2018/04/18

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | PACO CLAVEL: "TOMÁS DE ANTEQUERA FUE UN ESTILISTA DE LA COPLA"

Paco Clavel: "Tomás de Antequera fue un estilista de la copla".
Sara Laderas López | El Eco de Valdepeñas, 2018-04-18

https://www.elecodevaldepenas.es/texto-diario/mostrar/1057534/paco-clavel-tomas-antequera-estilista-copla 

Este fin de semana Valdepeñas rendirá homenaje a su paisano Tomás de Antequera como se merece. Con motivo del 25 aniversario de su muerte, el Museo Municipal acogerá una exposición que se inaugura este viernes a las 20:30 horas y el Teatro Auditorio Municipal acogerá el sábado un musical dedicado al artista a partir de las 20:00 horas. Dos citas imprescindibles para recordar la figura de Tomás de Antequera y donde también habrá otro nombre propio, el de Paco Clavel, quien ha participado activamente en la organización de estos actos de homenaje, ya que conoció y coincidió en los escenarios con el valdepeñero y con quien hablamos en esta entrevista.

¿Cómo surgió esta colaboración en los actos de homenaje a Tomás de Antequera?
Yo conocí a Tomás de Antequera. Tuve la oportunidad de actuar en televisión con él, en un homenaje que le hicieron en un programa de copla de Carlos Herrera. Hace años se le hizo un homenaje a Tomás de Antequera y pensando en el tiempo que hacía que había fallecido me dí cuenta de que este año era el 25 aniversario. Contacté con el Ayuntamiento, con el alcalde y todas las fuerzas vivas y empezamos a darle forma.

Entre los actos que se van a celebrar hay una exposición. ¿Qué vamos a poder ver en ella?
Pensamos que sería muy interesante hacer una exposición con todo lo que hay de Tomás de Antequera, con lo que pudiéramos rescatar. La familia ha aportado muchas cosas ya que prácticamente es la única que tiene casi todo. Las chaquetas las donaron al Museo del Traje de Madrid y es casi imposible sacarlas, así que exhibiremos las que tenemos, que son unas cuatro, y luego también fotos de las otras que están en Madrid. Y fotos de su carrera, partituras, discografía, objetos personales... Es una ocasión muy interesante de rendirle tributo al paisano que fue uno de los grandes de la copla. La exposición se llama 'El arte en la copla: Tomás de Antequera'.

También habrá un concierto. ¿Cómo será?
También pensamos que sería interesante hacer un musical con todo el repertorio de Tomás de Antequera. Conectamos con gente muy joven que son fans de Tomás de Antequera y están, por ejemplo, un flamenco cordobés que es Antonio Mejías, Adrián Amaya que es fan de al copla y de Tomás, Raúl de Parra, la Unión Musical Ciudad de Valdepeñas, José Damián Donado que hará un baile, y la participación especial del sobrino de Tomás que es Demetrio Antequera. Y a la guitarra estará Cristino Quintana. Y lo presentaremos José Manuel Parada y yo.

¿Cómo invitarías a la gente a ir a estos actos?
Llamo a los paisanos para que le rindan el homenaje que se merece a Tomás de Antequera, que vayan a la exposición y también al concierto.

¿Es Tomás de Antequera un personaje desconocido para los valdepeñeros en la actualidad?
Creo que sí. Con todas las redes que hay hoy en día... Por eso queremos reivindicarlo en este 25 aniversario para que la gente más joven, que igual no es muy aficionada a la copla, pero para que sepan que fue un personaje importante dentro de los que ha habido en Valdepeñas. Está a la altura de otros como Gregorio Prieto en la pintura o Francisco Nieva en el teatro. No conviene olvidarlos. Tomás de Antequera fue muy importante en los años 40 y 50 en la copla.

¿Qué papel jugó Tomás de Antequera dentro de la copla?
Creo que fue un personaje muy importante, muy personal, aportó una voz única que fue alabada nada más y nada menos que por doña Concha Piquer que no daba alabanzas a nadie. También introdujo los crótalos, el vestuario. Pionero fue Miguel de Molina pero cuando éste se exilió quedó Tomás de Antequera y no se le ha reconocido con el valor que tiene. Espero que a partir de ahora los paisanos le reconozcan el valor que tiene porque fue también un personaje a nivel nacional e incluso en Hispanoamérica. Es todo un artista nacido en Valdepeñas.

¿Tienes alguna anécdota de alguna vivencia que tuvieras con él? ¿Cómo era Tomás de Antequera?
Era una persona un poco retraída y tímida porque tenía un defecto en la vista, no veía mucho, y a lo mejor se le notaba inseguro. Pero estuvo muy simpático cuando estuvimos actuando en televisión en las coplas de Carlos Herrera y él me halagó. Tuve también la oportunidad de rescatarlo en los años 80 para que actuara en el Manuela, que era un café muy moderno, que fue ya la última etapa de Tomás de Antequera. Yo aporté lo que pude para que él estuviera en el candelero.

¿Y si lo tuvieras que definir con un adjetivo cuál sería?
Un estilista de la copla.

¿Qué proyectos tienes ahora mismo?
Vamos a hacer una exposición en Orense con portadas de discos de todas las etapas sobre todo de los años 80. Y también tengo un proyecto que nos llevará a Roma con Alaska y Mario para unas jornadas que habrá entre Italia y España. Y sigo en Radio Nacional haciendo el programa Extravaganza y ahora voy a colaborar también en Radio 3 de RNE. Hago lo que me apetece y lo que me divierte. Y lo de Valdepeñas me hace mucha ilusión.

¿Sigue entre tus deseos crear un museo en Valdepeñas?
Estaría muy bien y muy interesante, no por mí, pero porque puedo aportar muchas cosas que tengo y que no quiero que se pierdan. Estaría muy bien crear un espacio y hacer exposiciones diferentes, llevando a gente distinta. Es un proyecto muy interesante que podría aportar mucho a la cultura pop. Así que si se animan las fuerzas vivas, yo encantado de la vida.

2018/03/29

DOCUMENTACIÓN | TESTIMONIOS | EL RÉCORD DE CAROLINA: LA PRIMERA MUJER TRANS QUE LOGRA SER SUBOFICIAL MAYOR DE LA ARMADA

El récord de Carolina: la primera mujer transexual que logra ser suboficial mayor de la Armada.
Entró en las Fuerzas Armadas como hombre y hace años fue de los primeros en cambiar de sexo en el Ejército. Metódica y muy trabajadora, ha alcanzado la graduación más alta como mujer en la Marina.
Daniel Ramírez | El Español, 2018-03-29
https://www.elespanol.com/reportajes/20180329/record-carolina-primera-transexual-suboficial-mayor-armada/295471412_0.html

El 22 de marzo, la Armada española daba vía Twitter una de las noticias más importantes de los últimos años en términos de inclusión. "Asciende la primera mujer (...) al empleo de suboficial mayor", el rango más alto que puede alcanzarse en la escala de suboficiales. En la foto, una mujer de pelo castaño que posa firme junto a una bandera de España.

El mensaje corrió como la pólvora. Fue compartido por más de 1.000 personas. Pero la primicia tiene una segunda parte, que engrandece todavía más el ascenso. Un doble récord. Carolina Meléndez, la mujer de la foto, es la primera transexual en alcanzar esta categoría.

Se da una circunstancia singular. De entre todas las mujeres, sólo una transexual puede, a día de hoy, convertirse en suboficial mayor de las Fuerzas Armadas. Para llegar a este escalafón, el máximo en la Divisa de suboficiales y tropa de la infantería de marina, se requieren decenas de años de experiencia: soldado, soldado de primera, cabo, cabo primero, cabo mayor, sargento, sargento primero, brigada, subteniente... Teniendo en cuenta que las mujeres se incorporaron a la disciplina castrense en 1988, "no han tenido tiempo para lograr ser suboficial mayor".

"Carolina acumuló muchos de esos años antes de hacer la transición a lo femenino", cuenta alguien que trabajó con ella. "Para que te hagas una idea, muchos de los brigadas -varios rangos por debajo- que hay aquí tienen ya cincuenta años", relata esta fuente. "Ella estudió mucho. Para pasar de subteniente a suboficial mayor hay que hacer un examen, además de tener una larga trayectoria".

Doble icono de modernización
Carolina Meléndez se ha convertido así en un doble icono de la modernización de las Fuerzas Armadas. Mujer y transexual, tendrá a muchos hombres a su cargo. Actualmente, se desempeña en la residencia de Rota, aunque, según ha sabido El Español, probablemente sea destinada a Madrid.

Las residencias cuentan con sus propios directores, pero también con sus suboficiales mayores, que rigen el funcionamiento. Carolina es uno de ellos.

"Tiene muchísimo mérito. Fue uno de los primeros hombres en cambiarse el sexo dentro de la Armada. Es una persona muy amable y, sobre todo, trabajadora. Se lleva trabajo a casa", relata un compañero.

De Carolina, quienes la conocen destacan también su carácter "metódico", "ordenado", "una virtud muy necesaria en la gestión de las residencias". Una virtud a la que seguirá sacando partido en la capital.

"Es una gozada trabajar con ella. Cada vez que tienes un problema, hace lo posible por resolvértelo. Da igual su rango o posición, Carolina es muy receptiva", destaca una de sus subordinadas.

Carolina Meléndez ha logrado un doble récord: primera mujer y transexual en convertirse en suboficial mayor de la Armada.

2018/03/23

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | DE UN LIBERTINO QUE ESTUVO EN LA INOPIA

De un libertino que estuvo en la inopia.
La novela romántica de Vicente Molina Foix tiene mucho de narración generacional, de novela de formación, y no menos de libro de memorias. Esta es la intrahistoria de un grupo de jóvenes que en los últimos años de la década de los sesenta aspiraban a convertirse en escritores.
Fernando Valls | InfoLibre, 2018-03-23
https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/libertino-estuvo-inopia_1_1156578.html 

Este libro se nos presenta ya desde el subtítulo como una novela ‘romántica’, pero tiene mucho de narración generacional, de novela de formación, y no menos de libro de memorias, pues aunque alguno de sus episodios esté fabulado, me temo que no pocos lectores la recibirán –sobre todo- como la rememoración de un tiempo pasado. No en vano, buena parte de su atractivo estriba en la presencia, en el protagonismo compartido, de los hermanos Moix (Ana María y el entonces llamado Ramón, luego Terenci), Pedro Gimferrer (pronto Pere), Leopoldo María Panero, Guillermo Carnero y el autor. Todos ellos escritores, y algunos también críticos literarios y cinematográficos, o ensayistas, que han ocupado un papel preponderante en las letras españolas, y catalanas, de las cinco últimas décadas, aunque quizá solo Gimferrer, Carnero y Molina Foix hayan acabado haciendo la obra que de ellos se esperaba. En el caso de Terenci Moix, junto a obras notables (‘El día que va morir Marylin’, 1969; o ‘El peso de la paja’, 1990), nos ha dejado otros libros demasiado torrenciales y complacientes. Si Terenci se fijó en Marylin, su hermana cuenta en sus cartas a Vicente que anda escribiendo una novela titulada ‘Monty no ha muerto’ (p. 344), por Montgomery Clift, nunca publicada que yo sepa.

En el título aparece ya definido el protagonista como un ‘joven sin alma’, en el sentido de alguien que no sabe amar, o como le espeta Ramón: “no tienes corazón, solo curiosidad, y eso no basta” (p. 209). Mientras que en el subtítulo se apunta el género, aunque sea de manera equívoca, porque qué quiere decir aquí ‘romántica’. El caso es que con menos subterfugios de los habituales, el autor se desdobla a su vez en dos personajes: aquel llamado Vicente y el innominado narrador que es durante el presente narrativo, convertido en uno más de los miembros del grupo que protagoniza la narración, un procedimiento útil para intentar objetivarse, distanciarse. Así, todos ellos están vistos en un momento concreto de sus vidas, mientras que tanto el jovencísimo Vicente como el narrador aparecen retratados por el Molina Foix que hoy recuerda, fabula y firma el libro.

Si bien el conjunto aparece dividido en dos partes muy desproporcionadas, pues se componen de 314 y 46 páginas respectivamente, también podríamos parcelarlo en tres épocas, correspondientes –en esencia— a las vivencias del protagonista en Alicante, Madrid y Barcelona. A su vez, esa extensa parte inicial se subdivide en 55 capítulos titulados, excepto los seis primeros que aparecen sin nominar. Y, sin embargo, la fecha clave de toda esta experiencia vital es julio de 1965 (véase, el poema de Gimferrer, “Julio de 1965”) cuando Vicente llega a Barcelona y se encuentra con el resto de los componentes del llamado aquí Grupo de los Seis, unos jóvenes insatisfechos y heterodoxos en su conducta, inquietudes y saberes. Ese año se nos relata centrándose, de manera tan precisa como puntillosa, en dos trimestres y tres meses sueltos, dedicándoles un capítulo independiente a cada uno de ellos (I, 23, 29, 30, 35 y 40), como puede observarse en el índice. Pero, además, el lector aprecia un evidente contraste entre la vida en esas tres ciudades, que tienen que ver con distintas fases de su maduración personal, resaltando sobre todo, respecto a las anteriores, las experiencias que vive en Barcelona. Ana María, por su parte, establece la siguiente comparación entre Madrid (“dicen que tiene siempre una sonrisa profidén”) y Barcelona (“tan seductora, tan bien vestida, a veces saca los dientes y muerde”) (p. 352). Pero, además, aunque la historia privada se centre en unos cinco años, hasta 1969, en el conjunto no se pierde de vista nunca el fondo político de aquella última década del franquismo. Así, por ejemplo, se alude a la manifestación en Madrid, de febrero de 1965, o al encierro en la Facultad, disuelto por los grises a caballo.

La narración empieza siguiendo la cronología vital del protagonista y valiéndose a veces de antiguas fotos, contando los años de Alicante, los ritos familiares y los escolares, las primeras experiencias sexuales, la fascinación por las hermanas Valdés... Pero también rememora los tres veranos decisivos que Vicente pasó en París, entre 1962 y 1964, en los que un chico devoto, incluso lleva cilicio, se convierte en cinéfilo. Hay, sin embargo, dos personajes que destacan en esta etapa: el desterrado doctor Ribas Soberano que salvó a su madre de la muerte; y Camilo José Cela, ante quien su padre lo llevó, en la Alicante en 1962, a que le firmara unos libros. Luego, Vicente lo siguió por la ciudad, asistió a una conferencia e incluso mantuvo dos conversaciones con el escritor. La conferencia de Cela quizá podría desempeñar aquí una función semejante a la que dicta Ortega y Gasset en ‘Tiempo de silencio’. Molina Foix se refiere también en estas páginas a sus padres y a su hermano Juan Antonio, un reconocido experto en cine y literatura fantástica, pero nunca a su hermana mayor, a quien –tras la publicación de la novela- le ha dedicado un sincero y emotivo artículo en forma de carta (“A la hermana perdida”, ‘El País’ Semanal, 3/XII/2017), que bien podría haber formado parte de esta narración, como un capítulo más.

A Madrid, donde ya vive su hermano, llega en 1964 para estudiar Derecho, aunque se muestre mucho más interesado por el cine, por la relación que entabla con los afrancesados de la revista ‘Film Ideal’ (Félix Martialay, Marcelo Arroita-Jáuregui, Juan Cobos, Miguel Sáenz, José Luis Guarner...), y por las actividades de la oposición clandestina, llegando a formar parte de la célula de Atocha del PCE, convertido en Cesáreo. Se trata, por tanto, de un tiempo dedicado a la conspiración y al aprendizaje, a compaginar el conocimiento del surrealismo con el del socialismo, en el que además comienza a ser consciente de su homosexualidad. Y cuando ‘Film Ideal’ se derechizó, Vicente Molina se integra en la redacción de la revista ‘Nuestro cine’, fundada en 1961 y vinculada a la izquierda, junto a Augusto M. Torres y Miguel Marías. Pero para entonces estábamos en el curso 66-67, época en que se cumplían sus amores con la pintora Mari Luz D., casada con un escritor de cuentos del realismo social.

Sus estancias esporádicas en Barcelona, donde se presenta con 18 años, tendrán una gran trascendencia en su vida, por las relaciones que entable con otros jóvenes de su cuerda, hasta acabar abandonando la inopia para en adelante comportarse como un libertino, tal y como el mismo autor ha descrito su transformación. Así, nos cuenta sus amores con el siempre absorbente y melodramático Ramón, quien ya tiene 23 años. Una versión distinta de estos hechos puede leerse en el tercer tomo de sus memorias, ‘Extraño en el paraíso’ (1998), según ha recordado Mainer en una reseña modélica. El caso es que Ramón acabó rompiendo con él por telégrafo, lo que hoy suena antediluviano. A la vez, Gimferrer y Carnero se quedan prendados de Ana María, el primero a su manera, tal y como confiesa: “yo me he enamorado de Ana María aunque en forma un tanto peculiar; ni la quiero ni la deseo; la ‘necesito’ intelectualmente” (p. 204). Ella, por su parte, los quería como amigos, pero los rechazaba en calidad de novios (p. 230). Y, al respecto, no podemos pasar por alto la confesión del joven y siempre atrabiliario Panero: “La sexualidad la veo en sí misma repugnante. Y si pudiera me libraría de ella con mucho gusto” (p. 249).

Además, la llegada a la Universidad supone el descubrimiento del amor, la iniciación sexual, homosexual, y el conocimiento del magisterio cultural, pero también la aspiración de convertirse en buen discípulo de aquellos que saben más que él, pues Molina Foix se presenta como “un provinciano palurdo entre sabios morbosos” (p. 308). Siendo importante la visión del grupo, la amistad que entablan, la rivalidad, los celos que padecen y cierta pedantería, habría que destacar sobre todo las cartas que Ana María, la musa del grupo, le dirige a Vicente, sus intereses e inquietudes, sus visitas al psiquiatra, su fascinación, y más, por Esther Tusquets, para referirse también a “esa porquería infecta que son los sentimientos” (p. 347).

Aunque la historia acabe en 1969, cuando todos los miembros del grupo, menos él, han publicado ya algún libro o están emparejados (Gimferrer con una chica muy guapa —afirma el narrador, con quien quisieron formar un trío, aunque solo a efectos románticos— que se hacía llamar Doctora Mabuse y se las daba de fría y calculadora, pp. 284-290), es difícil sustraerse a lo que será el futuro de cada uno de ellos. Así, en 1970, Molina Foix publicó su primer libro en la todavía Seix Barral de Carlos Barral, una novela titulada ‘Museo provincial de los horrores’, y junto a sus amigos –con la excepción de Terenci, entonces escritor solo en catalán- aparece incluido en la antología de José María Castellet, ‘Nueve novísimos poetas españoles’, formando todos ellos, además de Félix de Azúa (¿por qué no aparece en esta novela, por dónde andaba entonces?), lo que el antólogo llamó la ‘coqueluche’, a quienes Ana María define como “aquellos muchachos ebrios de cine, poesía, verano y juventud” (p. 357).

Hoy, sin embargo, la percepción de estos autores me parece que ha cambiado y es probable que a más de uno le cueste entender la fascinación que sintieron tanto por Ana María como por Leopoldo; frente al atractivo mayor de Terenci para los que hayan tenido la fortuna de tratarlo, mucho más ingenioso y desmesurado, por su simpatía personal y por ser un gran contador de historias. Por otra parte, me temo que Ana María pecaba de optimista cuando en una de sus cartas afirma: “empezamos una generación (...), será la más grande de esa historia-miseria que nos ha precedido”. Pues tanto la anterior, la llamada del ‘mediosiglo’ (Sánchez Ferlosio, Valente, Claudio Rodríguez, Gil de Biedma, Ana María Matute, Caballero Bonald, Carmen Martín Gaite, Juan Marsé...), quienes sí pusieron en práctica diversas estrategias para alcanzar un cierto poder, como alguno de sus coetáneos, o la posterior generación han dado semejantes o mejores frutos que ellos: Miguel Espinosa, Francisco Umbral, Javier Marías, Luis Mateo Díez, José María Merino, Rafael Chirbes, Cristina Fernández Cubas...

Junto con ‘El abrecartas’ (2006) y ‘El invitado amargo’ (2014), escrita con Luis Cremades, esta obra compone una trilogía que el autor ha tachado de novelas ‘documentales’. Lo que se narra, en suma, como apenas nunca se había hecho, y eso es lo que convierte a este libro en atractivo y singular, es la intrahistoria de un grupo de jóvenes que en los últimos años de la década de los sesenta aspiraban a convertirse en escritores, la amistad que surgió entre ellos, los amores y deseos más o menos satisfechos, las relaciones homosexuales, los celos (¿de ahí lo de ‘novela romántica’, concepto que Ana María utiliza en su última carta, p. 361?), y, cómo no, un cierto histrionismo, mucha pedantería y cierta tendencia al lenguaje ampuloso.

Así, lo que empezó siendo un relato personal, familiar, acaba convirtiéndose en una historia coral de amistad, en Madrid de forma más tímida, y de manera absoluta en Barcelona. No falta ni la autocrítica, ni tampoco humor. Respecto a este último, véase la disputa entre Ramón y Leopoldo (p. 242), la distinción del primero entre lo narrativo, que él cultiva, y el despectivo ‘versiprosa’ de los demás (p. 244); y lo que le espeta a su hermana (p. 246). O todo lo relativo a esa especie de combate por ver quién lleva el abrigo más extravagante, sean los de Vicente, el de Carnaby Street o el negro de conejo (pp. 230 y 324), o incluso el largo tabardo ribeteado de piel de leopardo, sintética, de Panero (pp. 223, 254 y 255).

El gusto por el apodo, como en la novela del XIX, en nuestro Galdós, por ejemplo, recorre todo el libro. Así, Cela llama al joven Vicente “cara de plato”, mientras que sus amigos lo tratan de “cara de pan”, “cara de Luna” (p. 350) o “lo Vicentet” (pp. 151, 307). Gimferrer es, para el narrador, El Crítico 1° o El Poeta Fundador; Ramón Moix es El Crítico 2° o El Novelista Sensacional; Ana María, muy aficionada a motejar a los demás (p. 360) es la Poeta de Prosa delicada, a quien también llaman el Animal, y ella misma se define como “la desdichada de los Cortos Cabellos” (p. 356); Carnero aparece como El Poeta de Gran Estatura y foulard; mientras que a Molina Foix lo conocen como ‘Le petit martien’.

Se trata, en suma, de una narración inteligente, desmitificadora, a menudo irónica y a ratos divertida, un libro imprescindible para entender, en las postrimerías del franquismo, cómo eran algunos jóvenes que aspiraban a convertirse en grandes escritores.

P.S. 1. La publicación del libro ha generado un hecho más que curioso, y es que uno de sus protagonistas, Guillermo Carnero, lo ha reseñado en la revista ‘Mercurio’ (núm. 195, noviembre del 2017).

P.S. 2. Creo que se han colado dos errores que, de ser ciertos, podrían corregirse en una próxima edición: en 1966, Juan Luis Panero no había publicado todavía ‘A través del tiempo’, su primer libro, que data de 1968 (p. 226). Y el Premio Gabriel Miró no es de novela, sino de cuento (p. 258).

Fernando Valls
es crítico literario y profesor de Literatura.

2018/03/09

DOCUMENTACIÓN | IGUALDAD | 30 AÑOS DE LA INCORPORACIÓN DE LA MUJER A LAS FUERZAS ARMADAS

Ministerio de Defensa / Mujeres en las Fuerzas Armadas //

Conmemoración de los 30 años de la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas.

Hoy hay 15.241 mujeres militares españolas, lo cual supone un porcentaje del 12,7% del total de los efectivos de nuestras Fuerzas Armadas.
Ministerio de Defensa, 2018-03-09
https://www.defensa.gob.es/comun/slider/2018/180309-30-aniversario-mujer-fas.html

“Agradezco a las 15.241 mujeres de las Fuerzas Armadas su servicio y su ejemplo, desde la profesionalidad, la entereza y la valentía”, ha asegurado hoy la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, durante el acto con motivo del 30 aniversario de la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas Españolas que se ha celebrado esta tarde en el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (Ceseden).

La ministra de Defensa ha recordado la publicación del Real Decreto 1/1988, de 22 de febrero, a través del que se permitió el acceso a la mujer a 24 cuerpos y escalas militares, como el de ingenieros y el ahora denominado Cuerpos Comunes, y ha apuntado que “las Fuerzas Armadas Españolas son hoy un referente internacional y esto es un orgullo para la gran mayoría de los españoles”. “Lo son en la aplicación de medidas de integración, conciliación y atención a las exigencias en materia de igualdad. Estamos a la cabeza en cifras de representación, en las globales, en unidades operativas y en misiones internacionales” ha añadido a la vez que ha incidido en que “todavía queda camino por recorrer”.

Modernización
Ante la mayoría de las 26 primeras mujeres que ingresaron en la milicia en 1988, así como una representación de decenas de integrantes femeninas de los distintos Ejércitos y la Armada, Cospedal ha extendido su agradecimiento a todas las mujeres que han servido durante esas tres décadas, así como a los mandos, unidades y compañeros que han trabajado para que hoy se pueda aseverar que el acceso de la mujer a la milicia “merece ser señalado como uno de los tres grandes pilares de modernización de las Fuerzas Armadas Españolas en la España democrática”.

“Junto a la supresión del servicio obligatorio y la integración en misiones internacionales, ha sido el tercer eje vertebrador en el salto al siglo XXI de los Ejércitos y la Armada, de su profesionalización y su preparación. También del prestigio actual que atesoran los militares españoles allá donde sirvan”, ha puntualizado.

Medidas adoptadas y de futuro
La ministra de Defensa ha resumido el transcurso de los 30 años en que “la mujer está plenamente capacitada para desempeñar cualquier misión, empleo o función con la misma eficacia que su compañero en las Fuerzas Armadas o en cualquier otra actividad que se proponga”. “La igualdad de oportunidades es un concepto mucho más profundo que la mera igualdad de trato o de condiciones. Es que no haya límites ni frenos, discriminación o brechas”, ha indicado.

Asimismo, la ministra de Defensa ha avanzado algunas de las medidas en las que trabaja el Ministerio de Defensa para seguir avanzando en la igualdad, como son la mejora de la composición del Observatorio Militar para la Igualdad o el refuerzo de las funciones de la Secretaría Permanente de Igualdad. Además, se establecerá un sistema normalizado de estadística y se evaluará con mayor precisión el grado de aplicación de las distintas medidas relacionadas con las jornadas laborales. En cuanto a acciones de conciliación, se han establecido el permiso retribuido desde el primer día de la semana 37 de embarazo hasta la fecha del parto o el permiso de 16 semanas ininterrumpidas por adopción.

Las protagonistas
Previamente a la ministra, han intervenido en el acto el teniente general director del Ceseden, Rafael Sánchez Ortega, y la directora general de Personal del Ministerio de Defensa, Adoración Mateos, quien ha detallado las principales cifras e hitos de los últimos 30 años en materia de igualdad.

También han explicado su experiencia en un panel cuatro mujeres en representación de las más de las más de 15.000 que forman parte en estos momentos de las Fuerzas Armadas Españolas, el 12,7% del total de efectivos.

Han sido la coronel del Cuerpo de Ingenieros Politécnicos de Tierra Patricia Ortega, la primer mujer que ingresó en las FAS y única mujer con el empleo de coronel; la teniente coronel del Cuerpo Militar de Sanidad, la médico Inmaculada Sierra; la sargento primero del Ejército del Aire Ana Belén González; y la cabo primero de la Armada Beatriz García.

2018/03/05

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | LAS PUTAS QUE CLAMARON POR MARÍA ISABEL

Las putas que clamaron por María Isabel.
Andrea Momoitio | Pikara, 2018-03-05

https://www.pikaramagazine.com/2018/03/huelga-prostitutas-las-cortes-bilbao/ 

En los 70, las reivindicaciones de los presos considerados ‘comunes’ o ‘sociales’ sonaban con fuerza en el Estado español. En noviembre de 1977, en la prisión de Basauri, María Isabel Gutiérrez Velasco aparecía muerta en su celda. Las prostitutas de la ciudad se unieron a las protestas para derogar la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social y denunciar así la muerte de su compañera.

Nadie lo diría hoy, pero durante un tiempo, en la calle bilbaína de Las Cortes brillaban más las luces de neón que las de la policía. El barrio, un arrabal hasta la mitad del siglo XIX, creció sin control con el desarrollo económico de la ciudad, atravesó momentos muy distintos, de la bonanza a la precariedad más absoluta, hasta convertirse en una de las zonas con más personalidad de la capital bizkaitarra. Bilbao no se entiende sin estos barrios, alejados urbanísticamente del centro, pero situados en el corazón de este pequeño rincón del mundo, escondido entre montañas y atravesado por sus vientos de grandeza. Pero, aunque resulte excepcional, Bilbao cede en estas líneas el protagonismo a una historia apasionante o, más bien, a los pequeños retales emocionantes que hemos podido construir de ella. Acomódense en sus asientos.

Poco o nada hemos podido averiguar sobre quién era María Isabel Gutiérrez Velasco. Pudo haber nacido en Asturias o en Cantabria, entre 1953 y 1954. Un cálculo, aproximado, porque lo que sí sabemos es que tenía 23 años cuando murió, en noviembre de 1977. Quizá mejor si hacen la resta ustedes mismos, que no es leyenda urbana la dificultad de las periodistas con las matemáticas. Murió en Basauri, una localidad a unos 5 km de la capital. En algunas referencias de la hemeroteca se sitúa su nacimiento en Cantabria, concretamente en Santander, pero su madre vino desde Gijón al entierro. Puede que ella viviera allí o que la noticia esté mal redactada. La homilía se celebró en la Iglesia de Corazón de María, en el barrio de San Francisco. Dicen que hubo mucha gente, pero faltó María Isabel: su cuerpo estaba tan deteriorado, que se decidió que el cadáver no entrase en la Iglesia. Esperó en la puerta. El olor, dicen en una noticia de entonces, era insoportable. Marta, nombre ficticio, se acuerda perfectamente de su compañera, aunque no se acuerde ya de casi nada, y asegura que era una mujer “guapísima, guapísima, guapísima” y muy educada. Podemos intuir, entonces, que estaría de acuerdo con la decisión. María Isabel se perdió muchas cosas en su corta vida. Entre ellas, su entierro y la amnistía.

Más allá de las noticias sobre su muerte apenas hay información sobre ella. Faltan muchas piezas para completar el puzzle de su biografía y cualquier aproximación está más relacionada con la intuición que con el rigor. En el Boletín Oficial de la provincia de Santander aparece en varias ocasiones su nombre. En 1973, estuvo acusada de estafa y de robo y, según aparece publicado en estos documentos oficiales, estaba entonces en paradero desconocido. Tendría 18 ó 19 años. Llegó a Bilbao probablemente en tren, el medio de transporte más habitual en aquel momento entre esta ciudad y las provincias de Cantabria y Asturias, pero no sabemos cuándo ni con qué intención. Trabajaba de prostituta cuando, dicen, robó en la tienda Bernardo.

Bernardo Gómez tenía una tienda de dulces en la calle San Francisco, paralela a Las Cortes, donde María Isabel trabajaba de prostituta. El 4 de noviembre de 1977 fue detenida por robar, según informan algunos periódicos de la época, unos pasteles. Él, sin embargo, declaró días después del fallecimiento de María Isabel que nunca había denunciado tal hurto: “Sería importante que este punto se aclarara ya que la citada joven era una buena clienta mía y nunca he tenido queja alguna”, declaró al periódico ‘El Correo Español’ el 11 de noviembre de ese mismo año. Aseguraba, en las mismas páginas, que prefería no interponer denuncia por los daños que se habían ocasionado esos días en su negocio, pero, ¿quién y por qué agredió al tendero? ¿Robó o no robó María Isabel los dulces? En el barrio no han sabido decirme si Bernardo sigue o no vivo —tampoco he hecho, nadie vaya a creerlo, una gran labor de investigación— y ya sabemos la fortuna que corrió ella. No tenemos respuesta para ese interrogante, pero si se llevó o no algo de aquella tienda resulta anecdótico en la historia de la única huelga de prostitutas de la que se tiene constancia en el Estado español.

María Isabel prendió fuego a la cama de la celda de la prisión de Basauri en la que estaba encerrada un martes, concretamente el primer martes del mes de noviembre de 1977. Ese mismo día le habían anunciado su traslado a un centro psiquiátrico de Madrid. Ninguna de las noticias a las que hemos tenido acceso cuentan los motivos: ¿Tenía, efectivamente, algún problema de salud mental o su traslado respondía a los requerimientos de Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social que aún estaba en vigor? Esta ley pretendía “defender a las sociedad contra determinadas conductas individuales, que sin ser, en general, estrictamente delictivas, entrañan un riesgo para la comunidad”. La prostitución, por ejemplo. Heredera directa de la Ley de Vagos y Maleantes, consideraba peligrosos a todos los que realicen actos de homosexualidad, mendigos, “vagos habituales”, ebrios o toxicómanos, entre otros. La ley, completamente derogada en 1995, establecía distintas medidas de seguridad para proteger a la ciudadanía de bien de estos “rufianes”. A los que realizaban actos de homosexualidad y a las que habitualmente ejercían la prostitución se les imponía el “internamiento en un establecimiento de reeducación” y “la prohibición de residir en el lugar o territorio que se designe o de visitar ciertos lugares o establecimientos públicos, y sumisión a la vigilancia de los delegados”. Quizá por eso quisieron enviar a María Isabel a Madrid. Quizá para evitarlo o, tal vez, para llamar la atención sobre su situación, quemó la cama en la que dormía y se quemó ella. Entonces, los presos afines a COPEL (Coordinadora de Presos En Lucha) se autolesionaban para protestar por la situación de abandono en la que se encontraban en las prisiones españolas. Los presos, considerados políticos, habían disfrutado ya de la amnistía del 77, pero la salida de prisión de muchas personas, con el objetivo de que pudieran participar en las elecciones, dejó en evidencia una dicotomía entre presos sociales y políticos, que aún está pendiente de revisarse.

Las calles y las cárceles ardían a finales de los 70. Organizados, las y los presos sociales situaron sus demandas en la agenda mediática de la época a través de diferentes estrategias políticas. Una de ellas, las autolesiones, pero también motines en las propias prisiones, congresos, manifestaciones o encierros. El asesinato reivindicado por el GRAPO de Jesús Miguel Haddad Blanco, director general de Instituciones Penitenciarias o el motín de la cárcel de Carabanchel fueron algunos de los momentos más álgidos en esos años de lucha. Mano a mano, con otras organizaciones de personas consideradas peligrosas para el correcto funcionamiento de la sociedad, como prostitutas o homosexuales, los presos sociales de las cárceles españolas pusieron el grito en el cielo aunque el cielo no se vea bien desde ninguna prisión. En Bilbao, por ejemplo, entonces existía la Coordinadora de Marginados, que aglutinaba las reivindicaciones de todos los grupos sociales afectados por la ley franquista. Las compañeras de María Isabel, que no se creyeron la versión oficial del suicidio, aprovecharon ese marco de protestas o, tal vez, sus clamores se instrumentalizaron, pero de una forma u de otra, las putas de Las Cortes tomaron las calles de Bilbo para convertir su dolor en rebeldía, en protesta, en rabia compartida por la muerte de una de sus compañeras.

Tras el entierro de María Isabel, con su cadáver esperando en la puerta, sus compañeras se lanzaron a las calles. Ellas no iban a esperar. Agarraban una pancarta en la que podía leerse “María Isabel, la soledad, el olvido y la desesperación te acompañaron hasta el fin. No conociste la amnistía”. Tomaron la zona del barrio de San Francisco y llegaron también con sus protestas a la Gran Vía, el corazón de la ciudad. Durante la marcha, el clima de tensión aumentaba a cada paso. Hubo destrozos en la tienda de Don Bernardo y la policía acabó disolviendo la manifestación a tiros. Rabiosas y silenciadas, las compañeras de María Isabel decidieron hacer huelga. Uno a uno fueron cerrando prácticamente todos los locales de alterne de Las Cortes y las calles aledañas. Clamaban ante los periodistas que las entrevistaron entonces: ¿Nadie escuchó los gritos? ¿Por qué no lo evitaron? La Coordinadora de Presos En Lucha ya había convocado para esos días un encierro en el Hospital de Basurto para reivindicar mejoras en el trato de los presos de la prisión de Basauri, la más cercana a la ciudad y en la que apareció muerta María Isabel. Sus compañeras decidieron unirse a la protesta y alrededor de 50 personas se encerraron en las instalaciones del hospital. Esos mismos días, convocaron también otra manifestación a la que también acudieron cientos de personas, y militantes de COPEL se encadenaron en distintas zonas de la ciudad para exigir la desaparición de las celdas de castigo o la despenalización del adulterio, entre otras aberraciones que permitía la Ley de Peligrosidad Social. Las celdas de castigo siguen existiendo hoy. Detuvieron a nueve personas aquel día. Las protestas se sucedieron, al menos, durante todo el mes de noviembre.

El 19 de noviembre, ‘El Correo Español’ publicaba un breve en el que contaban que alrededor de 40 prostitutas empezaban a reunirse para constituir un comité permanente que pudiera recoger y denunciar las vulneraciones de sus derechos. Se quejaban del trato de los dueños de los locales, de las alcahuetas y de la policía que, también entonces, realizaban redadas aleatorias: “Casualmente —explicaban al periódico— a las menos atractivas y a las que tenemos hijos que alimentar”. María Isabel tenía un hijo de cuatro años cuando murió, ¿dónde y con quién pasó aquel niño las navidades del 77?

Este trabajo está dedicado también a su memoria.

2018/03/02

DOCUMENTACIÓN | JUSTICIA | EL SUPREMO CONFIRMA LA PENA DE CUATRO AÑOS DE CÁRCEL PARA MIGUEL ÁNGEL FLORES POR EL MADRID ARENA

El Supremo confirma la pena de cuatro años de cárcel para Miguel Ángel Flores por el ‘Madrid Arena’.
Murieron cinco jóvenes en una sala de fiestas por una avalancha al haber permitido el acceso de más personas de lo permitido.
Carlota Guindal | La Vanguardia, 2018-03-02
https://www.lavanguardia.com/local/madrid/20180302/441187359352/supremo-carcel-miguel-angel-flores-madrid-arena.html

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena a cuatro años de prisión impuesta por la Audiencia Provincial de Madrid a Miguel Ángel Flores, el empresario y promotor de la fiesta de Halloween celebrada en el pabellón Madrid Arena la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre de 2012 en la que fallecieron cinco jóvenes de entre 17 y 20 años tras una avalancha humana. La Sala de lo Penal le condena como autor responsable de cinco delitos de homicidio y catorce de lesiones por imprudencia grave. Además, el tribunal le inhabilita para el ejercicio profesional de cualquier actividad en relación con la organización y celebración de eventos durante el tiempo de la condena.

El tribunal también ha confirmado tres años de prisión por los mismos delitos a Francisco del Amo, responsable de Madrid Espacios y Congresos S.A. (Madridec), y a Santiago Rojo, director general de Diviertt; dos años y seis meses de prisión a Miguel Ángel Morcillo, jefe de personal de Diviertt, y a Carlos Manzanares, socio de Kontrol 34 (empresa encargada de controlar el acceso al recinto), así como el pago de una multa de 3.600 euros a los coordinadores de Seguridad de Seguriber, Juan José París y Raúl Monterde. En el caso de estos dos últimos la condena es por cinco delitos de homicidio por imprudencia menos grave.

El médico, condenado
La Sala anula la absolución del médico Simón Viñals, que era el encargado de atender y de dirigir el servicio médico la noche de los hechos, y le condena a un año y medio de prisión por un delito de imprudencia grave con resultado de muerte, en la modalidad de imprudencia profesional, en relación a la víctima Cristina Arce, e incluye la inhabilitación especial para la profesión de médico por un periodo de cuatro años. Tendrá que indemnizar a los familiares de Cristina Arce de la Fuente en un total de 340.000 euros. La sentencia explica que al actuar negligentemente incrementó el riesgo de que la joven, que fue trasladada con vida a la enfermería del recinto, falleciera debido a las graves lesiones que padecía tras el aplastamiento sufrido en el vomitorio.

El tribunal no comparte el argumento de la sentencia recurrida que basó la absolución del facultativo en que “no resultaba acreditado que la asistencia sanitaria que el doctor Viñals hubiera debido prestar, y no prestó, hubiera evitado, con probabilidad rayana en la certeza, el fallecimiento de las jóvenes”.

La Sala precisa que Cristina Arce ingresó en el servicio médico y que éste “no llevó a cabo las maniobras más elementales de reanimación”, afirmando que se “omitió toda diligencia debida”. Añade que es un elemento innegable que incrementó el riesgo para la vida de la joven como consecuencia de tal comportamiento, ya que “llegó viva a su servicio médico, y nada hizo el acusado por reanimarla”.

Desatendió “escandalosamente”
Para los magistrados, “lo que no es de recibo es justificar la postura del médico acusado, que desatiende escandalosamente su actuación profesional, nada menos que en un caso de urgencia vital, no poniendo los medios mínimos adecuados para intentar salvar la vida de la paciente”. En conclusión, la responsabilidad del médico surge porque “ha incrementado el riesgo permitido, y lo ha hecho al haber actuado negligentemente, y con tal comportamiento ha contribuido al resultado, siéndole reprochada su conducta a través de la teoría de la imputación objetiva”.

La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Julián Sánchez Melgar, sí confirma la absolución del doctor Carlos Viñals, hijo del primero, que también formaba parte del equipo médico junto a otras cinco personas más.

Dos millones de euros de responsabilidad civil
La Sala confirma que los condenados tendrán que pagar de forma conjunta y solidariamente indemnizaciones de más de dos millones de euros a las familias de las cinco víctimas -entre 300.000 y 480.000 euros- y a los lesionados en proporción a las lesiones y secuelas que padecieron.

La sentencia corrobora la responsabilidad civil subsidiaria de Diviertt, Seguriber, Kontrol 34, Ayuntamiento de Madrid, y Madrid Destino, Cultura y Ocio, que sustituyó a Madrid Espacios y Congresos S.A. (Madridec), así como la responsabilidad directa de las aseguradoras Mapfre, Hisco, Zurich y AIG Europe.

6.000 entradas más de lo permitido

Los hechos probados de la sentencia recurrida, ahora confirmada por el Tribunal Supremo, recogen que, pese a que el aforo máximo permitido era de 10.620 personas, Diviertt, la empresa de Flores, vendió 16.605 entradas para el espectáculo Thriller Music Park que se celebró la madrugada del 31 de octubre al 1 de noviembre de 2012 en el Pabellón municipal Madrid Arena, “controlando dicha venta y, siendo consciente de la misma, Miguel Ángel Flores”.

El exceso de entradas vendidas sobre el aforo autorizado, según los hechos probados, “produjo un riesgo evidente para la seguridad de todos los asistentes y fue el origen del grave resultado mortal y lesivo producido con posterioridad durante el desarrollo del espectáculo”. Sobre las 23,25 horas se abrieron las puertas del pabellón al público, aunque la mayor afluencia se produjo entre las 2 y las 3 de la mañana cuando un grupo numeroso de personas, que había estado haciendo “botellón” en las inmediaciones del recinto y en el aparcamiento, quiso entrar para ver la actuación del disc jockey Alejo Fidel.

A las 3:35 horas, cuando la pista estaba masificada por la venta de más entradas de las permitidas, porque estaban cerrados cinco de los ocho vomitorios por los que el público podía salir, y porque en dicha pista, que ya estaba colapsada, habían entrado miles de personas en menos de media hora, muchos de los jóvenes que se encontraban en ella, y que sintieron una sensación de agobio y de falta de control sobre sus propios movimientos, intentaron salir por uno de los tres vomitorios que estaban abiertos en ese momento. En ese vomitorio, de dimensiones muy reducidas cuya salida estaba taponada por las personas que querían ir a la pista, confluían quienes querían salir con los que pretendían entrar. Debido a ello, el gran número de jóvenes que estaba en el interior del vomitorio cayeron unos encima de otros, produciéndose en pocos segundos una montaña de personas en la que los de abajo llegaron a tener hasta siete u ocho personas encima, como recogen los hechos probados.

Rescate descoordinado
El rescate de las personas que quedaron atrapadas en el vomitorio se realizó de forma “descoordinada, lenta y poco eficaz”, con la ayuda de los asistentes a la fiesta, y veinte minutos después del incidente, a las 3,55 horas, se logró evacuar a todas. 29 jóvenes resultaron lesionados de diversa entidad y de extrema gravedad las cinco jóvenes que fallecieron como consecuencia del aplastamiento que habían sufrido.

Para el tribunal, Flores debía tener la pena máxima posible por ser “el principal responsable de los hechos, quien creó la situación de riesgo producida por el sobreaforo para conseguir un mayor beneficio económico con la celebración del evento”. Según los magistrado, por su dilatada experiencia en la celebración de este tipo de actos conocía el peligro que ello suponía, y las peculiaridades del pabellón Madrid Arena y, pese a ello, “no sólo no adoptó ningún tipo de medida para intentar evitar el resultado sino que realizó una serie de actuaciones, ya descritas, que incrementaron la posibilidad de que el mismo se produjera, siendo el promotor u organizador, y por lo tanto quien percibía los beneficios económicos del espectáculo en el que de manera impensable perdieron la vida 5 jóvenes y resultaron lesionados otros 29”.

2018/02/27

DOCUMENTACIÓN | LITERATURA | EL TEMPLO BARROCO DE BLANCO AMOR

Eduardo Blanco Amor //

El templo barroco de Blanco Amor

La reedición de «La catedral y el niño», considerada una de las mejores novelas españolas del siglo XX, aspira a redescubrir al autor ourensano a un nuevo público
Xesús Fraga | La Voz de Galicia, 2018-02-27
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/cultura/2018/02/27/templo-barroco-blanco-amor/0003_201802G27P33991.htm 

«El barroquismo es la forma congénita de la expresión gallega», sostenía Eduardo Blanco Amor (Ourense, 1897-Vigo, 1979), quien armó una larga novela de orfebre: ‘La catedral y el niño’. «Aunque en esto del barroco de Blanco Amor hay que soltar mucho hilo a la cometa», matiza Andrés Trapiello, autor del prólogo de una nueva edición del libro que aspira a presentárselo a una nueva generación de lectores y que otras anteriores lo redescubran o lo resitúen en la justa medida que merece su calidad literaria.

«’La catedral y el niño’ figura entre las mejores novelas españolas del siglo XX», asegura Luis Solano, editor de Libros del Asteroide, el sello que ayer puso a la venta esta nueva edición de la obra publicada originariamente en 1948 en Buenos Aires y reeditada en España una vez muerto Franco. Solano, vigués afincado en Barcelona, conocía la obra gallega de Blanco Amor –‘A Esmorga’, ‘Os Biosbardos’ y ‘Xente ao lonxe’, señala- pero no ‘La catedral y el niño’. Hasta que la vio citada en uno de los diarios de Trapiello y la leyó deslumbrado. «No me podía creer que apenas se conociese este libro», recuerda. «Creo que está a la altura del mejor Torrente o Cela, pero seguramente a Blanco Amor le perjudicó no estar aquí para defender su obra cuando apareció», explica el editor, quien también cree que una novela como esta es víctima de una compartimentación que deja fuera a autores que no se han consagrado en el canon español. «A Blanco Amor se le considera un autor gallego», confirma Solano, por lo que fuera de Galicia su obra en esta lengua se conoce poco y aún menos la que escribió en castellano. «Es un desencuentro que nace del poco interés que hay en la España castellana por el resto de lenguas. Y es una pena que no sientan estas obras como algo suyo», dice, trazando un paralelismo entre Blanco Amor y una autora como la catalana Mercè Rodoreda, cuya obra ‘La plaça del diamant’ se conoce mucho menos, por ejemplo, que ‘Nada’, de Carmen Laforet, pese a su calidad literaria.

Tallado en granito
Volviendo al barroquismo, Trapiello matiza de nuevo: «Lo gallego es siempre especial, se va fuera de los cánones. El barroco gallego, al estar tallado en granito, sigue siendo un poco románico», pone como ejemplo para diferenciar un barroco gallego del que permite el mármol blanco, por ejemplo, en el romano. «Por si fuera poco, en Galicia llueve mucho, y si a algo se le dan muchas facilidades allí es al musgo y al verdín», añade, antes de precisar: «Lo cierto es que el escultor de granito tiene más de cantero que de artista. Blanco Amor se llama a sí mismo artesano».

En su prólogo, Trapiello avanza algunas de las claves de ‘La catedral y el niño’, como su calidad de novela de iniciación, sus doscientos personajes, la mirada del niño y su relación con la biografía de Blanco Amor, pasada por el filtro de la memoria y el lenguaje: «Parece que no sucede nada. Al principio creemos que son solo palabras, palabras raras, precisas, antiguas. Frases castizas, populares, vivísimas. Todas con su música especial. No nos damos cuenta y ya estamos prendidos del anzuelo. Como el bordón de una gaita, y viene luego la melodía: los hechos precisos, todo lo que el niño no se ha atrevido a contar de su vida, lo contará por Blanco Amor en esta novela».

Trapiello también aporta unas pinceladas vitales del escritor: el abandono paterno a los siete años, la emigración a la que más tarde se superpone el exilio, la amistad con Lorca y los ‘Seis poemas galegos’, su homosexualidad y el desencanto del regreso a España en 1966, con los sinsabores de una vida literaria pacata y la vigencia del caciquismo. De ello se queja en una carta a un editor, a quien le anuncia que se irá pronto, según Trapiello, tras «sacudirse el polvo de las sandalias, harto de la vida mezquina que se tropieza a todas horas».

2018/02/10

SOCUMENTACIÓN | MEMORIA | RECORDANDO A PABLO GARCÍA BAENA Y AL GRUPO CÁNTICO

Recordando a Pablo García Baena y al grupo Cántico.
Joaquín Brotóns Peñasco | Lanza Digital, 2018-02-10

https://www.lanzadigital.com/provincia/valdepenas/recordando-pablo-garcia-baena-al-grupo-cantico/ 

A estas alturas del siglo XXI, cuando la poesía de Pablo García Baena ya está traducida a varios idiomas y su obra permanecerá por siglos, no es necesario que yo diga que dicho autor era uno de los mejores, si no el mejor, poeta en lengua española

Conocí la obra de Pablo García Baena antes que al autor, ya que en 1982 adquirí en una librería de Madrid un ejemplar de su “Poesía completa 1940-1980”, que editó la conocida editorial Visor con un magnífico estudio introductorio de nuestro común amigo el prestigioso poeta, escritor y crítico literario Luis Antonio de Villena (Premio de la Crítica, entre otros muchos).

He de confesar que me sorprendió la poesía de García Baena, dada su riqueza verbal con acento gongorino y de gran sensualidad, junto a su lenguaje barroco, lujoso, esteticista, brillante..., unido a su vitalismo, comparable a la vida y la obra García Lorca o su admirado maestro Luis Cernuda, pero a P. García Baena no lo conocí personalmente y lo traté hasta 1983, poco tiempo antes de que le fuera concedido tan merecidamente el prestigiado “Premio Príncipe de Asturias de las Letras”, que cambió su vida totalmente, ya que pasó de ser un vate de culto en su tierra, pero casi olvidado, ignorado, marginado, ninguneando, en el resto del país, como todos sus compañeros poetas que crearon el “Grupo Cántico” y la revista del mismo nombre, que fueron: Juan Bernier, Pablo García Baena, Ricardo Molina, Julio Aumente, Mario López y los pintores Miguel del Moral y Ginés Liébana -el único que queda vivo-, que, en una Córdoba represora, reprimida y falta de libertades -como toda España- por el régimen del dictador Francisco Franco, se atrevieron a crear la citada revista en 1947, que publicó a poetas que estaban vetados en el país, como el citado Cernuda, exiliado en Méjico y al que dedicaron un número extraordinario, que el poeta de Sevilla agradeció mucho, dado el olvido premeditado a que era sometido en aquella España gris, que vestía de negro y todavía pasaba hambre.

Dos etapas en la revista

Dicha revista tuvo dos etapas: 1947-1949 y 1954-1957, pero que, ante tanta desidia dejaron de publicar y la mayoría de sus miembros también, y se marcharon a otras ciudades a vivir, donde se dedicaron a diversos oficios y empleos muy diferentes, aunque García Baena se instaló en Torremolinos y abrió una tienda de antigüedades, que se llamaba “El Baúl”, en el edificio de “La Nogalera”, actualmente zona gay y con un ambiente tan diferente al de los años 80.

Al citado comercio -donde por información de un amigo y venciendo mi natural e innata timidez-, me acerqué una mañana a conocerle personalmente y llevarle un ejemplar de su poesía completa, que me dedicó muy complacido con la siguiente dedicatoria: “Mi Poesía Completa (1940-1980) para Joaquín Brotóns, entre la poesía y la tierra roja de su Valdepeñas, hoy aquí, junto al Mediterráneo andaluz. Con un abrazo, P. García Baena”; lo que hizo don Pablo, tras dejar de leer el libro “Bomarzo”, que tenía entre las manos y empezar a charlar conmigo largo tiempo sobre nuestras ambas obras poéticas, aunque él era muy recatado y poco dado a comentar la suya, ya que era un hombre sencillo, humilde, nada pedante, entrañable, educado, culto, fino, exquisito y muy amigo de sus amigos, como me demostró a lo largo de nuestra larga relación de amistad de casi 35 años, en los que me escribió varios textos sobre mi obra y colaboró en nº 14, monográfico que me dedicó la revista literaria “El Cardo de Bronce”, escritos, que pueden leer en el apartado “Críticas y Opiniones”, en mi página: www.joaquinbrotons.com

También me presentó en el “Centro Cultural de la Generación del 27”, en Málaga (acto que organizó el Área de Cultura de la Diputación de esta provincia y que publicó un precioso cuaderno con un magnífico prólogo de Luis Antonio de Villena y 6 poemas míos inéditos), y mantuvimos una cálida amistad, dado que todos los veranos yo pasaba el mes de septiembre en Torremolinos -cuando era llamada “La ciudad del pecado”-, lo que hacía que cenáramos todas las noches en un restaurante de la playa de “La Carihuela”, junto a Pepíto de Miguel -paisano, amigo y socio en la tienda de antigüedades-, Rafael Medina -extraordinario pintor-restaurador y hombre simpático en extremo-, Rafael Pérez Estrada -excelente persona, abogado, mejor escritor, dibujante y muy bien humorado- y el “enloquecido” Noble, Carlos Ruiz Padilla -“Conde de Casa Padilla”-, poeta, pintor y personaje único e irrepetible, que me apodó “El Cavafis de La Mancha”, grupo que, después de la cena nos marchábamos a tomar copas y ligar a los bares de ambiente: La Rosa Negra, Arcos, La buba, Potros... y tantos otros donde abundaban los muchachos venales: árabes, portugueses, brasileños, españoles...

El gran poeta Vicente Núñez
A Pablo le debo, entre otras tantas cosas, haber conocido al gran poeta Vicente Núñez (Premio de la Crítica), que vivía alejado del mundillo literario -que detestaba- en su pueblo natal: Aguilar de la Frontera (Córdoba), íntimo amigo de García Baena, que me habló de él y me lo presentó, diciéndonos: “Seguro que os entendéis muy bien”, pronóstico que fue cierto y muy acertado, ya que se convirtió en uno de mis mejores amigos y escritores andaluces, hasta el extremo de que todos los años a la vuelta de mis vacaciones en Málaga, iba a visitarlo y pasar un par de días con él.

No he conocido a un ser más entrañable, cálido, inteligente, fino, exquisito, culto y con un extraordinario sentido del humor, que compartía el vino y la amistad igualmente con jornaleros, que con los ricachones del pueblo, y que convirtió la tragedia de su vida, el fracaso... en una comedia, en la que la ”Risoterapia” -como él decía- eran imprescindible, acompañada con unas copas de Montilla-Moriles en la taberna de “El Tuta”, en la preciosa plaza ochavada de su amado pueblo: Aguilar, que, tras otorgarle el Premio de la Crítica, le puso su nombre a la calle donde vivía y lo nombró “Hijo Predilecto”, pero cuyo trato fue muy distinto antes del citado galardón, que no le tenían tanta estima... En aquella mítica taberna de “El Tuta”, que era su oficina, la tarde en la que ya regresaba yo a Valdepeñas, me regaló un ejemplar de su libro “Ocaso en Poley”, que fue por el que le concedieron el Premio de la Crítica; poemario en el que me escribió: “Mi Ocaso en Poley, para Joaquín Brotóns, a quien descubro y quiero ya mucho en nuestro Poley de llanto y risas». Vicente.

Asimismo, Pablo me puso en contacto con Juan Bernier, que ya estaba en una Residencia de Ancianos de Córdoba, donde fui a visitarlo en 1985 y le regalé un ejemplar dedicado de mi antología: “La desnudez cómplice de los dioses”, y él me envío, poco tiempo después, su última 'Antología Poética', en la que escribió la dedicatoria: “A Joaquín Brotóns, poeta y amigo, con mi agradecimiento por su estupenda y valiente antología. Un abrazo, Juan Bernier, 1986, Agosto”. También Bernier era un magnífico prosista y poeta, hombre bonachón, muy culto y experto en Arqueología, pero de aspecto más rudo, más rural que P.G.B. y V. Núñez.

Por aquellas fechas, también conocí al poeta y refinado editor, Rafael Inglada, que solíamos encontrarnos en una discoteca de ambiente gay, que abría ya a altas horas de la noche, en Torremolinos, pero cuyo nombre no recuerdo. Inglada también colaboró en el número extraordinario que me dedicó la revista literaria “El Cardo de Bronce”, donde envío un original texto, titulado: “Oda Rota Para Joaquín Brotóns», en el que me llamaba “Príncipe de los Lagares”, algo que molestó a algunos amigos míos, pero que a mí me encantó, ya que era cierto...

Poeta del grupo Cántico
Poco tiempo después, Luis Antonio de Villena me presentó una noche, en el bar de ambiente gay “Blanco y Negro” a otro soberbio y original poeta del “Grupo Cántico”, Julio Aumente, abogado, buena persona, genealogista, anticuario y hombre cultísimo, que también odiaba el mundillo literario y estaba muy relacionado con la nobleza española, pero, a la vez, con jóvenes marginales, dado su amor por estos muchachos venales, que solían ser de familias pobres y de barriadas alejadas de Madrid.

He de confesar que por una tontería quedé mal con Aumente, que no volvió a dirigirme la palabra nunca más, pero cuando murió escribí una afectuosa necrológica, que me agradecieron mucho García Baena y Villena, que sabían lo que había pasado entre nosotros.

Así que conocí a todos los poetas de Cántico, menos a Ricardo Molina, que ya había fallecido, y a Mario López, que era heterosexual y vivía en su pueblo: Bujalance, dedicado a sus fincas, ya que era un gran propietario de tierras andaluzas y el único casado con una mujer e hijos, dado que todos los demás fueron solteros eternos..., ya que eran homosexuales y en aquellos tiempos no existía el matrimonio entre personas del mismo sexo, aunque aseguraría que ninguno de los citados se hubiera casado, dado que eran hombres de otra generación diferente a la actual, que entendían el amor... de forma más libre y más apasionados de la belleza masculina, pero sin ataduras...

El triunfo de García Baena
A estas alturas del siglo XXI, cuando la poesía de Pablo García Baena ya está traducida a varios idiomas y su obra permanecerá por siglos, no es necesario que yo diga que dicho autor era uno de los mejores, si no el mejor, poeta en lengua española, aunque el reconocimiento le llegó tarde, pero en vida, tras su jubilación como anticuario.

También ha tenido la suerte de vivir una vejez estupenda hasta los 96 años lúcidos, rodeado de amigos y cuidado por una sobrina, y premiado con todos los galardones, distinciones y honores más prestigiosos, salvo el Cervantes y el Nobel, ya que obtuvo desde 1984 los siguientes: “Premio Príncipe de Asturias de las Letras”, “Medalla de Oro de la Ciudad de Córdoba”, “Hijo Predilecto de Andalucía”, “Premio Andalucía de las Letras”, “Medalla de Oro de la Provincia de Málaga”, “Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana”, “Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca”, ”Doctor Honoris Causa de la Universidad de Córdoba” y “Autor del año de Andalucía”...
 
Su magistral obra la forman: 12 poemarios, 6 antologías, 8 libros en prosa y 3 ediciones de su poesía completa, publicadas por Visor y con espléndidos textos introductorios de nuestro común amigo el ponderado Luis Antonio de Villena, que escribe en uno de ellos: “He aquí un poeta puro. Un poeta entregado intelectualmente tan sólo a su misión. Un poeta que concibe clásicamente la poesía como un rapto. Como una exaltación. Un poeta mago que transmuta en metal precioso cuanto toca. P. García Baena es uno de los más grandes poetas de su generación y el mejor, sin duda, en su estilo”.

Y el preclaro crítico y escritor, Guillermo Carnero -que junto a Villena rescataron del olvido, la marginación y el silencio al antes nombrado “Grupo Cántico” y sus poetas, que llevaban entre 15 y 20 años sin escribir nada, dedicados a vivir intensamente la vida...-, redactó: “Pablo García Baena es un poeta de obligado estudio en cualquier panorama de la poesía española de posguerra; su maestría en el manejo del verso y de la palabra lo ponen a la altura de los más grandes poetas españoles del siglo XX; es uno de los más claros vehículos de transmisión a las actuales promociones de la lección de la Generación del 27”.

También el Premio Nobel, Vicente Aleixandre, se expresó con estas palabras, tras conocer la noticia de la concesión del: “Premio Príncipe de Asturias” al poeta de Córdoba: “García Baena es uno de los mayores poetas andaluces actuales”.

Un amigo al que quise mucho

Poco puedo yo añadir a tan insignes escritores, poetas, críticos y estudiosos de su obra, salvo decir que fue un amigo al que quise mucho, dado que fue para mí como un padre, siempre aconsejándome, apoyándome, siendo un fiel y sincero amigo, cuando yo no era nadie en el mundo de la literatura, él supo que yo era un poeta verdadero, como dijo de mí, en 1983, Luis Antonio de Villena, cuando me presentó en Madrid, en la Casa de La Mancha, mi libro “El espejo de la belleza”, que en su brillante intervención dijo: “Joaquín Brotóns es verdaderamente un poeta, cosa frecuente de nombre y rarísima en la realidad”.

De las muchas y cálidas e íntimas dedicatorias que tengo de Pablo en sus libros, que me regaló y dedicó (y que conservo como oro en paño en mi archivo, junto a su amplia correspondencia: cartas manuscritas, telegramas, felicitaciones de Navidad realizadas por él, etc.), cabe destacar la que escribió en su libro: “Lectivo”: “Para Joaquín Brotóns, poeta y amigo, en estos días septembrinos, víspera de la clausura... Con un abrazo, PABLO, 12 Septiembre, 1984.
 
Igualmente en su libro: “Prehistoria”, me redactó: “Querido Joaquín, venturosos (y “aventuros”), días gratos y soleados bajo el amor, (que sea errante), felicidad, locura, pasión... Pero la cabeza en su sitio... Un abrazo desde el 95, de PABLO”. Aunque de todas ellas, yo prefiero la me hizo en el libro de: “Firmas de Honor” de las bodegas familiares de mi padre y mis tíos Matías y Joaquín, que fundó mi abuelo Joaquín Brotóns Fenoll, en 1920, bajo el nombre de: “Bodegas Santa Pola”, pasando por varias denominaciones, hasta terminar, en 1967 en sociedad anónima familiar, cuya razón social era: “Bodegas Matías Brotóns, S. A”, y cuyos últimos administradores y socios cuando se cerró la bodega, en 1992, fueron mis queridos primos-hermanos: Antonio y Matías -hijos de mi tío Matías-, que conservan el citado libro de firmas, en el que Pablo escribió: “Para Joaquín Brotóns el vino es carne y sangre en Valdepeñas. En los carros pasan en triunfo, entre risas y pámpanos, los jóvenes cuerpo. Y corre el vino en fáustico derroche... Pablo García Baena, 18 Mayo, 1985.

Sirvan estás líneas de amistad y reconocimiento a un poeta que quise mucho y al que tanto debo, pero también a todos los componentes del “Grupo Cántico”, que en plena posguerra del franquismo inquisitorial publicaron una revista y unos poetas que estaban marginados, ya que nada tenían que ver con la poesía de los vates del Régimen, ni con los poetas sociales..., tan enaltecidos en aquellos tiempos, pero que hoy están muchos de ellos olvidados, ignorados, aunque hubo grandes aedos, entre ellos, como: José Hierro (Premio Cervantes), Celaya o Blas de Otero, entre otros que harían interminable el artículo, pero también aprovecharon la situación política para coger cierto nombre, siendo algunos de ellos, auténticos poetastros, de cuyos nombres no quiero acordarme.

2018/01/31

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | ESCUELA DE BARCELONA: RETRATO DEL ARTISTA CACHORRO

Escuela de Barcelona: Retrato del artista cachorro.
Ricardo Dudda | Letras Libres, 2018-01-31

https://letraslibres.com/revista/escuela-de-barcelona-retrato-del-artista-cachorro/ 

Molina Foix, Vicente (2017). El joven sin alma. Novela romántica. Barcelona: Anagrama.

En su poema “Julio de 1965”, incluido en ‘Arde el mar’, ganador del Premio Nacional de Poesía en 1966, Pere Gimferrer (Barcelona, 1945) escribe con entusiasmo: “Estáis aquí. Vivimos. [...] Luz y tiempo inventando/ en el aire mi sitio./ Aquí tú. El sol crepita./ ¿Empieza el tiempo? Existo. [...] ¿Por qué yo? Me deslumbran/ focos, música, un circo./ Seré. Resida en mí/ la verdad de lo vivido.” Y termina: “Si vivo aún, ¿por qué/ nada al cuerpo retiene? Qué verdad./ Subo, subo. Aire: me perteneces.”

En ‘El joven sin alma’, Vicente Molina Foix recibe de Gimferrer este poema adjunto en una carta-baúl, como llamaba el grupo de amigos de la novela las cartas que se enviaban y que incluían recortes de prensa, relatos, poemas, reseñas e incluso deberes. En ella, Gimferrer le dice a Molina Foix: “Estoy eufórico como nunca en mi vida, emprendedor, optimista, generoso, inspirado. Os lo debo a vosotros. A los tres por igual.” Esos tres son Vicente, Ramón (Terenci) Moix y su hermana Ana María. A la pandilla se unirían posteriormente Leopoldo María Panero y Guillermo Carnero. Forman un grupo de intelectuales precoces y melancólicos, sentimentales y ligeramente apolíticos, afrancesados y cinéfilos, que sacudieron la poesía y la literatura de los años sesenta y setenta. En la mítica antología de 1970 ‘Nueve novísimos poetas españoles’, Josep Maria Castellet los incluye a todos ellos, junto a Félix de Azúa, en el grupo de los jóvenes, influidos por la contracultura. Pronto se convirtieron en la élite cultural del país.

‘El joven sin alma’ es el retrato, en formato de novela “documental”, como llama Molina Foix a sus novelas “reales”, de este grupo. Es una autobiografía sentimental fetichista, que busca más la relevancia emocional que el rigor histórico. Está construida a partir de cartas, fragmentos de obras y referencias artísticas: se mencionan cineastas, muchos cineastas, como Losey, Antonioni, Kurosawa, Godard, Visconti, y autores como Duras, Eliot, Pavese, James, Shakespeare, los clásicos griegos…

El cine es la mayor obsesión de los protagonistas, salvo quizá para Ana María Moix, y es lo que les acaba uniendo. El joven Molina Foix leía de adolescente la revista cahierista ‘Film Ideal’, que le traía su hermano de Madrid a Alicante, y antes de comenzar la carrera en la Complutense envía artículos que le publican. Tras unos coqueteos con el marxismo, inevitables en la intelectualidad universitaria antifranquista, y tras descubrir que lo suyo no es la militancia política, acaba formando parte del grupo de “marcianos” y “disidentes” de la ortodoxia marxista en la crítica cinematográfica. Este grupo informal combina una vocación vanguardista con una concepción que defiende en cierto modo el arte por el arte (un poco siguiendo la idea de Oscar Wilde, a quien admiraban, de que el arte no sirve para nada, o al menos nada práctico). En este grupo están sus dos críticos favoritos de la revista: los barceloneses Pere Gimferrer y Terenci Moix, todavía Ramón.

En el verano de 1965, Vicente visita Barcelona y comienza una relación amorosa con Terenci Moix, cinco años mayor y mucho más entregado a la relación que él. Las cartas de Moix que reproduce Molina Foix son obsesivas, resentidas, llenas de pasión y una ira de la que luego se arrepiente; las respuestas del autor y protagonista son frías y distantes. Moix lo medio perdona diciendo que es aún demasiado joven y todavía no sabe gestionar sus emociones. Pero el reproche le lleva a una reflexión sobre su capacidad de amar: piensa que quizá no tiene alma. Molina Foix va creciendo como crítico, viaja al festival de Venecia y comienza a escribir lo que serían sus poemas y novelas: parece que le importa más su carrera que su romance, algo que su pareja no le sabe perdonar.

‘El joven sin alma’ es una novela sobre la juventud, pero comienza con la infancia proustiana del autor. Admito mi impaciencia por llegar a la parte de la universidad, pero su infancia y sus inicios como escritor (conoce a Cela de adolescente en la presentación de uno de sus libros en Alicante, y fantasea con cenar con él en un hotel de lujo y luego darle clases de baile), su descubrimiento discreto de la homosexualidad, sus viajes precoces a París con un cilicio para no sucumbir a las tentaciones libertinas de los franceses (‘spoiler’: sucumbe con ‘Vivir su vida’ y se convierte en un gran fan de Godard) son fascinantes. Pero no lo son tanto como el romance con Terenci o la relación delirante con Leopoldo María Panero. Y quizá no hay nada más fascinante en esta obra que su capítulo final, compuesto exclusivamente de cartas de Ana María Moix al autor. En ellas describe sus depresiones, sus miedos pero también su pasión por la cultura y el arte, su alegría por la amistad, el aprecio sincero hacia Molina Foix, a quien presiona para que lea y escriba y no se desanime. La obra termina con ella, y hay uno de los fragmentos que define el ‘rise and fall’ de estos novísimos: “Llevará razón, una vez más, Gil de Biedma cuando dice en ‘Infame turba’ que el sentimiento de grupo es cosa juvenil, y es entonces cuando se vive la literatura en pandilla. Después el sentimiento desaparece, y solo queda recelo o una amistad que se irá haciendo difusa.”

El tono de la novela es crepuscular, melancólico. El grupo no dura toda la vida. Molina Foix se pasea por trasteros, revisa cajas y baúles y carpetas para hacer la crónica. Es una obra endogámica, porque narra solo lo que ocurre dentro del grupo, y por eso termina a principios de los setenta, cuando cada uno toma su camino. Pero es también una especie de tratado en defensa de la alta cultura (a veces recuerda a las obras de Semprún, repletas de referencias y donde un poema de Verlaine o Rimbaud sirve como hilo conductor; ambos autores comparten la misma vocación de estilista y narran un Madrid similar), y en cierto modo puede funcionar como una guía para el futuro novelista o poeta, para alcanzar “el estado ideal del joven artista”.

DOCUMENTACIÓN | MEMORIA | CUANDO LOS MINEROS BRITÁNICOS INAUGURARON EL DESFILE DEL ORGULLO GAY

El Salto / Marcha del Orgullo LGTBI en Londres, 1985 //

Cuando los mineros británicos inauguraron el desfile del Orgullo Gay.

En 1984, la gran huelga minera contra el gobierno de Thatcher encontró a su principal aliado en el movimiento LGTBI.
Pablo L. | El Salto, 2018-01-31
https://www.elsaltodiario.com/nueva-revolucion/cuando-los-mineros-britanicos-inauguraron-el-desfile-del-orgullo-gay

Esta no es una historia de victorias. Al menos en lo que al ámbito laboral se refiere. Más de 20.000 personas perdieron sus puestos de trabajo, pueblos enteros fueron condenados al abandono y al paro y uno de los mayores sindicatos de Europa, la National Union of Mineworkers (Unión Nacional de Mineros), quedó herido de muerte. Pero sí es una historia de lecciones y aprendizaje. Porque de aquellos años, a mediados de la década de 1980, se extraen importantes enseñanzas, como la necesaria unión de diferentes colectivos en pro de la defensa de los intereses comunes. Más aún en tiempos como los actuales, en los que en ciertos sectores de la izquierda empieza a primar el individualismo y la desmembración a la par que la búsqueda de la exclusividad y el abandono de la comunidad. Han pasado más de 30 años, pero aquel episodio enmarcado en la Gran Huelga británica, en el que los colectivos de mineros encontraron a su principal e inesperado aliado en los grupos más progresistas del movimiento LGTBI, puede servir de espejo en el que inspirarse y avanzar.

Todo se remonta al año 1983, cuando la primera ministra británica, Margaret Thatcher, anunció tras cinco años en el poder su intención de convertir Reino Unido en una economía de servicios, con todo lo que ello significaría para el sector industrial de las islas y, en particular, para la minería del carbón, el principal objetivo a destruir del gobierno conservador. Se comenzaba a hacer palpable lo que muchos veían venir desde 1974, cuando la antigua administración laboralista anunció la nacionalización de este sector, noticia que se recibió con un inmenso recelo en los círculos más liberales del país. Sólo unos meses tardó en llegar la ofensiva. En 1984, desde el número 10 de Downing Street, se hacía pública la orden de cerrar 20 pozos mineros, una decisión que condenaba a muerte a varios pueblos y comunidades del condado de Yorkshire, Gales y Escocia, en donde prácticamente todos los empleos bebían, directa o indirectamente, de la minería.

Comenzaba así una huelga de 12 meses y una guerra a muerte contra las autoridades, con varios fallecidos en los enfrentamientos con la policía, decenas de detenidos y heridos y centenares de mineros multados. Por poner cifras al conflicto, los paros de los primeros meses llegaron a tener un seguimiento del 73% de media por todo el país, con especial énfasis en el sur de Gales (99%), Yorkshire (97%), Kent (96%) y Escocia (94%). Y aunque su seguimiento fue disminuyendo por la presión policial, las sanciones económicas y el miedo, la respuesta nunca bajó del 60%. Tras un año, según fuentes oficiales, el coste para la economía británica fue de 1.500 millones de libras. Películas como 'Billy Elliot' y 'Tocando el viento', y libros como 'The Enemy Withhim', retratan de una u otra forma las dimensiones hasta las que llegó este conflicto desigual, que trajo más quebraderos de cabeza de lo previsto a la Dama de Hierro. De sobra conocida es la frase de Tatcher en la que calificaba en 1985 a los mineros como enemigo interno: "Tuvimos que luchar con el enemigo en el exterior, en Las Malvinas. Pero siempre tenemos que estar alerta del enemigo interno, el cual es más difícil de combatir y más peligroso para la libertad". Y es que la unión y colaboración de los vecinos de las zonas mineras era evidente, bajasen o no a las profundidades de la tierra a trabajar. También lo era la fortaleza del sindicato, liderado entonces por Arthur Scargill, uno de esos secretarios generales más acostumbrados a montar el piquete a las siete de la mañana que a darse la mano con los dirigentes de la patronal.

Ante tal desafío, la respuesta del gobierno fue la incautación del total de los fondos de la National Union of Mineworkers, alegando el impago de multas y poniendo en peligro la supervivencia de las cajas de resistencia. Fue aquí donde entraron en juego dos jóvenes homosexuales residentes en Londres: Mark Ashton, un irlandés de 23 años militante de la Young Communist League, y su amigo Mike Jackson, quienes fundaron la organización Lesbians and Gays Support the Miners, LGSM (Las lesbianas y gais apoyan a los mineros), un acontecimiento histórico retratado en la película 'Pride', donde por alguna razón se oculta la ideología comunista del fundador. La iniciativa de Ashton y Jackson es realmente inspiradora.

No eran buenos tiempos para la comunidad LGTBI en Reino Unido. La homosexualidad había sido despenalizada por ley tan solo 20 años atrás, y las infecciones de sida aumentaban entonces por miles cada mes. Desde las altas esferas del poder poco tardaron en culpabilizar a gais y lesbianas de la propagación del VIH. Periódicos afines al gobierno, como 'The Sun', especularon con la idea de construir campos de internamiento y reclusión para homosexuales. Este diario incluso llegó a publicar un intento de chiste que decía "Un joven gay va a casa de sus padres y les dice que tiene dos noticias, una mala y otra buena. La mala es que soy gay. La buena es que tengo sida". La campaña homófoba terminó en 1988 con la aprobación del artículo 28 por parte del ejecutivo de Thatcher, una ley que prohibía a las autoridades locales "promocionar intencionadamente la homosexualidad” y que obligaba a los profesores a "acabar en las escuelas con cualquier aceptabilidad de la homosexualidad como una supuesta relación familiar". Una cita de la Dama de Hierro en 1987, en un acto del partido conservador, resumió toda la campaña: "A los niños se les está educando en que tienen un derecho inalienable a ser gais. Todos están siendo engañados desde el comienzo de sus vidas". La ley no llegó a ser derogada hasta 2003.

Pero eso fue en 1988. En 1984, la guerra estaba en otro lugar. Y Mark Ashton supo llevar las reivindicaciones obreras al colectivo LGBTI. Su frase más repetida en todas las conferencias y reuniones de la época fue "No puedes ser gay y preocuparte sólo por lo que les ocurre a los gays". La LGSM ganó militantes de toda Gran Bretaña con el paso de los meses, hasta formar 11 secciones a lo largo de todo el Estado. Llegó a fletar un autobús para recorrer las zonas mineras y conocer a sus gentes, y consiguió recaudar decenas de miles de libras que irían a parar a las cajas de resistencia del sindicato. Uno de los mayores eventos fue el concierto 'Pits and Perverts' (Pozos y pervertidos), con Bronski Beat como cabeza de cartel y un eslogan inspirado en una publicación de 'The Sun' en la que se ridiculizaba el apoyo de los homosexuales a los mineros.

Entonces, en entornos masculinizados y rudos como el de la minería, tal y como reconoció años después el minero y sindicalista Dai Donovan, la homofobia no estaba extendida, pero sí existía una cierta indiferencia y distanciamiento hacia las reivindicaciones de la comunidad LGTBI. La película 'Billy Elliot' muestra en uno de sus diálogos entre padre e hijo el choque que podía suponer para un duro minero del carbón tener un vástago que simplemente quisiese bailar: "El ballet es para las chicas, no para los chicos, Billy. Los varones practican fútbol, o boxeo, o lucha libre, no el condenado ballet". Aun así, los militantes homosexuales supieron hacerse querer y enterrar viejos prejuicios. En sus viajes a las regiones mineras, los miembros de la LGSM se alojaron en las pequeñas casas de los trabajadores. En los mítines contra Thatcher, portavoces de la National Union of Mineworkers y de la LGSM compartieron escenario. Mike Jackson relató años después el vínculo que llegó a forjarse entre ambos grupos: “En una de nuestras primeras visitas a esos valles, como hombres y mujeres homosexuales de clase trabajadora, nos hicieron sentir bienvenidos. Bebimos con los mineros y sus familias, hablamos, bailamos, reímos. Nos invitaron a dar un discurso delante de 300 personas, y como sabían que estábamos nerviosos, al terminar nos ovacionaron. De noche nos quedamos en sus casas, salimos a pasear con sus hijos por el paisaje escarpado, fuimos a sus reuniones. Me sentí como en casa”. Gracias a las aportaciones recaudadas por gais y lesbianas, la huelga minera pudo seguir más tiempo del previsto.

Tras meses de duras luchas, en marzo de 1985, la National Union of Mineworkers no pudo aguantar el pulso contra la maquinaria liberal engrasada por Tatcher. El gobierno cerró 25 pozos mineros y decenas de regiones quedaron expuestas para siempre al paro y a la pobreza. No hay datos contrastados acerca de si el distanciamiento hacia la comunidad LGTBI desapareció entre la clase trabajadora británica tras aquel año que para bien o para mal fue histórico. Lo que sí sabemos es que tres meses después, en junio de 1985, una comitiva de algo más de 150 mineros llegados de todas partes de Reino Unido, encabezó el desfile del Día del Orgullo Gay de Londres al grito de “Decenas de miles de mineros ya sabemos que hay más problemas más allá de la mina. Sabemos del desarme nuclear, de las reivindicaciones de los negros, de la lucha de los gais y lesbianas”. También sabemos que, ese mismo año, en un congreso del Partido Laboralista, la sección de la National Union of Mineworkers, con mucho peso en la organización política, promovió que la formación hiciese suyas las reivindicaciones del movimiento LGTBI. Años más tarde, en 1987, un grupo de mineros acudió en representación del sindicato al funeral de Mark Ashton, enfermo de sida y fallecido a causa de la neumocistosis a la edad de 27 años. En 2013, varios de los protagonistas de aquella historia, tanto militantes homosexuales como sindicalistas, se reunieron para brindar por la muerte de Thatcher.
 

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Pride: a 34 años de su muerte, ¿quién fue Mark Ashton?

Su nombre se hizo popular con la película Pride, pero fue un luchador incansable por los derechos LGTBI, miembro de la juventud de la Young Communist League y un acérrimo defensor de los derechos de los trabajadores. Hoy se cumplen 34 años de su muerte.
Tomás Máscolo | La Izquierda Diario, 2021-02-10
https://www.izquierdadiario.es/Pride-quien-fue-Mark-Ashton

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Mikel/a enseña cacho en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, 27-29 agosto 1993, Muxika // STARS COFLHEE es un trabajo realizado por Julen Zabala Alon...