EL MATRIMONIO IGUALITARIO

Cómo se consiguió el matrimonio gay.
La conjunción de activistas y políticos logró la aprobación de una ley pionera. El éxito comenzó al superar la idea de que bastaba una regulación de parejas de hecho.
Emilio de Benito | El País, 2015-06-30
https://elpais.com/politica/2015/06/25/actualidad/1435243061_680818.html 

En diciembre de 2002, Pedro Zerolo dio una entrevista a El País con motivo de su reelección como presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB). Al acabar la exhaustiva conversación –dos horas de grabación; Zerolo siempre fue un chorro de ideas- llevó al periodista hasta una mesa de trabajo en su despacho de abogados del paseo de Rosales de Madrid. Sobre ella, desparramados, decenas de folios, impresiones del BOE y fotocopias de códigos marcados y subrayados. En el ‘off the record’ (las declaraciones que se hacen pactando que no se van a publicar), Zerolo, orgulloso, explicó aquellos papeles: “Son el futuro. Las más de 60 leyes que estamos revisando para cuando se apruebe el matrimonio entre personas del mismo sexo”.

No dijo “si se aprueba”. No hubo condicional. Lo expresó como una certeza. Y una novedad. El activismo LGTB vivía tiempos convulsos. No hacía tanto, recuerda Miguel Ángel Fernández, entonces miembro de grupo LGTB del PSOE y secretario del Colectivo Lambda de Valencia, y posteriormente coordinador de la secretaría de Movimientos Sociales del PSOE cuando la dirigió Zerolo, que el objetivo más realista del movimiento era conseguir una ley de parejas de hecho que reconociera derechos básicos (herencia, pensión, acceso a la sanidad) a las uniones del mismo sexo.

Era el camino que se ofrecía entonces. Cataluña había aprobado su ley de parejas en 1998, y después llegaron las de Aragón, Navarra, País Vasco, y hasta comunidades gobernadas por el PP, como la valenciana y Madrid, hicieron las suyas. Además, en 1999 Francia aprobó su contrato de unión civil (PACS), poniendo las bases de lo que todos los participantes en esta historia no dudan en calificar ahora como “un matrimonio de segunda”, pero que, a principios de este siglo, parecía un avance enorme. “En 1991 y 1992, cuando empezamos a militar, bromeábamos sobre que nuestros hijos o, más probablemente, nuestros nietos, verían la legalización del matrimonio igualitario”, dice Toni Poveda, expresidente de la FELGTB.

Los últimos años del siglo XX apuntaban a que, después de siglos discriminados, gais y lesbianas se conformarían con una ley de parejas. De hecho, como recuerda Fernández, en 1997 y 1998 hubo dos manifestaciones en Madrid –“eran en febrero y pasábamos mucho frío”- pidiendo esa ley. No fueron tan multitudinarias como las del Orgullo, que desde 1995 a 2000 habían pasado de la pequeña marcha de decenas de activistas a congregar a miles de personas (ya se hablaba de 500.000 o más), pero sí fueron significativas.

Aquella reclamación tuvo su reflejo en las Cortes. Hasta cinco propuestas se presentaron durante las legislaturas de mayoría del Partido Popular (1996-2004), y el propio partido que dirigía José María Aznar llevó la suya en 1997, que no se llegó a votar. Fue la punta del iceberg de un interés del PP por orillar un problema que crecía por momentos, y que causaba una profunda división entre sus votantes y diputados. El veterano activista Jordi Petit, de la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya y ex secretario general de la Asociación Internacional de Lesbianas y Gais (ILGA), relata cómo fue llamado dos veces a La Moncloa, sede de la presidencia del Gobierno, una durante cada una de las dos legislaturas de Aznar. “Fueron encuentros muy discretos, sin ninguna publicidad. Me llamaron para intercambiar opiniones, y ni me pagaron el tren”, recuerda. Él mismo, a través de aquellos encuentros, refleja el cambio de las aspiraciones de la población LGTB. “En el primer encuentro con los asesores de Aznar, pedimos una ley de parejas estatal que reconociera las relaciones de afectividad análogas a la del matrimonio con independencia de su orientación sexual”, recuerda Petit. Aquella fórmula, la de “relación análoga al matrimonio”, había sido acuñada por una abogada, María José Valera, que consiguió por primera vez que se indemnizara como si fuera el viudo a la pareja masculina de un hombre muerto en accidente de tráfico, cuenta Petit. “Más tarde se usó en la ley de arrendamientos urbanos de 1992”, y se mantuvo después.

Pero el propio Petit admite que cuando en la segunda legislatura (2000-2004) le volvieron a llamar, ya la coordinadora catalana había decidido que “no aceptaría leyes gueto”. “Teníamos claro que no entraríamos en una ley de segunda”. La calle ya pedía el matrimonio sin ambages, y que el PP al final no hiciera nada al respecto “fue una suerte”, reflexiona ahora Petit. “No queríamos un sucedáneo, tenía que ser matrimonio sí o sí. Algunos decían que el matrimonio no iba a salir jamás, pero luego se vio que el PACS francés fue un tapón que no reconocía la afectividad y era solo un contrato que, además, dejaba fuera aspectos como la posibilidad de adquirir la nacionalidad de la pareja o la adopción, y han tardado 15 años en regular el matrimonio igualitario”, añade.

Con ese bagaje, el congreso de la FELGTB de 2002 fue una “refundación orientada a la lucha por el matrimonio”, afirma Beatriz Gimeno, quien era presidenta de la asociación cuando se aprobó la ley. Pero hicieron falta una serie de cambios para que esa meta se viera con realismo.

El primero fue la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero en 2000 en el congreso del PSOE que le nombró secretario general. El expresidente tuvo una madrina en Trinidad Jiménez, la misma que ofreció a Zerolo ir en su lista para el Ayuntamiento de Madrid en 2003, con lo que dio el salto desde el activismo en los movimientos sociales al de la política formal. “Le presenté a Zapatero a raíz de su entrada en el Ayuntamiento. No cabe duda de que Pedro era muy simpático y tenía mucho liderazgo. Le nombré portavoz de Medio Ambiente para que se construyera un perfil más allá del activismo LGTB, pero él nunca renunció a él. Zerolo participó mucho en la campaña, y, cuando Zapatero le conoció, quedó convencido”.

Nadie duda de aquel flechazo –el propio Zapatero ha admitido que aceptó la necesidad de esa ley por Zerolo-, pero no todo fue cuestión de simpatía. Gimeno cuenta que “al poco de ganar Zapatero el congreso”, fueron convocados a Ferraz, la sede del PSOE en Madrid. “Lo difícil fue convencerle de que pasara de una ley de parejas a la de matrimonio. Cuando nos vimos con él en un sótano de Ferraz al poco de ser elegido, gracias a Leire Pajín, en aquel momento secretaria de Movimientos Sociales del partido, no lo tenía muy claro. Pero hablamos mucho y él dijo que le habíamos convencido y que lo iba a meter en el programa”. Gimeno, que es actualmente diputada autonómica en Madrid, elegida en las listas de Podemos, cree que, en parte, fue relativamente fácil ganar su apoyo “porque nadie pensaba que fuera a ganar” en las próximas elecciones. “Pero una vez metido en el programa él se lo creyó, y nunca más temí por el proceso”, afirma. Jiménez va más allá en la importancia de que Zapatero estuviera convencido: “Con otros líderes del PSOE de entonces la ley no habría salido”, asegura.

Aquel apoyo político fue reforzado con el de otros partidos de izquierda, como IU. “A ellos también tuvimos que convencerles. Su reparo era que decían que casarse era conservador. En una reunión, una diputada me preguntó muy agresiva que por qué queríamos casarnos. Tuve que contestarle que ella se había casado ya tres veces”, cuenta Gimeno.

La lucha en los despachos no les hizo perder la de la calle. En octubre de 2003 los activistas escenificaron su apuesta y acudieron a los registros civiles de Madrid y Valencia a pedir casarse. Contaban con el rechazo, afirman Poveda y Fernández, pero aquella protesta fijó el objetivo. Y, también, dejó dos fotos simbólicas de los protagonistas símbolo de ese cambio. En Madrid, Zerolo, su novio, Jesús Santos, y la pareja formada por Gimeno y Boti García llevaron como testigos a las portavoces del PSOE, Trinidad Jiménez, y de IU, Inés Sabanés. En Valencia, a Fernández y Poveda les acompañaron Carmen Montón (PSOE) y el portavoz de L'Entesa en las Cortes Valencianas, Ramón Cardona.

“Eso fue antes de que fuera diputada nacional”, comenta Montón. Ella formó parte de “una casualidad” que, cuando el PSOE ganó las elecciones de 2004, llevó a buen término la promesa del programa electoral de modificar el Código Civil “a fin de posibilitar el matrimonio entre personas del mismo sexo y el ejercicio de cuantos derechos conlleva, en igualdad de condiciones con otras formas de matrimonio, para asegurar la plena equiparación legal y social de lesbianas y gais”.

Montón –“una joven de 29 años sin conocimientos jurídicos”, como ella misma se define- se hizo cargo de la portavocía en la Comisión de Igualdad, y Zerolo de la secretaría de Movimientos Sociales en la ejecutiva del PSOE. “Yo era muy atrevida. Convencimos al portavoz del grupo, que era Alfredo Pérez-Rubalcaba, para presentar una proposición no de ley por parte del grupo parlamentario. Bono expresó dudas respecto a la adopción, pero luego nos apoyó”, cuenta. Fernández afirma que fue el propio Zerolo quien pidió a Rubalcaba y a Zapatero ese nombramiento para una diputada joven que se estrenaba esa legislatura, porque quería tener una aliada. Aun así, convencer a los diputados no fue fácil. “No hubo una guerra, pero sí tuvimos que ir uno a uno. Y no solo con los del PSOE; también queríamos que se unieran los de IU, ERC, PNV, CiU. Que fuera todo el mundo a excepción del PP, que sabíamos que se iba a negar”, añade. “Cuando fui a la Comisión de Justicia, hubo muchas preguntas sobre la adopción. Se esgrimieron estudios que eran falsos. Fue como estar ante un tribunal”, afirma.

Aquellos meses crearon “un fuerte vínculo en un pequeño grupo”, dice la diputada: Zerolo, Gimeno, Poveda, Fernández, ella misma... “Era un proyecto muy bonito del que nacieron alianzas indestructibles. Nos llamábamos todos los días, comentando lo que había pasado, preparando argumentarios, adaptándolos”, dice. “Aprendimos mucho”, afirma Poveda. “Por ejemplo, a referirnos a la jerarquía católica, y no a la Iglesia católica, porque teníamos el apoyo de muchas agrupaciones de base y queríamos marcar la diferencia. También que había que contestar con serenidad, sin agresividad”, cuenta.

En aquella lucha política y mediática, contaron con muchos otros cómplices. Fernández recuerda a Ximo Cádiz, que fue secretario de la FELGTB, “y una máquina haciendo argumentarios”. Gimeno menciona el papel de Javier Gómez, entonces tesorero de la FELGTB y militante reconocido del PP (su boda con el abogado Manuel Ródenas fue la única gay que celebró Alberto Ruiz-Gallardón como alcalde de Madrid). “Él nos contaba lo que pasaba en el partido, y así íbamos preparados”, relata. Precisamente por Gómez y los encuentros personales, Giménez se dio cuenta de que “no todo el PP estaba contra la ley. Muchos tenían hermanos, hijos, amigos, gais o lesbianas, y cuando los veías te decían: ‘Ánimo, lo vais a conseguir”. Aquella división se mantuvo hasta el día de la votación de la ley. Con las invitaciones de los parlamentarios de izquierda agotadas, hubo gais que obtuvieron invitaciones de diputados del PP para asistir a la sesión, aunque los invitadores iban a votar que no.

Poveda añade a la lista de aliados fundamentales a Pilar Blanco Morales, directora de Registros y Notariado, “que sacaba argumentos propios que ni nosotros habíamos previsto, como hizo en un debate con Benigno Blanco, del Foro de la Familia”.

El trámite fue relativamente rápido –lógico si se tiene en cuenta el trabajo previo-, y tuvo una fuerte oposición en las Cámaras y en la calle. El Consejo de Ministros aprobó el anteproyecto el 1 de octubre de 2004 y el Congreso votó la ley el 30 de junio de 2005. Pero, en medio, los obispos, parte del PP y organizaciones como el Foro de la Familia convocaron una manifestación el 18 de junio como último recurso de protesta. Fue muy numerosa, pero no torció la voluntad del Gobierno. “Aquella vez vi a Zerolo triste. Costaba ver tanto odio”, recuerda Fernández. Doce días después, la ley salió adelante con 187 votos: los de PSOE, ERC, Izquierda Verde, PNV, BNG, CC, CHA y los diputados de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) Carles Campuzano y Mercè Pigem. Celia Villalobos, del PP, también votó a favor. Se abstuvieron los otros cuatro diputados de CDC, y votaron en contra el PP y los diputados de Unió Democràtica de Catalunya (147 votos en total).

Parte de los populares no se resignó, y presentaron un recurso de anticonstitucionalidad. En noviembre de 2012, el tribunal avaló la ley. 31.610 matrimonios después (datos hasta 2014, los últimos que da el INE), de los que el 39% son de mujeres, la normalidad legal de estas parejas es el fruto de toda aquella frenética actividad.

2015/06/09

DOCUMENTACIÓN | POLÍTICA | ZEROLO Y MAROTO. ARMARIOS , LUCHAS Y PRIVILEGIOS

Zerolo y Maroto. Armarios, luchas y privilegios
El político socialista se va cuando se cumple una década de la aprobación del matrimonio gay y una semana después del anuncio de la boda del político del PP Javier Maroto con su novio. La proliferación de políticos abiertamente homosexuales puede invitar a una complacencia que obvia las exclusiones que persisten para las lesbianas y para los gays no privilegiados.
June Fernández | +Pikara, El Diario, 2015-06-09
https://www.eldiario.es/pikara/zerolo-maroto-identidades-armarios_132_2630379.html 

Nos hemos despertado con la noticia de la muerte de Pedro Zerolo. No lo conocía más que a través de los medios de comunicación, pero era de los pocos políticos que me inspiraban un mínimo de confianza y simpatía, porque me transmitía vitalidad y compromiso en vez de cinismo.

Zerolo se va cuando se cumple una década de la aprobación de la ley del matrimonio igualitario. Y una semana después de que el alcalde en funciones de Vitoria Gasteiz Javier Maroto, un destacado miembro del Partido Popular, formación que se volcó contra esta ley, anunciase que se casa con su novio.

“Los políticos homosexuales, al menos muchos de ellos, hace tiempo que han salido del armario en este país”, celebraba el pasado domingo Aitor Guenaga en un análisis sobre la boda de Maroto y los pactos que se están fraguando para que no gobierne la capital vasca otros cuatro años. En el artículo cita a otros dirigentes abiertamente homosexuales, como Iñaki Oyarzábal (PP Vasco) e Iñigo Iturrate (PNV).

A menudo hemos explicado que el uso androcéntrico del lenguaje crea imaginarios igualmente androcéntricos. Que cuando las mujeres no somos nombradas, tampoco somos visualizadas. Guenaga habla de “los políticos homosexuales”. Se supone que en el castellano, el masculino incluye a ambos sexos, por lo que una podría pensar que el enunciado incluye a “las políticas homosexuales”. Lo que ocurre es que, en este y otros tantos temas, la realidad de los hombres y de las mujeres es tan dispar que cuando se utiliza el masculino universal, se está obviando la mitad de la película. No se está dando una proliferación de políticas abiertamente lesbianas que anuncian enlaces con sus novias de toda la vida. No está ocurriendo, ni en el Partido Popular ni en los de izquierda.

¿A qué se debe? La respuesta rápida y trillada es que las lesbianas vivimos una doble discriminación: por ser mujeres y por ser lesbianas. Frente al enfoque aritmético de las dobles discriminaciones, en las ciencias sociales está primado el enfoque complejo de la interseccionalidad: el grado de exclusión que implica ser gay o lesbiana vendrá determinado por un montón de factores. No es lo mismo ser lesbiana en la ciudad que en el campo; siendo una empleada doméstica inmigrante sin papeles o una empresaria hostelera de Chueca; no es lo mismo ser una lesbiana camionera (literal y figuradamente hablando) que una lesbiana top-model; no es lo mismo trabajar en un colegio religioso que en una revista feminista. Cada circunstancia implica tanto discriminaciones específicas como posibilidades diferentes para resistirlas. Y lo mismo ocurre con los gays. Decir que una lesbiana siempre estará más discriminada que un gay es tan simplista como decir que una mujer siempre va a estar más oprimida que un hombre. Sin embargo, está claro que algo tiene que ver la socialización sexista con la casi nula presencia de lesbianas declaradas en la política española.

También se suele decir que las lesbianas somos invisibles. Mientras que ser gay ha estado marcado por el estigma (ser el maricón de la clase, del pueblo...), las lesbianas han tendido a pasar inadvertidas (a ser, por ejemplo, la tía que se mete a monja o la que se queda solterona y se dedica a cuidar a familiares dependientes o vive con una amiga). El movimiento LGTB ha estado liderado, en la mayoría de los casos, por los gays, debido a que el liderazgo es un valor más presente en la socialización de los hombres que de las mujeres. Esto se refleja bien en la taquillera película Pride: el joven activista es el líder de un colectivo en el que solo hay una lesbiana (irrelevante en la trama). Había otras dos, pero se fueron: en vez de explicar sus legítimas incomodidades con el liderazgo del protagonista, quedan retratadas como locas separatistas, al estilo 'Frente Popular de Judea'.

Otra respuesta es la misoginia. Y aquí me acuerdo de Beatriz Gimeno, gran amiga de Zerolo. Gimeno escribió, también en eldiario.es, un artículo en el que explicaba por qué el rey recibía a la FELGTB mientras el PP seguía intentando legislar contra el derecho al aborto; por qué en muchos países avanza el reconocimiento institucional a la diversidad sexual mientras se legisla contra el derecho de las mujeres a decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra maternidad. Gimeno afirma que “la homofilia histórica tiene un poso misógino muy grande” (evoco la testosterona que destilaba ese diálogo sobre caracoles y ostras censurado de Espartaco) y señala a esos gays privilegiados que disfrutan de la libertad conquistada por maricas, bolleras y travestis en las calles, mientras defienden que los Estados y las Iglesias sigan colonizando nuestros úteros. En el caso de Maroto, añado, gays privilegiados que utilizan su condición para dar una imagen moderna y liberal a la vez que arremeten contra los derechos de otros sujetos excluidos, por su origen, color de piel o situación administrativa (a esto se le llama pink-washing o lavado rosa).

La homofobia es el principal instrumento de marcaje de género entre hombres (“marica” sigue siendo el insulto más empleado contra niños en los patios del colegio, y de lo más habitual en grupos de amigos, en campos de fútbol...), mientras que entre mujeres “puta” va antes que “bollera”. Sin embargo, parece que hay una vía de escape: ser homosexual pero no marica.

Si no tienes pluma o la escondes, si reproduces la masculinidad hegemónica, que se relaciona con valores como el liderazgo, la ambición y el poder, pues podrás ser respetado y la gente se esforzará en olvidar lo que ocurre en tu cama. Un hombre de mi familia lo dijo una vez: “Yo no tengo nada en contra de los homosexuales, pero detesto a los maricones”. Aclaró que usaba maricón como sinónimo de hombre que no es tal, no por sus preferencias sexuales sino por cobarde o pusilánime.

La homosexualidad respetable se asocia a masculinidad al cuadrado, sin mariconadas. De ahí que los círculos de poder sean accesibles para hombres homosexuales. ¿Quién va a acusar de ser poco hombre a un juez como Grande Marlaska o a un político como Maroto? Por eso el sociólogo Oscar Guasch -quien habla de la homofobia compleja, esa por la que los hombres que se definen como heterosexuales temen ser acusados de maricas- propone la siguiente receta contra la homofobia y la misoginia: “De la misma forma que hay mujeres que se definen políticamente como putas, podríamos reivindicar ser maricas, cobardes, renunciar a la masculinidad”.

Y sí, como dice Beatriz Gimeno, estos políticos conservadores homosexuales pueden dejar de esconder a sus novios, pueden tener maridos, gracias a los maricas, las bolleras y lxs trans que han dado la batalla en las calles. Gracias también a políticos como Zerolo, que izaron la bandera arcoiris cuando eso no daba votos precisamente. Pero si pueden hacerlo es porque el poder les hace inmunes a muchas cosas, incluida la discriminación.

Zerolo luchó por una ley criticada tanto por los homófobos como por la gente que, desde la izquierda, cuestiona la institución del matrimonio, incluidos los gays y lesbianas que alertan el riesgo de “heteronormativizar” las disidencias sexuales. Recordemos la célebre cita del primer ministro británico David Cameron: “No apoyo el matrimonio gay pese a ser conservador; apoyo el matrimonio gay porque soy conservador”. Como dice nuestra compañera Andrea Momoitio, los conservadores prefieren las bodas gay a los cuartos oscuros. No me quiero extender más: lean este imprescindible artículo de Lucas Platero en el que señala a quién beneficia y a quién no tanto esta conquista social, y qué otras discriminaciones siguen estando mucho más desatendidas.

Así pues, de la misma forma que no podemos pensar que el racismo está superado porque el país más poderoso del mundo esté presidido por un político negro, debemos evitar que la presencia de varones homosexuales entre los representantes del poder político, económico, judicial y religioso de este país nos lleve a lecturas complacientes.

Doy las gracias a Pedro Zerolo y a todas las personas que han hecho posible que las nuevas generaciones crezcan sabiendo que pueden emparejarse y formar familias con personas de su mismo sexo, que sus entornos reaccionarán mejor o peor, pero que el Estado reconoce ese derecho. Pero sirva también el adiós a Zerolo para pensar cómo seguir avanzando hacia un respeto pleno a la diversidad sexual en el que la vergüenza, la culpa, el estigma, la exclusión y la agresión directa desaparezcan de la vida de todas las personas.

2015/05/24

DOCUMENTACIÓN | LITERATURA | LA (HOMO)SEXUALIDAD EN 'PARADISO'

La (homo)sexualidad en ‘Paradiso’.
Leonardo Venta | Desde mi Belvedere, 2015-05-24

https://poetahabanero.blogspot.com/2015/05/la-homosexualidad-en-paradiso.html 

‘Paradiso’, de José Lezama Lima, chasquea un sosegado clamor erótico-transgresor, por lo que merece un minucioso análisis en ese apartado. No obstante, nos limitaremos a analizar la (homo)sexualidad en esta obra desde una perspectiva someramente literaria.

En la única novela publicada en vida por "el etrusco habanero", el personaje de Foción es condenado por su homosexualidad. Oponiéndonos a lo expresado por Eloísa Lezama Lima, hermana del autor, cuando apunta que José Cemí, el protagonista, a pesar de exponerse a la maldad fuera del hogar, siempre conserva su "pureza" –¿qué es en realidad la pureza?– sostenemos que Foción, veladamente, constituye una proyección de la homosexualidad reprimida de Cemí, trasunto de Lezama, sugerida a partir de imágenes que denuncian el carácter defectivo de la relación erótica con individuos del mismo sexo.

La relación entre Cemí, Foción y Fronesis, que paradójicamente evoca a la trinidad cristiana, desde un innegable matiz de emanación transgresora, ubica al primero entre Fronesis, el ideal de la virtud del pensamiento moral –ostensiblemente inalcanzable–, habitualmente relacionado con la sabiduría, y a Foción, la proyección maldita del propio Cemí.

Fronesis, a pesar de ser un prototipo de virtudes para Cemí, confronta dificultades a la hora de materializar la cópula heterosexual. El que haya tenido que valerse de abrir un agujero en la camiseta “que tapaba el resto del sexo de Lucía, que se escondía detrás del círculo protector” para penetrarla, determina, dentro de todo un especulativo mecanismo simbólico, una palmaria freudiana limitación de su supuesta heterosexualidad.

En tanto, Foción es un personaje maldito; arrastra el anatema de una abierta orientación sexual diferenciada de la norma. El resto de la triada enarbola sospechas de inclinaciones homoeróticas. César López, en su estudio “Sobre Paradiso”, sugiere la misteriosa fusión de Cemí y sus dos amigos: "Cemí, Fronesis y Foción no tienden más que a la unidad, a ser uno solo, a desarrollarse en una trinidad naturalmente misteriosa que se apoya en el verbo (…). A la manera de Jung, el héroe (en una especie de ascensión simbólica a la poesía) trata de llegar a la mismidad integrando la voz de los arquetipos, moviéndose hacia los imagos parentales. Listos, al mismo tiempo, para asimilar el resto de lo circunvecino".

A ‘Paradiso’ le caracteriza la teatralidad, con sus máscaras. La realidad se oculta tras el velo de la sintaxis, de la imagen compleja, del hermetismo, de la burla que no podemos determinar hasta qué punto es burla, crisis, carencia o evasión. Las alusiones sexuales se lían, se imbrican enérgicamente; de igual forma, el placer del texto, la sensualidad de las palabras, a las que se refiere Severo Sarduy en ‘Escrito sobre un cuerpo’, precisan y orientan su erotismo.

El homosexualismo, como parte de dicho erotismo, sufre rechazo. En cada acotación, paródica o no, en que fluyen tonalidades homosexuales, subyace un agudo conflicto, un temor irreconciliable, una acusación, un fatídico resoplo existencial, que aprehende la soledad, el desamor, el vacío, especie de esterilidad, muerte en vida que apunta hacia un complejo de culpabilidad.

Dicho supuesto "desvío" alcanza su manifestación más visible en la crisis del personaje Foción. Su locura alude a un hondo pesimismo neobarroco en la esfera filosófico-ética moral de la novela. Sin embargo, en calidad de fastuoso oxímoron, la maldición de Foción se funde con la pureza de José Cemí, en dirección a la amistad.

El conflicto homosexual merodea el horizonte de Fronesis, modelo de los valores éticos e intelectuales, hacia quien ni Cemí ni el propio hablante narrativo pueden ocultar su admiración. En diálogo con Cemí, Fronesis, al referirse a la incapacidad de Foción para “recorrer el puente trazado entre el abrazo y la penetración de la mujer”, confiesa, sin admitirlo, su propio dilema: “(…) con Lucía, me pasó, cierto que tan sólo un instante, lo mismo que a Foción”.

El yo narrativo, a pesar de regodearse al describir voluptuosas escenas sexuales, las califica –ya sea en su aspecto homoerótico o proyectado hacia el sexo opuesto– con cierta connotación diabólica. Al referirse al descomunal miembro del guajiro Leregas, establece: “Un adolescente con un atributo germinativo tan tronitonante tenía que tener un destino espantoso, según el dictado de la pitia délfica”; en la descripción de la aventura sexual entre Farraluque y la cuarentona casada, el narrador afirma: “(…) ahora entraba en el reino de la sutileza y de la diabólica especialización”. Así como, al relatar el encuentro homosexual entre Farraluque y Adolfito, sentencia: “(…) mostrando [Adolfito], al final del combate su espalda y sus piernas de nuevo diabólicamente abiertas, mientras rotando de nuevo friccionaba con las sábanas su pecho inundado de una savia sin finalidad”. Nótese cómo el semen derramado sobre el pecho de Adolfito es para el narrador “savia sin finalidad”.

En otra de las aventuras de Farraluque, esta vez con un enmascarado hombre maduro, en una carbonería, distintivo de suciedad, la voz narrativa llama “Bafamento” al segundo, es decir, diablo andrógino, y califica su ímpetu al realizar el coito de “maldito furor”.

‘Paradiso’, como literatura del inusitado barroco nuestro, recorre el concepto de "la otredad", como una especie de religión de lo intangible. No debemos olvidar que la caracterización de cada personaje y su interrelación con el resto de la trama es voluntad de un autor. Inmerso en los complejos trastornos emocionales de Foción, su oprimente esterilidad, ambigüedad, soledad, así como trágico sino –la locura–, se ahoga un ontológico entrañable alarido existencial que reclama un espacio regenerador para la homosexualidad rechazada.

2015/05/17

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | "HOMOFOBIA BADAGO"

Homofobia badago.
Imanol Alvarez Gartzia, EHGAM | Uriola, 2015-05-17

https://uriola.eus/bilbo/1431846833515-homofobia-badago 

Orain ez asko, Argia aldizkarian kontatu nuen lehen aldiz 1995eko amaiera aldera gertaturiko anekdota bat. Estatuko talde gay-lesbiano guztiok Madrilen egin behar genuen manifestaziorako deialdiaren nondik norakoak erabakitzeko azken batzarra Bilboko EHGAMen egoitzan izan zen. Bertan, besteak beste, Pedro Zerolo (egun PSOEko Gizarte-Mugimendu eta GKEekiko Harremanetarako Idazkaria) egon zen, garai hartan elkarte bateko presidentea zen heinean.

Bileran, EHGAMek proposatuta, agiriaren izenburua “Homofobiaren aurka” izan behar zela, eta lehen puntuan bikote-legearen ordez, ezkontzeko eskubidea exijitu behar genuela ebatzi zen. Zerolo ezaguna da, dituen karguengatik ez ezik, bere burua aurkezten duelako sexu berekoen ezkontzen aitzindari. Inor gutxik daki, ordea, bilkura hartan sutsu jo zuela ezkontza aldarrikatzearen kontra, hala nola “Homofobiaren aurka” leloaren beraren kontra ere, Espainian (sic) ez omen zegoelako homofobiarik. Errealitatea tematia da; eta suposatzen dut Zerolo jaunak egun aitortuko zuela berak esaniko hura falazia hutsa baino ez zela. Homofobia egon badagoelako Espainian, Euskal Herrian eta, zoritxarrez, nonahi. Horrexegatik da hain inportantea erne eta lanean jarraitzea.

Gaurko egoera gure taldea sortu zen garaikoarekin alderatuz gero, ukaezina da gauzak askotxo aldatu direla onerako sexu-askatasunari dagokionean. Hainbat lege desagertu edo aldatu egin dira, eta beste berri batzuk sortu; erakunde batzuek homofobiaren aurkako kanpainak egiten dituzte... Hori guztia ondo dago. Egin behar zen eta egin behar da. Baina, kontuz! Egiten dute/da/dugu benetan geureganatuta dutelako/dugulako sexualitatearen arloan ere askatasuna izan behar dela nagusi, edo politikoki zuzena omen delakoan ondo gelditzeko?

Joan den hilean, gure taldean urtetan ibilitako mutil bat erasotua izan zen Algortan. Horren kontra deituriko kontzentraziora udaleko alderdi guztietako ordezkariak joan ziren, PPkoak barne. Ongi deritzot horri: hor egon behar zuten eta hor egon ziren. Zalantza bat dut ordea. Nola da posible horiek beroriek (PPk aurkeztu eta PNVk alde), egun batzuen bueltan Bilboko udalbatzan inguruetako mendixka batean “cruising” delakoa (gizonek gizonekin ligatzea alegia, sexua egiteko asmoz) debekatzea. Gainera, PPren kasuan behintzat, ezaguna da zentzu guztietan eraman duen eta daraman ibilbide homofoboa, edo, hobeto esanda, sexofoboa. Horri inkoherentzia dei diezaiokegu, edo kontraesana; nire ustez, ordea, zerbait gehiago dago: batzuen kasuan hipokresia, eta besteen kasuan benetako eurenganatze-falta. Hausnarketa sakona behar dugu, ea egiazki zer pentsatzen dugun, zeren alde egin nahi dugun, zelako bitartekoak erabiltzeko prest gauden… Osterantzean, dena makilajean gera liteke.

Amaitzeko, Uriolako lagunek eman didaten aukera aprobetxatu nahi dut medioek egin ohi duten zentsura salatzeko ere, are larriagoa dena medio publikoen kasuan. Izan ere, Algortako erasoaren harira, hainbat taldetako ordezkariak izan ginen elkarrizketatuak. Nire kasuan, eta besteak beste, ETB2ko “Sin ir más lejos” programarako grabatu ninduten. Nik aurreko lerroetan aipatu dudan zentzugabekeriazko kontraesana ere salatu nahi izan nuen, eta espresuki eskatu nien kazetariei ez mozteko. Bada, imajinatzen duzue zer gertatu zen, ez da? Bai, asmatzea erraza: beste guztia emititu zuten, baina PNV ere agerian uzten zuen esaldia moztu egin zuten.

2015/05/06

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LA TORTURA DE GARCÍA LORCA DENTRO DEL ARMARIO

La tortura de García Lorca dentro del armario.
El martirio que sufrió el poeta granadino al tener que ocultar su homosexualidad es ilustrada con dibujos lorquianos y fotografías en el nuevo número de la revista 'El Maquinista de la Generación'.
Cristóbal G. Montilla | El Mundo, 2015-05-06
https://www.elmundo.es/andalucia/2015/05/06/5549f4d8268e3e24058b456b.html 

Limitarse a pensar que ciertos legados sólo le pertenecen al pasado es una torpeza sin vuelta atrás. Le tapa los ojos a esos hallazgos del presente, o quizás del futuro, que ahondan en los pozos sin resolver que dejaron intelectuales que siguen vivos a través de sus obras. A través de océanos de saber como los que sembró la Generación del 27, a cuyo estudio siempre regresa, con las últimas noticias sobre aquellos poetas inmortales, la revista 'El Maquinista de la Generación', que edita el Centro del 27 de la Diputación de Málaga.

Por ejemplo, en las páginas de la publicación -que ha sido presentada en la vigente Feria del Libro de Málaga y lleva una portada de Luis Eduardo Aute- «se hace una original aproximación, a través de una serie de imágenes pictóricas y fotográficas, a la tortura espiritual que significó para el poeta granadino Federico García Lorca tener que ocultar celosamente su homosexualidad», según explica el director del Centro del 27, José Antonio Mesa Toré.

En un artículo titulado 'Federico García Lorca: Una botella al mar', el experto Eutimio Martín señala que «a Lorca le aterraba la idea de que su orientación sexual llegara a oídos de próximos y familiares». «Cuidó que no cayera en manos de quienes no debían ver ningún ejemplar de la edición limitada de ‘Oda a Walt Whitman’ que Alfonso Reyes le procuró en 1933. Y cuando Gerardo Diego le incluye el poema al año siguiente en su famosa antología, ha de limitarse a reproducir un fragmento. Su mentor y maestro Fernando de los Ríos, siendo ministro de Justicia de la II República, no acierta a comprender en una gira de inspección carcelaria, qué seres extraños ocupan la 'sección homosexuales'. ¿Cómo hubiera reaccionado 'el santo laico socialista' de haberle sido comunicado que su querido Federico, corría el peligro, si no disimulaba su condición homoerótica, de hacerles compañía a los 'estrambóticos' seres allí detenidos?», apunta en su artículo el estudioso.

Según se recuerda en el citado trabajo, a modo de antecedentes, «en el verano de 1923 Lorca se explayaba ante su confidente Melchor Fernández Almagro: 'Hay ciertos sentimientos que no se deben enseñar... ¡y de esto tengo yo papeles!' No se deben porque no se pueden. Luis Buñuel a quien Federico denominaba 'el Wagner de la grosería' le espetó a bocajarro: '¿Tú eres maricón?' Y Lorca: 'Da por terminada nuestra amistad'».

La originalidad de esta investigación reside en las pruebas que, a modo de imágenes, se usan para ilustrar la 'tortura' por la que pasó el granadino.

De ahí que Eutimio Martín sostenga que «la angustia que a él le producía su condición de ciudadano furtivo condenado a la clandestinidad amorosa desbordó el marco literario y se incrustó en su obra gráfica con mayor intensidad y, por consiguiente, con mayor secretismo para que no lo vieran los que no debían verlo».

Es, ante este tipo de aseveraciones, donde cobra sentido la aportación del dibujo de Federico García Lorca que sitúa la palabra 'MORENO' en la gorra de un marinero: «Entre 1934 y 1936 puede probablemente fecharse este mensaje en el que Lorca oculta su desnudo en un verdadero laberinto de biombos. He aquí un marinero (emblema clásico de la tendencia homosexual) que presenta una compleja mezcla de feminidad (suaves rasgos faciales) y de virilidad (abundancia pilosa en pecho y sobaco). Posiblemente se trate de un simbólico autorretrato. Sobre abundar las fotos de Federico vestido de marinero, y en un texto juvenil se declara niño y niña».

Sumergido -por usar un verbo marino- en la interpretación de esta creación lorquiana, Eutimio Martín llega a la siguiente conclusión: «Este marinero, como leemos en la gorra, pertenece al equipaje del barco moreno. Pero el trazado de las letras revela la separación de no. De modo que no leemos moreno sino more no. No es necesario ser un gran latinista para traducir more por según la costumbre, según la norma. Es decir: «según la costumbre» o «según la norma», no. Pero no, ¿qué? Seguimos leyendo la continuación del mensaje pero prolongando la lectura en la etiqueta de la botella: amo. Y tenemos ya la integridad del texto: según la norma, no amo».

En otro de los artículos de este número de 'El Maquinista de la Generación', salta a la palestra la relación de amor y odio que mantuvo el maestro de escritores Antonio Machado con los poetas de la Generación del 27. Este estudio, titulado 'La Generación del 27 & Antonio Machado. Historia de encuentros y desencuentros', lo firma Francisco Morales Lomas, y en él se regresa a los tiempos de finales de la década de los 20 en los que el sevillano se muestra crítico con la obra de los miembros de este grupo. «Machado afirma que es una juventud benévola y poco batallona, más inclinada al juego que a la lucha y 'menos palurda y más educada' que la de sus padres y abuelos, pero es 'pobre en promesas de personalidades ingentes', pues no considera que vayan a aparecer entre ellos escritores de la personalidad de Valle-Inclán o Unamuno», se recuerda en el artículo. Eso sí, se deja igualmente claro que Machado viró, en ocasiones, desde tales críticas hacia los elogios, y se añade como aportación novedosa la admiración que profesó hacia el malagueño de la Generación del 27 José Moreno Villa, que puede considerarse su favorito del grupo.

Otra de estas aproximaciones tiene que ver con la figura de José María de Cossío y su afición a la recolección de versos ajenos. Según explica Mesa Toré, «Mario Crespo López, que en el número de la revista conmemorativo de sus diez años de existencia participó con un ensayo sobre los lazos de amistad entre Dámaso Alonso y José María de Cossío, nos abre ahora en su artículo 'Una colección poética del siglo XX: el Cancionero de José María de Cossío' las puertas de la Casona de Tudanca donde hoy se conserva, en cuatro tomos más uno, un tesoro de nuestra literatura más reciente: la compilación que para su deleite personal hiciera el erudito vallisoletano de poemas autógrafos de una 'nómina casi completa de los poetas españoles' de la pasada centuria».

«Mario Crespo, que en su obra 'José María de Cossío. Vida hasta la Guerra Civil (1892-1939)', reseñada también en el anterior número de 'El Maquinista', publicó por vez primera el listado completo de poetas que aparecen en los cuatro tomos iniciales del Cancionero, nos explica al detalle cómo y por qué se forjó éste y cuál es su inmenso valor, además de dar de nuevo en nuestra revista la nómina de los poetas presentes en los cuatro volúmenes compilados por Cossío y, como novedad, publicar igualmente el listado de los autores que conforman el quinto tomo, el llamado Cancionero para José María de Cossío, iniciativa de Rafael Gómez, primer director-conservador de la Casona», añade el director del Centro del 27.

Y Machado, Lorca o Cossío no son los únicos protagonistas de la recién aparecida revista. La galería de personajes y contenidos que se asoman a ella la sintetiza Mesa Toré de este modo: «Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Moreno Villa, Hinojosa, Blanchard, Lorca, Dalí, Guillén, Cossío, Santos son algunas de las figuras que, como en un calidoscopio, El Maquinista hace girar ante la mirada de los lectores. Incesantes y novedosos enfoques de la generación del 27 que, según es costumbre en nuestra revista, se complementan con la divulgación de la cultura actual».

2015/04/26

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | MADRID LE DEDICARÁ UNA CALLE A MANOLO TRILLO, FUNDADOR DE COGAM

Madrid le dedicará una calle a Manolo Trillo, fundador de COGAM.
Somos Chueca, El Diario, 2015-04-26

https://www.eldiario.es/madrid/somos/chueca/madrid-le-dedicara-una-calle-a-manolo-trillo-fundador-de-cogam_1_6425906.html

Falleció en 1998 muy lejos de Madrid, pero el recuerdo de Manolo Trillo, cofundador del COGAM y el Comité Ciudadano Antisida de Madrid, sigue muy vivo. Diecisiete años después de su desaparición, el gran trabajo de este activista LGTB se verá reconocido con una calle, en un lugar aún por determinar de la ciudad de Madrid, que homenajeará su importante labor.

La Junta Municipal de Distrito Centro del Ayuntamiento de Madrid ha aprobado por unanimidad de todos los grupos (PP, PSOE, IU, UPyD) una propuesta presentada por Jorge Escobar García-Antón, del Grupo Municipal Socialista, interesado en asignar una calle de la ciudad de Madrid el nombre de Manuel Trillo, activista LGTB y fundador del Colectivo Gay de Madrid (COGAM).

La propuesta pedía que la calle estuviera ubicada en el barrio de Justicia, demarcación administrativa de Chueca, pero dada la dificultad de encontrar una vía disponible en esa zona se acordó, mediante enmienda transaccional, realizar gestiones superiores y especializadas en las que se tratará de buscar en otro barrio, espacio o lugar del callejero madrileño, la calle a la que asignar el nombre de Manuel Trillo.

Un merecido homenaje a un infatigable luchador
Manuel José Trillo Losa, conocido por todos como Manolo Trillo, nació en 1960 y falleció el 13 de febrero de 1998 en Bahía de Caráquez (Ecuador) víctima del VIH-SIDA. Una batalla que no consiguió ganar pero que sí se materializó, gracias a su espíritu de lucha, en un valiosísimo legado vital que ha pervivido a lo largo de los años. Los que le conocieron coinciden, de manera unánime, en señalar que fue una persona divertida, espontánea y de fuerte carácter, pero sobre todo luchadora.

Todas las causas, eran su causa: yonkis, chaperos y prostitutas, gitanos, inmigrantes, gays y lesbianas, portadores de VIH y enfermos de SIDA... y por ello trabajó intensamente por la información, la educación sanitaria, la prevención y la superación de los prejuicios que alimentaban los miedos y recelos hacia las personas con VIH-SIDA y otros colectivos marginales.

No tuvo la oportunidad –por poco– de beneficiarse de la vacuna contra la poliomielitis al nacer, lo que le dejó una pequeña minusvalía que le daba derecho a vender cupones de la Asociación de Promoción de Empleo al Minusválido y de la ONCE con los que se ganaba el sustento. A veces la utilizaba como herramienta para boicotear a algún conferenciante: le bastaba con colocar la “pata mala” sobre la mesa para que se hiciera el silencio. Una anécdota que evidencia su carácter transgresor y su continuo afán de superación.

De carácter rebelde, su vocación activista nació siendo aún muy joven, cuando comenzó a militar en grupos gais como AGAMA, se sumó a la coordinadora de Barrios y, ya en el año 1985, inició desde el Comité Ciudadano Anti-SIDA de Madrid y su grupo de auto-apoyo “El ciempiés” su férrea lucha por los derechos de las personas con VIH.

No le frenaron las dificultades para formalizar un contrato de alquiler ni las trabas administrativas, que obligaron a atender a la gente desde su propia casa al no tener un local. Durante esos dos años se ofreció a que su teléfono particular apareciera en los folletos de información y no dudó en descolgar el teléfono personalmente para tranquilizar a muchas personas angustiadas, romper silencios y acallar miedos sobre el Sida.

Un año más tarde, en 1986, se unió a Emilio Gómez Ceto y Rafael Luz Sánchez para crear la primera asociación homosexual madrileña. Un grupo al que llamaron Colectivo Gay de Madrid y que hoy conocemos como Colectivo LGTB de Madrid (COGAM). También estuvo en los movimientos de la teología de la liberación, fue cristiano de base y trabajó con Enrique de Castro.

Él mismo se definía así en una entrevista que le concedió al diario El País el 18 de marzo de 1987, donde quedan perfectamente claros sus valores y su filosofía de vida, bastante alejada de los estándares sociales y del entorno conservador en el que creció. En su día a día daba apoyo al colectivo LGTB, trabajaba como educador de calle de drogodependientes y profesionales del sexo y participaba activamente en el Comité Ciudadano Anti-SIDA:

«Soy cristiano y creyente, tenía vocación de cura, pero no de célibe, y resulta que te obligan a ambas cosas en el mismo lote. El hecho de salirme del seminario no me ha hecho cambiar de opinión. [...] Lo único que pasa es que me siento profundamente alejado de la Iglesia tal y como existe hoy, y supongo que ellos de mí. A ello hay que añadir que asumir mi homosexualidad me impedía seguir allí dentro y que a los que yo considero oprimidos y marginados ellos los consideran pecadores y degenerados. [...] Soy cristiano porque creo en la teología de la liberación; si no existiera ésta o San Francisco de Asís, no creería en la Iglesia. [...] Necesito realizar trabajos sociales y preocuparme por mis semejantes. No lo hago como una proyección del sacerdocio, sino como una labor normal y concreta de un cristiano de a pie. [...] Es muy difícil hablar de reinsertar a alguien en una sociedad que no tiene la cara muy limpia. La libertad política puede que haya llegado, pero la libertad sexual no».

Vivió intensamente el Madrid de ‘La Movida’, tratando de mejorar la sociedad de los 80, que apenas comenzaba a despertar del letargo de la Dictadura y a saborear su libertad. Libertades que se convirtieron en un arma de doble filo: la experimentación llevó a muchos a la adicción a las drogas y al contagio del VIH por intercambiar jeringuillas infectadas con el virus y mantener relaciones sexuales de alto riesgo sin protección.

Abiertamente homosexual y enfermo de VIH/SIDA, fue uno de los primeros en plantarle cara a la estigmatización social y aparecer en los medios de comunicación para hablar claramente de la enfermedad y la importancia de informar sobre la prevención y reivindicar una atención sanitaria y social pública, digna y de calidad.

No era solo un gay visible (lo que a mediados de los ochenta era ser valiente) sino que hablaba de que tenía SIDA, para lo que había que ser realmente valiente. Un papel que le hizo vivir en primera persona la discriminación, pero que supo aprovechar para que le recibieran personas del gobierno del entonces alcalde, Joaquín Leguina, y hasta el Ministro de Sanidad y Consumo de la época, Julián García Vargas, consiguiendo que se lanzaran campañas de información y prevención y se dotara de más recursos asistenciales a los enfermos.

Tras años de intenso trabajo, en 1993 emprendió un largo viaje que le llevó por diferentes países: México, Guatemala, Marruecos y Ecuador. En 1998, gravemente afectado por la enfermedad, su cuerpo no fue capaz de aguantar más y perdió la vida a sus 38 años de edad en Bahía de Caráquez (Ecuador) junto a su fiel compañero, gran amor y entregado amante: Gerardo Gutiérrez.

Con motivo del 25 aniversario de la creación del COGAM y coincidiendo con el 30 aniversario de la publicación de los primeros casos de SIDA, en junio de 2011 se le rindió un sentido homenaje como miembro fundador. Entre los actos conmemorativos, se organizó una exposición de las pinturas de su pareja (que fue pintor, dibujante y fotógrafo), en la que quedó al descubierto el lado más íntimo y personal de Manolo con sus pinturas y las semblanzas que le dedicaron amigos y compañeros.

 Y TAMBIÉN…
Manolo Trillo, el chico de la pícara sonrisa.
"El Corazón lleno de nombres", 2015-02-16

http://elcoraznllenodenombres.blogspot.com/2015/02/manolo-trillo-el-chico-de-la-picara.html

2015/03/19

PELÍCULAS | Warchus, Matthew | Pride

Warchus, Matthew (Director) (2014). Pride. Calamity Films.


Pride. 2014. Gran Bretaña. Festival de Cine de Cannes, Queer Palm, 2014-05-23. Estreno en España: 2015-03-19. 120 min. Dirección: Matthew Warchus. Guion: Stephen Beresford. Reparto: Ben Schnetzer, Monica Dolan, George MacKay, Bill Nighy, Andrew Scott, Imelda Staunton, Dominic West, Paddy Considine, Joseph Gilgun, Russell Tovey, Sophie Evans, Jessie Cave, Freddie Fox, Faye Marsay. Calamity Films.

En el verano de 1984, siendo primera ministra Margaret Thatcher, el Sindicato Nacional de Mineros (NUM) convoca una huelga. Durante la manifestación del Orgullo Gay en Londres, un grupo de lesbianas y gays se dedica a recaudar fondos para ayudar a las familias de los trabajadores, pero el sindicato no acepta el dinero. El grupo decide entonces ponerse en contacto directo con los mineros y van a un pueblecito de Gales. Empieza así la curiosa historia de dos comunidades totalmente diferentes que se unen por una causa común.

Ser, querer ser, no ser
De ambiciosa temática y desarrollo algo esquemático, 'Pride' encuentra la emoción cuando busca la verdad de sus personajes
Javier Ocaña | El País, 2015-03-20
https://elpais.com/cultura/2015/03/19/actualidad/1426783709_095423.html

Como la gracia o el sentido del humor, el buen rollo no se puede forzar. O se tiene o no se tiene, pero nunca se debe intentar tenerlo, porque los empecinamientos en agarrar el estado suelen ser inversamente proporcionales a los esfuerzos y el ridículo está al acecho. Esto para la vida.

Su traducción para el cine es que las grandes películas de espíritu contagioso, las que aúnan divertimento, sentido del humor, buenos sentimientos y un cierto toque social, eso que los anglosajones llaman ‘feel good movie’, son las que alcanzan la gloria a través de sus personajes, de sus intenciones y sus sensaciones, sus acciones y sus interioridades. Los personajes determinan la historia. Sin embargo, en cuanto el guionista fuerza la situación y los pone a hacer cosas que den buen rollo, las alarmas estarán a punto de activarse. La intencionalidad mata el espíritu. En ‘Pride’, estimable película británica alrededor de un hecho real casi asentado en el estrambote, no llegan a sonar aunque deambule en variados momentos por esa fina línea que separa el buen rollo del curso intensivo de risoterapia. Fijando el objetivo en las grandes comedias sociales británicas del cambio de siglo, ‘Billy Elliot’ y ‘Full Monty’, pero con el atisbo de su sucedáneo (‘Tocando el viento’, por ejemplo), ‘Pride’ hace del orgullo y la dignidad las bases de su historia, ambientada a principios de los 80 y protagonizada por un grupo de gais y lesbianas que se solidarizan con unos mineros galeses en huelga. El contraste, el reparto coral, y la poca plausibilidad de la situación (¡a pesar de ser real!), hace pensar en las maravillosas comedias de la Ealing, y la época thatcheriana, en la transgresión del Stephen Frears de ‘Mi hermosa lavandería’ y ‘Sammy y Rosie se lo montan’.

De ambiciosa temática y desarrollo algo esquemático, ‘Pride’ encuentra la emoción cuando busca la mirada cómplice y la verdad de sus personajes, y el resquemor cuando huye de los problemas por medio de bromas que buscan la risa más fácil. Como en la vida.

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...