2016/03/10

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | ROBERT MAPPLETHORPE, RETRATO DE UN ÁNGEL OSCURO

Robert Mapplethorpe, retrato de un ángel oscuro.
El museo J. Paul Getty y el LACMA exponen la obra completa de Robert Mapplethorpe, el fotógrafo que llevó el arte a los límites de su propia experiencia sexual.
Gloria Crespo MacLennan | El País, 2016-03-10
https://elpais.com/cultura/2016/03/08/babelia/1457450794_272222.html 

Quiso ser una leyenda y su obra le inmortalizó. Esperó a la muerte mirándola de frente, empuñando un bastón coronado por una calavera. El sexo fue el elixir que alimentó su vida, su arte y su fama. Pero también su condena. Murió, debido a las complicaciones causadas por el sida, no sin antes haber sido capaz de diluir la frontera entre el arte y la pornografía. “Patti, ¿nos la ha jugado el arte?”, preguntaba Robert Mapplethorpe a su antigua amante y leal compañera, la cantante y poetisa punk, Patti Smith, poco antes de morir.

Mapplethorpe moría a los 42 años, el 9 de marzo de 1989. Durante su último año se preocupó por dejar bien custodiado y organizado su legado artístico. A partir del 15 de marzo, ‘The Perfect Medium’ exhibirá este legado por primera vez al completo; una exposición organizada por el Museo J. Paul Getty y el LACMA, en Los Ángeles. Acompañando a la exhibición se publican dos libros: 'Robert Mapplethorpe: The Archive' de Francis Terpack y Michelle Brunnick y ‘Robert Mapplethorpe: The Photographs’, escrito por Paul Martineau y Brut Salvesen. Estos reevalúan y dan muestra de la obra que incluye: su temprana obra como estudiante, joyas, los ‘collages’ de los 70, sus ensamblajes y las fotografías que sirvieron de fondo a las “guerras culturales”, que dominaron el debate de los de los años 90 en Estados Unidos. Debate enardecido por una derecha reaccionaria, en contra de una cultura que consideraban atentaba contra la moral, el espíritu nacional o la religión. Coincide esto con el estreno en el mes de abril de un documental de la HBO, ‘Mapplethorpe: Look at the pictures’, dirigido por Faenton Bailey y Randy Barbato.

La obra de Mapplethorpe, rica y compleja, sigue latiendo con fuerza (aunque por debajo de los precios que se le suponía), polarizando a los críticos, y sobre todo, sacudiendo a sus espectadores. “Esa fue su intención”, dice Patricia Morrisroe, autora de su única biografía autorizada, “y se sentiría muy frustrado si en el 2016 aun lo siguiera haciendo. Es lo que pretendía: epatar”. Para Paul Martineau, comisario de la exposición del J. Paul Getty Museum y autor de uno de los libros que la acompañan, “las exposiciones suponen una magnífica ocasión para revaluar la obra del artista. Cada una lo hace desde una perspectiva diferente. Confrontan obras que nunca se han visto juntas”.

Poco antes de marchar al hospital New England Deaconess de Boston, donde murió, el artista habló por última vez con su biógrafa: “no me saques aburrido”, le rogó. Su primer encuentro había tenido lugar en 1983, cuando la periodista tuvo que entrevistarle con motivo de una exposición en el ICA de Londres: “Parecía un vampiro, en aquel desolador e inquietante ‘loft’ de Bond Street. Había un colchón con sábanas negras de seda, encerrado en una jaula de alambre. Se sentía incómodo con la luz del día, incluso en la oscuridad de su estudio. Entonces resultaba atractivo, con un cierto aire de Rimbaud. Siempre estaba muy pálido. Tenía una mirada penetrante. Su figura era menuda, y llevaba su característica chaqueta de cuero. Sus ojos estaban vidriosos, tomaba muchas drogas, probablemente estaba puesto. Parecía una criatura de otro mundo. Pero había algo muy tierno en él. No hay duda que pretendía sorprender, observar y juzgar la reacción que tenían sus obras en los demás. Conectamos por nuestra procedencia católica”. Nacido y criado en el barrio de Queens, Nueva York, procedía de una familia católica de clase media. A su madre le hubiese gustado que fuese cura pero se quedó en monaguillo, atraído por el misterio y la estética de la Iglesia. Aprendió entonces a creer en el diablo: “Hazlo por Satán”, susurraría más tarde al oído de sus parejas sexuales.

La periodista no volvería a verle hasta 1988, poco después de que se inaugurase ‘The Perfect Moment’, la gran retrospectiva del artista celebrada en el Whitney Museum de Nueva York. En una silla de ruedas, vestido con un estiloso esmoquin, pajarita, zapatos de terciopelo negro con sus iniciales bordadas en oro y su bastón con empuñadura de calavera, su aspecto delataba su fin. Pero allí estaba para observar el brillo de su fama y la conmoción que producían sus imágenes homoeróticas. “Murió en el cénit de su carrera, sabiendo que había conseguido todo lo que se había propuesto. La búsqueda de la notoriedad y el arte habían ido de la mano a lo largo de su vida y hubiese sido muy miserable de no haber obtenido fama. Su obra había empezado a venderse con mucha rapidez una vez que se conoció su enfermedad”. Sin embargo, a la periodista le costó convencer a la editorial Random House de la necesidad de hacer una biografía, ya que su fama abarcaba solamente a la comunidad artística. Fue a partir de junio de 1989 cuando su leyenda se extendió: El Corcorian Gallery de Washington cancelaba su retrospectiva y al año siguiente el director del Cincinnati Contemporary Arts Center fue juzgado por obscenidad. “A Mapplethorpe le hubiese encantando verlo, señala Morrisroe, todo el mundo del arte se alzó en la defensa de la libertad de expresión”.

Paul Martineau considera que “es hora de valorar la obra por sus propios méritos alejada de las controversias que causó en su día”, sin embargo, Morrisroe insiste en que sin la controversia no estaríamos hablando de él: “¿Dónde hubiese llegado, si solo hubiese hecho retratos? Fueron sus fotografías sobre sexo las que le dieron notoriedad. Su meta fue convertir la pornografía en arte y así me lo hizo saber. Se sentía muy cómodo llamándolo pornografía. Arte sí, pero pornográfico”. Gestionaba el mercado del arte con gran habilidad, dividiendo su obra en tres partes: “Sus hermosas flores, aunque de evidente carga erótica, podían colgarse sin problema en las paredes de cualquier hogar; los retratos de factura clásica del ‘beaumonde’ eran una forma fácil de ganar dinero y le abrían paso a las altas esferas que tanto le atraían; pero su serie S&M (sadomasoquistas) le convertía en el provocador que atraía la notoriedad”, señala la biógrafa. “Aunque no creo que esto fuera premeditado, era instintivo por naturaleza”.

Patti Smith, fue crucial en la vida del fotógrafo. Su libro Éramos unos niños, es un emotivo y tierno tributo a aquellos tiempos de pureza e inocencia, en los que se adentraron juntos en las desafiantes aguas de la bohemia del Village, del Chelsea Hotel, del Max´s Kansas y del Factory. Actualmente está siendo adaptado a una serie de televisión. Sin embargo, se ha mostrado muy contraria a la imagen negativa, manipuladora e incluso racista que Patricia Morrisroe mostró en su biografía 'Mapplethorpe: A biography', publicada en 1995. “Creo que defraudó a muchos de quienes le conocieron, porque utilizaba a la gente. Me autorizó a escribir lo que quisiera. Curiosamente le agradaba que fuese una mujer la que escribiese su biografía, ya que temía que se le clasificase como un fotógrafo gay. No hubo ningún tema que no tocásemos o él escondiese. Desde la perspectiva actual creo que mi biografía fue bastante justa. Y no creo que Mapplethorpe sea un caso aislado a la hora de manipular en un mundo que se mueve tan rápido como el del arte. Iba con la velocidad de una bala, pero dejó muchas víctimas a su paso”.

Fue Sam Wagstaff quien realmente creó a Robert Mapplethorpe. Hombre exquisito, rico y de amplia cultura, su amante y benefactor le puso en contacto con la alta sociedad a la que gustaba provocar enfundado en un pantalón de cuero, que sujetaba con un cinturón en cuya hebilla se leía 'Shit'. Luego se perdía en los clubs gais donde reclutaba modelos para sus sesiones sadomasoquista. “Su autorretrato, con el mango de un látigo de cuero insertado en su ano, dejó absolutamente claro hasta donde estaba el artista comprometido con su proyecto”, comenta Paul Martineau.

“La fotografía era el medio de expresión perfecto para él, señala Morrisroe, ya que le gustaba trabajar de forma rápida. Era una criatura totalmente visual. No le gustaba leer (solo leía las páginas de cotilleo del New York Post), pero era muy permeable a la información”. Wagstaff poseía una de las colecciones de fotografía más importantes de América, a través de la cual Mapplethorpe pudo estudiar la evolución de este medio. Mientras el crítico de arte Robert Hughes, uno de sus más acérrimos detractores, señalaba las claras influencias de Weston, Horst y Baron von Gloeden, el fotógrafo se distanciaba de ellas definiendo la obra de Weston como "fría”. “Nunca me nombró a ningún otro fotógrafo, destaca su biógrafa, en su mundo solo existía uno: Robert Mapplethorpe”.

“Era un hombre simple a la vez que complicado. Existían muchas zonas grises que me hubiesen gustado penetrar, pero no lo conseguí. Existía una parte en él que era muy dulce y aniñada y otra muy cruel. Se puso muy nervioso cuando se enteró que sus padres iban a ir al Whitney a ver su obra. Eso me impactó”, concluye Morrisroe.

2016/02/17

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | DE LAS LISTAS DE ÉXITOS A LAS PÁGINAS DE SUCESOS: LA MALDICIÓN DE LAS GRECAS

De las listas de éxitos a las páginas de sucesos: la maldición de Las Grecas.
Inventaron el ‘gipsy rock’, hicieron que sus detractores se rindieran a su talento y acabaron con todas las barreras que se encontraron hasta que se toparon con una infranqueable: ellas mismas.
Valeria Vegas | Vanity Fair, 2016-02-17
https://www.revistavanityfair.es/sociedad/celebrities/articulos/las-grecas-tina-carmela-listas-de-exitos-paginas-de-sucesos/21885 

Las Grecas lo tuvieron todo. Precursoras de la fusión del flamenco rock, saborearon disfrutaron de un éxito que tan rápido como vino se fue. Con un reciente recopilatorio en el mercado, sus canciones perduran en la memoria de todos los españoles, así como el trágico final que la vida les deparó. Hoy la malograda Tina habría cumplido años, quizás acarreando en una bolsa de plástico todas sus pertenencias.

Cenicientas, pero sin tinte
Carmen y Edelina Muñoz, dos hermanas de etnia gitana y provenientes de una estirpe en la que el cante flamenco venía de lejos, pasarían a ser conocidas en la industria musical como Las Grecas. Apodadas familiarmente como Tina y Carmela, y siendo todavía unas adolescentes, no podían imaginar que sus voces desgarradas iban a lograr un éxito sin precedentes en una década que parecía nutrirse de canciones internacionales.

Antes de lograr marcarse tal mérito, Carmela tuvo que recorrer varios tablaos con intención de ver cumplido su deseo de actuar. Pese a que reconocían su talento, siempre recibía un no por respuesta. El motivo de tal constante negativa era su pelo teñido de rubio: los empresarios consideraban que no iba a encajar en la mentalidad de los turistas que acudían a ver unos espectáculos con una idea determinada y muy castiza. La cantante resolvió el problema volviendo a su melena castaña y presentándose a una prueba junto a su hermana Tina. El cantaor Manolo Caracol, compañero de Lola Flores en los inicios de ésta, no dudo en ficharlas. Corría el años 1973 y se avecinaba un fenómeno de los que dejarían huella.

Te estoy amando locamente
Mientras actuaban en Caripén, tablao propiedad de Lola Flores, fueron descubiertas por un productor que supo ver inmediatamente el potencial de las hermanas Muñoz. Su moderna y original forma de interpretar no iba a dejar indiferente a nadie. ‘Te estoy amando locamente’ fue su carta de presentación, y logró conquistar a crítica y público. Sus voces iban acompañadas de un redoble de batería y una guitarra distorsionada, que junto a su singular pronunciación hacían de tal canción algo absolutamente innovador. Había nacido el ‘gipsy rock'.

Las cifras de ventas de su primer disco incrementaban semana tras semana, permaneciendo inamovibles durante más de un mes en un primer puesto que parecía estar hecho para ellas. Aún así las alegrías también escondían amarguras que no confesarían hasta tiempos después. La autoría de esas primeras canciones les pertenecía, aunque en su grabación hubiesen sido ligeramente modificadas, y tuvieron que asumir con resignación que sólo constase el nombre del músico Felipe Campuzano, artífice de sus peculiares arreglos. Teniendo en cuenta que ambas eran menores de edad y apenas contaban con el graduado escolar, los temas legales eran todo un desconocimiento en el que fácilmente podían ser engañadas. Pero el dinero les llegaba en abundancia y eso paliaba cualquier injusticia.

El flamenco se viste con pantalón de campana
Apariciones constantes en televisión, giras interminables, ventas masivas y galas que se caracterizaban por su elevado caché. No es de extrañar que la prensa se volcase con ambas, queriendo retratar su vida cotidiana. Fue así como el público descubrió que Tina estaba casada por el rito gitano desde los dieciséis años, y que pronto nacería su primera hija. La artista debía cumplir con sus compromisos profesionales a la vez que intentaba compaginarlo con su labor de esposa, tarea difícil que acabaría afectando a su matrimonio. Su amargura sentimental era el contrapunto a las joyas, abrigos de pieles y propiedades que estaba logrando, junto a unos ingresos que jamás antes había imaginado.

Como buenas estrellas Las Grecas viajaban en Cadillac y veraneaban en chalets. Incluso sus padres disfrutaban de servicio doméstico y podían permitirse ciertos lujos que distaban mucho de su anterior modo de vida en el humilde barrio madrileño de San Blas. Sus logros materiales venían de éxitos como ‘Anabalina’ o ‘Soy la que sufre por tu amor’, que junto a singulares versiones de ‘Achilupú’ o ‘Dame veneno’, seguían caracterizándose por sus aires psicodélicos y una instrumentalización propia de los mejores grupos del rock progresivo. Habían instaurado el auténtico mestizaje y ellas se alzaban como reinas de la fusión, que además lucían pantalones de campana para contrastar con sus voces aflamencadas.

Un suicidio, un desnudo y un mánager traidor
En 1977 grababan el que sería su cuarto y último disco. Aunque las ventas habían descendido, ahora tomaban las riendas de su vida y aparecían en portada teñidas de rubio, tal y como no fueron admitidas en sus inicios. Pero pronto el destino les jugaría una mala pasada. Tras abandonar a su mánager, del que habían sido víctimas de estafa, se vieron perdidas en una industria que no sabían controlar. Se tomaron un descanso que pese a la intención de ser breve acabo convirtiéndose en eterno. Un año más tarde las galas disminuían y lo compensaban con apariciones en la prensa rosa, para que su popularidad no se viese afectada.

A mediados de 1978 salta la noticia de un intento de suicidio por parte de Carmela, con ingestión de barbitúricos para poner fin a un mal de amores y una crisis económica que se avecinaba paulatinamente. Corrían aires nuevos y la cantante decidió sumarse al carro del destape posando en Interviú. Un desnudo integral que sorprendió por su condición de gitana, y que escondía un intento de prolongar la fama y el dinero, por lo que de nuevo volvería a aparecer en alguna revista de corte erótico.

Comenzaban la siguiente década anunciando su retorno, a través de un reportaje junto a sus hijos, que ya sumaban cinco, y luciendo sus últimas pertenencias. Ambas habían intentado forjarse una carrera en solitario que no llegó a despegar, por lo que recordaron aquello de que la unión hacia la fuerza. Pero el destino no quería darles una segunda oportunidad y el mal que parecía acechar a Carmela, comenzó a cebarse sobre Tina.

“Cogí el cuchillo inconscientemente y no quería pincharla”
Como si no hubiese freno y marcha atrás, se vieron envueltas en el desahucio de sus viviendas, unas casas prefabricadas que ocupaban ilegalmente y que habían sido creadas por el Ministerio para ser habilitadas por otras familias que jamás lo hicieron. Dejaron entonces una grotesca imagen para el recuerdo: la de ellas manifestándose contra su propio desahucio sujetando unas pancartas mientras a su vez vestían sendos abrigos de pieles. Es entonces cuando Carmela ya advierte que su hermana Tina, tres años menor que ella, sufre fuertes crisis nerviosas que sobrelleva a base de sedantes.

Pasados los tiempos de gloria se vieron abocadas a las páginas de sucesos cuando hacia finales de 1983 Tina asestó un par de puñaladas sobre el hombro de su hermana Carmela. Los hechos no fueron esclarecidos, ambas vivían bajo el mismo techo y la agresora aseguró que no sabía lo que hacía. Tina ingresaba en la cárcel de Yeserías, destino erróneo para alguien que sufría esquizofrenia y que pronto sería trasladada a un hospital psiquiátrico. De éste último no tardaría en escaparse, dando así titulares constantes a la prensa del momento.

Meses después encontraron a Tina mendigando por las calles. Pasadas las fiestas navideñas, la inventora del ‘gipsy rock’ regresa al hogar familiar a punto de dar a luz. Un embarazo fruto de su relación con un iraquí con el que se había casado poco antes por el rito musulmán, y que ahora no quería hacerse responsable de su paternidad. El presentador José María Íñigo la invita a su programa “Estudio Abierto” para relatar su drama y su repentina desaparición. Durante la entrevista Tina se negó a aceptar su angustiosa situación, alegando que simplemente le gustaba ser hippy. No tardaría en volver a ser internada a la fuerza, mientras alguna revista plasmaba el momento en que la retenían y era ingresada en la ambulancia. Su historial clínico presentaba alucinaciones auditivas, personalidad paranoica y alteración de la memoria, todo ello incrementado también por su toxicomanía.

Las calles por infierno
En la segunda mitad de los ochenta Carmela se asentó en México, con intención de comenzar una nueva vida y llevarse consigo a su desdichada hermana. Antes de su partida volvió a posar desnuda para el semanario Interviú, aprovechando con resignación el tirón de su nombre. Mientras tanto Tina vivía en un devenir de entradas y salidas en sanatorios varios, de los que escapaba continuamente. Ellas, que habían grabado en Londres y tenían la admiración de rockeros y puristas del flamenco, se veían perdidas en una vorágine que tan sólo diez años atrás jamás habrían imaginado. De tenerlo todo a quedarse sin nada. De una abundante cuenta bancaria, a pedir limosna.

En 1988 la prensa del corazón vuelve a localizar a Tina, que muestra un deterioro irreparable y posa junto a una muñeca a la que trata como si fuese su hija. Sus verdaderas cinco hijas se encontraban entre casas de familiares y hospicios. Las tristes imágenes venían acompañadas del ruego de Tina a ser rescatada por su hermana, con intención de curarse. Un año más tarde sorprendió a todos al subir espontáneamente al escenario durante un concierto de Camarón de la Isla, admirador confeso de ambas artistas, que le cedió un sitio para arrancarse a bailar en ese pequeño momento de lucidez. Su arte se veía eclipsado por su desgracia. En una estampa callejera que ya resultaba habitual declaró que dormía en coches abandonados y que sólo llorarían por ella cuando muriese de frío. Al enterarse, Carmela regresa de México para intentar en vano poner solución a un problema que se les iba de las manos.

Tras vagabundear por las calles de Madrid e incluso ser entrevistada en las escaleras del metro por una reportera del programa que entonces tenía María Teresa Campos, su madre logró que un juez le dé la incapacidad y así volvió a ser internada en un sanatorio mental de Aranjuez, donde fallecería en 1995 con tan sólo treinta siete años. [...]

La historia de Tina es el claro ejemplo de las malas jugadas que otorga el destino. De la estigmatización y la escasez de recursos a la hora de afrontar una enfermedad que por aquel entonces resultaba desconocida. Hoy en día Carmela aparece esporádicamente en televisión honrando la memoria de su hermana, consciente de que marcaron un hito en la historia de la música española.

2016/01/11

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LA JUSTICIA CIERRA POR COMPLETO EL CASO ARNY

La Justicia cierra por completo el caso Arny.
La Audiencia ha decretado el archivo definitivo de la causa 21 años después tras haberse cumplido todas las condenas.
Rocío Velis | El Correo de Andalucía, 2016-01-11
https://elcorreoweb.es/sevilla/la-justicia-cierra-por-completo-el-caso-arny-CE1237411 

En 1995, España entera se escandalizaba con uno de los mayores casos de prostitución de menores. En los juzgados sevillanos se abría una investigación que salpicó a varios famosos, aunque el asunto se acabó archivando para la gran mayoría de ellos, y que ahora, 21 años después ha quedado definitivamente cerrado. El conocido caso Arny ya ha pasado a los archivos de la historia judicial después de que la Audiencia Provincial de Sevilla haya dictado un decreto en el que ya da por archivado el caso por el que fueron condenados 16 de los 49 procesados.

La decisión de la Sección Tercera de la Audiencia, que fue la encargada en su momento de enjuiciar el caso, se produce después de que la última responsabilidad civil impuesta a uno de los condenados, pendiente aún de ser abonada, haya prescrito. Era el último fleco que quedaba de este proceso que acabó sentando a 49 acusados en el banquillo, de los que 16 serían condenados. Todos ellos han cumplido su deuda con la Justicia, más aún cuando a la mayoría de ellos las penas les fueron suspendidas porque eran condenas inferiores a los dos años de prisión. El decreto cuenta, además, con el respaldo de la Fiscalía sevillana que, según confirmaron fuentes judiciales, ha dado su visto bueno al archivo definitivo de la causa.

El principal acusado del caso fue Carlos Saldaña, el dueño del pub, quien tras el juicio fue condenado a 33 años de cárcel por 11 delitos de prostitución de menores. Sin embargo, Saldaña solo cumplió nueve años de cárcel, pues el principio legal de cumplimiento efectivo del triple de la máxima pena individual impuesta le permitió salir de prisión en 2007. Otro de los principales condenados fue el encargado del pub Arny, José Antonio González Losada, a quien la Audiencia Provincial impuso una condena de 18 años de cárcel; y Domingo Arnaldo Concha, un bailarín que era conocido como Arny y que dio nombre al club, que fue condenado a un año y nueve meses de prisión. Unas condenas que, junto al resto, fueron confirmadas íntegramente en el año 2000 por el Tribunal Supremo.

El caso se destapó tras una denuncia presentada en marzo de 1995 por uno de los menores ante la Policía Nacional, que acabaría entrando en el local. Este chico se convertiría entonces en el principal testimonio y sería conocido como testigo uno. José Antonio Sánchez Barriga, que así se llama, acabaría siendo condenado en 2005 a 15 años de prisión por el asesinato de un hombre de 72 años.

El juicio, que fue en ese momento todo un bombazo informativo que llenó todos los telediarios de la época, se celebró a puerta cerrada, entre otros motivos, para preservar la identidad de los menores. Tal era la magnitud del mismo que incluso fue necesario reformar una sala de la Audiencia Provincial de Sevilla, la actual sala donde se celebran los juicios con jurados, para poder acoger al casi medio centenar de imputados y a sus abogados. Hoy en día, en cambio, esa sala no valdría para acoger futuros juicios de macrocausas como los ERE con más de doscientos imputados, pero sí ha servido para juicios recientes tan mediáticos como el crimen de la joven Marta del Castillo.

La cuestión principal era decidir si en aquel local se habían producido los hechos denunciados de prostitución y explotación de menores, que llevó al banquillo a artistas, famosos, clientes y trabajadores y hasta el juez de menores Rico Lara –ya fallecido–, quien fue finalmente absuelto. El magistrado fue uno de los señalados por el testigo uno, aunque la sentencia desprestigiaría este testimonio al apreciar animadversión en el joven, que cambió varias veces su versión de los hechos, pues este magistrado retiró la custodia a su madre y envió al joven a varios correccionales.

2016/01/07

DOCUMENTACIÓN | LITERATURA | 'PARIS-AUSTERLITZ', EL DESAMOR HOMOSEXUAL SEGÚN RAFAEL CHIRBES

ABC / Rafael Chirbes //

«Paris-Austerlitz», el desamor homosexual según Rafael Chirbes.

Con su novela póstuma, «Paris-Austerlitz», el escritor valenciano cerró su ciclo narrativo y regresó al universo de «Mimoun».
José María Pozuelo Yvancos | AVC, 2016-01-07
https://www.abc.es/cultura/cultural/abci-paris-austerlitz-desamor-homosexual-segun-rafael-chirbes-201601071525_noticia.html

Cuando alguna vez se analice la historia de la novela corta en España, el nombre de Rafael Chirbes se situará en lugar destacado. Le vino el éxito y el reconocimiento generalizado en Alemania a partir de «La larga marcha» (1998) y años después en España con el díptico sobre la crisis y la corrupción urbanística que formaron «Crematorio» (2007) y «En la orilla» (2013). Antes de que estos reconocimientos masivos llegaran con sus novelas extensas, gozaba de una nutrida minoría de seguidores que lo habían descubierto en sus novelas breves, desde que, con «Mimoun» (1988), apareció como escritor, hasta la que puede considerarse su obra maestra: «La buena letra» (1992), sin olvidar «Los disparos del cazador» (1994).

Rafael Chirbes ha terminado su vida literaria dando cima, tras veinte años de escritura y reescritura , a esta última obra, «Paris-Austerlitz», que elige otra vez la forma de novela corta, y que en cierto modo actúa de cierre de un círculo, pues si «Mimoun», su ópera prima, ambientada en Marruecos, situaba como fondo el tema de la relación homoerótica, en «Paris-Austerlitz», que se publica póstuma, vuelve a ese asunto, pero para darle la vuelta. Los desasosiegos nacidos de la incapacidad de comunicarse con una cultura ajena se convierten aquí en algo radical, personal, íntimo, como si Chirbes hubiera querido dejar sobre la relación amorosa un testamento descarnado, tremenda elegía que sepulta el amor en la ruina de su descomposición.

Mirada lacerante
El sida, que en estas páginas no se nombra directamente, sino a través de metonimias (se lo llama la plaga, o el mal), no es la única causa de esa mirada descarnada, casi lacerante, que Chirbes arroja. El verdadero tema va más allá del sida, y se nutre de dos motivos que le obsesionan: el amor como cosificación, como posesión del otro; y la infertilidad, cuando el amor termina siendo cárcel.

Ni que decir tiene que, tratándose de Chirbes, no se oculta una mirada marxista, pues la relación entre el joven pintor español (el narrador) con su amante, Michel, un obrero parisino ya maduro, no puede salvar la diferencia económica y de estrato social , que termina siendo corrosiva para la propia relación. Mucho más que la diferencia de edad, les separa la cultura, el dinero, las posibilidades que uno tiene y de las que el otro carece.

Una novela también es lo que elige no contar. Mientras la leía, no pude dejar de acordarme del famoso poema de Jaime Gil de Biedma «París, postal del cielo» , que contiene estos versos: «Aun vive en mi memoria aquella noche / recién llegado. Todavía contemplo, / bajo el Pont Saint Michel, de la mano, en silencio / la gran luna de agosto suspensa entre las torres / de Notre-Dame, y azul / de un imposible el río tantas veces soñado. / Its too romantic, como tú me dijiste / al retirar los labios». Ese «too romantic» del que se han llenado muchas evocaciones idealizadas del amor homosexual es lo que Chirbes ha dejado de lado.

Cielo gris y plomizo

La novela discurre por un París de tabernas, café-«tabacs», obreros e inmigrantes. La habitación donde vive su amor esta pareja es mugrienta y Chirbes termina trasladando a toda la ciudad de París esa misma sensación de cielo gris y plomizo, de panza de burro, escenario de un amor que va agotando sus recursos.

El autor ha hecho gala de gran habilidad al evitar que las secuencias narrativas sigan cronológicamente los tiempos de la relación. De hecho, la trama comienza por el final, en las tremendas escenas del hospital de Saint-Louis, donde Michel está internado, dado el avanzado estado de su enfermedad. Chirbes también evita el eufemismo o la caridad de lo implícito y sugerido. Antes al contrario, hace explícita descripción de las miserias que el cuerpo sufre durante la enfermedad. Pero, sobre todo, cuando la historia comienza, en esa situación casi terminal, sabemos que entre el joven pintor (el narrador) y el maduro obrero, Michel, se ha tejido un muro de reproches, de celos, de incomprensión. El diálogo se tiñe de silencios elocuentes.

Chirbes ha clausurado de este modo amargo su literatura. No ha querido compensar con el amor el pesimismo creciente de su visión de la cultura del dinero; antes al contrario: esta novela, que es una joya de honda expresividad, actúa como si quisiese decirnos que nada queda al margen del dominio de unos sobre otros.

2016/01/06

DOCUMENTACIÓN | POLÍTICA | MICHEL FOUCAULT EN TIEMPOS VIOLENTOS

Michel Foucault en tiempos violentos.
La Biblioteca canónica de la Pléiade reedita los trabajos esenciales del filósofo.
Patricia de Souza | El País, 2016-01-06
https://elpais.com/cultura/2016/01/05/babelia/1452011590_305374.html 

Michel Foucault muere en el hospital parisino de la Salpetrière. Estamos en 1984 y los primeros indicios sobre su fallecimiento son dudosos, más tarde se confirmará que ha muerto de una enfermedad hasta entonces poco conocida, el Sida.

Militante, agitador de masas, vive hasta entonces bajo la máxima de que no basta con pensar, hay que pasar a la acción, y él, como filósofo, lo hace convertido en esa “caja de herramientas” de la que hablaba Deleuze, dispuesto a apoyar los movimientos de rebelión que se sublevan contra la maquinaria estatal que asfixia al individuo.

Foucault, cuyos trabajos esenciales reedita ahora la Biblioteca canónica de la Pléiade, se va a instalar en el centro de un debate filosófico por la libertad, el cuerpo y la persona. O el cuerpo y el deseo. Este debate se desarrollará en medio de la sociedad “bien pensante” de su época exponiendo a los sistemas políticos a un análisis sobre el abuso de poder y el exceso de vigilancia.

Con ‘Vigilar y castigar’ (1975), esta reflexión abarca los sistemas penitenciarios y la prisión como un “dispositivo”, una tecnología política que domina el cuerpo a la sombra de los reglamentos. Hay que tener en cuenta de que una de las ideas principales de Foucault fue mostrar lo que llamó “juegos de verdad”, que serían los entramados en torno a lo que es una “subjetivación”, la construcción de un sujeto a través de las diferentes técnicas de objetivación, que sean discursos, supersticio8nes o costumbres.

Justamente, mucho se le ha reprochado a Michel Foucault el hecho de renunciar a la verdad al mostrar un sujeto alienado, de diferentes máscaras, sometido a esa historia de los sistemas y de pensamiento como una historia del poder. Es cuando empieza ese deseo de construir desde los “restos”, como un arqueólogo que interroga los valores de verdad y falsedad, y a través del vagabundeo de la verdad que simboliza la fragilidad de la propia existencia, que empieza a construir lo que el llamó “episteme”, relación entre distintos discursos científicos de una época.

Para Foucault el saber es una voluntad no separada del deseo. Es también ese traqueteo de la batalla con las palabras, de su necesidad de identidad con las cosas, comprendiendo quizás que hay una relación imposible de resolver: al pensar representamos el mundo, pero nunca dejamos de ser “ese mundo”. Esa posesión, que es como el ruido de batalla, es constante. Empieza la construcción de una nueva subjetividad, más honesta y menos totalitaria.

Ya en su primer libro más conocido, la ‘Historia de la locura en la edad clásica’ (1961), toca la evolución de los sistemas de vigilancia e instala la duda sobre la noción de lo que se considera como "normal" y los escenarios donde ciertas nociones son tomadas como verdades duraderas. Este libro es también una dura crítica al funcionamiento de las instituciones médicas y el uso del saber médico como instrumento de poder.

En ‘Las palabras y las cosas’ el análisis del lenguaje lo lleva a hacer una epistemología de iconos y símbolos, el lenguaje constituido en una problemática frente al deseo (el centro de la reflexión de Jacques Lacan), la liberación y la valorización de la palabra de los oprimidos, inversión de poderes para extraerlos a su mudez irremediable. "El trabajo de un intelectual", nos dice Foucault, "no es modelar la voluntad política de los otros, es, a través de los análisis que hace en los campos que son los suyos, interrogar las evidencias y los postulados, sacudir los hábitos, las formas de hacer y de pensar, disipar las familiaridades adquiridas, retomar la medida de las reglas y de las instituciones, y a partir de esa re-problematización (donde se juega su oficio de intelectual) participar en la formación de una voluntad política".

No hay nada más apasionante que leer la ‘Historia de la sexualidad’ (1976) para ir descubriendo cómo, a partir del siglo XVIII, ésta se convierte en el principal interés de una gobernabilidad bio-política. Un ejemplo, los diferentes términos que se usaron para designar la homosexualidad, inscrita por K.H Ulldirchs, jurista de Hanovre, en el registro médico de las perversiones y en el marco de una medicina social. La categoría de “homosexual” fue inventada tardíamente, después de considerarla como “un cierto tipo de prácticas sexuales” (la sodomía), condenables. Pero, el individuo homosexual, no existía como tal.

El análisis de estos distintos discursos en torno al tema del cuerpo han sido el nicho para la Teoría de género, el género como ‘perfomance’ del propio cuerpo (como escenario), forma de actuación social que se toma de los modelos que la sociedad propone como normales. La sexualidad será un objeto de control demográfico en medio de la economía capitalista que surge a comienzos del siglo XIX, la que considera al cuerpo como valor de producción y fuerza de trabajo. Hay que leer este libro para entender cómo los asilos son también templos arquitectónicos de modelos morales.

Al poner el cuerpo biológico en el seno de la práctica histórica, Foucault abre la vía a una forma de historia de la resistencia y de la subjetivación, una forma fenomenológica que abarca el momento histórico y las condiciones de vida del individuo: “…la locura simboliza una inquietud mayor en el horizonte de la cultura europea, hacia finales de la edad media. La locura y el loco se convierten en personajes mayores en su ambigüedad: amenaza y burla, vertiginosa burla del mundo, y lamentable ridículo de los hombres”. El Quijote sería una figura emblemática de la sinrazón como la aventura de la comunidad humana. Además de haber interrogado la razón a través de la locura, interrogó también nuestros sistemas de vigilancia a través de la tipología del crimen, lo que es marginal, inquietante y misterioso.

El crimen (o la criminalidad supuesta) es un tema importante en nuestro tiempo, puesto que el discurso sobre la seguridad y la vigilancia se agudiza debido a una explosión demográfica, o la reciente crisis de los refugiados. ¿Hasta qué punto todos estos discursos sobre el peligro que representan los emigrantes, tan seductores para el discurso político, no se apropian de algunos dispositivos que circulan en el ambiente?

Foucault, que siempre decía que se desplazaba como un cangrejo, sin seguir la linealidad del discurso cartesiano, descubrió siempre esos “momentos de una verdad”, sus condiciones sociales y sus limitaciones, tal como lo dijo en su historia de la sexualidad: “Cada configuración de ésta (que sea historia de la sexualidad, de la enfermedad, o de la locura) dotada de conceptos e instrumentos de sistemas de pensamiento específicos que mantienen relaciones con instancias políticas, económicas y sociales”.

Hay también mucha poesía en Foucault, porque ese hombre que frecuentaba el mundano ruido del París (bares y discotecas libertinas) y que se desplazaba en bicicleta hasta la biblioteca nacional de la calle Richelieu, nos ha hecho ver aquella ‘Nave de los locos’, “extraño barco ebrio que corre por las aguas calmas del río, con sus figuras insensatas y burlescas”, como un maestro del claroscuro, a manera de un cuadro de Goya, donde la razón produce sus monstruos.

Con un discurso político sobre la sexualidad de plena actualidad, el matrimonio homosexual es uno de ellos, el pensamiento de Foucault vuelve a cobrar vigencia, pero no en el sentido quizás que él esperaba, la sexualidad como una forma de utopía, proyecto individual de libertad fuera de las normas, sino como un discurso conformista donde se indexa el poder. La pregunta más importante concierne a la idea actual de qué es la libertad en un mundo dominado por la guerra y la amenaza climatológica, la renuncia a la acción política (el apolitismo de los jóvenes) y una forma de poder ideológico globalizado: el consumo. El tema de las libertades individuales, del compromiso de los intelectuales, de sus alcances y sus límites, etc., es ese ángel oscuro que abre sus alas mientras dormimos.

2015/12/10

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | 'EL DESENCANTO' Y LOS PANERO, CASI 40 AÑOS DESPUÉS

'El desencanto' y los Panero, casi 40 años después
RTVE, 2015-12-10

https://www.rtve.es/rtve/20151210/desencanto-panero-casi-40-anos-despues/1270460.shtml

Jaime Chávarri rodó en 1976 una de sus películas más originales: ‘El desencanto’. Era un documental centrado en el inefable clan de los Panero, en el que intervenía el poeta Leopoldo María junto a su madre Felicidad Blanc y sus hermanos Juan Luis y Michi. Rodado en Astorga (León) y Madrid, no tardaría en convertirse en una obra de culto, en el símbolo de toda una época de la historia de España. Casi cuarenta años después, ninguno de los protagonistas de esa singular familia vive para recordarlo.
 
La película comienza con el levantamiento en Astorga en 1974 de una estatua a Leopoldo Panero, conspicuo poeta falangista fallecido en 1962. Empiezan inmediatamente a aparecer sus deudos: su viuda Felicidad y sus tres hijos, que reflexionan acerca de sus recuerdos y se lanzan entre sí no pocos dardos envenenados. Más allá de las apariencias, a lo largo de hora y media de metraje se desvelan las verdaderas relaciones existentes en el seno de una familia acomodada y bien instalada en el régimen franquista, pero no por ello libre del desgarro y el fracaso ("El fracaso es la más resplandeciente victoria", llega a afirmar en la cinta Leopoldo María).

La obra sufrió las tijeras de la censura, que ya daba sus últimos coletazos en nuestro país: se eliminaron las alusiones de Leopoldo María a sus encuentros homosexuales en prisión. La polémica levantada por el documental de Chávarri llevó a su retirada del Festival de San Sebastián, en cuya edición de 1976 estaba inicialmente programado. Leopoldo María se interpretaría a sí mismo en 1994, a las órdenes del realizador Ricardo Franco, en ‘Después de tantos años’: se trataba de una nueva versión de la vida familiar de los Panero.

TESIS | Gómez Méndez, Carlos Alberto | Eloy de la Iglesia: cine y cambio político

Gómez Méndez, Carlos Alberto (2015). Eloy de la Iglesia: cine y cambio político. Discursos del disenso del franquismo a la post-transición. Tesis Universidad Carlos III de Madrid, Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual. Fecha defensa: 2015-12-10.
Bajo de dirección de José Manuel Palacio Arranz.

Ed. digital: Open Access | e-Archivo UC3M [Universidad Carlos III de Madrid]
https://e-archivo.uc3m.es/handle/10016/22294 

[.es] Eloy de la Iglesia es uno de los cineastas más importantes del periodo que comprende el cambio político y la consolidación democrática en España, aunque hasta la fecha sólo contamos con análisis parciales de su filmografía. Su obra se ha englobado en el denominado «cine de la ruptura», término que traslada al ámbito cinematográfico los debates políticos que presidieron la Transición a la democracia; sin embargo, el análisis de su obra debe abordar el porqué se traslada ese discurso de las ciencias políticas a nuestro ámbito de estudio. El desarrollo de esta investigación no tiene como objetivo confirmar que su cine sea «radical» o «rupturista», sino demostrar que el problema debe enfocarse en otros términos. La lógica con la que se analiza el cine del periodo viene determinada por la construcción del consenso que define la democracia en España, siendo esa lógica la que desplaza a los límites determinadas propuestas discursivas. La presente investigación demuestra que el cine de Eloy de la Iglesia enuncia discursos del disenso sobre la Transición y la consolidación democrática; estos discursos están, a su vez, prefigurados en las películas que el cineasta rueda durante los últimos años del franquismo. Partiendo del concepto de disenso propuesto por el filósofo francés Jacques Rancière, los discursos de Eloy de la Iglesia quedan definidos a partir de su vocación por explorar los límites de la libertad que se configura durante el proceso de cambio político. La incomodidad de sus propuestas surge así de su capacidad para desvelar los mecanismos generativos y las contradicciones del consenso democrático. En suma, esta tesis doctoral propone realizar una lectura de la obra de Eloy de la Iglesia con el objetivo de ofrecer una visión omnicomprensiva de la dimensión política de su cine.

2015/11/18

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | DEL BOCHORNO MARICA AL ORGULLO GAY


Del bochorno marica al orgullo gay.

Gay Barcelona, 2015-11-18 
[Corresponde a alguna publicación de 2006. Se desconoce la intención del 'bochorno marica' que aparece, únicamente, en el titular.]
https://www.gaybarcelona.net/reportajes/del-bochorno-marica-al-orgullo-gay/ 

Ir de la mano con tu novio (o novia, si eres una chica), besarlo en cualquier esquina o cafetería o alojarse juntos en cualquier hotel, pueden parecer actos que de tan cotidianos nos resulten banales. Pero hace muy poco, demasiado poco, cualquiera de ellos podía costarnos el desprecio del prójimo, cuando no la libertad. Por ello, queremos hacer un pequeño homenaje a todos aquellos que en tiempos menos permisivos, tuvieron la valentía de hacer ondear la bandera del arco iris por la calle, jugándose mucho más que el físico y a quienes, sin lugar a dudas, debemos estos mal considerados, pequeños placeres.

Aunque muchos crean que todo empezó en aquella noche del 28 de junio de 1969, con la batalla de Stonewall, donde la policía campo a sus anchas, pero los gays, por primera vez no nos quedamos cruzados de brazos; a nivel europeo, hacía ya años que existía el COC, organización gay holandesa, reconstruida tras la guerra mundial, que al parecer, ya funcionaba antes de esta.

El principio de todo
En este país, durante muchos años y aunque parezca un contrasentido, siempre se había ido hacia atrás, como los cangrejos, y mientras en otros países se gestaban movimientos y asociaciones, ya fueran legales o clandestinas, de defensa de los derechos LGTB, aquí, en 1970, se promulga la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que nos incluía en el mismo saco de maleantes y otras gentes de mal vivir.

Pero cada acción tiene su reacción y en 1971 y desde la clandestinidad, se constituye la Agrupación Homófila para la Integración Social [AGHOIS], que rápidamente cambió su nombre por el de Movimiento Español de Liberación Homosexual (MELH) fundado entre otros por el activista Armand de Fluvià. Este grupo de pioneros editan el boletín AGHOIS, que para evitar problemas, funciona, a nivel de suscripciones y correspondencia, desde un apartado de correos en Francia y donde todos los colaboradores firman con pseudónimos (así, Armand de Fluviá sería Roger de Gaimon). Pero aún así, esto no es fácil. En diciembre de 1974, y a causa de las presiones del ministro de Asuntos Exteriores, López Rodó, al Gobierno francés, deja de publicarse el boletín. Aún así, la lucha continua a través de diferentes canales, como el grupo Dignitat, creado por el jesuita Salvador Guasch, internado en 1974 en un centro para marginados y que defiende los derechos de gays y lesbianas desde una óptica cristiana.

Tras la muerte de Franco, la esperanza
El 20 de noviembre de 1975 muere el dictador y empieza la transición. Se viven tiempos de frenética actividad asociativa y el MELH da paso a la creación del Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC), integrado, entre muchos otros, por el activista Jordi Petit. El nuevo movimiento se vuelca en las asociaciones de vecinos de Barcelona, creando Grupos de Acción Territorial que imparten charlas por todo el estado y que son el germen de creación de grupos como el Front d’Alliberament Homosexual del País Valencià (FAHPV), el de Baleares (FAGI), el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR) en Madrid, el Euskal Herriko Gay Askapen Mugimendua (EHGAM) en Bilbao, el Movimiento Homosexual Aragonés (MHA) en Zaragoza, el Frente de Liberación Homosexual Galego (FLHG) en Santiago de Compostela y muchos más, integrados en 1977 en la Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español (COFLHEE).

Así las cosas y teniendo de nuevo como escenario la ciudad de Barcelona, el 26 de junio de este mismo año, se celebra la primera manifestación del Orgullo Gay en España, convocada por el FAGC en les Rambles, donde se gritan consignas contra la Ley de Peligrosidad Social y que transcurre sin incidentes hasta llegar a la Plaza Catalunya [parece que no llegó hasta esta plaza]. Una vez allí, la policía carga violentamente contra los manifestantes y el acto acaba en batalla campal. Parecía que el estado, o por lo menos sus fuerzas fácticas, no estaban aún preparados para semejantes muestras de diferencia.

Ya somos legales

Fuera como fuere, esta primera marcha promueve otras que el al año próximo tienen lugar en Madrid, Bilbao y Sevilla, sumándose a la de Barcelona que sale a la calle por segunda vez. Ese mismo año se funda la IGA, más tarde ILGA (Internacional Lesbian and Gay Association) en Reino Unido, promovida por CHE del mismo país, COC de Holanda y FLUORI! de Italia. La entidad celebraría, en abril de 1979, su conferencia en Santa Cristina d’Aro (Girona) tras haber sido excluida la figura del homosexual de la Ley de Peligrosidad, en enero de ese mismo año. Y en julio, como para poner broche de oro a un año que además de todo lo apuntado, había visto nacer el primer Carnaval Gay de La Paloma, es legalizado el FAGC [en julio de 1980].

En octubre de 1981 aparece el derecho de autodeterminación sexual de la persona, reconocido y proclamado por el Consejo de Europa, pero que no es aprobado por el Congreso de los Diputados español hasta 1985. Ya no somos bichos raros, máxime cuando en febrero de 1983, miembros de la COFLHEE (que un año después se transformará en COGAM) [esto es totalmente falso: se formó COGAM como colectivo en Madrid y se integró en la COFLHEE como un grupo más] son recibidos en el Ministerio de Justicia de Madrid.

Vendría luego la crisis de FAGC que daría paso a la aparición de la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya, la reclamación de una Ley de Parejas, el nuevo Código Penal que castiga la discriminación por causas de orientación sexual y muchos otras pequeñas victorias hasta llegar a la nueva Ley del Matrimonio.

Ha sido un largo camino y tal vez nos merecemos un pequeño descanso; pero este ha de ser breve, ya que aún queda mucho trecho por recorrer.

El Casal Lambda, 30 años al pie del cañón
Este mismo mes de octubre, una organización tan pionera como histórica, como es el Casal Lambda de Barcelona, celebra su 30 aniversario [esto sería en 2006, se creó como Institut Lambda en 1976]. Han sido treinta años de lucha feroz para ir consigiendo, poco a poco, pequeñas grandes victorias que han colocado a la comunidad LGTB donde está hoy.

Armand de Fluvià, presidente honorífico de la entidad, que nos comentaba hace unos días: "Aunque haya aún mucho camino por recorrer, no es poco lo que hamos conseguido en los últimos treinta años. Pero no hemos de olvidar que fue gracias al esfuerzo de los primeros luchadores, sobre todo en Catalunya, donde el movimiento militante era más fuerte, que pasamos de ser enfermos mentales, los peores pecadores, perversos y pervertidos, además de peligro social y la peor escoria a ciudadanos de pleno derecho; ciudadanos de primera."

La Coordinadora LGTB, también celebra su 20 aniversario [también en 2006]
Heredera directa del primigenio FAGC, esta otra asociación de largo historial, quiere celebrar tan magno cumpleaños con un un apretado calendario de actos, conferencias y mesas redondas.

Jordi Petit, activista pionero y primer presidente de la asociación nos dice: "Hemos creado servicios como el 900 Rosa y hemos llegado más lejos de cuanto pudiésemos soñar hace diez años. Es la hora de pensar en un movimento más eficaz en su gestión, en cambiar las pancartas por fundaciones u otros recursos que puedan ser eficientes en solidaridad internacional y sobre todo en sacar a la luz problemas menos visibles, y a dar voz a esos nuevos temas."
  • Para saber más
  • El moviment gai a la clandestinitat del franquismo (1970-1975). Armand de Fluvià, Laertes
  • 25 años más. Jordi Petit, Icaria
  • Vidas del Arco Iris. Jordi Petit, Debolsillo
  • De Sodoma a Chueca. Alberto Mira, Egales
  • Redada de Violetas. Arturo Arnalte, La Esfera de los Libros
  • El látigo y la pluma. Fernando Olmeda, Oberon

2015/11/11

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | JAIME GIL DE BIEDMA, UN CATALÁN DE CASTILLA

Jaime Gil de Biedma, un catalán de Castilla.
Aparecen los diarios completos de uno de los autores fundamentales de la Generación del 50, plagados de sexo -y pederastia-, inteligencia y poesía; un documento que ya es historia de nuestra literatura.
Alberto Olmos | El Confidencial, 2015-11-11
https://blogs.elconfidencial.com/cultura/mala-fama/2015-11-11/gil-de-biedma-homosexualidad-pederastia-diarios_1091079/ 

Mientras un Salomón de ciento y pico votos anda partiendo ahora de verdad un niño por el medio, la lectura de los 'Diarios' de Jaime Gil de Biedma nos traslada a aquellos tiempos en los que un catalán amaba Castilla y se conjuraba junto a madrileños y andaluces contra la dictadura del general Franco. Nadie tan catalán como Jaime Gil de Biedma y nada tan castellano como el pueblo de Nava de la Asunción, en la provincia de Segovia.

Este pueblo, que yo he visitado muchas veces, pues a él se llega casi por orden alfabético desde el mío, Fuentepelayo, dejando atrás Navalmanzano y Navas de Oro, era el pueblo de origen de los Gil de Biedma, lugar de veraneo de la familia, elegido a la postre por Jaime para retiros y convalecencias. Allí está enterrado el poeta y, si preguntan en un bar, aún encontrarán gente que les hable mal de él. Todo un éxito.

El escándalo, básicamente sexual, comía de la mano de Jaime Gil de Biedma, que lo propició por las calles y sótanos de Barcelona, en tabucos miserables en Manila, en su aparatosa residencia segoviana y, sobre todo, en su literatura. Hay páginas de sus diarios que ponen los pelos de punta.

Los rincones oscuros
Dice Michel Houellebecq que toda homosexualidad es pederastia, afirmación que, como casi todo en Houellebecq, contiene una verdad imprecisa. Ya mi lectura inaugural de 'Retrato del artista en 1956', primera parte de estos 'Diarios', que hice hace casi dos décadas, pendía en mi memoria por sus ganchos más mugrientos y abominables. Nadie puede olvidar esos pasajes del 'Retrato' donde Jaime Gil de Biedma acude a un prostíbulo en Manila, “de niños y niñas”, y acaba en la cama con un muchacho de “unos doce o trece años”. Pere Gimferrer y Andrés Trapiello se cruzaron la cara a artículos hace unos años al compás de estas miserias. Escribió Trapiello: “Lo único que tiene que aclararnos ahora Gimferrer, a quien siempre veremos del lado de los poderosos, es si le parece bien que se prostituya a los niños solo porque son de Filipinas, o bien porque quien lo hace es nada menos que de Barcelona.”

Los aficionados a la diarística emparentarán enseguida ese gusto por los chicos de Gil de Biedma, y su consiguiente relato en páginas privadas, con relatos similares que figuran en el conocido 'Diario' de André Gide, autor de cabecera de nuestro poeta. ¿Qué hacer con esas páginas, con esa delincuencia? ¿Callarla, evitarla, enterrarla? Entre el apetito de castración de quienes sacarían a un autor de los libros de texto por haber mantenido relaciones sexuales con menores, y la connivencia amical de otros que se limitan a hacer la vista gorda, solo queda apelar a la literatura como juez imparcial de una obra concreta. Esto es: ¿hay verdad y belleza y testimonio en ese libro?

Si esto es así, y en Gil de Biedma lo es de forma apabullante, ese autor y su obra deben preservarse. La literatura no la hacen las buenas personas, la hacen las personas que no niegan su propio mal, que dejan registros lúcidos y descarnados de sus rincones oscuros, que son siempre y a la larga los rincones oscuros del género humano.

Esta segunda lectura del 'Retrato', superado el escollo del señorito que abusa de menores, arroja un saldo muy elevado de inteligencia y buena prosa, de delicadas apreciaciones sobre la vida y el tiempo, de humor y de compromiso político.

Después de 120 páginas donde Jaime Gil de Biedma consigna la orgía perpetua (mayormente con adultos) de su estancia en Manila, lugar al que viajó como empleado de la Compañía de Tabacos de Filipinas, de la que su padre era director, el autor nos planta su Informe sobre la Administración General en Filipinas, motivo de su estancia en el archipiélago. En ese informe, divertidísimo por cuanto el lector lleva varias horas viendo al trabajador de la Compañía haciendo de todo menos trabajar, se aprecia la preocupación de Jaime Gil de Biedma por la brecha salarial entre empleados y jefes, a los que además afea “lo prolongado de sus vacaciones”.

Cierra el 'Retrato' su retiro en Nava de la Asunción, otras 120 páginas que destacan por sobre todas las de estos 'Diarios', pues, enfermo de tuberculosis (y cuánto bien ha hecho la tuberculosis a la literatura), Gil de Biedma mima la expresión, trabaja sobre la nada de su reposo, y logra páginas espléndidas.

Diarios secretos
Estos 'Diarios 1956-1985' se completan con los inéditos 'Diario de moralidades', 'Diario de 1978' y 'Diario de 1985', textos secretos que Gil de Biedma dejó al cuidado de su agente, Carmen Barcells, y que solo ahora ven la luz. Son bastante planos.

El primero, el de 'Moralidades', no es apenas otra cosa que el registro de los poemas que va escribiendo para ese libro suyo, y solo llamará la atención de los 104 (yo incluido) españoles a los que les puede interesar que los inolvidables versos “Tardan las cartas y son poco/ para decir lo que uno quiere” fueran en principio “Tardan las cartas y son pobres/ para decir lo que uno quiere”. El mismo autor afirma que le cuesta “conservar mi prurito de diarista”, y que lo que está escribiendo es “somero y esquemático”.

En el 'Diario de 1978' afirma: “La verdad es que he dejado casi de ser escritor”.

Y el de 1985 lo motiva el sarcoma de Kaposi y el posterior viacrucis del autor, enfermo de sida. Son páginas clínicas, mortuorias, languidecientes. Recuerdan un poco a las páginas finales del diario de César González-Ruano, escritas también en el hospital.

Diríamos que el autor se agarra al mundo por los renglones que va escribiendo, pues para un escritor incombustible, la literatura solo puede terminar un poquito antes que la vida.

2015/11/03

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LA VIDA EMBOSCADA DE GIL DE BIEDMA

Jaime con su madre, en Nava de la Asunción, en 1956 //

La vida emboscada de Gil de Biedma.

Se publican, por fin, los diarios completos del poeta.
Elena Hevia | El Periódico, 2015-11-03
https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20151103/diarios-gil-de-biedma-ineditos-4642811 

Corrían muchas cábalas sobre el famoso diario que Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1929-1990) dejó en legado a su última pareja sentimental, el actor Josep Madern, y que a la muerte de éste, cuatro años más tarde, pasó a manos de su agente, Carmen Balcells. Se rumoreaba que dada la vida alevosamente nocturna y ‘non sancta’ del poeta, esas páginas debían de estar cargadas de escándalo y detalles explícitos. Pero no. Los ‘Diarios 1956 – 1985’ (Lumen) que mañana llegan a las librerías poco tienen de ello. Lo más escabroso queda para su diario ya conocido, que antes fue ‘Diario de un artista seriamente enfermo’ -expurgado de sus aspectos más conflictivos- y que más tarde, debidamente revisado y ampliado poco antes de su muerte, apareció póstumo en 1991 como ‘Diario del artista en 1956’. En él se mostraba cómo el frenesí erótico de su por fin asumida condición homosexual -tenía 26 años- estalló portentosamente en su visita a Filipinas, islas que visitó en su condición de joven ejecutivo del negocio familiar, la Compañía de Tabacos de Filipinas. Ese diario también se incluye en el volumen debidamente anotado, dialogando con lo diarios posteriores y creando un nuevo efecto lector.

El editor y crítico literario Andreu Jaume, que se ha hecho cargo de esta edición y que además prepara una biografía del poeta, se alegra de que las expectativas más cotillas se hayan venido abajo porque ahora lo que prevalece es el verdadero valor del libro, concebido como una autobiografía intelectual, aunque su intimidad también ocupe un importante lugar en él. Importante promiscuo, ahí están sus aventuras barcelonesas con el escritor afroamericano James Baldwin, por ejemplo, o el filipino Dick Schmitt en una relación triangular con su pareja de entonces, Luis Marquesán. «Lo importante es su reflexión moral sobre estas relaciones intensas», subraya el editor.

El mismo Gil de Biedma explica así, ya cincuentón, en 1978, el porqué de su pudor otoñal: «Siempre que escucho de labios de alguien que pasó los 30 años el relato de una noche de amor tengo la impresión de que me está contando cómo va de vientre».

Sinfonía en cuatro actos
El libro capta a Jaime Gil en cuatro momentos clave de su vida. El ya conocido de 1956. El llamado ‘Diario de Moralidades’, que abarca los años 1959 a 1965 y que sigue en paralelo la composición de ese libro clave que luego se integraría en su poesía completa ‘Las personas del verbo’ -y que ahora, por cierto, se reedita-. El fechado en 1975, un intento fallido de repetir lo que hizo en 1956, y finalmente un malogrado diario de pocas páginas iniciado en 1985 cuando se inicia la enfermedad que acabaría llevándole a la tumba, el sida.

«El más importante, con diferencia, de los diarios inéditos es el de ‘Moralidades’ -estima Jaume-. En ese punto él ya ha averiguado quién es y por tanto lo que le interesa es su camino de indagación poética». Más esquemático que el de 56, en este diario, trastienda de su quehacer poético, el carácter depresivo y autodestructivo del autor va tiñendo de intimidad poco a poco el texto hasta culminar, tras la ruptura con Marquesán, en su ya legendaria quiebra psíquica que le hará abandonar la escritura poética. Las últimas páginas de ese diario son impresionantes: «Podría haberse producido en mí un proceso de desdoblamiento, que me lleva observar el proceso de gradual desmoralización a que estoy sometido y a anticipar el posible desenlace -la desintegración de mi persona-, como un espectador desinteresado. Es algo parecido a ser operado con anestesia parcial».

Ese hundimiento desembocó el que sería su último libro, ‘Poemas póstumos’ -con los definitorios 'Contra Jaime Gil de Biedma’ o ‘No volveré a ser joven’-. «No quiso o no pudo contar más -explica Jaume-. Se derrumbó esa identidad que se había construido y se quedó mudo con el peso de su personaje».

Intentona fallida
Tras el derrumbe, en 1978, y enamorado de nuevo, de Josep Madern, intentó escribir, como lo hizo en el 56, un texto, a modo de renacimiento, que le devolviera a la literatura. Pero ese diario solo le sirve para darse cuenta de que ya no es el mismo. «Su renacimiento fue un espejismo. Gracias al diario se puede constatar que sigue teniendo una sensibilidad enormemente bien organizada, que es un escritor muy bueno, inteligente y lúcido pero también que su ambición literaria está muerta». Y lo que es peor, también ahí constata que no quiere seguir viviendo. Esa constatación desemboca en el diario de 1985 el último en el que el relato de su enfermedad, y de sus últimas lecturas -Henry James- se superpone conmovedoramente a todo. Y antes de llegar ahí, una certeza: «Pero ha pasado el tiempo/ y la verdad desagradable asoma: envejecer, morir,/ es el único argumento de la obra».

MIKEL/A, AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS OCULTAMOS

Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...