2021/10/25

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | JULIO AUMENTE, CIEN AÑOS DEL PRÍNCIPE ESTETA Y DECADENTE DE 'CÁNTICO'

Julio Aumente, cien años del príncipe esteta y decadente de Cántico.
Nació en Córdoba el 29 de octubre de 1921, colaboró en la mítica revista desde su inicio, dejó de escribir y marchó a Madrid. Volvió a la literatura en los años 80 con una poesía libérrima, en un regreso a la juventud, la vida y el deseo.
Félix Ruiz Cardador | ABC, 2021-10-25
https://sevilla.abc.es/andalucia/cordoba/sevi-julio-aumente-cien-anos-principe-esteta-y-decadente-cantico-202110252129_noticia.html 

El viernes 29 de octubre se cumplirán cien años del nacimiento de Julio Aumente Martínez-Rücker, uno de los cinco poetas canónicos de l Grupo Cántico junto a Juan Bernier, Ricardo Molina, Pablo García Baena y Mario López. Nacido en Córdoba en 1921, fue un hombre de personalidad singular, un esteta.

Sabio en heráldica y genealogía, con no poco de espíritu aristócrata y de príncipe distinguido y distante, mantuvo con Córdoba una relación a veces despegada, a pesar de que era nieto del compositor Cipriano Martínez Rücker y procedía de un ambiente familiar cordobés de situación desahogada.

Se licenció en Derecho, pero pronto comenzó a escribir versos. Aunque la vida se la ganaría finalmente de otro modo: como tasador de arte y antigüedades en Madrid , donde se marchó a mediados de los 60.

Residía en un amplio piso en la calle Bárbara de Braganza, a escasos minutos de la Cibeles y el Paseo de Recoletos y repleto de antigüedades que le daban a su casa un aire ‘dannunziano’. Muy enfermo ya, su familia lo trasladó a Córdoba, donde murió en el verano de 2006.

La obra poética de Aumente, suntuosa en origen y marcada en sus últimos años por sus ansias de vivir y una sensualidad homosexual no exenta de ironía posmoderna, se divide en dos etapas, como en el caso de otros coetáneos suyos. La primera la componen sus libros de juventud, que van unidos a la revista ‘Cántico’ y a esos primeros años en los que casi todos sus miembros vivían en Córdoba y trataban de hacerse un hueco en la poesía española .

El desdén con el que fueron recibidos, pues la poesía de entonces se debatía entre el realismo socialista y las nostalgias imperiales sin mucho espacio para la intimidad, provocó la diáspora. También el silencio de varios de los autores adscritos a la revista. Serían los jóvenes profesores y poetas Carlos Clementson y Guillermo Carnero los que, con sus estudios sobre Cántico, acabarían por resituar al grupo en el mapa en los años 70, lo que propició que sus autores volviesen a escribir. Ese es el caso de García Baena y también de Aumente, al que espoleó un joven amigo, el también poeta Luis Antonio de Villena .

Clementson explica de la primera fase de Aumente que era «un autor muy influenciado en ese momento por Luis Cernuda, pero al mismo tiempo un gran artífice del soneto, en la estela de Góngora». De esos años primeros son sus libros ‘El aire que no vuelve’ (1955) y ‘Los silencios’ (1958). Aunque siguió escribiendo hasta su marcha a Madrid, no volvió a publicar y fue de los autores de Cántico el que se mantenía más alejado de los viejos recuerdos.

Tenía con la ciudad una relación ambivalente, fundada en cierta sensación de despecho por haberse sentido en ella desdeñado en su juventud. Esa distancia con su ciudad de origen la plasmó en versos que no llegó a publicar. Finalmente, algo se aplacó esa amargura en sus últimos años, cuando el Ayuntamiento colaboró en la publicación de sus poesías completas y la prensa cordobesa comenzó a reconocerlo como uno de los grandes autores del XX.

La etapa de desencanto y alejamiento total de la escritura se extendió entre los 60 y los 70, década esta última en la que lo empezó a frecuentar Luis Antonio de Villena por recomendación de Pablo García Baena, con el que por entonces se carteaba. «Nos hicimos muy amigos», explica a ABC De Villena, que lo visitaba un par de veces al mes para cenar con él.

En esas charlas el joven autor incitaba al amigo veterano a que volviese a la poesía, algo que no fue fácil pues Aumente le reconocía que llevaba diez años sin escribir. Recuerda De Villena que el autor cordobés se sentía en esa época de vuelta de todo, en la fase final de la vida.

Incluso parecía haber cerrado las puertas a la vida sentimental. En sus tarjetas de visita incluía largos títulos con un punto decadente e irónico, ropajes verbales que eran parte de la personalidad que se había creado. En sus poemas posteriores, llegaría a reconocer que se había perdido la vida por hacerse «el interesante».

Sus últimos años fueron por ello un estallido y una liberación, un rejuvenecimiento de un hombre que, en parte por decadentismo y en parte como protección, había decidido ser viejo antes de tiempo. Por una parte, comenzó a hacer vida social con nuevos amantes y amores y se echó a las calles de Madrid para vivirlas, lo que sería una fuente de inspiración para sus poemas de gran carga homoerótica y políticamente incorrectos, propios de un escritor que ya no estaba sujeto a la convenciones .

En 1982 publicó ‘Por la pendiente oscura’, en la que reunía los poemas escritos entre el 47 y el 65, pero aún muy en la senda de Cántico. La sorpresa llegó cuando al fin le hizo caso a Luis Antonio de Villena y empezó a escribir textos nuevos. De esos bríos recobrados surgieron libros fundamentales en su obra como ‘La antesala’, que publicó en 1983 Visor con prólogo del propio De Villena. Una década más tarde llegaría ‘El canto de las arpías’, que Villena ha calificado como «poemas coloquiales, palabras de germanía juvenil, marginación, mundo urbano , inmensa sed de vida, ironía y sátira».

En sus últimos años, Aumente vio publicados sus poemas completos en Visor, con prólogo de De Villena y el trabajo compilatorio de Rafael Inglada. En 2017 apareció en la editorial Renacimiento la antología ‘Bellezas y arpías’, editada por Luis Antonio de Villena. Ahora, con motivo del centenario, Rafael Inglada ha publicado una edición de 50 ejemplares con algunos poemas inéditos de los años 80 y 90.

Estas reediciones y tributos mantienen viva la memoria de un autor singular cuya existencia estuvo cargada de anécdotas y que, según cuenta De Villena, acabó sus días poniéndose del lado de los ‘skaters’ adolescentes del Paseo de Recoletos en los conflictos que mantenían con los jubilados que se sentaban por allí.

«Fue siempre un defensor de la juventud», explica Luis Antonio de Villena sobre este escritor cordobés que quizá nació antes de tiempo y que en sus últimos años decidió rejuvenecer. Su leyenda heterodoxa ahí sigue en sus versos para quien la quiera conocer.

Contra trepas y arribistas
Julio Aumente no sólo se alejó de la poesía, de Córdoba y de Cántico, sino también de los foros literarios. Aunque vivía muy cerca de lugares emblemáticos como el café Gijón, donde era fácil ver a otro poeta cordobés como Manuel Álvarez Ortega, nunca sintió Aumente interés alguno por ese mundo y se recluyó en su piso, en sus jóvenes amantes, en sus lecturas y genealogías.

«Julio sólo veía en el mundo literario el interés de unos y otros, a trepas y arribistas», explica Luis Antonio de Villena. Todo eso hizo de él un poeta casi secreto. Los amigos y el talento singular de sus versos, más que la propia insistencia, lo llevaron a publicar en algunas de las mejores editoriales de su tiempo.

2021/10/15

TESIS | Mendoza Albalat, Diego | Mirando al Sur: una historia (incompleta) de los activismos de la disidencia sexual y de género en Andalucía

Mendoza Albalat, Diego (2021). Mirando al Sur: una historia (incompleta) de los activismos de la disidencia sexual y de género en Andalucía. Tesis Universidad de Granada, Programa de Doctorado en Estudios de las Mujeres, Discursos y Prácticas de Género. Fecha defensa: 2021-10-15. Bajo la dirección de Amets Suess Schwend. 

Ed. digital: Open Access | Digibug - UGR [Universidad de Granada]
https://digibug.ugr.es/handle/10481/71616

La presente tesis doctoral se sitúa en el contexto de emergencia de distintos proyectos feministas, transfeministas y disidentes sexuales y de género que, en los últimos años, están generando aportaciones teórico-políticas con el fin de tejer una perspectiva (trans)feminista andaluza propia que explore referentes, construya memorias, denuncie desigualdades geopolíticas y rescate resistencias culturales características de dicho territorio. Influenciada por este entorno del que se nutre y pretendiendo aportar al mismo, la temática central de la investigación consiste en el abordaje de los activismos de la disidencia sexual y de género en Andalucía, desde que comienzan a organizarse durante la segunda mitad de los setenta hasta la actualidad, prestando especial atención a aquellos de cariz más crítico.

Para ello, se plantea una propuesta metodológica a la que he denominado ‘metodologías mestizas y epistemologías del puchero’, tomando como inspiración las metodologías queer e incorporando recursos y planteamientos de las epistemologías feministas, de la etnografía feminista, de la autoetnografía, de las metodologías colaborativas y de las prácticas de archivo alternativas. En este sentido, la reflexión y reformulación del concepto de ‘archivo’ es un eje central del trabajo.

De manera más concreta, en la tesis:

- Se traza un posible relato histórico de las mencionadas luchas a través de la construcción de varios recorridos (a modo de genealogías) sobre los Frentes de Liberación Homosexual, el activismo lesbiano, los movimientos queer y transmarikabibollo, el activismo trans y el transfeminismo, con menciones al contexto estatal y profundizando en los mismos en el ámbito andaluz.

- Se abordan de manera general los discursos que están construyendo la mirada (trans)feminista andaluza y, de forma específica, se realiza una aproximación desde una perspectiva autoetnográfica y (parcialmente) colaborativa a los discursos y prácticas del colectivo Red Maricones del Sur.

- Como otra dimensión más del proyecto, y con el objetivo de otorgar mayor accesibilidad al conocimiento producido durante la investigación, se ha construido un archivo online-página web con los materiales recopilados sobre los activismos de disidencia sexual y de género andaluces denominado Guardianx de la Contramemoria: un archivo transfeminista / kuir / transmarikabibollo andaluz.

- Se realiza un análisis de algunos ejes teórico-políticos que han podido estar presente (con sus diferencias) en los activismos de la disidencia sexual y de género en el contexto estatal y/o en el ámbito andaluz a lo largo de los periodos históricos examinados.

- Se desarrolla un ejercicio reflexivo sobre los procesos y aspectos metodológicos y éticos experimentados durante la investigación.

La reflexión general que vertebra al proyecto de investigación consiste en la necesidad de transformar nuestras miradas para encontrar valor político y teórico en cuestiones, prácticas, discursos, trayectorias, vivencias o territorios ‘periféricos’ a los que previamente no se les había concedido lo suficiente.

2021/10/08

DOCUMENTACIÓN | CINE | LAS APORTACIONES DE PEDRO ALMODÓVAR AL COLECTIVO LGTBI

Miguel Bosé en 'Tacones Lejanos' //

La aportación de Pedro Almodóvar al colectivo LGTBIQ+

Almodóvar vs otros directores españoles
Javier Valera | Mutaciones, 2021-10-08
https://revistamutaciones.com/la-aportacion-de-pedro-almodovar-al-colectivo-lgtbiq/

Uno de los aspectos más destacables dentro de la filmografía de Pedro Almodóvar es su importante aportación hacia el colectivo LGTB, colectivo que ha sido protagonista de las películas del director manchego desde la primera hasta la última, 'Dolor y gloria'. Por ello, se pueden ubicar personajes -principales y secundarios- de tipo homosexual, transexual, lesbianas y transformistas.

Para distinguir la aportación de Almodóvar hacia este colectivo es fundamental contextualizar un poco la situación -ver qué películas con personajes LGTB se habían hecho anteriormente en España- para así valorar la importancia del cine de Almodóvar como catalizador de algo que formaba parte de la sociedad y que el cine español solo se había ocupado de ello de una manera un tanto sensacionalista o de manera estereotipada. A través de dichos títulos, compararemos esos filmes con las siguientes películas de Almodóvar: ‘Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón’ (1980), ‘Laberinto de pasiones’ (1982), ‘Entre tinieblas’ 1983), ‘La ley del deseo’ (1987), ‘Tacones lejanos’ (1991), ‘Todo sobre mi madre’ (1999), ‘La mala educación’ (2004), ‘Los amantes pasajeros’ (2013) y ‘Dolor y gloria’ (2019).

Lo primero que diferencia a Pedro Almodóvar de otros cineastas anteriores que trataron estos temas, con mejor o peor acierto, es que a él no le mueve ni el sensacionalismo ni el morbo. Es importante diferenciar entre sensacionalismo y provocación ya que está claro que el primer Almodóvar fue un gran provocador con sus películas. Estaba creando un estilo muy personal influenciado, en mayor medida, por las películas ‘underground’ americanas. Digamos que el arte provocativo le interesaba pero también le interesó, más adelante, hablar de sentimientos y crear personajes de lo más trágicos y en ambas etapas aparecen personajes LGTB. En este artículo se han dividido en cuatro partes: personajes homosexuales, lesbianas, transexuales y transformistas.

Homosexuales: La primera película del cine español que incluye a un personaje homosexual es un filme musical titulado ‘Diferente’ y dirigido por Luis María Delgado en 1961. En la película se muestran ciertos deseos que el protagonista manifiesta ante un obrero. Una curiosidad, muy clarividente, es que el cartel de esta película aparece en una de las escenas de la última película de Almodóvar, ‘Dolor y gloria’.

En su última película, el protagonista niño (Asier Flores) siente su primer deseo sexual ante la figura desnuda de un albañil (César Vicente). Es una de las mejores historias entre dos chicos que ha contado Almodóvar. Puede recordar también a la historia de amor entre los dos amigos en ‘La mala educación’, donde a través de miradas y risas cómplices Almodóvar sabe perfectamente reflejar el deseo. Igual ocurre entre los personajes de Antonio Banderas y Leonardo Sbaraglia en ‘Dolor y gloria’, donde muchas cosas se las están contando sin hablarse, solo contemplándose.

Con la llegada de la democracia en España, en plena Transición, ya aparecen filmes de Eloy de la Iglesia como ‘Los placeres ocultos’ (1977) o ‘El diputado’ (1978) que intentaban despertar conciencias pero desde el adoctrinamiento político y el sensacionalismo. Esto no es lo que pretendía Pedro Almodóvar. Por ejemplo, en los 80 relata la Movida y sus distintos tipos de gente, ambiente y preferencias sexuales. No es soez pero tampoco tiene porqué esconderse y puede perfectamente mostrar unos cuerpos desnudos, como es el caso de Antonio Banderas e Imanol Arias en ‘Laberinto de pasiones’ e incluso mostrar cómo un hombre hace una felación sin pretensión de escandalizar al público de aquella época. Esa es la gran diferencia entre Almodóvar y el resto de cineastas españoles, que no era sensacionalista incluyendo a ese tipo de personajes sino que lo hacía porque es normal y no había porqué esconderlo ni tampoco reflejarlo como algo fuera de lo común.

Otra cuestión muy distinta es si el propio Almodóvar quiso crear en ‘Los amantes pasajeros’, dentro de un ambiente con personajes de lo más particulares y estereotipados, unos personajes gays, los azafatos protagonistas (Raúl Arévalo, Carlos Areces y Javier Cámara), llenos de clichés, muy afeminados y con rasgos típicos de películas donde se intentaba parodiar la figura del homosexual (el caso de Alfredo Landa en ‘No desearás al vecino del quinto’ en 1970) pero llevado al extremo contrario: es decir, personajes estereotipados o afeminados pero sin claras intenciones homófobas, ya que ningún personaje heterosexual muestra rechazo alguno ante ellos o manifiesta ninguna burla, esa es la gran diferencia.

Aparte de estos ejemplos, donde claramente hay una provocación y un humor muy ingenioso, también hay historias con homosexuales alejadas de los estereotipos: en ‘La ley del deseo’, con el personaje de Eusebio Poncela y el triángulo amoroso creado junto a Miguel Molina y Antonio Banderas. Un retrato de un triángulo amoroso donde su propósito es hablar de las relaciones tortuosas, de pareja, mezclándose el amor, la pasión, los celos y la venganza. Además, Almodóvar creó en esta película uno de los planos más bellos de su cine: dos personajes desnudos y entrelazados acostados en una cama, eran Eusebio Poncela y Antonio Banderas. Ese es un reflejo perfecto de cómo tratar una historia homosexual desde el respeto y desde la belleza visual.

Lesbianas: Las películas de temática lésbica no era algo común, por razones más que obvias, durante la etapa del franquismo. Uno de los ejemplos que se consideran como pioneros fue ‘Las vampiras’ (1971), un filme de Jesús Franco donde se entiende que las ideas que le movían al director eran claramente eróticas y morbosas. Morbo también había cuando Bárbara Rey protagonizó ‘Me siento extraña’ (Enrique Martí Maqueda, 1977) donde las protagonistas (Rey y Rocío Dúrcal) eran lesbianas pero se trata el tema con cierto aire de oportunismo.

Es importante valorar el hecho de que se hicieran esas películas, pero quien de verdad le dio una absoluta normalidad y un respeto a esta temática fue Almodóvar con ‘Entre tinieblas’ (1983). La relación entre el personaje de Julieta Serrano y el de Cristina Sánchez Pascual en la película, en esa mezcla entre lo platónico por parte de una (Serrano) y el interés por parte de la otra, conforma una de las historias más conmovedoras de la primera etapa de Almodóvar, una historia que representa la sensación de libertad y de sentirse deseada.

Esa idea ya la presentó en su primera película ‘Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón’ (1980) pero formaba parte del desenfreno, del cambio y de la Movida. Es, objetivamente, en ‘Entre tinieblas’ cuando Almodóvar por fin habla de sentimientos puros, esos que siente una mujer por otra aunque no sean correspondidos. Correspondidos pero interesados eran los sentimientos que le profiere el personaje de Candela Peña a Marisa Paredes en ‘La flor de mi secreto’ (1995), otra historia tormentosa donde se evidencia, de nuevo, que las historias de amor entre dos mujeres en el cine de Almodóvar suelen estar empañadas de tragedia y poca alegría.

Transexualidad: El tema de la transexualidad se había tratado muy a la ligera y con problemas de censura en ‘Mi querida señorita’, un filme de Jaime de Armiñán de 1971, donde José Luis López Vázquez era el personaje femenino protagonista. Vicente Aranda, con Victoria Abril de protagonista, realizó en 1976 ‘Cambio de sexo’, donde mostraba todo el proceso que vivía un chico que se sentía mujer. Puede que sea uno de los ejercicios mas honestos y menos cuestionables de todos los filmes mencionados, pero lo importante era reflejar el proceso vital que supone un cambio de sexo.

Habría que esperar a que Antonio Giménez Rico rodara a mediados de los 80, ‘Vestida de azul’, donde una serie de transexuales que ejercían la prostitución en Madrid contaban su historia. El director admitió que sus intenciones eran intentar comprender por qué esos chicos se querían complicar la vida cambiándose de sexo. Faltaba que llegara Almodóvar el cual, en 1987, le dio a Carmen Maura el papel protagonista de ‘La ley del deseo’ donde interpretaba a una chica transexual, pero ahí eso es lo de menos. No le da importancia a ese dato, no es relevante el dato como sí lo es lo que representa la personalidad de la mujer. Por ello, quiso que el papel lo interpretara una actriz porque quería mostrar a alguien que se ha convertido en mujer y su feminidad es exagerada y exhibicionista.

Siguiendo esta línea de personajes transexuales que irradian una seguridad en sí misma en todo momento, hay que destacar el personaje de Antonia San Juan, la Agrado, en ‘Todo sobre mi madre’ (1999) -donde también aparecía Toni Cantó en el papel de un transexual machacado por las drogas-. En el filme San Juan tiene la función de dar el toque cómico al conjunto del drama. Además de la comedia, es un personaje construido para reflejar tristeza y simpatía, se mueve por esos dos ejes. Dentro de las frases más recordadas del cine de Almodóvar destaca una que pronuncia el personaje de Antonia San Juan: “Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma”. Con semejante frase, poco más se puede decir de este personaje.

Transformistas: Durante los primeros años de democracia se hicieron filmes como ‘Un hombre llamado Flor de Otoño’ (Pedro Olea, 1978) donde José Sacristán encarnaba el papel de un abogado homosexual que por las noches se convertía en una cupletista que cantaba en un cabaret. Esa figura del transformista estaba asociada a personas gays pero no tiene porqué ser siempre así. Eso último es lo que demostró Almodóvar en ‘Tacones lejanos’ (1991) o en ‘La mala educación’ (2004): personajes que aparentemente no son gays, en el caso de Miguel Bosé es más evidente, pero que sentían una fascinación por el cuerpo femenino de una persona en particular (en el caso de ‘La mala educación’ era Sara Montiel, en ‘Tacones Lejano’ el personaje de Bosé imitaba a Becky del Páramo, personaje de la película interpretado por Marisa Paredes). Eso es lo que principalmente diferencia a Almodóvar de otras propuestas fílmicas que surgieron durante los años 70 y 80. El cineasta reflejó personajes que disfrutan vistiéndose como mujeres pero que no tienen ni porqué ser transexuales ni homosexuales, sino que simplemente es su oficio y lo disfrutan.

Es indiscutible que a partir de que Almodóvar abriera el camino, surgieron cantidad de directores y películas que trataron estos temas, pero esa cuestión se sale de lo que concierne a este artículo: reflejar el tratamiento de los personajes LGTB en el cine de Almodóvar, a través de distintos personajes con distinta condición sexual y en distintos contextos para llegar así a un espacio común: Almodóvar no pretende crear escándalo sino contar historias.

2021/10/06

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | "DOLÍA ESCUCHAR QUE EN LOS MEDIOS SE REFIRIESEN A ELLA EN MASCULINO"


El asesinato de Sonia Rescalvo, 30 años después: “Dolía escuchar que en los medios se refiriesen a ella en masculino”.

El 6 de octubre de 1991, seis skinheads asesinaron a la artista trans Sonia Rescalvo. Te contamos cómo vivieron el considerado primer delito LGTBI en España las mujeres trans hace 30 años.
Noemí López Trujillo | Newtral, 2021-10-06
https://www.newtral.es/sonia-rescalvo-asesinato-30-anos-delito-odio-lgtbi/20211006/ 

Sonia era hija de Leopoldo Rescalvo y de Dolores Zafra. También era una artista y vedette que se había mudado de su Cuenca natal a Barcelona. Había participado en protestas contra la dictadura franquista y contra la opresión a la comunidad LGTBI, donde era muy conocida y querida. También era una mujer trans, y fue precisamente su identidad de género lo que motivó la brutal agresión que acabó con su vida hace ahora 30 años, un 6 de octubre de 1991 en el Parc de la Ciutadella.

El asesinato de Sonia Rescalvo, por el que condenaron a seis skinheads a entre nueve y 26 años de prisión, es considerado el primer delito de odio LGTBI en España.

Sonia Rescalvo: las sentencias que condenaron a los agresores
Las dos sentencias que hay sobre el asesinato de Sonia Rescalvo, a las que ha accedido Newtral.es, no especifican que sea un crimen de odio, pero sí señalan que los agresores estaban caracterizados “por sus tendencias extremistas y de ideología violenta”.

Los tribunales también indican que sentían una “clara hostilidad hacia los vagabundos, indigentes, prostitutas, homosexuales, y demás grupos marginales”. Estos hechos probados constan tanto en la sentencia del 30 de junio de 1994 de la Audiencia Provincial de Barcelona como en la sentencia del Tribunal Supremo del 23 de noviembre de 1996.

Cuando a Sonia Rescalvo la asesinaron, el delito de odio no existía como tal en el ordenamiento jurídico. “La tarea que asumieron los propios colectivos LGTBI fue salir de la inexistencia. A pesar de que ya había habido otros antes, fue la primera vez que la opinión pública tuvo conocimiento de un asesinato tránsfobo”, explica a Newtral.es María José Varela, abogada defensora de la acusación popular.

“Quienes la mataron fueron allí sin saber quién era, pero sabían que en ese sitio dormían personas trans. Que tanto la Audiencia Provincial como el Supremo apreciaran que los agresores sentían hostilidad hacia este colectivo hizo que la sociedad lo calificara como un delito de odio”, añade Varela.

Así, la Audiencia Provincial de Barcelona declaró probado que cuando los agresores se dieron cuenta de quienes estaban ahí, decidieron subir “a tocar el tambor“, la expresión que utilizaban los propios skinheads para referirse a pegar palizas con sus botas. Señalaba también la Audiencia Provincial que cuando los agresores bajaron de la tarima en la que dormía Sonia junto a otra compañera, oyeron unas respiraciones, así que subieron de nuevo para golpearla hasta que no oyeron nada.

Su compañera, Dori, no falleció pero “sufrió lesiones consistentes en fractura de los huesos nasales, contusiones faciales múltiples con heridas”, apunta la sentencia del Supremo, que señala que Dori tuvo que estar ingresada desde aquella noche hasta el 13 de noviembre.

El Tribunal Supremo estimó de forma “clara” que existió 'animus necandi', es decir, “ánimo homicida o propósito de ocasionar la muerte”, unido al hecho de que “todos ellos calzaban botas de media caña tipo ‘Rangers’ y ‘Doctor Martins’ [sic] con la puntera reforzada de acero” y que “las zonas anatómicas agredidas fueron la cabeza y el tórax de las víctimas”.

Sin embargo, el Supremo desestimó, entre otras, la agravante de nocturnidad y la de alevosía por las que la acusación había recurrido la sentencia de la Audiencia Provincial.

Así lo vivió el movimiento LGTBI
“Vi una noticia en La Vanguardia sobre que se había encontrado el cadáver de una travesti negra, así es como se refirieron a ella. Me conmocionó y llamé al periodista. Me dijo que era un error, que al principio pensaron que era una persona negra porque la habían dejado totalmente amoratada de los golpes”, cuenta a Newtral.es Eugeni Rodríguez, presidente de l’Observatori Contra l’Homofòbia y en aquel entonces integrante del Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC).

Eugeni recuerda que el FAGC decidió personarse en la causa como acusación popular, con María José Varela como abogada, para que se llegase al fondo del asunto: “La violencia que sufríamos era insostenible. Queríamos poner el foco en que a Sonia la mataron por ser una mujer trans. Fue un delito de odio en su forma más extrema, un punto de inflexión con el que la sociedad comenzó a entender que nos agredían y agreden por quienes somos”.

La escritora, dramaturga y activista transfeminista Alana Portero tenía 13 años recién cumplidos cuando asesinaron a Sonia. En conversación con Newtral.es, Portero lo recuerda así: “Con todo lo que olía a LGTB y a lo que en aquel momento era ‘transexualidad’ como que me daba vergüenza estar pendiente y que en casa se diesen cuenta de que me quedaba pendiente o de que me interesaba especialmente. Recuerdo buscarme la vida para enterarme pero haciéndome un poco la tonta. Es decir, viéndolo sin que me viesen viéndolo”.

La escritora y dramaturga destaca el tratamiento de los medios, que califica de “horroroso”: “Dolía escuchar que se refirieran a ella en masculino o que usaran su deadname [término que hace referencia al nombre asignado al nacer y que muchas personas trans dejan de usar al nombrarse a sí mismas de otro modo]. Decían: ‘Un transexual’ o ‘un joven travestido’. Yo no conocía otro lenguaje en esa época, sabía que algo me picaba y me dolía dentro al escuchar esas cosas pero no sabía por qué”.

Sí reconoce, en cambio, que lo vivió como un antes y un después, como algo “fundacional”: “Vi muchos más testimonios de personas LGTB en medios de comunicación de los que había visto hasta entonces. Testimonios serios, de gente enfadada y orgullosa exigiendo responsabilidades”, relata Portero.

Sonia Rescalvo: ser mujer trans en los años 90
La activista transfeminista y exdiputada socialista Carla Antonelli, que en aquel momento tenía 32 años, también critica el tratamiento en los medios de comunicación: “La llamaban travesti y travestido, como nos llamaban a las mujeres trans en aquella época”, cuenta en conversación con Newtral.es. “Recuerdo que sentía rabia, impotencia y desprotección. Una sensación de vulneración absoluta”, añade.

Antonelli reconoce que la narrativa del terror siempre ha estado presente: “Las mujeres trans sabíamos que aquello nos podía pasar a cualquiera de nosotras”.

Míriam Amaya, activista y artista, también tenía 32 años cuando asesinaron a Sonia Rescalvo, aunque señala a Newtral.es que “fue el primer delito de odio LGTBI reconocido por la sociedad, pero había habido muchos otros antes”: “Sí que fue una gran satisfacción ver que esto estaba saliendo a la luz, que por fin se contaba que era una realidad y no una fantasía”, añade.

Amaya, que por aquel entonces vivía en Barcelona y llevaba décadas participando en la lucha antifranquista y por los derechos LGTBI, coincidió con Sonia en varias ocasiones: “Era muy alegre y luchadora, siempre metida en las manifestaciones por los derechos trans y por la igualdad. Era una más de nosotras”.

Carmen García de Merlo, presidenta de COGAM, cuenta a Newtral.es que cuando asesinaron a Sonia ella acababa de volver del Reino Unido: “Me había ido precisamente para no acabar como ella y como tantas otras. Yo todavía no había hecho mi transición. Me quedé mucho tiempo en el armario porque el precio a pagar era muy alto, un precio como el que pagó Sonia”.

Míriam Amaya: “Fue también un feminicidio”
Para Alana Portero también hubo muchos otros casos antes que el de Sonia: “Tenía ejemplos cerca de personas LGTB muy mal tratadas en el barrio, en la familia. Ya tenía el mapa mental de que mi vida iba a ser muy difícil y no demasiado larga. He crecido pensándolo así. Pensaba: ‘Si ella que es tan guapa o tan ‘camuflable’ —un concepto horroroso—, qué va a ser de mí”.

La memoria trans está fragmentada al no tener los relatos de muchas personas que ni siquiera llegaron a la vejez. Por eso, para García de Merlo es importante recordar a Sonia: “Muchas tuvieron la valentía de ser ellas mismas, de nombrarse, pero muchas se quedaron por el camino”.

A lo que Antonelli alude a un ejercicio de memoria y reparación: “Hay que recordar para no olvidar porque precisamente el presente nos dice que todo aquello que pensábamos que estaba atrás puede volver de golpe. Y viene de la mano de quien sencillamente no quiere ni desea que existamos”.

Por ello, Míriam Amaya señala que la reparación comienza deshaciendo los silencios: “Las mujeres trans siempre recordamos a Ana Orantes porque fue un caso de violencia machista que supuso un antes y un después. Sin embargo, muchas feministas no recuerdan a Sonia Rescalvo. Pero su asesinato no fue solo un crimen de odio, sino también un feminicidio”.
  • Fuentes consultadas
  • Sentencia del 30 de junio de 1994 de la Audiencia Provincial de Barcelona sobre el caso Sonia Rescalvo
  • Sentencia del Tribunal Supremo del 23 de noviembre de 1996 sobre el caso Sonia Rescalvo
  • María José Varela, abogada defensora de la acusación popular en el caso de Sonia Rescalvo
  • Eugeni Rodríguez, presidente de L’Observatori Contra L’Homofòbia e integrante de la acusación popular en el caso de Sonia Rescalvo
  • Alana Portero, escritora, dramaturga y activista transfeminista
  • Carla Antonelli, activista transfeminista y exdiputada socialista
  • Míriam Amaya, activista y artista
  • Carmen García de Merlo, presidenta de COGAM

2021/10/03

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | SONIA RESCALVO, UN ANTES Y UN DESPUÉS EN LA LUCHA CONTRA LA TRANSFOBIA

El Diario / 'El libro de los travestis', publicado por Lib en 1978 //

Vida y asesinato de Sonia Rescalvo, un antes y un después en la lucha contra la transfobia.

Pau Rodríguez, Oriol Solé Altimira | El Diario, 2021-10-03

https://www.eldiario.es/catalunya/vida-asesinato-sonia-rescalvo-despues-lucha-transfobia_1_8358384.html

Es la madrugada del 6 de octubre de 1991. Dos mujeres transexuales duermen al raso en el parque de la Ciutadella, en Barcelona. Esa misma noche, un grupo de neonazis esparce el odio por el centro de la ciudad. En su cacería, que les conduce hasta ese recinto ajardinado, apalean a esas dos mujeres y luego a un sintecho. Una de las golpeadas, Sonia Rescalvo Zafra, muere de la brutal paliza.

El asesinato de Sonia Rescalvo, del que se cumplen este mes 30 años, supuso un antes y un después para el colectivo trans en España. Está considerado como uno de los primeros crímenes de odio de la historia del país, aunque por entonces no existiese esa figura delictiva. La rabia por su muerte sirvió de catalizador para el movimiento contra la LGTBIfobia y para que la sociedad se diese cuenta de la violencia a la que enfrentaban estas personas.

Pero todavía hoy, tres décadas después del asesinato, se conocen más detalles de su muerte que de su vida. ¿Quién fue Sonia Rescalvo? Según lo publicado hasta ahora, llegó de adolescente a Barcelona procedente de un pueblo de Cuenca y fue durante años bailarina en algunos teatros y cabarets de la Avenida Paralelo. Cuando la mataron tenía supuestamente 45 años y había caído en la indigencia. Por eso dormía en la glorieta del parque, con su compañera Dori.

Pero esta no es por supuesto toda su historia. Hay incluso algunas imprecisiones, comenzando por su edad: Sonia nació de nombre Juan José el 12 de octubre de 1956, según los informes médicos que conserva la abogada de la acusación particular en el juicio, María José Varela. Es decir, que el 6 de octubre de 1991 estaba a punto de cumplir 35 años. Murió mucho más joven de lo que se pensaba hasta ahora.

Sonia: “Muchas personas no me entienden”

Sonia llegó a la capital catalana de muy joven, eso sí, a finales de los 70. Y con suficiente confianza como para conceder durante ese período una entrevista a la revista erótica ‘Lib’. La charla se publicó en 1978 en el libro recopilatorio ‘El libro de los travestis’. Ella debía tener poco más de 20 años. Uno de esos ejemplares lo conserva en su casa Beatriz Espejo, histórica activista y presidenta del extinto Col·lectiu Transexuals de Catalunya, una asociación que se constituyó precisamente a raíz de la muerte de Sonia.

“Encontré el libro en el mercado de Sant Antoni y cuando la vi, me di cuenta de que claramente era ella. Todas [las trans] nos conocíamos en esa época”, recuerda Espejo, que tiene hoy 58 años y reconoce que no había compartido este documento con nadie.

En ese reportaje, ‘Una conversación sin prejuicios con cuatro travestis’ –cuyo texto y fotos están sin firmar–, aparece Sonia junto con otras artistas y cabareteras trans. Una de ellas es una joven Bibiana Fernández, conocida entonces en el mundo del espectáculo como Bibi Andersen. También está Angie von Pritt, artista trans que se dio a conocer por imitar a Bárbara Rey, y otra llamada Desirée. En la imagen principal, Sonia, de la que apenas se tenían fotografías –salvo la que aparece en su memorial en la Ciutadella–, luce una chaqueta blanca y una blusa azul a juego con el collar de perlas.

Frente a dos botellas de cerveza y dos cafés, las cuatro se prestan a charlar abiertamente sobre la transexualidad, a pesar de que por esa época todavía estaba en vigor la Ley de Peligrosidad Social con la que se les reprimía y detenía.

– Yo no me considero travesti, pues durante todo el día soy una mujer.

Así de tajante responde Sonia Rescalvo a la primera pregunta que le formula el entrevistador. Antes que ella, sus compañeras le cortan de la misma forma. Bibiana resulta incluso pedagógica: “La palabra travesti no es la indicada para llamarme a mí. Considero que nosotras estamos dentro de las transexuales, con o sin operación. Con o sin cambio de sexo. Travesti es el señor que se viste de mujer para trabajar pero durante el día lleva una vida normal de hombre. [...] Yo vivo una vida muy de mujer durante las 24 horas del día”.

A lo largo de la charla, Sonia defiende que ser trans no se decide, sino que “está dentro de la persona, es natural”. Y reconoce que se siente “bastante” marginada. “Hay momentos en los que me siento acomplejada. Muchas personas no me entienden”, añade.

En el momento de la entrevista, Sonia tenía como mucho 22 años. Cuando le preguntan cuándo comenzó a “vestirse” y “pintarse” como una mujer, responde que dos años y medio atrás. “Antes no podía, pues vivía con mis padres, y no me lo permitían”, remacha. También explica, sin dar detalles, que convive con una mujer que no es su pareja.

Todas ellas hablan de los problemas legales que sufren, de sus aspiraciones, de las amistades y puñaladas entre bailarinas trans en el mundo de los clubs y las salas eróticas, y esquivan sin demasiado éxito la pregunta sobre si se dedican también a la prostitución. “Me da un poco de vergüenza decirlo, porque eso ya pertenece a la vida privada...”, se excusa Sonia.

Sobre su futuro, esta joven veinteañera aventura: “Yo pienso dos cosas. Una es ahorrar dinero y poner un negocio. Y la otra es conseguir un rico millonario que me retire”. Pero sus deseos nunca se llegaron a cumplir.

Los años en el 'striptease' con Silvia Reyes
Que sus sueños se desvanecieron pronto lo sabe bien Silvia Reyes, conocida artista y ‘striper’ trans durante los años 70 y principios de los 80 en Barcelona. Compartió piso con Sonia Rescalvo durante cinco años. En una charla con elDiario.es, esta mujer completa parte de un puzzle sobre el que nunca le han preguntado demasiado: la vida de la que fue su amiga Sonia.

“Yo no conocí en Barcelona a una transexual que vistiera tan bien como Sonia”, arranca. Silvia le sacaba siete años. A finales de los 70, ambas compartieron una pensión, en la calle Pelai, y los escenarios de varios clubs de ‘striptease’. La Sala Río de la calle Floridablanca, el New York de la calle Escudellers... “Ella no era ni follonera ni se metía en la vida de nadie, como yo. Pero las dos personas de las que se enamoró se comportaron muy mal con ella y se llevaron su dinero”, relata. “Cuando ya estaba arruinada y no tenía nada en el banco, la abandonaron”.

Reyes viajaba a menudo a Suiza y a otros países para actuar y durante un tiempo trató de convencerla para que se fuese con ella. Pero no tuvo éxito. Sonia era muy sensible y entró rápidamente en depresión tras el fracaso de sus relaciones, lo que le empujó al consumo de droga “hasta el fin de sus días”, refiere hoy esta bailarina trans retirada. “Yo le decía que si no tenía dinero que se lo pagaba yo, pero no hubo manera”, remarca.

Durante los años 80, Reyes le perdió la pista. Sonia acabó dedicándose a la prostitución y viviendo en la calle. Hasta la noche del 6 de octubre del 91.

Ese asesinato fue el primero que asumieron los Mossos d’Esquadra, que se estaban desplegando todavía como policía en Catalunya. Al frente de las pesquisas estuvo el hoy comisario Joan Carles Molinero. Pese a que los delitos de odio todavía no estaban tipificados en el Código Penal –el agravante de discriminación no se introduciría hasta 1995–, Molinero recuerda que desde el inicio tuvieron claro que detrás de los ataques había un móvil de discriminación. “La manera tan cruel en que fueron apalizadas las tres víctimas nos mostraba que no era un robo. No tenían apenas pertenencias ni poder adquisitivo y fueron asaltadas por su condición de indigentes y transexuales”. Sonia murió por ser transexual.

El equipo de Molinero pronto enfocó la investigación hacia grupos de extrema derecha relacionados con grupos radicales deportivos. El cerco se fue estrechando hasta que uno de los atacantes, Héctor López Frutos, sin saber que tenía el teléfono de casa de sus padres pinchado, presumió de conocer a los autores del crimen en una conversación. Fue detenido cuatro meses después del asesinato junto a su hermano Isaac. Después los Mossos arrestaron a los otros cuatro atacantes, también amantes de las esvásticas y la violencia: Pere Alsina, David Perlade, Andrés Pascual y Oliver Sánchez.

Los Mossos, sobre los asesinos: “Nunca se retractaron”

De los detenidos, Molinero destaca su actitud “beligerante y prepotente”, incluso con chulería hacia los agentes. “No se retractaron en ningún momento ni mostraron arrepentimiento ni escrúpulo alguno. De hecho uno de ellos dijo que si lo tenía que volver a hacer lo haría”, asevera el comisario. Años más tarde, Oliver Sánchez mantenía la misma actitud en una entrevista desde la prisión con Jesús Quintero. La sentencia les declaró culpables y condenados a entre 9 y 26 años de cárcel.

Treinta años después de esa primera investigación por asesinato que llevaron los Mossos, el comisario Molinero celebra estar “a años luz” de lo que ocurría aquella época. No solo por los avances tecnológicos y por la protección del colectivo LGTBI, sino también por haber enterrado “la impunidad” con la que se movían por las ciudades españoles grupos extremistas como el que asesinó a Sonia. “El caso creó un precedente en el ámbito policial, social y jurídico”, resalta.

Durante el juicio, celebrado en 1993, se personó como acusación el Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC) y la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya, que lograron el apoyo de entidades vecinales, sindicales y sociales de todo tipo. Desde la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) hasta CCOO y UGT, pasando por el Consejo de la Juventud. También el Ayuntamiento de Barcelona ejerció la acusación popular.

“El asesinato de Sonia es un episodio importantísimo para el movimiento LGTBI”, expresa Eugeni Rodríguez, portavoz entonces y todavía hoy del FAGC. “A raíz de ese caso, Rodríguez recuerda que la entidad abrió su primera oficina contra la discriminación para canalizar denuncias desde el activismo, lo que fue el germen del Observatorio contra la Homofobia, creado en 2008. E incluso de la pionera ley contra la homofobia que aprobó el Parlament de Catalunya en 2014.

Jordi Petit, secretario general de la Coordinadora, explica que ese brutal asesinato también hizo abrir el foco a la comunidad gay. “Estábamos muy preocupados por el VIH y el sida, lógicamente, pero se iban sucediendo agresiones de ‘skins’ que nadie denunciaba, bien porque fuese difícil de reconocer al asaltante o por miedo”, explica. Y recuerda que ya en 1979 asesinaron a un joven trans en Rentería, llamado Francis, sin que trascendiera hasta mucho después.

El Col·lectiu de Transsexuals de Catalunya
Para Beatriz Espejo, mujer transexual que por entonces ejercía la prostitución en Barcelona, la muerte de Sonia fue un despertar. Sintió por primera vez la necesidad de protestar por sus derechos. Ella se enteró del caso en la manifestación del Orgullo de junio de 1992. Por aquel entonces, el colectivo de trabajadoras sexuales trans de la ciudad tenía abierta una particular guerra con el Ayuntamiento, que las quería trasladar de las calles del Camp Nou a la Zona Franca para dejarlas fuera de la ansiada foto de los Juegos Olímpicos que se estaban a punto de celebrar.

“El activismo era complicado, porque la gente tendía a querer resolver sus problemas y ya está, pero cuando empezamos la cosa fue rodada”, recuerda Espejo. En 1992 montaron el Col·lectiu de Transexuals de Catalunya [CTC], que se reunía inicialmente en la sede del FAGC. La mayoría eran mujeres trans que ejercían la prostitución. Esta activista, hoy ya retirada de la primera línea, todavía conserva un folleto de una asamblea de la época celebrada en el bar Cangrejo, del Raval. El orden del día era: legalización del colectivo –en referencia al derecho a cambiar de nombre y sexo, que no se lograría hasta 2007–, revisar el caso Sonia –por entonces pendiente de juicio–, las agresiones a transexuales –“hablaremos de las situaciones de riesgo, de cómo prevenir las agresiones”–, y un último punto dedicado al análisis de la situación de las personas transexuales dentro de la sociedad.

“El asesinato de Sonia cambió el discurso de la prensa y las televisiones y generó cierta sensibilidad. Salió en Informe Semanal, en programas de máxima audiencia, y nos dio un apoyo que hasta entonces nunca habíamos tenido”, recuerda Espejo. “Hasta aquel momento a las transexuales solamente se nos ridiculizaba y se relativizaban las agresiones”, expresa. Y, sobre los medios de comunicación, añade: “Antes de eso usaban definiciones directamente fascistas. Hablaban de plaga de travestis, de hombres de silicona…”, denuncia esta mujer.

Espejo estuvo al frente del colectivo hasta su disolución, a finales de los 90. En Catalunya el Col·lectiu Transexuals cogió el relevo de unas organizaciones trans que no habían acabado de cuajar a finales de los 70, como ‘La pluma’. En Madrid sí se había constituido Transexualia en 1986. Con todo, el Col·lectiu que presidía Espejo convocó marchas y manifestaciones a por la igualdad de derechos y contra la discriminación. “También hacíamos campañas para prevenir el sida, elaboramos plataformas a nivel político, hacíamos galas para recaudar fondos...”, enumera.

Desde entonces, el colectivo LGTBI ha sumado victorias legislativas y de reconocimiento de derechos. La última, la ley que permite la autodeterminación de género, aprobada en 2021. Pero también en el ámbito jurídico y policial se ha avanzado. En 2009 el fiscal Miguel Ángel Aguilar fue pionero en España al poner en marcha el servicio contra los delitos de odio y discriminación de la Fiscalía de Barcelona, cuando todavía ni existían estadísticas sobre denuncias de delitos de odio.

Para el fiscal, el balance tras más de una década de lucha contra la homofobia y el resto de discriminaciones es muy positivo. Destaca por ejemplo la especialización de los cuerpos policiales contra los delitos de odio, que ha culminado en una unidad propia para combatir este tipo de delitos en los Mossos d’Esquadra, plenamente operativa desde este mes de septiembre. La Policía Nacional ha anunciado que también creará grupos de investigación similares.

¿Más agresiones o más denuncias?
Aguilar también resalta la organización del colectivo LGTBI como un factor que ha favorecido un aumento de denuncias por hechos que antes formaban parte de la “cifra sumergida” del delito, esto es, de agresiones que no se denunciaban. Este es uno de los elementos que, a criterio suyo, han hecho que en los dos o tres últimos años hayan aumentado los delitos registrados por motivos de orientación sexual: 282 en 2020, año del confinamiento, solo una menos que en 2019 y 23 más que en 2018, según datos de Interior. Pero también es posible que parte de este aumento reciente sea debido a que “afortunadamente, y como no puede ser de otra manera, las personas homosexuales ya no se esconden, y eso las hace más visibles por parte de los agresores y los intolerantes”. “Pero ello nunca debe implicar volver al armario, sino denunciar”, anima Aguilar.

Sobre eso opinan también los representantes de los distintos colectivos de la época y de hoy. “En la medida en que se percibe mayor agresividad en la sociedad, debido a la crisis o a la pandemia, los grupos más expuestos a esa violencia son los mismos: los gays, las trans, las prostitutas, o los que lo parezcan”, razona Espejo, que también señala los discursos de ultraderecha como un motor de estas agresiones.

En los 80 y a principios de los 90, recuerda Petit, eran sobre todo bandas de skins las que perpetraban los asaltos. “Duró hasta que la policía se puso a perseguirlos”, rememora. “Ahora, el problema no es tanto de violencia organizada como de espontánea. Jóvenes e incluso adolescentes que realizan agresiones”, reflexiona este veterano activista, que hace referencia al asesinato en julio de 2021 del joven Samuel Luiz. Eugeni Rodríguez, por su parte, también se ha mostrado “preocupado” y “alarmado” por el auge de denuncias que les han llegado al Observatorio.

30 años después, Silvia Reyes, que vive ahora en el Eixample de Barcelona, recuerda con cariño la época que convivió con Sonia. Y cuando le preguntan por si ambas vivieron con plenitud su identidad a pesar de los tiempos que corrían, se sorprende: “Sí, ¡pues claro! Salíamos a la calle vestidas de mujer todas”. Sin embargo, añade: “Es cierto que estuvimos perseguidas por la policía. Yo estuve en la prisión de Barcelona y el penal de Badajoz. Pero Sonia no estuvo en la cárcel”.

2021/09/30

ARTÍCULOS | Gahete Muñoz, Soraya | Ser homosexual durante el franquismo. Su rastro en los expedientes...

Gahete Muñoz, Soraya [Instituto de Investigaciones Feministas – UCM] (2021) [09-30]. Ser homosexual durante el franquismo. Su rastro en los expedientes del Juzgado Especial de Madrid para la aplicación de la Ley de Vagos y Maleantes (1954-1956). Cuadernos de Historia Contemporánea [CHC], 43, 185-200.

Ed. digital: Open Access | Revistas UCM [2021-10-22]

https://revistas.ucm.es/index.php/CHCO/article/view/78177

[.es] En 1954 la Ley de Vagos y Maleantes sufre una pequeña, pero importante modificación: los homosexuales son considerados como sujetos peligrosos y sobre ellos va a recaer un control institucional. A este control se le sumará una represión policial y médica con el fin de evitar que “estos comportamientos se contagien al resto de los hombres”. En este artículo se analizarán una serie de expedientes abiertos a hombres acusados de “actos homosexuales” en Madrid (aunque en algunos se recogen también detenciones en otros puntos de España) con el fin de analizar los distintos motivos por los cuales estos sujetos pasaron a ser detenidos y en qué casos la detención derivó en una condena. Gracias a estudios ya existentes en otros puntos como Barcelona, País Vasco o Canarias se podrá comparar si existieron diferencias en cuanto a los criterios de detención y condena en diferentes puntos de la geografía española.

2021/09/17

DOCUMENTACIÓN | OFENSIVAS | LA COMUNIDAD DE MADRID ASFIXIA LA ATENCIÓN A LAS PERSONAS TRANS

Madrid asfixia la atención a las personas trans y provoca esperas para cambios de sexo de más de seis años.
El departamento que centraliza las cirugías reduce el personal y las horas de atención, pese a que la demanda de nuevos solicitantes se ha multiplicado por seis desde 2017.
Fernando Peinado | El País, 2021-09-17
https://elpais.com/espana/madrid/2021-09-17/madrid-asfixia-la-atencion-a-los-trans-y-provoca-una-espera-para-cambios-de-sexo-de-mas-de-seis-anos.html 

Cientos de madrileños que buscan una cirugía de confirmación de género en la sanidad pública se encuentran con un tapón causado por la Comunidad de Madrid que está ahogando al departamento que centraliza la atención, a pesar de un fuerte aumento de la demanda. El doctor Antonio Becerra, fundador en 2007 de la Unidad de Identidad de Género (UIG), encargada de las derivaciones a quirófano, denuncia que tras su jubilación al finalizar 2019, el personal ha dejado de dedicarse exclusivamente a la atención a las personas trans para atender otras enfermedades endocrinas como la diabetes o trastornos de la conducta alimentaria. Esta reducción del servicio, que está provocando sufrimiento y una oleada de quejas, se ha producido a pesar de que la demanda se ha multiplicado por seis: de 100 nuevos solicitantes al año en 2017 a 600 en 2019, según Becerra.

“Lo han reducido a una consultilla porque no creen en este tema”, protesta en conversación con este periódico el médico, que ahora pasa consulta privada y es coordinador del grupo de trabajo sobre identidad en la Sociedad Española de Endocrinología.

La UIG es un pequeño departamento con una endocrina, dos psicólogos, una gestora de pacientes y una auxiliar de enfermería. El equipo contaba con dos endocrinos antes de la jubilación de Becerra. Su sede se encuentra en un sótano del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, una mole de 17 plantas en el norte de Madrid. Ellos controlan una lista de espera que no es pública y que contiene las derivaciones al quirófano donde se hacen las cirugías, en el cercano Hospital de La Paz. La cola para una primera consulta es de casi un año; para cirugías supera en algunos casos los seis años, según denuncian los pacientes. Una portavoz del Hospital Ramón y Cajal responde a este periódico que la lista de espera actual es de nueve a 12 meses, debido al impacto de la pandemia de coronavirus, pero este dato es desmentido por Becerra y una fuente médica cercana a la UIG que pide anonimato para evitar represalias. También lo refrendan asociaciones y pacientes que llevan años en el limbo.

La reorganización ha supuesto que el nuevo hombre fuerte en la UIG es el jefe del servicio de endocrinología del hospital, Héctor Escobar Morreale, descrito por varias fuentes que han trabajado con él como un hombre muy conservador, expedientado por acoso laboral a una subordinada. La portavoz del hospital rechazó la posibilidad de entrevistar a Escobar Morreale.

La debilitación del servicio se produjo cuatro meses después de la llegada al poder madrileño de Isabel Díaz Ayuso, cuyo Gobierno es dependiente de Vox, un partido abiertamente hostil contra los avances en derechos de la comunidad trans. Ayuso anunció este jueves que va a modificar las leyes de género y protección contra la LGTBIfobia, cediendo parcialmente a la presión de Vox, que ha pedido derogarlas.

Quienes tienen los hasta 16.000 euros que puede costar una cirugía genital y de pecho en la sanidad privada acaban marchándose para librarse del atasco en la UIG. Pero los grandes perdedores son pacientes como Haidar Ali Moracho, un chico trans de 23 años en paro y con escasos recursos económicos. Lleva dos años y tres meses de espera en la UIG para una cirugía de masculinización de pecho. Su experiencia ha sido un tormento debido a que es citado para consultas de seguimiento en las que siente que no se producen avances. El colmo de su descontento se produjo al recibir el pasado junio un volante para una cita en el que la UIG era llamada “unidad de trastorno de género”, un nombre ofensivo que debería haber sido borrado por completo tras la aprobación en 2016 de la ley de género. La endocrina de la UIG Laura Montanez se disculpó y le dijo que otros servicios del hospital aún no han actualizado la terminología.

“Da la sensación de que no tienen interés, ni vocación, ni formación”, lamenta Moracho. Moracho y otros cuatro jóvenes pacientes presentaron en agosto una queja ante el Defensor del Pueblo y la Consejería de Sanidad por el anormal funcionamiento de la UIG. Otras asociaciones que atienden a personas trans confirman el fuerte malestar con la UIG. COGAM ha recibido a lo largo de los años más de 50 quejas y Médicos del Mundo, más de 30.

El Gobierno de Esperanza Aguirre causó sorpresa en 2007 cuando anunció la creación de la UIG. Aquellos eran años de rápido cambio social y el PP comenzó su tímido proceso de apertura. Un año antes el alcalde madrileño Alberto-Ruiz Gallardón, había oficiado su primera boda gay. Recientemente, Ayuso ha puesto a la UIG como ejemplo de que Madrid es una región abierta. Ha presumido en varias ocasiones de que personas trans de otras comunidades venían a Madrid a operarse y ha afirmado que ese servicio era pionero en España, lo que no es cierto. La realidad es que Andalucía (1999) o Cataluña (2006) fueron más rápidas. Eso no ha impedido a los diferentes Gobiernos del PP utilizar este servicio como un medio de propaganda para tratar de demostrar su sensibilidad LGTBI.

Este jueves, Ayuso volvió a sacar pecho por la UIG a la vez que cuestionaba la sinceridad del apoyo de la izquierda al colectivo LGTBI. “[Somos] una comunidad que ha acogido durante más de 15 años a personas de todos los rincones de España, a transexuales, que han venido a ser operados de cambio de sexo”, resaltó en el pleno de la Asamblea. Desde su origen, en 2007, la UIG ha derivado al quirófano a más de 400 personas, según la portavoz del hospital, que no detalla la procedencia de los pacientes.

Los sucesivos premios de asociaciones LGTBI como Transexualia, controlada por miembros del PP, contribuyeron a generar buena prensa y a dar una idea entre parte del colectivo LGTBI de que las cosas iban bien. Pero según el hombre que dirigió la UIG desde su origen, el servicio ha estado infradotado durante años y la administración autonómica no le facilitó el trabajo. “Me costó mucho reclamar personal desde el inicio”, dice Becerra. Un problema que vio pronto es que había un cupo de cirugías para estos pacientes que nunca era ampliado. “No puedes tener a una persona esperando para una operación ocho años”, dice él, lamentando el sufrimiento que produce esta demora en una población vulnerable con una tasa de suicidio que es el doble del resto de la población.

Parte del malestar ha trascendido a la prensa en los últimos años. En 2015, La escritora trans Elizabeth Duval reveló en 'El intermedio' que la gestora de pacientes, María Jesús Lucio, le habló de modo insensible: “Si luego llegas a arrepentirte, en un futuro, lo único que te queda es tirarte por un puente”. En 2020 relató esta experiencia en su libro 'Reina'.

Pero las quejas han sido en parte contenidas por Transexualia, que no las ha dado a conocer al público a pesar de tener conocimiento de ellas. Una portavoz responde por teléfono que prefiere no participar en el reportaje.

Las listas de espera fueron un asunto relativamente manejable hasta 2018, pero ese año, cuando se multiplicó por cuatro la demanda, todo se puso cuesta arriba. Becerra atribuye a una “moda” este aumento, que también se ha dado en otros países occidentales. “Son sobre todo mujeres en torno a los 16 años que quieren ser hombre”, dice este endocrino. La visión de Becerra entra en conflicto con la de otros endocrinos que piden que se respete el derecho a la autodeterminación de género. Critican que se llame moda o capricho a la transexualidad y hablan de una liberación de personas que habían estado reprimidas y ahora reclaman sus derechos.

“No sé si puedo aguantar”
Las largas colas en la UIG no se han debido solo a la falta de recursos. Desde 2007, Becerra impuso a los nuevos pacientes un período obligatorio de seguimiento de dos años como condición necesaria para entrar en la lista de espera quirúrgica. Se supone que el fin es evitar arrepentimientos (un fenómeno inferior al 0,5% de operados, según un estudio en Holanda), pero es una etapa desesperante para quien tiene bien clara su decisión o para quien sufre dentro de un cuerpo que no se corresponde con su identidad. Además, el período de dos años se impone incluso a quienes inician tratamiento hormonal en otro centro público, lo que supone que se penalice la atención por proximidad. La ley no impone ninguna espera y la recomendación de expertos internacionales es que esa etapa sea de 12 meses.

La gestora de pacientes, Lucio, ha guardado con celo esta directriz incluso en casos extremos como el de Lena Blanco, una chica trans de 24 años. “No hay atajos posibles”, le dijo Lucio en enero del año pasado a la joven. Las dos hablaron sobre las ideas suicidas de la chica, según se oye en una grabación de la consulta.

“Yo es que no sé si puedo aguantar dos años”, le dice la joven conteniendo sollozos.

“Sí vas a aguantar, y además no me digas eso porque entonces yo creo que no estás estable y aunque pasaran dos años no te podría derivar”, le contestó la gestora de pacientes.

No sirvió de nada que la chica le mostrara dos semanas después un informe de un psiquiatra del hospital que recomendaba adelantar la operación debido al sufrimiento que estaba padeciendo.

“Tenemos órdenes expresas de la consejería (de Sanidad)”, zanjó la empleada de la UIG con voz hastiada. Habían pasado siete meses desde que Blanco se registró en la UIG para comenzar su tratamiento hormonal. Esa misma noche tuvo un intento de suicidio. Sus muñecas conservan la huella.

“En la UIG se ríen en tu cara. No les importamos”, protesta la joven en conversación con este periódico. Como otros pacientes frustrados por las esperas, ha desistido de seguir en la cola de la sanidad pública.

Blanco ya ha hablado con cirujanos privados que le han dado presupuesto y le han garantizado que podría ser operada. Pero ahora está en paro y ahogada por deudas. Ha trabajado como editora de vídeo pero no encuentra empleo y sobrevive gracias a la ayuda pública para la pobreza y los aportes de otros amigos trans. Este mes una amiga le ha dado 100 euros para completar el alquiler de su habitación en un piso compartido de Carabanchel.

Lucio, foco de gran malestar, “toma decisiones como le da la gana y la administración mira para otra parte”, según su antiguo jefe, Becerra. Este endocrino impartirá a partir de finales de mes un curso de Experto en Medicina Transgénero para formar y sensibilizar a sanitarios.

“Estamos igual o peor que cuando empezamos en los ochenta″
El atasco pone en peligro la salud de muchos pacientes. Susana Linares, una mujer trans de 67 años, fue atendida en urgencias en agosto por la rotura de sus prótesis mamarias, que tienen ya más de tres décadas de antigüedad. Debe reponerlas debido al riesgo que corre, pero en la UIG le han dado cita para una consulta regular con la endocrina Montanez el 28 de junio de 2022. Se ha ido corriendo a la privada. Por suerte tiene los casi 6.000 euros que cuesta la cirugía gracias a que regenta una academia de informática.

Su vida ha sido próspera y feliz desde que hizo historia en 1987. Entonces, el Supremo la autorizó a inscribir su nuevo nombre en el Registro Civil y, en 1992, otra sentencia de un tribunal inferior condenó a la Seguridad Social a financiar sus cirugías, que le costaron algo más de un millón de pesetas (6.010 euros).

Ahora este golpe le ha devuelto el mal recuerdo de aquella batalla. “Estamos igual o peor que cuando empezamos en los ochenta, desatendidos por la Seguridad Social. Se habla mucho de ley trans pero todo es un tongo milongo”.

2021/09/10

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LAS VIDAS PARALELAS DE PEPE ESPALIÚ Y ALBERTO CARDÍN, QUE SE ATREVIERON A HABLAR ANTES QUE NADIE DEL SIDA

Las vidas paralelas de Pepe Espaliú y Alberto Cardín, los dos hombres que se atrevieron a hablar antes que nadie del sida en España.
Ambos frecuentaron los mismos círculos, fueron rostros visibles de la liberación gay y confesaron con valentía que eran seropositivos cuando nadie lo hacía, pero, según se cree, nunca llegaron a conocerse. Una exposición Barcelona fantasea con esa posibilidad.
Ianko López | Icon, El País, 2021-09-10
https://elpais.com/icon/cultura/2021-09-10/las-vidas-paralelas-de-pepe-espaliu-y-alberto-cardin-los-dos-hombres-que-se-atrevieron-a-hablar-antes-que-nadie-del-sida-en-espana.html 

“Conocí a Alberto en 1975. Todos los días paseábamos con nuestro grupo de amigos por las Ramblas y nos contábamos cosas. También viajábamos juntos, él y yo. A Melilla, a Londres, a París. En París había que ir a los baños Continental, una sauna gay donde estaba todo el mundo. Nos habían contado que Roland Barthes iba los martes, y a mí me apetecía tener algo con él, así que ese día nos presentamos para ver si lo encontrábamos”.

No hubo suerte.

El activista LGTBI Eliseo Picó participó en la creación del Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC) el mismo año en que conoció al antropólogo y escritor Alberto Cardín. Recuerda muchas historias vividas junto a él en aquellos tiempos. Otros tiempos, sin duda: la prueba es que en ellos un filósofo estructuralista como Barthes se considerara un objetivo erótico de lo más cabal.

Recién finalizada la dictadura franquista (y aún antes), Barcelona era una ciudad inquieta con una intelectualidad que vivía pendiente de lo que sucediera en Francia o en el Reino Unido, pero que también apreciaba los alicientes del lumpen que le quedaba más a mano. Fue ese el mundo donde vivieron Cardín (Asturias, 1948-Barcelona, 1992) y el artista conceptual Pepe Espaliú (Córdoba, 1955-1993), de los que parte la exposición ‘El azar de la restitución’, que se inaugura en la galería barcelonesa Nogueras Blanchard el 15 de septiembre.

En realidad, en Barcelona coincidieron poco tiempo, entre 1973, que es cuando llegó Cardín, y 1976, año en que Espaliú la abandonó. Pero antes y después de eso compartieron muchas cosas: la homosexualidad, algunos amigos y círculos sociales, la fascinación por el psicoanálisis, el activismo desde y frente al sida y una muerte como consecuencia de esta misma enfermedad, a principios de los años noventa. Esa muerte terminó uniéndolos, cuando en vida no está documentada la relación directa entre ellos. Este es el gran enigma que nos ofrecen: es como si sus vidas avanzaran por sendas que uno imagina superpuestas, y que sin embargo se obstinan en transcurrir en paralelo, sin la menor intersección.

Buscando lo moderno

José González Espaliú nació en Córdoba en 1955. Tras un breve paso por Sevilla, en 1971 llegó a Barcelona, donde se matriculó para estudiar Historia y Filosofía. Nunca terminó sus estudios universitarios, quizá por exceso de estímulos. “Buscaba una modernidad que entonces no existía en Andalucía, pero que sí tenía Barcelona”, explica Jesús Alcaide, que además de haber comisariado varias exposiciones sobre el artista reunió sus textos en el libro 'La imposible verdad' (La Bella Varsovia). “Y lo primero que hizo fue conectar con donde estaba la movida, que eran las Ramblas y la gente que se movía por allí”.

Esa gente incluía a Ocaña, pintor y ‘performer’ que se paseaba Rambla arriba y Rambla abajo con aparatosos modelos de fantasía (o sin nada) y que en 1983 fallecería a consecuencias de las quemaduras sufridas al arder uno de sus disfraces, confeccionado en papel. Hoy es un icono –decir un mártir no es exagerar mucho– del acervo gay nacional.

El crítico de arte Juan Vicente Aliaga, que conoció a Espaliú en París una década después, aporta detalles sobre ese periodo barcelonés: “Para él fue un momento de búsqueda inspirado por la figura del escritor Jean Genet, que había visitado Barcelona en los años treinta y solía recorrer el Raval, donde estaba la calle de la Aurora, en la que él vivía. Era muy mitómano y buscaba esa misma atmósfera de travestis y chaperos. Él mismo hizo algunas ‘chapas’ [ejercer la prostitución] en cines de mala nota o en la calle”.

Pero buscando a Genet encontró a Lacan. Así puede resumirse su acercamiento a Óscar Masotta, psicoanalista argentino de la escuela de Jacques Lacan, cuya obra y pensamiento había introducido en el ámbito hispanohablante. Como muchos otros (entre ellos Alberto Cardín) se incorporó al grupo de iniciados que asistían a sus cursos en la calle Aribau con la devoción de quien asiste al despliegue de un universo nuevo. Las teorías lacanianas sobre la identidad y el inconsciente marcaron su posterior senda profesional y vital.

Como artista, Espaliú realizó varias acciones en el espacio público, y con solo 20 años llegó a mostrar su obra en la Sala de exposiciones de Hospitalet de Llobregat. Pero los resultados le decepcionaron. “Pasó sin pena ni gloria para la crítica porque descuadraba respecto a cierta genealogía del arte conceptual catalán”, explica Alcaide. “Así que poco después se fue a París”. Allí asistió a seminarios impartidos por Lacan en persona, mientras abandonaba temporalmente la práctica artística. La retomaría tras su regreso a España en 1983, cuando se vinculó profesionalmente al galerista sevillano Pepe Cobo. En 1990, mientras estaba en Nueva York con una beca Fulbright –llegó a exponer en la galería Brooke Alexander y acariciaba la idea de quedarse en la ciudad–, recibió el diagnóstico del sida. La enfermedad lo mató en 1993 en Córdoba, donde había vuelto solo para cumplir ese trámite.

Mucho cerebro, poco cariño

Apenas un año antes, y por la misma causa, falleció Alberto Cardín. Nacido en el pueblo asturiano de Villamayor, Cardín pasó gran parte de su infancia en México, donde su padre poseía una fábrica de camisas. Según contaba fue en la capital mexicana, durante los largos trayectos del autobús escolar y con solo siete años, donde vivió sus primeras experiencias sexuales con otros chicos. A los nueve regresó a Asturias y, tras una larga formación con los jesuitas, se licenció en Historia del Arte Medieval e Historia del Arte Contemporáneo y en Filosofía y Letras por la Universidad de Oviedo. En 1973 recaló en Barcelona, que convertiría en centro de operaciones de su vida cosmopolita.

A su alrededor se generó una camarilla de amigos, una piña que se trataba constantemente, aunque lo hiciera desde cierta distancia emocional. “Éramos un grupo muy despegado, era todo muy cerebral entre nosotros y no había muestras de cariño”, recuerda Eliseo Picó. “Nos podíamos decir las mayores perrerías, y hasta nos tratábamos de usted”.

Entre tanto, su actividad intelectual y creativa era frenética. Se vinculó académicamente a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Barcelona mientras se inscribía también en el círculo psicoanalítico de Óscar Masotta y colaboraba en El País y ‘Diario 16’ entre otros periódicos, además de en publicaciones culturales como ‘El Viejo Topo’ o ‘Ajoblanco’. También en ‘Diwan’, una de las revistas que había fundado junto a su amigo Federico Jiménez Losantos, quien fuera joven turco de la escena intelectual barcelonesa. Ambos figuraron en 1981 entre los firmantes del Manifiesto de los 2.300, carta que denunciaba la marginación que a su juicio sufría el idioma castellano en favor del catalán.

Al día siguiente de que el grupo terrorista Terra Lliure atentara contra Jiménez Losantos por haber promovido aquel manifiesto, Cardín publicó en ‘Diario 16’ un artículo titulado ‘Un largo adiós’ donde escribía: “No se preocupen los señores de Terra Lliure, [...] les dejo, toda para ellos, su dulce y tónica Cataluña. Solo unos pocos meses para dejar a punto mis asuntos y se verán libres de este ‘ocupante’, que ha querido a Barcelona y ha gozado de ella como nunca seguramente lo harán ellos”.

Él mismo había sido objeto de pintadas amenazantes en la pared de su casa. Pero, contraviniendo su palabra, mantuvo la residencia barcelonesa hasta el fin de sus días. Ahora bien, para entonces su amistad con Jiménez Losantos ya había terminado. El periodista fue precisamente quien le había presentado a Eliseo Picó, que explica los motivos de aquella ruptura: “Federico le hizo a Alberto algo que él no soportaba, que era censurarle. Alberto escribió un artículo para ‘Diwan’ y Federico se lo recortó porque le parecía demasiado gay. Hubo una pelea y dejaron de hablarse”.

Cardín no se mostraba timorato a la hora de escribir, ya fueran artículos académicos o divulgativos, pero también cuentos y poesías. Por supuesto, también trató sobre la cuestión gay, pero esto no lo convertía necesariamente en un activista. “Yo no lo calificaría así”, indica Aliaga. “Era demasiado individualista y miraba a los otros por encima del hombro, ni siquiera fue muy cercano al FAGC”. Como señala Alberto Mira, profesor en la Oxford Brookes University y ensayista especializado en temas LGTBI, con textos como el artículo de 1987 titulado 'Una cierta sensación de fin' manifestó una postura más bien conservadora: “Es bastante problemático, dice que el sida va a terminar con la cultura gay, lo que por supuesto no fue verdad”.

Arremetió contra sus rivales con dureza y sarcasmo –fueron especialmente sonadas sus diatribas con Juan Goytisolo–, y su maximalismo puede generar desconcierto hoy en día como lo hizo entonces. Picó cita la ocasión en que, durante un curso de verano sobre activismo gay en la Universidad Autónoma, se presentó con una defensa encendida de Anita Bryant, la cantante ultraconservadora norteamericana que pretendía expulsar a los maestros homosexuales de las escuelas, lo que dio lugar a una trifulca entre los asistentes. “Pero con eso pretendía que reaccionaran, que fueran más gritones y chirriantes, tipo Ocaña”.

Esto no le impidió dejarse acariciar por la mano de los medios de comunicación de masas: en 1990 intervino en una emisión del programa de Televisión Española ‘Tribunal Popular’ en la que se juzgaba la existencia de Dios, un momento catódico hoy difícil de concebir por el alarde de erudición al que los espectadores eran sometidos en pleno horario de máxima audiencia.

Entre tanto, el 1 de diciembre de 1992, Pepe Espaliú publicaba en El País un artículo de opinión titulado 'Retrato del artista desahuciado'. Con un tono muy crudo para el momento que ahora resuena con nitidez, hablaba de la experiencia de ser homosexual y además enfermo de sida. Poco antes había escenificado en San Sebastián (coincidiendo con el festival de cine) por primera vez la performance ‘Carrying’, en la que era acarreado en brazos por diversas parejas de amigos y conocidos. La acción se repetiría en Madrid, esta vez con más eco mediático: entre sus porteadores estaban Pedro Almodóvar, Marisa Paredes y la política Carmen Romero, esposa del entonces presidente Felipe González. Para entonces Espaliú, que atravesaba las últimas fases de su enfermedad, se había convertido en un enérgico activista en la línea de la asociación ‘Act Up’, como rememora Juan Vicente Aliaga: “Pepe Cobo le prestó su apartamento de calle Barquillo de Madrid para que viviera en él, y aquello era como una oficina donde constantemente llegaban faxes con información de todas partes, y no paraba de entrar y salir gente”.

Suele decirse por todo lo anterior que Espaliú fue la primera figura pública de nuestro país en significarse como portador del VIH. Y, sin embargo, mucho antes que él lo había hecho Cardín. Fue en 1985, en el transcurso de una entrevista para la revista ‘Cambio 16’ donde hablaba con desenvoltura de su infección, diagnosticada el año anterior. Conviene recordar que entonces la pandemia se encontraba en sus primeras etapas de difusión pública, que el estigma era inconmensurablemente mayor de lo que aún hoy es, y que a la muerte de un ídolo global como Rock Hudson, quizá la primera que despertó conciencias, le faltaban meses para llegar. Aquella urgencia por hacer público su estado puede interpretarse, desde luego, como consecuencia de una toma de postura política que perseguía la visibilización del conflicto.

Pero también cabe considerar otras motivaciones más complejas y subjetivas, o así lo apunta Eliseo Picó: “Alberto era un poco maniático, así que ante cualquier dolorcito se ponía en el peor de los escenarios. Muy pronto dijo que tenía la sensación de tener el sida, y se hizo la analítica como veinte veces hasta que le salió positiva. Cuando se lo confirmaron, en lugar de ocultarlo se lo contó a todo el mundo, y además jugaba con la reacción de la gente ante la noticia. Hasta que hacia 1990 la enfermedad empezó a mostrar sus efectos. Se recogió mucho, vino su madre para cuidarlo, y a sus amigos ya no nos quería ver. Cuando lo vi por última vez me quedé horrorizado por su estado y él se dio cuenta, así que ya no quiso que volviera. Eso sí que fue doloroso. La única de nosotros que estuvo con él hasta el final fue Susana Lijtmaer, lectora de la editorial Anagrama, que era la viuda de Óscar Masotta”.

Sobre la dificultad para encontrar testimonios de la relación entre Cardín y Espaliú a pesar de que todo parece conectarlos, afirma Joaquín García, comisario de la exposición ‘El azar de la restitución’: “En efecto la relación no está documentada. Pero tuvieron que cruzarse seguro, ya fuera en una inauguración o en un ‘cruising’. Por eso mi propuesta es inventar ese encuentro”. La muestra relaciona fotos de las obras y acciones que realizó Espaliú durante su estancia en Barcelona con extractos de los escritos de Cardín como realmente si unos se hubieran realizado para ilustrar las otras. En ese dispositivo cobra una importancia fundamental el marco barcelonés.

“Barcelona era entonces el lugar en el que había que estar”, resume García. El auge de la industria editorial, de la universidad y los movimientos sociales (incluyendo el FAGC, que promovió la primera marcha española del Orgullo Gay en 1977) fueron distintas manifestaciones de este florecimiento. Y el cogollo de intelectuales ubicado en estas coordenadas se esforzó por generar y mantener vínculos con la modernidad que venía de fuera, particularmente de Francia.

“En aquella época leíamos todos a Julia Kristeva, Foucault, Deleuze y Barthes, la revista ‘Tel Quel’ y por supuesto a Lacan”, completa Picó. “Nos visitaba mucha gente de París como el escritor cubano Severo Sarduy, al que paseábamos por los sitios de ambiente. O Copi, el dibujante argentino, que vino varias veces. Una de ellas representó una obra de teatro suya muy divertida, Loretta Strong, sobre el viaje espacial de una mujer trans. Aunque entonces no decíamos eso, decíamos travesti”.

El eje principal de este movimiento se ubicaba en el paseo de La Rambla, que antes de convertirse en decorado para el teatro de la turistificación sirvió como un punto de encuentro mucho más genuino entre intelectualidad y bajos fondos: “Las Ramblas empezaron a caer con las Olimpiadas de 1992”, valora Joaquín García. “Pero no olvidemos que a un lado queda en Raval, el Barrio Chino, y al otro el Borne y el Gótico y que acaban en el puerto, lugares entonces no asumidos por la elite burguesa. Esas son las Ramblas míticas de Ocaña y Nazario, pero también las de Vázquez Montalbán. Un sitio dedicado a cierto tipo de ocio de bar y puticlub. Lo que convivía con otra escena gay muy clara, el “mariconeo fino” digamos, que se insertaba también en el bar Boccaccio y la ‘gauche divine’, con gente como Gil de Biedma o Terenci Moix”.

La exposición de la galería Nogueras Blanchard forma parte del 'Barcelona Gallery Weekend', que tendrá lugar entre el 15 y el 19 de septiembre. Otra galería barcelonesa incluida en el programa, House of Chappaz, presenta la colectiva ‘Contact! / Together Again (Poéticas Políticas del VIH)’, en torno a la infección, de la mano de artistas como David Wojnarowicz o Juan Hidalgo. La coincidencia de ambas ofrece la oportunidad para revisar un tiempo repleto de pérdidas irreparables y constatar una vez más que aquel fue el inicio de un capítulo que aún sigue abierto.

2021/09/08

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | RUBÉN MORENO: "FUI VÍCTIMA DE UN 'EXORCISMO HOMOSEXUAL', ME ACUSARON DE PEDERASTIA E INTENTÉ SUICIDARME"

Rubén Moreno: "Fui víctima de un 'exorcismo homosexual', me acusaron de pederastia e intenté suicidarme".
El joven, antiguo miembro de la iglesia evangélica, viajó a Brasil con el pretexto de cambiar su orientación sexual.
Miriam Anguita | 20 Minutos, 2021-09-08
https://www.20minutos.es/noticia/4813637/0/ruben-moreno-victima-de-terapias-de-conversion-me-acusaron-de-pederastia-intente-suicidarme/

Este martes, ‘Todo es verdad’ puso el foco en las mal llamadas ‘terapias de conversión de homosexuales’ a colación del caso del obispo de Solsona, quien según fuentes como Sor Lucía Caram, las habría practicado como exorcista.

Además de los surrealistas titulares que ha protagonizado a lo largo de los últimos días, Xavier Novell i Gomà es uno de los obispos más mediáticos de la última década por sus declaraciones contra la homosexualidad, las relaciones sexuales, la eutanasia, el aborto o a favor del proceso independentista.

En plena oleada de agresiones homófobas, el programa contactó con Rubén Moreno, quien se sometió a varias de estas ‘técnicas’ para intentar cambiar su orientación sexual. Sobre los motivos que lo llevaron a ello, Moreno señaló a la religión y a una familia con la que ya no mantiene contacto.

Y es que, creció en el seno de una familia evangélica en la que la fe determinaba sus rutinas diarias. Cuando le "descubrieron", tal y como él mismo dijo, un pastor de Madrid acudió a su vivienda en Valencia y le realizó un exorcismo. Además, le acusaron de pederastia y de practicar ‘el homosexualismo’.

En ese momento, también le obligaron a contar todo aquello relacionado con las relaciones homosexuales que pudiera ser pertinente: “Me hicieron confesar todas mis vergüenzas, aunque yo no había hecho muchas cosas. Cogieron mis cosas y me tiraron todo lo que ellos consideraban que le abría las puertas al mal, como las películas de Harry Potter y me pusieron horarios para tenerme controlado las 24 horas del día... solo podía estar en casa, en la iglesia y trabajar”, recordó.

Moreno, que estudiaba teología, realizó varios seminarios en Puerto Rico y se trasladó a Brasil para someterse a nuevas terapias, pero finalmente fue allí donde reculó en su intención y se reafirmó como homosexual. Tras esto, dejó de ir a las terapias y estuvo varios meses tirado por la calle: "Mi madre pensó que iba a ser pastor y entre todos me hicieron sentir fatal, un mal hijo. Tenía 21 años, pero era muy inocentón", continuó narrando.

Con respecto a las secuelas, Moreno contó que en la actualidad sigue teniendo pesadillas cada semana y que, en su momento, llegó a intentar quitarse la vida. "Me hicieron un destrozo tremendo, estoy vivo de milagro”, concluyó.

Y TAMBIÉN...
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“Cuando mi familia se enteró de que era gay, me hizo un exorcismo”

Entrevista a Rubén Moreno. Nacido en 1988, en plena democracia, su familia, ultracristiana, no aceptó su orientación sexual e intentó hacerle cambiar a la fuerza
Gerardo Tecé | ctxt, 2021-06-28
https://ctxt.es/es/20210601/Politica/36469/

2021/09/07

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | JOSÉ-MIGUEL ULLÁN: GRAN POETA, ESCRITOR, PERIODISTA...

José-Miguel Ullán: gran poeta, escritor, periodista, crítico, dibujante, promotor artístico cultural español y de la mejor talla internacional.


Miguel Cancio | Tamtampress, 2021-09-07

https://tamtampress.es/2021/09/07/jose-miguel-ullan-por-miguel-cancio/ 

[Este escrito surge con motivo de la exposición, del 20 de marzo al 26 de septiembre 2021, “Visto y no visto – Texto y gesto en Jose-Miguel Ullán”, comisariada por Rosa Benéitez y Miguel Casado, y coordinada por Carlos Ordás, y en el marco de las jornadas que se van celebrar del 10 al 12 de septiembre en el MUSAC (León); surge al pedirme una colaboración Eloísa Otero, periodista, poeta y escritora, que colabora en estas jornadas, en este muy justo y merecido homenaje que le ha dedicado, viene dedicando, a este gran poeta, autor y creador español, el amigo Ullán, el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León” (ubicado en León)].

A partir de José Miguel Ullán: “Hay que atizar las palabras que provocan el estallido de la mejor creatividad, pero ¡OJO! por el mejor desarrollo deontológico democrático, por la verdad justa y responsable, y por el bien, y, siempre que sea posible, si cuadra/se cadra, con buena poesía, música, alegría e ironía, con buen arte, humor, cante, baile…”

José-Miguel Ullán (Villarino de los Aires-Salamanca/España, octubre 1944, Madrid-España mayo 2009; murió de una grave enfermedad). Después de estudiar, en Madrid, Filosofía y Letras, de luchar contra el régimen dictatorial autoritario, contra la dictadura franquista, de verse detenido, para no hacer el servicio militar, Ullán se exilia, de la dictadura del General Franco, en París (Francia), de 1966 a 1976, donde, con grandes profesores-investigadores universitarios como el filósofo y semiólogo Roland Barthes, el filósofo y sociólogo Lucien Goldmann y el historiador Pierre Vilar, amplía estudios de sociología de la literatura, el arte, la cultura en la prestigiosa “École Pratique des Hautes Études/EPHE”-“Escuela Práctica de Estudios Superiores” —que se transformaría en la actual y prestigiosa “École des Hautes Études en Sciences Sociales/EHESS”-“Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales” de París—. [En este gran centro superior francés, cuando fui a ampliar estudios de sociología en París, tuve la suerte de seguir los cursos, entre otros, del gran Barthes, los grandes sociólogos franceses, Pierre Bourdieu, Jean Claude Passeron, Alain Touraine. En el Collège de France y la Universidad de La Sorbona, acudí a los cursos, entre otros, del gran sociólogo, politólogo y epistemólogo Raymond Aron y, también, en la Universidad de La Sorbona, a los cursos del gran filósofo, violinista y musicólogo Vladimir Yankélévitch, autor, entre otras excelentes obras, de “La ironía”. Dejó dicho, escrito el gran Vladimir Yankélévitch: “No existe humor sin amor, sin ironía, sin alegría. La ironía salva lo que puede ser salvado. Porque gracias a la ironía el pensamiento actúa mas ágilmente cuando se la reconoce en el espejo de la muy fina, saludable, positiva y gozosa reflexión”; “La mort c’est plus fort que le corp, mais l’amour c’est plus fort que la mort” – “La muerte es mas fuerte que el cuerpo, sin embargo, el amor es mas fuerte que la muerte”].

En París, Ullán colabora en la radio publica francesa, en “France Culture”, en sus emisiones en español, a partir de las 23 horas (once de la noche); colabora en la famosa “Radio París”, que escuchábamos mucho, en España, los que queríamos saber las noticias, las informaciones que censuraba la dictadura franquista; los que luchábamos, pacífica y activamente, por la democracia representativa con seguridad, garantías y justicia justas para España, la gran nación española y para “los pueblos de la Tierra”, como dice la vigente Constitución democrática española de Monarquía parlamentaria de 1978.

En “Radio París”, José-Miguel Ullán destaca, especialmente en la parte cultural de esta emisora, por sus excelentes colaboraciones junto a grandes escritores, autores, creadores, entre otros, como el colombiano Gabriel García Márquez, el cubano Severo Sarduy y el peruano nacionalizado español Mario Vargas Llosa.

Ullán vuelve a España en 1976 y, merced a su trabajo, aportaciones, se convierte en un gran y comprometido poeta, escritor, periodista, critico, promotor artístico, cultural español y de la mejor talla internacional, que, con una gran estilo propio en forma y fondo, con finísima ironía, publica una muy importante obra poética, colabora muy activamente en los medios de comunicación (prensa, radio, televisión, etc.; incluso, llega a retransmitir para España el festival de la canción de Eurovisión; creó el gran suplemento “Culturas” del periódico “Diario 16”; etc.), y, en España y otras naciones (especialmente de Hispanoamérica, México, etc., pero no solo), Ullán, publica, edita obras, organiza exposiciones, conciertos, etc., en los que colaboran grandes autores, creadores, artistas (pintores, escultores, músicos, etc.) españoles y de otras naciones.

José-Miguel Ullán es autor de dibujos y pequeñas pinturas que llamó “agrafismos”. Dice Ullán: "Son esos garabatos que voy haciendo cuando las palabras no llegan"; “No tienen pretensión alguna de orden plástico. No tienen nada que ver con las cosas que hacían Artaud, Michaux, Blake". "Reuní algunos en ‘Ni mu’ (Ed. El Gato Gris, 2002), y ahora he seleccionado unos cuantos para una exposición".

A José-Miguel Ullán lo invité a dar una conferencia sobre cultura, arte y medios de comunicación en el “Ciclo de Conferencias-coloquio, debates y ponencias” que, cada curso universitario y durante 40 años hasta que me jubilé, organicé en la asignaturas de Sociología que impartí en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Santiago de Compostela y la Facultad de Administración y Dirección de Empresas (ADE) de Lugo, ambos centros de la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia-España). En esta conferencia-coloquio, Ullán brilló con el gran trabajo, rigor, arte e ironía que le caracterizaban.

José-Miguel Ullán, junto a otros destacados intelectuales de España y otras naciones, denunciaron, en su día, la grave represión totalitaria, y de forma especial contra los homosexuales, de Cuba comunista; denunciaron, activamente, el régimen dictatorial totalitario cubano, a la dictadura totalitaria comunista cubana, marxista-leninista, castrista-guevarista, etc., y que lleva, desde 1959 hasta la actualidad, agosto 2021 (cuando se hace este escrito), violando totalitaria, muy gravemente la dignidad individual y social, los derechos humanos y las libertades democráticas con seguridad, garantías y justicia justas, contribuyendo a la antidemocracia, a la destrucción material, socioeconómica, inmaterial, etc., de Cuba y de otras naciones. Gran parte del pueblo cubano, con los jóvenes en primera línea, el 11 de julio 2021, se manifestó, manifestaron pacíficamente de forma masiva en toda Cuba (y tuvo fuerte apoyo en diversas partes del mundo, donde hay, según se ha estimado, del orden de 2,5 millones de cubanos que huyeron de Cuba comunista, se vieron obligados a salir de su tierra), al grito de “Patria y Vida”, frente a la represión, destrucción y muerte, «Patria y Muerte» de la dictadura totalitaria comunista cubana, y en defensa de una Cuba democrática que respete, aplique y defienda la dignidad vital y social, los derechos humanos, las libertades democráticas con seguridad, garantías y justicia justas.

Sobre la diferencia entre sistemas, regímenes totalitarios (mucho mas difíciles de cambiar en sentido democrático con seguridad, garantías y justicia justas, debido a que son mucho mas implacables con su control, represión, etc. totalitarios) y autoritarios, véanse los excelentes trabajos científicos que hizo uno de los principales expertos en la materia, el español Juan José Linz (1926-2013), gran sociólogo, politólogo, del mejor nivel y que, entre otras cosas, distinciones, fue catedrático de la prestigiosa Universidad de Yale (Estados Unidos), premio «Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales». Sus obras completas ha sido editadas por el «Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC)», de España.

Volviendo a José-Miguel Ullán, éste, en una faceta que no se había visto mucho hasta entonces en España, con gran maestría y sabiendo reírse de la vida y el mundo, empezando por él mismo, junto a lo que se consideraban y consideran grandes nombres, grandes temas de la literatura, la cultura, el arte, la intelectualidad, etc., introduce, muy muy bien, en los medios de comunicación, en sus artículos, intervenciones, entrevistas, exposiciones, conferencias, libros, publicaciones, etc., con gran rigor, brillantez, gracia, duende, ironía..., en relación con la cultura llamada superior, la “Alta Cultura”; introduce el análisis, el trato, la cultura, el arte, etc. más populares como la llamada música ligera, popular, la copla, el flamenco, el bolero, el boxeo, etc., como en los casos de los cantantes españoles “El Fary”, “Los Chunguitos”, Bambino de Utrera, Rocío Jurado, María Jiménez, la muy grande Lola Flores “La Faraona”, “Lola de España”, el boxeador Luis Folledo, los cantantes mejicanos Elvira Ríos, Toña la Negra, el muy grande Agustín Lara “El Flaco de Oro, Platino”, Paquita la del Barrio, la gran cantante cubana, la bolerista Olga Guillot, etc. Ullán lo hizo de manera maravillosa, al mejor nivel y tuvo un gran éxito.

Una de sus ultimas y muy buenas aportaciones de su amplia y diversa obra, en la que Ullán trabajó mucho y que se publicó al poco tiempo de su muerte, en 2010, fue en honor de la gran filosofa española de la razón poética, María Zambrano (que se declaró “discípula” del gran filosofo español Jose Ortega y Gasset, del que fue su mejor alumna y una gran creadora, excelente autora, figura nacional e internacional de la filosofía). Se trata del libro “María Zambrano. Esencia y Hermosura. Antología». (Selección y relato prologal de José-Miguel Ullán., Ed. Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2010, 612 págs.).

José-Miguel Ullán ha sido, es un gran poeta, escritor, periodista, dibujante, crítico, promotor artístico y cultural español y de la mejor talla internacional. España debe tratar, por medio de la educación, universidad, cultura, medios de comunicación, instancias de encarnación y socialización, etc.; España, la gran nación española, debe tomar medidas para que surjan grandes autores, creadores como Ullán y para que contribuyan al mejor desarrollo deontológico democrático, constitucional, legal, de juego, competencia y cooperación limpios, integrador, profundamente humano, riguroso, eficiente, critico positivo, creativo, rentable-enriquecedor económica, social, sanitaria, asistencial, educativa, cultural, mediática, artística, deportiva, científica, técnica, laboral, profesional, empresarial, medioambiental, ética, espiritualmente, etc., a la verdad justa y responsable, al bien, y, siempre que se pueda, si cuadra / se cadra, y como en el caso de Ullán, con buena poesía, música, ironía y alegría, con buen humor, arte, cante, baile…

Terminemos, como empezamos, por libre y a partir de una de las grandes obras poéticas de José Miguel Ullán, “Ondulaciones: poesía reunida (1968-2007)” (Ed. Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2008, 1.364 págs.), a saber: 


“Buen cante, arte, ironía y risa a raudales
se anegaron los ojos
de verdad, amor, felicidades”

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...